miércoles, 11 de agosto de 2010

Número 5. Agosto, 2010.

LA ANTORCHA DEL SIGLO XXI.

SUMARIO. Número 5. Agosto, 2010.
Introducción.
Karl Kraus. Políticos y política

La náusea informativa de la actualidad.
Carmen, la nietísima, y la memoria histórica
La puta, el periodista y los anuncios publicitarios.
Mario Vargas Llosa o doctor Jekill y Mr. Hyde.

De economía.
España 2010.
Albert Einstein. La crisis del 29
José Luis Sampedro. El humanista y la economía.
Carlos Taibo. 169 diputados.
Mikel Ametzola. Dineros españoles en Suiza.
Lorenzo Martínez Aguilar. Los mercados del dinero y los mercaderes sin ética.

Klausbarómetro.
José Saramago. Franz Kafka. Juan Goytisolo. W.M.Urban

Discurso contra los intelectuales.
3. El compromiso.

Colaboraciones.
Rafael de Cózar. Los últimos dinosaurios a extinguir.
Jesús Munárriz. A Blas de Otero en 2010.
Manuel García Viñó. Monárquicos de toda la vida.

Próximos números.


INTRODUCCIÓN

KARL KRAUS. Políticos y política.

El secreto del político (agitador) consiste en hacerse pasar por alguien tan tonto como sus oyentes para que crean ser tan listos como él.
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El parlamentarismo es el acuartelamiento de la prostitución política. ___________________________________________

La política presenta todas las tensiones de una novela policial. Las gestaciones diplomáticas ofrecen el espectáculo de unos Estados buscados por vía requisitoria por una banda criminal internacional. ____________________________________________

La democracia significa poder ser esclavo de cualquiera.


LA NÁUSEA INFORMATIVA DE LA ACTUALIDAD

CARMEN FRANCO, LA NIETÍSIMA Y LA MEMORIA HISTÓRICA.

Cuando Franco dijo, ya en su etapa de momia, que lo dejaba todo bien atado, no se refería solo a la sucesión política y económica: también a la situación de los suyos: familia, allegados, colaboradores. Pero igualmente al miedo inoculado a gran parte del pueblo español, a la droga que les había anestesiado. Los nietísimos bien lo saben. No se contentan con el patrimonio artístico y económico que les fue legado. Necesitan más dinero. Uno anda investigado por la justicia. La otra, Carmencita, busca además el éxito, el fervor borreguil. Las televisiones se lo prestan. ¿Son periodistas quienes trabajan en las televisiones? Y las revistas y los periódicos. La actualidad. La nietísima es de multiusos. Lo mismo se despelota –cuida sus años- que monta espectáculos de “bailes” o participa en galas que los corruptores del lenguaje llaman “sociales”. El pueblo, mudo, ciego, sordo, sin memoria, asiste impertérrito a este horrendo espectáculo. Y quienes de él hablan cumplen su oficio de jornaleros de la desvergüenza. Los vencidos son siempre los vencidos. Y los vencedores continúan encargándose de que así sea. Con patéticos colaboradores que dicen representar a las izquierdas. Y ella, Carmen de la España de Franco, y todos los descendientes y allegados del sapo iscariote, hija, nietos, primos, consortes, marqueses, duquesas, banqueros, jueces, periodistas, forman al fin y al cabo parte de la macabra lista. Esperpento que sigue vivo. Para que no decaiga la vieja fiesta.

LA PUTA, EL PERIODISTA Y LOS PERIÓDICOS

Una de las putas secuestradas durante años en la ciudad de Madrid, torturada día a día con la obligación de atender a clientes reclutados por los periódicos de la capital –en toda España es práctica habitual, que una cosa es recolectar miles de firmas y aprobar en los parlamentos leyes contra los sufrimientos de los toros y otra preocuparse de las personas- y de someterse a cuantas prácticas más o menos sádicas imponen a sus cuerpos, ha confesado que en una ocasión tuvo como cliente a un periodista que había oficiado de corresponsal en varias guerras. Le reconoció por haberle visto en televisión. Cuando quiso explicarle algo sobre su situación, le respondió él que no le interesaba la trata de blancas, el secuestro o las amenazas de muerte que recibía, que no le hablara de ello, que él iba allí, y por eso pagaba, porque su mujer “no le ponía”, quería follar como le viniera en gana, así que a cortar el royo y a hacer todo lo que le mandara. Ignoramos si ese gran periodista era también reputado por las ventas de sus libros. La puta, que son mujeres solo para el placer que puedan arrancarlas, había sido engañada, raptada y recluida con otras doscientas mujeres en casas –para ellas zulos- donde atendían a los clientes con que les nutren los periódicos. No les faltan palizas, amenazas de muerte y a veces incluso alguna es asesinada, ella o sus familiares lejanos. Son las nuevas esclavas al servicio de negreros que se codean con la alta sociedad, ganan miles de millones gracias a estas máquinas de follar. Con la connivencia de los periódicos, y si se tercia, de algunos policías o jueces, que para eso cuentan con expertos abogados. Pero aquí no hablamos de organizaciones terroristas. Terrorismo es gritar en la calle. A veces se detiene a algunos de estos negreros. Otras, las denuncias de estas mujeres causan hilaridad o desprecio, o expulsión hacia otros mercados del sexo. Al día siguiente de la detención los periódicos seguían publicando estos servicios, alentando este terrorismo. Los mafiosos pasan un breve tiempo en la cárcel, pronto compran su libertad y tal vez cambiando lugares y nombres continúan sus negocios. ¿Secuestros, terrorismos, asesinatos? No: ellos no se pudrirán en la cárcel, señores del Gobierno, de la oposición y de la Iglesia. Ellos forman parte reconocida de la sociedad en que vivimos

MARIO VARGAS LLOSA. DOCTOR JEKYLL Y MR HYDE.

El peruano es alguien que día a día va diluyendo su imagen de buen novelista para convertirse en uno de los intelectuales más serviles del Imperio norteamericano o de connotados fascistas como José María Aznar, sátrapas, corruptos personajes que no dudan en ofrecerle su miserable acomodo –bien remunerado, es cierto-. Mario Vargas Llosa es otro de los numerosos plumíferos que en El País tiene la obsesión más paranoica que pueda concebirse, en un diario que a diferencia de otros no se sitúa en la extrema derecha, respecto a América Latina. En la Cuarta Página de un reciente dominical, él, que intentó convertirse en Presidente de un país tan “democrático” como Perú, obteniendo nefastos resultados, escribía un repulsivo artículo titulado “Héroes de nuestro tiempo” que concluye con estas palabras: “Hago votos para que, siguiendo lo que piden los presos políticos desterrados de Cuba, la Unión Europea no cometa la imprudencia de renunciar a la Posición Común y la mantenga hasta que el régimen de los hermanos Castro dé pasos verídicos y comprobables de su democratización”.
Le aterra que no haya presos o alguien deje de morirse; uno, uno solo como protesta a ese régimen, al que Vargas Llosa tiene tanto odio, y escribe y da charlas continuas y participa en reuniones fascistas pidiendo se termine con él, un odio visceral que parece impedirle conciliar el sueño. ¡Con lo bien que se vive en democracias como Honduras –el asesinato allí, de periodistas o ciudadanos, por sicarios golpistas o matones del régimen no cuenta, como tampoco cuenta en Méjico donde son balaceados diariamente decenas de personas en una guerra no declarada. Es mejor meterse con Chávez o Morales que contra auténticas dictaduras como las de Colombia que no ha dudado a través de las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia en utilizar hornos crematorios donde hacer desaparecer a sus víctimas, cuando no las arrojan al río Cauca, en el sur del Departamento de Antioquia, siendo gobernador entonces Álvaro Uribe, largo tiempo “demócrata “ Presidente de la Nación. Y esto para no referirnos a otras guerras o genocidios que le pillan más lejos y de los que sus amigos Aznar o el viejo Bush tanta responsabilidad tienen. Nos gustaría saber porque Hyde no silencia a Jekyll, que destruye día a día su oficio de escritor.

D E E C O N O M Í A

España 2010

La crisis económica. Meses, años ya, hablando de ella. ¿Hablamos, nos hablan de la crisis económica? No. Ni los políticos, ni los llamados expertos o analistas financieros. Y menos los periodistas. Se limitan a comentar, decir, “lo que dicen otros”. ¿Y que dicen los que tienen que decir? Dirigentes del PSOE culpan de la situación a la crisis de los mercados internacionales. Si los bancos aseguran que carecen de liquidez y cierran sus créditos, si aumenta el paro, si las industrias de la construcción, turística, automovilística afirman que desciende la producción y han de multiplicar los despidos de trabajadores y reducir los costes sociales, etc. ¿no existen culpables?. El partido popular y el autista Rajoy, son más simples, monótonos. Como buenos discípulos de las grandes escuelas históricas del fascismo que utilizan la demagogia populista –la misma empleada para hablar de la corrupción que se enseñorea de sus conspicuos representantes- reducen la crisis a un solo nombre: Zapatero. Si muriera el perro se acabaría la rabia. El día que Zapatero de paso a Rajoy en la Moncloa se terminará la crisis. Y las organizaciones que se dicen de izquierdas apenas ahondan en sus análisis, prefieren mirar para otro lado –se han vueltos interlocutores de todos los patronos- y de paso a ver si con una huelguita obtienen réditos políticos: imaginemos que éxito: uno, dos, cuatro diputados más para vivir a la bartola otros cuatro años. Una huelga ¿contra quién, con qué continuidad? ¿Contra los terroristas económicos que existen aquí, en Alemania, en el Fondo Monetario Internacional, en las bolsas, bancos, en las estructuras del neoliberalismo económico, contra las grandes mafias que controlan los mercados, imponen las leyes laborales, refugian sus ingentes e ilícitas ganancias en paraísos fiscales, manipulan la información? No. También contra lo fácil, el chivo expiatorio, el lacayo del sistema putrefacto en el que los unos y los otros chapotean, el gobierno de Zapatero. ¿Que viene el recambio, el PP y los CIU tan aparentemente nacionalistas como capitalistas corruptos y cristiano reaccionarios? ¡Qué les importa! Ellos a lo suyo. Y hablando de terrorismo. Se plantea, junto a la reforma laboral y las medidas que deterioran el nivel de vida de los trabajadores y favorecen a la patronal, los bancos y a la corrupción de un sistema que se enseñorea de toda Europa, el desmadre articulado por la Salgado. Y así una reforma propuesta por el Gobierno, su Gobierno, para investigar el delito fiscal, ella la cercena. Al parecer solo existe un terrorismo reconocido, el que se sitúa en Euskal Herría, para el que si se articula una nueva reforma del código penal por el que las penas no puedan prescribir nunca. Mas para el económico, de efectos más devastadores, se impide la inspección del delito fiscal y que se pueda castigar a quienes defraudan por ser poseedores de grandes fortunas, intocables. Los grandes terroristas económicos herederos del franquismo, del neo capitalismo salvaje siguen siendo los padres de esta “Patria”. El delito se considera leve, y si se le detecta, prescribe a la mayor brevedad posible.
Vamos a intentar en este número de La Antorcha y siguientes hablar de estos temas. Desde las crisis pasadas y las críticas históricas a la situación del presente. Esperamos nuevas aportaciones.

ALBERT EINSTEIN. La crisis del 29.
En 1934 escribió sobre la crisis de los años 30 Albert Einstein: “Esta crisis tiene un carácter distinto por basarse en una serie de condiciones totalmente nuevas, nacidas del rápido progreso de los métodos de producción. Actualmente solo se necesita una fracción de trabajo humano disponible en el mundo para la producción del volumen total de bienes de consumo necesarios para la vida. Este hecho, en un sistema económico, laissez faire absoluto, tiene que generar paro. Una superproducción aparente, tan grande que excede a la demanda: quienes intentan responsabilizarse de la presente crisis no hacen sino jugar con las palabras (…) Estoy seguro de que este mismo proceso técnico que debía aliviar al género humano de gran parte del trabajo necesario para su subsistencia es la causa principal de nuestras desgracias actuales(…) Debería adoptarse una economía totalmente planificada en la que sea la comunidad la que distribuya y produzca los bienes de consumo (…) Debería reducirse por ley el número de horas de trabajo semanales en todas las ramas de la industria hasta acabar por completo con el paro. Deberían fijarse al mismo tiempo salarios mínimos, de modo que el poder adquisitivo de los trabajadores se correspondiera con la producción (…) Control del volumen de dinero en circulación y del volumen de crédito, de modo que los precios permanezcan estables, aboliendo todo patrón monetario (…) Es necesario tomar medidas que hagan posible y necesario que los jóvenes participen en el proceso productivo. Además, las personas de edad avanzada deberían quedar excluidas de cierto tipo de trabajos, recibiendo en cambio una pensión por haber trabajado ya bastante en bien de la sociedad (…) Deben cortarse las fluctuaciones del valor del dinero, sustituyendo el patrón oro por otro basado en determinado tipo de bienes seleccionados según la condición del consumo tal como propuso hace tiempo Keynes.

JOSÉ LUIS SAMPEDRO. El humanista y la economía.
José Luis Sampedro es una de las personas más lúcidas, entrañables de España. José Luis Rodríguez Zapatero no le tiene entre sus asesores. Prefiere a tipos como Miguel Boyer. Así vamos. A Sampedro la masa no puede verle ni escucharle, como a tantos otros, tan ineptos como reaccionarios “expertos en temas económicos”, no puede por tanto seguir sus análisis socio políticos ni sus reflexiones sobre el mercado, la dependencia, el desarrollo regional, la planificación ecológica, la productividad, las multinacionales o las razones de la actual crisis de la economía mundial. Sí es más seguido por el público Sampedro a través de sus novelas.
La masa es un producto moldeado por los medios de comunicación, por tanto, sin que sea su culpa, es ciega, sorda y muda. Y quienes la manipulan, políticos, gobernantes, no gustan de hombres como José Luis Sampedro, demasiado lúcidos para que les den espacios de libertad. ¿Premios, reconocimientos oficiales? Eso queda para otras gentes. Los siervos o lacayos de los partidos o del dios mercado. Y así las páginas de los periódicos o las informaciones o tertulias audiovisuales se llenan de apologistas del capitalismo explotador o de mensajes crípticos e indescifrables en los análisis económicos para ella realizados. Mentiras. Fraudes. Corrupciones. Les pagan para ello.
Recogemos hoy en La Antorcha del Siglo XXI unas líneas escritas por José Luis Sampedro y entresacadas del libro Economía humanista. Algo más que cifras. A partir de ellas, si existiera de verdad la libertad de información y de opinión, podríamos iniciar un profundo diálogo, tan necesario como esclarecedor. Pero el diálogo está proscrito en el monopolio mediático y el terrorismo económico. Pertenecen a la introducción escrita por Sampedro en la obra citada:
“Mi diagnóstico es contrario a la optimista versión del pensamiento económico dominante en los países más adelantados (…) Mantengo mi opinión sobre la decadencia del sistema. Es verdad que se ofrece una igualdad ante la ley, falsa por completo dada la injusta distribución mundial de los bienes del planeta entre sus habitantes, desigualdad que no se ha corregido en todos los decenios en que se viene hablando de suprimir la pobreza. También es cierto que el sistema proclama declaraciones democráticas, pero la realidad nos enfrenta con organizaciones oligárquicas que mantienen su poder gracias al dominio de los medios informativos, con la consiguiente manipulación de la opinión pública, además de justificarse en ideologías elaboradas por los intelectuales a su servicio. En cuanto al desarrollo económico, recibe el injustificado nombre de sostenible, cuando en realidad la triplicación de la población mundial en un siglo, y el deterioro del medio ambiente en este tiempo, conducen a la conclusión de que el proceso no podrá mantenerse mucho tiempo como hasta ahora. Y en cuanto a la libertad basta asomarse a esos mismos medios informativos para tener que preguntarse inmediatamente quienes son los verdaderos beneficiarios de la misma (…) Como escribió muy bien John Kenneth Galbraith, buena parte de los textos de la ciencia económica en los dos últimos siglos contienen formulaciones en el sentido deseado por los poderes establecidos. Se comprende que este excelente economista no pudiera obtener el premio Nóbel, concedido en cambio a su oponente Friedman.
El diagnóstico negativo de la situación global y la percepción de la decadencia se confirma, a poco que se reconozca la aberración de seguir impulsando un estado de desarrollo ya insostenible. A eso se añaden actuaciones en otros campos que rayan en la barbarie, porque afectan a valores básicos constitutivos del sistema (…) No me cabe la menor duda de que la ideología económica vigente, halagadora de los intereses dominantes es un aspecto más de la decadencia global (…) En el tiempo de la “economía política” interesaba producir bienes, pensando en las necesidades de la pobreza, mucho más que idear mecanismos financieros y especulativos para multiplicar ganancias (…) La penosa situación actual… basta por si sola para poner de manifiesto la irracionalidad cotidiana del sistema en su uso y abuso de los grandes recursos naturales.”

CARLOS TAIBO. 169 Diputados
Merece reflexión lo que ha ocurrido en las últimas semanas, al calor del despliegue de un draconiano plan de ajuste, con los cuadros del Partido Socialista Obrero Español. Por concretar el argumento en lo sucedido en un recinto relevante, el Congreso de Diputados de Madrid, téngase presente que ni uno solo de los 169 representantes socialistas que toman asiento en esa institución ha tenido a bien expresar, en público, ninguna discusión, ni mayor ni menor, en lo que hace al contenido del mentado plan. Hablamos de las mismas personas –no se olvide- que unos días antes sostenían una y otra vez que el Gobierno socialista no toleraría en modo alguno recortes en los derechos sociales.
No sé si a estas alturas tiene algún sentido examinar las escasas y precarias explicaciones ofrecidas para justificar un cambio tan drástico, y tan patético, de actitud. Para que no queden cabos sueltos rescatemos, aún con todo, las dos que parecen disfrutar de mayor presencia. La primera señala sin más que el plan de ajuste es una imposición de la Unión Europea. Aunque el argumento en si resulta irreprochable, deja en mal lugar, claro, a nuestros gobernantes y a sus acólitos: si, por un lado, revela bien a las claras que los primeros –los gobernantes-no habían hecho sus deberes, por el otro pone de manifiesto su incapacidad para preservar, retórica aparte, un proyecto distinto del que preconiza una UE visiblemente neoliberalizada. La segunda de las explicaciones, ya muy sabida, se asienta en la superstición de que los numerosos y graves problemas que arrastra la economía española nada tienen que ver con las políticas abrazadas por los dirigentes socialistas: muy al contrario remitirían –se nos dice- a fenómenos externos y responsabilidades ajenas, como las vinculadas con la crisis estadounidense, la herencia recibida en 2004 del partido popular o, en suma, las impresentables prácticas de los especuladores que se mueven por todas partes.
Sobran las evidencias para repudiar, y hacerlo sin ningún margen para la duda, la tesis que acabamos de oponer en boca de otros. Basta con recordar al respecto que el Gobierno español, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, no solo permitió las prácticas especulativas y el engordamiento de la burbuja inmobiliaria: antes bien, articuló con claridad uno y otro proceso. Más allá de ello, y en lo que se refiere a los últimos años, ha asumido medidas tan impresentables como las que se han traducido en la desaparición del impuesto sobre el patrimonio, la concesión de 400 euros de rebaja fiscal a todos los ciudadanos –beneficiando por igual, lamentablemente, al más rico y al más pobre- una subida del IVA en la que es imposible apreciar ninguna vocación redistributiva, la preservación de una laxísima legislación en lo que respecta a los paraísos fiscales o, en fin, la extrema inanidad de una lucha contra el fraude que permite que las prácticas delictivas sigan siendo una realidad. Para que nada falte, el mismo Gobierno que a la postre ha reducido los salarios de los funcionarios y ha congelado las pensiones no ha tenido mayor problema en asignar sumas hipermillonarias al rescate de instituciones financieras en crisis.
Conviene prestar atención a un dato que descuella, con todo, por encima de los demás: faltan las noticias que dan cuenta de la apertura de causas legales contra aquellas personas que es razonable suponer fueron en su momento responsables de prácticas financieras y contables poco edificantes. Alguien podrá preguntarse si ello es así de resultas de una actitud impresentablemente relajada del lado de los jueces. Pero no parece que sea ese el problema: lo que ocurre, tanto más indignante, es que las normas legales que nuestros gobernantes decidieron alentar y aplicar son extremadamente permisivas en lo que hace a las conductas correspondientes. Al fin y al cabo, eso es lo que ha venido a significar la tan traída y llevada desregulación que ha marcado indeleblemente la lógica neoliberal: si las normas legales reguladoras desaparecen, lo hacen también, como por ensalmo, los delitos. De nuevo se me permitirá que subraye que lo anterior remite, en lo que atañe a nuestros gobernantes, a algo más que una mera complicidad con conductas reprobables.
Para cerrar el círculo no está de más que hagamos una glosa de la singularísima actitud que, en relación con todo esto, ha asumido el Partido Popular. Una de sus dimensiones la configura el hecho, paradójico, de que en estas horas se niegue a apoyar un plan de ajuste, que en los hechos, y mal que bien, ha defendido calurosamente durante mucho tiempo. Para dar cuenta de una conducta tan sorprendente no hay que ir muy lejos, por detrás están, claro, las miserias del juego político, con las elecciones en la trastienda. Mayor relieve corresponde, aun así, a la segunda dimensión: solo los más ingenuos parecen llevados a abrazar la conclusión de que, cuando el Partido Popular gobernó, con José María Aznar, en Madrid sus prácticas fueron diferentes de las alentadas más adelante por su rival socialista. No parece fuera de lugar incidir al respecto, que con ocasión del primer mandato presidencial de Rodríguez Zapatero los populares repetían incansables que las cosas en economía iban bien –que tino en el diagnóstico, por cierto- porque el Gobierno socialista se limitaba a aplicar las mismas recetas preconizadas por sus antecesores.
Puestos a reseñar una sorpresa más, la última, ahí está la que ofrece la certificación de que tirios y troyanos, socialistas y populares, al final nos ofrecen, con solemne descaro, más de lo mismo: si la globalización en curso ha acarreado que los beneficios se privaticen mientras las pérdidas, en cambio, se socializan –ya lo saben funcionarios y pensionistas- ninguna garantía hay de que los desmanes y dislates de los últimos años no se van a repetir a la vuelta de la esquina.

MIKEL AMETZOLA (Ex economista, creador de la casa rural ametzola Bilbao).
Dineros españoles en Suiza.

El liberalismo atroz que vivimos ha hecho retroceder las “ideas” hasta la época de las cavernas y los bolsillos de los humanos en un porcentaje importante que sirve para “rellenar” de nuevo los de los poderosos, con el único fin de conseguir “ganar ese juego del monopoli” que para ellos es el mundo, ya que lo que tenían anteriormente no eran capaces de gastarlo dilapidándolo durante unas cuantas generaciones.
Centrándonos en lo local, es curioso como pasa casi inadvertida esa noticia sobre las más de 1500 familias “pilladas” con sus dineros en Suiza. En la legislación española existe el delito fiscal (con penas de cárcel) para aquellos que defraudan más de 120.000 euros (por muchísimo menos hay cantidad de drogadictos en la cárcel), y pasa inadvertido que la cárcel es evadible para estas personas si regularizan su situación voluntariamente y pagan. Y pasa inadvertida la pelea entre la agencia tributaria que preconiza que se analice y se actúe en consecuencia solamente teniendo en cuenta la defraudación por impuestos no liquidados sobre los intereses percibidos por esas cuentas. Y ahora se nos dice que no es así y la agrupación de inspectores de hacienda cree que hay “que entrar a saco” e intentar ver de donde proceden “esos dineros” puesto que hay casi un 100% de probabilidades de que esos capitales sean en si mismo a su vez defraudaciones anteriores de rentas no declaradas.
Y el colmo de las injusticias es la información que añade que “si estas familias adineradas” se avienen a confesar donde tienen guardados sus capitales –no los ya conocidos por Hacienda, de los que un empleado de un banco inglés ha entregado sus nombres a la justicia francesa, sino de todos aquellos que ni se conocen donde están ni siquiera si existen- y traerlos de vuelta a España, el tan temido Fisco, por un precio inferior al que pagamos el resto de los españoles está dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva y los jueces idem de lo mismo ya que no existiría denuncia por parte de Hacienda al ser una declaración voluntaria. No conocemos una legislación semejante para quién se presentara un día a la policía inculpándose por ejemplo de haber robado 120.000 euros a cualquier persona. ¿Por qué los ricos no pueden sentarse en el banquillo?
Evadir es tan sencillo como realizar varios apuntes contables. En el primer caso el dinero sale de un banco español a otro suizo, el segundo apunte en el banco español es doble: por una parte anula la transferencia al banco suizo (con lo que además se borran las huellas ya que el dinero se encuentra efectivamente en Suiza y para seguirle la pista habría que investigarlo allí y no en el Estado español) y para compensar el asiento hace una salida del dinero por caja (el dinero teóricamente lo tiene el cliente en su poder, para guardarlo o gastarlo, pero realmente está en Suiza, y repetidas estas operaciones contables, ¡vaya usted después a comprobar que se hizo de él, en que se lo gastó!. Y este entramado de defraudación tiene un montaje totalmente legal y termina produciendo tremendos desequilibrios. Sus consecuencias económicas son tan demoledoras, que ya ni los socialdemócratas “racionalizadores” del sistema ni los propios gobernantes de la derecha ultraliberal pueden permitirse el lujo de volver la cabeza hacia otro lado.
Un ejemplo. Imaginemos una empresa importadora de plátanos con sede en Madrid que compra plátanos en Costa Rica. La empresa española posee 2 empresas propiedad en un 100% de los mismos accionistas, una con sede en las Islas Caimán y otra en las Islas Yérsey (ambas paraísos fiscales). La empresa de las islas Caimán compra el kilo de plátanos en Costa Rica a 1 euro y los vende a la de las Islas Yérsey a 2 euros. Esta a su vez los vende a la empresa de Madrid a 3 euros y la empresa importadora de Madrid los vende a Merca Madrid a 4 euros. En realidad la empresa ha obtenido 3 euros de beneficio pero su tributación al Estado español ha sido de 1 euro. Las dos terceras partes del beneficio no solamente no han tributado sino que han salido del estado español siendo colocadas en paraísos fiscales de una forma absolutamente legal. Creo recordar que se ofrece el dato espectacular de una de estas islas en que la empresa española exportaba al año mayor cantidad de toneladas de plátanos que varios de los países productores juntos. Pequeños ejemplos de monstruosos entramados que evaden así cantidades ingentes de dinero.

LORENZO MARTÍNEZ AGUILAR. (Escritor e historiador. Linares, Jaén.)
Los mercados del dinero y los mercaderes sin ética.
La Agencia Tributaria ha calculado en 6.000 millones de euros el dinero refugiado en los paraísos fiscales, pertenecientes a unas 3.000 grandes fortunas españolas. En el siglo XVII, otro siglo de gran crisis, ya lo advirtió Francisco de Quevedo en su soneto titulado Advertencia a España.
Y es más fácil, ¡oh España! en muchos modos,
que lo que a todos le quitaste sola,
te puedan a ti sola quitar todos.

Al menos, desde entonces, no han cambiado sustancialmente las cosas en este sentido. Aunque, claro, entonces aún no existiera el imperio del Mercado moderno, o de los mercados, en sus versiones singular y plural, que tanto da. El Mercado bursátil; el Mercado bancario; el Mercado empresarial; el Mercado de los especuladores; el Mercado laboral; el Mercado de la vivienda; el Mercado de las fusiones del dinero en sus versiones caliente (como la sopa de los pobres) o fría (como el alma de un inquisidor). Es decir: la Bolsa, las acciones, los Bancos, que son algo así como las tres personas del verbo Mercado, y un solo dios: Dinero. “Poderoso caballero”, que le apodó el antedicho Quevedo.
El dinero es una religión con paraísos (fiscales), infiernos (ajenos); es un dios de color verde, de ideología neoliberal, y todo su poder concentrado en los Mercados, bajo los designios de sus sumos sacerdotes: banqueros, brokers, especuladores, grandes empresarios que conforman la amplia fauna que puebla su entorno. Pero sin alma ni escrúpulos. Ha ido desarrollando un lenguaje propio, nacido de los “latines” de la economía con la metodología de las abreviaturas: PIB, IPG, G-20, IBEX, BEF, FROB… que puebla los telediarios, se embosca en las páginas de los periódicos, nos amarga la existencia día a día, muy especialmente a la tropa que ha recalado en la obligación del desempleo, postergando su actividad laboral a los paseos de la desesperación, por culpa de una crisis que inventaron los Mercados y los sumos sacerdotes de la ingeniería financiera.
Los Mercados obran el milagro siempre en clave de virtud alienante, son los ascetas teologales del dinero bajo cuyo catecismo neoliberal aumenta todo: los beneficios empresariales a repartir a los ricos, la impunidad, la corrupción, las desigualdades sociales, las injusticias, el paro. Es su misión. Su modus vivendi. Su imperio. Su ley. Sin ética, egoístas, insolidarios, sin conciencia. ¿Cómo explicar si no que al mismo tiempo que aumenta, aumenta el número de registros en las listas del INEM, paralelamente, digo, aumenta el mínimo de ricos (mínimo un millón de euros limpios de polvo, paja y crisis)? Pero esto ya lo sabíamos desde hace tiempo. El tema está en que cada vez el problema se hace más hondo, sobre todo desde que el Mercado y los Mercaderes asignaron a los gobiernos el papel de maceros y vídeo vigilantes para que cumplan las incuestionables reglas del Mercado y lleven a cabo leyes para el “Mercadeo”. El Mercado, cuando cae en el caos que el mismo ha engendrado, se recupera bebiendo en las ubres del dinero público por pura necesidad de mantener la espiga del (su) sistema; sin embargo, cuando el Nilo crece (o sea, en tiempos de vacas gordas) son excluyentes y selectivos con la clientela del reparto.
Son los designios del Mercado. Y contra estos, de momento, no hay quien pueda. Ahí dentro estamos todos. Es inevitable, como respirar. Solo nos queda apelar a los gurús de lo imposible (antes se rezaba a Santa Rita de Casio, abogada de los imposibles, pero la costumbre del viejo clientelismo teocrático va pasando) para que nuestro nombre no figure en la lista de los que el Mercado ha nominado para caer bajo las zarpas de la indigencia (donde la dignidad pierde sus derechos sociales) y ser engullidos lentamente por los afilados dientes de las siglas con las que nos devora. Y en ese listado estamos casi todos, excepto, claro, aquellos que se refugian en los paraísos fiscales, ese Edén donde dios puso su primer negocio y el dinero se amontona a espuertas, libre de crisis, impuestos, ética y remordimientos. Los mismos que rigen el Mercado, los Mercados, el Mercadeo.


K L A U S B A R Ó M E T R O
Antología de citas en la estela de Kraus.

JOSÉ SARAMAGO. Optimistas.
Estamos hundidos en la mierda del mundo y no se puede ser optimista. El que es optimista o es estúpido, o insensible, o millonario.
FRANZ KAFKA. El progreso.
Creer en el progreso no significa creer que haya tenido lugar ningún progreso. Eso, claramente, sería no creer.
JUAN GOYTISOLO. Éxito y reconocimiento.
(Mi manera de ser). Una concepción de la vida ajena a toda gloria académica. A mis setenta y seis años sigo aprendiendo palabras, palabras y más palabras como un colegial, unas a sabiendas de que desaparecerán inexorablemente conmigo. No sé si eso es un sistema de inquietante inmadurez o el resultado de la divisa socrática grabada en el frontón de Delfos y que traducida a nuestra lengua reza simplemente: conócete a ti mismo.
W.M.URBAN. Ignorancia e ilustración.
Quizás nunca los hombres han sido a la vez tan instruidos y no obstante tan ignorantes, tan preocupados por los fines sin tener un objetivo claro, tan desilusionador y totalmente víctimas de la ilusión. Esta extraordinaria contradicción se manifiesta en toda nuestra cultura moderna, en nuestra ciencia y en nuestra filosofía, en nuestra literatura y en nuestro arte.

DISCURSO CONTRA LOS INTELECTUALES
3. El compromiso.

El intelectual gusta de disfrazarse de revolucionario. (Reciente polémica entre Andrés Trapiello y Benjamín Prado, con más razón para Trapiello). Vieja historia de Rafael Alberti y Miguel Hernández (sin duda con abismal diferencia a favor de Miguel Hernández). A veces se muestra como un exquisito diletante para decirnos que está más allá del bien y del mal, que, como a Joyce, no le interesa el ruido producido por las bombas cayendo en la ciudad sino el provocado por el viento que despierta la hoja del árbol. Cuando el compromiso en la creación es auténtico no se puede disociar del compromiso en la vida. Certeras palabras las de Walter Benjamin: “Ya declaró Breton que es preciso romper con una praxis que le presenta al público las expresiones literarias de una forma determinada de existencia, mientras le niega esa forma de existencia. Dicho más breve y dialécticamente: el ámbito de la poesía resultó reventado desde dentro cuando un círculo de personas estrechamente relacionadas entre si comenzó a practicar la “Vida Poética” hasta los límites extremos de lo posible”.
Tal vez, añadimos, eso no supo verlo, careció de valor o conocimiento para realizarlo Arthur Rimbaud. Sus incendiarios poemas eran de fogueo. Le llevaron a la extenuación. Tuvo que huir y arrastrar su vida penosamente, dejando de ser poeta y reconvirtiéndose en hombre de funesto compromiso para consigo mismo. No murió cuando murió, sino antes, cuando no supo vivir y por tanto dejó al tiempo de escribir. Cesó la existencia para él y la literatura quedó tan silenciada como su propia vida.
En 1858 Eduard von Baeurnfield, dramaturgo y crítico, había escrito: “Si no puedo escribir de acuerdo con mis sentimientos, mejor no escribir nada en absoluto”. ¿Qué es la libertad para el escritor? Tal vez conocerse tanto a si mismo como conocer el lenguaje que precisa desarrollar. No sujetarse a ningún dogma. No supeditarse a las leyes del mercado. Soñar con la revolución idealista y ética que se encuentra en la no contaminada utopía y vivir de acuerdo a ese sueño en la medida de lo posible. Artesano del lenguaje que ha heredado de los grandes escritores y él continúa trabajando con su propio desarrollo, recreándolo con su inventiva, huyendo de tópicos, estereotipos, frases hechas, reglas fijas y deformaciones que lo empobrecen. En la creación ser tan radical como Bakunin lo era en la crítica a la sociedad de su tiempo. Arrancar del pesimismo para luchar por un mundo más optimista. Combatir hasta el límite de sus fuerzas, tanto vital como creativamente por denunciar la corrupción social, la hipocresía, las tradiciones conservadoras, los optimismos reaccionarios, el mercado devastador y terrorista para las conciencias y para la belleza. No desconocer que la única guerra justa es la declarada contra las religiones, los capitalismos, los usurpadores nacionalistas de los procesos revolucionarios. Tener siempre presente las palabras del autor de todos los tiempos Shakespeare, pronunciadas por El Rey Lear:
¡Dioses! ¿Quién dice que ha llegado lo peor?
Ahora estoy peor que nunca.
Y podría estar peor. No estamos en lo peor
Mientras podamos decir que algo es peor.

El compromiso es siempre con uno mismo y con el conocimiento y su posible transmisión. Y es renunciar a la posesión de bienes y honores, que tanta dependencia espuria exigen. “Es más importante y más fácil no adquirir que perder”, decía Séneca a los estoicos. Se cuenta que cuando Diógenes pensaba que la fortuna le estaba mirando gritaba: “No puedo atarme a este perro rabioso”. Vivir de una manera sencilla, justo con aquello que te haga satisfacer tus necesidades y en cambio profundizar y enriquecerte al máximo en lo espiritual, conceptual diríamos mejor, es decir, apostar por lo necesario frente a lo superfluo para ser independiente. Como escribe Juan Goytisolo en su Elogio del saber no rentable: “El saber no rentable conduce las más de las veces al aislamiento y la marginación. No hay tribunales del Santo Oficio ni censura estatal como en tiempos de Franco, pero las medidas profilácticas, el cordón sanitario del que habla Marcel Bataillon en su obra sobre Erasmo y los europeístas, actúan aun de modo subrepticio en el ámbito de nuestros estudios. Resultado de ello es el anquilosamiento o fosilización del conocimiento (…) Los que no doblan prudentemente el espinazo, ascienden difícilmente en el escalafón (…) La transición política que cambió el rumbo de nuestra sociedad no ha sido acompañada, sino en sus aspectos más superficiales y mediáticos, de una transición cultural”.



C O L A B O R A C I O N E S

RAFAEL DE CÓZAR. Escritor. Catedrático de Literatura en la Universidad de Sevilla.
Los últimos dinosaurios a extinguir.


Si uno revisa los últimos 40 años de la historia literaria a través de sus generaciones de escritores, no es difícil deducir que las motivaciones de estos se han uniformado definitivamente y del pasado solo quedan los últimos dinosaurios. Entre los años 50 y 70 del pasado siglo había una uniformidad de conciencia, dentro de una relativa diversidad de estilos, una pasión crítica, en muchos casos incluso abiertamente enfrentada al sistema, tal vez porque la mayoría de los escritores e intelectuales no vivían exclusivamente de sus libros. El reconocimiento literario no tenía entonces una relación directa con el volumen de libros vendidos y se podría decir que la literatura vivía con cierta independencia del mercado, salvo excepciones. Incluso en la etapa cultural de la transición (más o menos entre 1976 y 1979) la actividad principal del escritor no era la creación pura, ni la principal obsesión era hacerse con contratos rentables, tal vez porque la infraestructura editorial tenía aún un sentido principalmente artesanal, salvo un reducido número de empresas. Una simple visión de las tiradas habituales entonces bastaría para explicar esto, y de ahí la relativa independencia del intelectual, incluso frente a su editor.
Desde inicios de los años 80 empieza a diversificarse esa industria editorial, antes casi exclusivamente centrada en Madrid o Barcelona, y poco a poco la literatura empieza a convertirse en industrial, a entrar de lleno en las leyes del mercado, con lo que muchos escritores, y sobre todo los más jóvenes, se convierten en fieles obedientes a esas consignas comerciales. La inversión publicitaria, que antes había sido mínima, y dependiente a menudo de la publicidad gratuita, comienza a entenderse como algo imprescindible, con lo que los suplementos literarios y revistas apoyan sus propios grupos editoriales. A esa industria le hace falta “carne fresca”, de rápida difusión y rápida sustitución, de acuerdo con las consignas también de las multinacionales, que se intercambian sus “cromos” en las grandes ferias (tipo Frankfurt) marcando líneas y modas previamente ensayadas: novela histórica, policíaca, de aventuras, etc.
No resulta fácil encontrar hoy escritores que no han cumplido los cincuenta con un volumen de obra incluso superior a lo que, por ejemplo, publicó Delibes en su vida, obviamente con tiradas y remuneración que supera con creces lo obtenido por aquellos escritores preindustriales. La vida de crápula y exceso nocturno por ejemplo de la generación del medio siglo, ha dejado paso al escritor abstemio, no fumador, administrativo de sus imprescindibles ocho horas de labor diaria, respetuoso oficinista acatador de las órdenes que llegan de arriba, por supuesto siempre políticamente correcto y sometido a los índices de venta.
Algunos de los escritores “preindustriales” han intentado y logrado subirse al tren. Otros se han quedado en vía muerta, en calidad de eméritos, sin editor posible, mientras unos pocos siguen luchando en la brecha, fieles a sus criterios, lógicamente más agresivos y más incorrectos que nunca, mientras desde nuevos frentes surgen pequeñas editoriales independientes, de nuevo artesanales, con una conciencia clara de lo que quieren hacer frente al sistema. Esta es la única esperanza para los que asumimos desde el principio no estar dentro de las reglas del juego. Si quieren un ejemplo de esos luchadores impertinentes, basta el ejemplo del que ha creado esta revista digital La Antorcha del Siglo XXI.

JESÚS MUNÁRRIZ. Escritor. Director de Hiperion.
A Blas de Otero en 2010


España, Blas, ya ves,
sin aquél, ya no es
la que sufriste.
Con sus más y sus menos
volvió
la libertad
y hoy la injusticia no es
achacable a uno solo
ni obligatorio el entontecimiento
recrecido y rampante.
El exceso de grasas
y la escasez de ideas
con éxito conviven
y se retroalimentan;
lo público es guarida de ladrones,
las finanzas refugio de asesinos en serie,
las cajas fuertes silos de armas de largo alcance;
no hay metas ni horizontes
sino los del dinero,
y a los pocos resquicios
que aún quedan, pronto acuden,
apenas sugeridos,
con sus apagafuegos,
las multinacionales,
los cuerpos especiales,
las zurrapas de los intelectuales.

Solo en la poesía,
igual que entonces, Blas,
quedan rincones
poco domesticados,
insumisos incluso,
aunque las golosinas
del poder
los tientan y socavan
y pescan a menudo
desertores.

España ya es Europa y Europa ya es el Mundo
y el Mundo un globo frágil,
superpoblado, injusto, maltratado, confuso,
fuente de bienestar para unos pocos,
de sufrimiento para casi todos.

Nos dejan elegir, eso sí, entre lo malo
conocido y lo malo
aún por conocer.
Ya ves, Blas,
esto no es
lo que soñabas tú, para después.
Los rusos han borrado el siglo XX
y los chinos, al bies
serán amos del mundo
el siglo XXII o el XXIII.

Si antes no pega el globo el último traspiés.

MANUEL GARCÍA VIÑÓ. Novelista, ensayista y crítico.

Meditaciones trascendentales. II. Monárquicos de toda la vida.
- Hoy, de los trescientos países que hay en el mundo, sólo siete son monárquicos.
- Uno de los siete es España.
- España es, además, el único país en el mundo y en la historia que se ha librado dos veces de la monarquía y dos veces la ha vuelto a poner.
- ¿Por qué tendrá España que ser siempre diferente?
- Y lo peor es que la mayoría de los españoles está muy feliz con su monarca.
- El monarca que designó, atado y bien atado, el dictador Francisco Franco, uno de los mayores represores de la libertad del siglo XX.
- Gracias a la prensa rosa, que pregona, por ejemplo, las gracias de los príncipes y del nene Froilán y sus primitos.
- Gracias, también, a los medios de comunicación que se han cambiado la chaqueta.
- Y a la clase política. Sobre todo a la izquierda (PSOE y PCE) que traicionó a la República.
- ¿Cómo y por qué ha llegado a donde está este monarca, que no parece dotado de una especial inteligencia?
- ¿Qué méritos ha hecho para estar ahí el señor de Borbón y de Borbón?
- No lo busquéis. Ninguno. Está ahí por un azar biológico.
- Es triste ¿no? E injusto.
-Está ahí, sin méritos, con toda su familia: unos veinte fantasmones, asimismo sin méritos, analfabetos, ociosos, inútiles, dilapidadores del dinero público.
- Un presidente de la República se tiene que ganar que lo elijan… Y es expulsado a los cuatro años, o antes, si no cumple bien su cometido.
- La mayoría de los españoles que rechazan la república esgrimen el desastre que fue, según ellos, la Segunda República Española.
- Es el resultado del lavado de cerebro que ha supuesto para muchos cuarenta años de calumnias.
- La Segunda República no solo NO fue un desastre, sino que constituyó el primer intento serio de modernizar el país.
- En cualquier caso, cuando los republicanos hablamos de República no aludimos –o no forzosamente- a la experiencia de los años 30 del siglo XX, sino a una forma de estado que inventaron los griegos, que reinventó la Ilustración y que es más moderna, más racional y más verdaderamente democrática que la Monarquía.
- ¿Por qué hay monarquía en España?
- ¿Por qué hay monárquicos en España?
- Por la traición de los políticos.
- Por la traición de los intelectuales.
- Cuando Franco y su cuadrilla dieron el golpe de Estado -18 de julio de 1936- España era una República salida de la voluntad del pueblo expresado en las urnas.
- Cuando Franco murió, como se tenía que reparar la historia interrumpida, se tendría que haber repuesto la república.
- Pero los partidos de izquierda, fundamentalmente el PSOE y el PC, llevaron a cabo una tregua indigna: la aceptación del monarca que había designado el dictador por su legalización en el seno del nuevo franquismo sociológico y político, que se había adueñado de la situación.
- Y, en connivencia con sus nuevos compañeros de viaje, se prestaron a una mayor infamia todavía.
- Previamente a las primeras elecciones, legalizaron a todos los partidos políticos, incluso a los más extremistas, pero no a los partidos republicanos.
- Así se consolidó la falsificación, porque según las encuestas del momento, los republicanos hubiesen tenido en aquel momento el 48% de los votos, los falangistas el 16% y los monárquicos el 36%.


LA ANTORCHA DEL SIGLO XXI
Próximos números.
Temas.
Sexualidad. Prostitución
Medios de comunicación. Soledad informativa.
Del problema nacional.
Jueces, justicia.
¿Ha muerto el diálogo?
La cuestión judía

Textos (entre otros).
Michel de Montaigne. Walter Benjamin. Salomón. Herbert Marcusse. Schopenhauer. T.S. Eliot. Rafael Sánchez Ferlosio. Albert Einstein. Juan Goytisolo.
Y escritores/as que han mandado colaboraciones a La Antorcha del Siglo XXI

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Los textos de la Antorcha, o fragmentos de los mismos, pueden ser reproducidos siempre que se cite la fuente de donde proceden. A.S

martes, 13 de julio de 2010

Número 4. EL PARTIDO DE AZNAR Y SUS LACAYOS. 12 de julio de 2010.

SUMARIO



Palabras, pensamientos, propuestas.
Discurso contra los intelectuales
(2) El partido de Aznar y sus lacayos
Página publicitaria
Colaboraciones.
Manuel García Viñó. De la clase obrera.
Carlos Taibo. ¿Todos con la roja? Sobre un momento histérico
Francisco Vélez Nieto. Los de arriba y los de abajo.

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Jueces. Juzgan para no ser juzgados. Karl Kraus


PALABRAS, PENSAMIENTOS, PROPUESTAS.

F Ú T B O L


Un juego bonito. Un entorno siniestro. El mundo se paralizó. Las crisis, las guerras, las torturas, las corrupciones, quedaron en suspenso. Se jugaba el mundial. Recordemos Argentina. De los asesinados en los estadios a las multitudes festejando luego algo tan trascendental como un gol.
La irracionalidad rodea al deporte. Basta escuchar estos días a Carlos Martínez en Canal ­Plus retransmitiendo los partido de la selección española –retransmitir no es la palabra que defina lo que él hace, quizá fuera más exacta babear- para comprobar hasta dónde puede invadirnos la náusea. Nadie le ha dicho que a quienes disfrutamos viéndolos, que la selección aunque no siempre, a veces, lleva a cabo un fútbol tan hermoso como el que a Holanda la llevó en el pasado a ser definida como la “naranja mecánica”, sus comentarios, y no digamos los que lleva a cabo la populachera cadena SER, nos sentimos horrorizados ante sus palabras.
A mí, como a Peter Esterházy me gusta desde niño el fútbol. Pero no tengo por mi país la pasión que Eduardo Galeano, otro futbolero, manifiesta por el suyo. Eso no impide reconocer que España ganó justamente el mundial: fue el mejor equipo, el más limpio, el que apostó, fuera de otros condicionantes, por el juego, por la calidad, por la compenetración de un equipo que tuvo detrás de si a uno de los mejores entrenadores de la historia del fútbol español: tan inteligente como comprensivo, tan capacitado como poco amante del espectáculo que se da más allá del campo en que se desarrollan los partidos.
Desgraciadamente la corrupción no es ajena a este cada vez menos deporte, antes bien, hoy, sin ella, el fútbol, no sobreviviría. O sobreviviría mejor, pero esa es otra historia. En la dictadura de los medios de comunicación, en la defunción del pensamiento, el fútbol agoniza. ¡Cómo tantas otras cosas bellas! ¿El fútbol un opio? Como la mayor parte de la cultura. Lo malo no es el juego, sino la degradación de la industria futbolística, la repugnancia que envuelve su práctica en los clubes o en la selección, que nos revuelve las tripas a quienes lo amamos, disfrutamos con esos relámpagos de belleza que a veces, en un partido, puede desprender este juego cada vez menos bonito. Por eso recomiendo al que vea un partido que no lea nada sobre él ni antes ni después de su juego y que apague las voces de quienes lo emporcan al transmitirlo o comentarlo.

LOS ENEMIGOS DE LA CULTURA

Para Karl Kraus los enemigos de la cultura eran los periodistas. Para Adolf Loos eran los profesores de Arte y los arquitectos. Para mí, hoy día son los editores. Más allá de la industria, existen buenos periodistas, menos buenos arquitectos y esforzados y honrados editores que todavía creen y apuestan por la literatura
Existen esas excepciones. Pero en el poder del mercado y el imperio de la publicidad, no.
En el arte y la cultura los intelectuales son cada vez más legión. ¿Qué intelectuales? Que responda por mí Jean Baudrillard:
La cobardía intelectual se ha convertido en la auténtica disciplina olímpica de nuestro tiempo.

EL FUTURO DE LA IZQUIERDA

¿Existe la izquierda? ¿Puede volver a existir? ¿Ya sólo existe resignación ante su desintegración mundial?
Porque podríamos preguntarnos cuanto tiempo lleva en hibernación. Por eso le resulta tan fácil hoy al neoliberalismo dominar la mayor parte del mundo, imponer la falsa idea de la existencia de sociedades democráticas. Recordemos las palabras de Goethe: Nadie es más esclavo que aquel que equivocadamente se cree libre.
Sin los medios de comunicación y sin la debilidad, casi inexistencia de la izquierda, el mundo sería otro. Lleva razón el profesor de la Universidad de París X, Etienne Beliber cuando dice que “los grandes bancos y los principales fondos especulativos se han convertido en actores políticos, en el sentido de que dictan a toda una serie de estados, e incluso a los bancos centrales, las condiciones de su política económica y monetaria”.
Pero para que esto sea posible –y a ello contribuyen los grandes medios de comunicación que ellos mismos controlan- resulta imprescindible la inanidad de la izquierda, que partidos y sindicatos acepten las reglas del juego. Y lo llevan haciendo largos años, arrojando por la borda la herencia de sus antecesores que consiguieron paliar la explotación capitalista. Ahora se dedican a frenar las protestas y desmovilizar las organizaciones que podrían desencadenar una batalla frontal al terrorismo de los especuladores que se esconde en siglas como las del F.M.I. No existen democracias, solo existen Estados, ni existen organizaciones políticas y sindicales de izquierda. Es, desde abajo, desde donde debe producirse un renacimiento ideológico que en vez de pactar con el neoliberalismo lo combata a sangre y fuego. Movilizaciones populares y uniones más allá de los sectarismos nacionalistas y reaccionarios, de organizaciones intransigentes y revolucionarias. Pero sin dogmatismos, sin neo estalinismos que tanto daño han causado. Pienso en quienes por atacar justamente al mayor imperialismo de todos los tiempos, el norteamericano, no critican por ejemplo a movimientos y regímenes fundamentalistas que esclavizan al ser humano y a sus pueblos.
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Esta sección, como todo cuanto aparece en La Antorcha del Siglo XXI , se concibe desde la duda y la perplejidad, buscando el debate, la participación de ideas y contrastes que ayuden al diálogo plural y enriquecedor necesario a nuestro tiempo histórico. Escribir sin prejuicios, autocensuras, ni condicionamientos sociales, morales o políticos.
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DISCURSO CONTRA LOS INTELECTUALES.

II. El partido de Aznar y sus lacayos.

Tiende a identificarse al intelectual con la izquierda. Craso error. Las derechas siempre los han utilizado a su servicio. Desde la Antigüedad a nuestros días. Autoridades eclesiásticas, monárquicas, nobleza, grandes industriales. Todo aspirante a Caudillo, Dictador o Jefezuelo necesita tener lacayos, bufones o palafreneros a su lado. Aznar se vio pronto rodeado de ellos. Ocuparon, siguen ocupando cargos públicos, que, como buen reino de Taifas, España tiene sus satrapías. Ellos se reparten programas televisivos, escupen su idioma en los periódicos, ofician de payasos sin gracia en las tertulias radiofónicas, saben introducirse para mediatizarlas y ponerlas a su servicio en grandes editoriales donde lanzan con asiduidad sus venenosos libelos. Como buenos fascistas, aunque no siempre logran reprimirse y ocultar la auténtica piel que recubre sus cuerpos, intentan usurpar palabras que un día tuvieron significado y hoy son cadáveres en su boca para disfrazar lo que ocultan. No son sino analfabetos culturales desprovistos de pensamiento que hábilmente van minando las conciencias de los hombres y mujeres que terminan identificándose con ellos.
Aznar puede sentirse satisfecho. Es él quién mejor encarna al Hitler descrito por Karl Kraus en 1933 –piénsese en la fecha, la Historia y hasta una identificación gestual entre los personajes-. Leamos aquellas palabras:

Un nuevo bufón para nuestra desgracia. ¿Cómo vino, como entró? Mentirá mientras pueda. La ilegalidad campea legalmente por sus respetos desplegando un mundo de aberración. (Con él) se produce la parálisis de las ideas. Pone en jaque a todo el movimiento de resistencia intelectual.

El partido popular es el partido de Aznar. El partido de Aznar se ha interesado últimamente por el teatro (mejor dicho por figurantes del teatro). Leemos la historia nuevamente con Kraus y su Tercera noche de Walpurgis que nos cuenta como en 1933 Joseph Goebbels reúne a representantes del mundo del teatro y les dice:

“El arte alemán durante la próxima década será heroico y de un romanticismo de acero desprovisto de sentimentalismo. Será un arte nacional de rasgos conmovedores o no existirá. Como dicen nuestros poetas: ir hacia las estrellas por caminos escarpados”.

Nos suena el sentido de esta canción. Escritores, jueces, periodistas, catedráticos universitarios, médicos, físicos, arquitectos, no han dudado en aliarse con estos dictadores, con estos trogloditas de la cultura. (En España, hoy, si uno se dedica a leer la mayor parte de las columnas de los periódicos puede pensar que hemos regresado a la historia que precedió al desarrollo del pensamiento). Hitler, Franco, ¿qué habría sido de ellos sin éstos pilares de la “inteligencia”? ¿Puede hoy un partido que aspira a detentar el poder absoluto carecer de ellos? Naturalmente que siempre ejército y policía tienen la última palabra.
Recogemos una alocución del Rector Krieck de la Universidad Johan Wolfgang Goethe en mayo de 1933 dirigidas a la sagrada institución, tan sagrada como los Tribunales Supremos de Justicia o las Academias de la Lengua post franquistas:

“El cuerpo estudiantil de voluntarios convoca a todo el Claustro a la quema de escritos marxistas corruptores que tendrá lugar la noche del miércoles 10 de mayo en la plaza Römemberg. En vista del gran significado simbólico de esa ceremonia los estudiantes saludarán la presencia en ella de todos los profesores. Exhorto, pues, a los colegas, a que participen masivamente… Los miembros de las asociaciones estudiantiles vestirán de uniforme, como también lo harán los batallones de las S.A”

Sonad, campanas de todas las iglesias. Tocad, cornetas y tambores en honor de la España Imperial. Congregaos, Asociaciones crecidas al amparo de estos próceres, faes de todos los lugares, alcaldes, parlamentarios, hijos de las nuevas generaciones y viejos conservadores de las esencias patrias, y recordad como no otra cosa realizó Franco con la cultura y por eso vivimos en paz tantos años, esa es la auténtica memoria que ha de mantenerse viva y no la de los resentidos y derrotados, que no os engañen los fósiles de los nunca exterminados del todo comunistas, libertarios, maricas, lesbianas, abortistas, los desharrapados y muertos de hambre que vienen a ensuciar nuestras urbanizaciones y lugares de recreo, todos delincuentes que no aceptan las condiciones del trabajo que generosa y misericordiosamente, gracias a la bondad infinita de Dios y las mil vírgenes, les ofrecemos. Que vuelvan los tiempos del Imperio, del magisterio de la santa madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, de la leal obediencia a nuestro renacido Caudillo. Ha de salvarse España para salvar a Europa y gracias a la civilización cristiana al mundo. En los periódicos, en las librerías podréis encontrar las palabras de los auténticos intelectuales que se han conjurado para salvar a España de los rojos –no confundir con la roja- y los sin Dios.
No nos queda sino exclamar con Goethe:

Cuán hastiado estoy de mi patria.

¿De mi patria? No solamente. De Europa. Del mundo cobijado bajo el gran cuervo devorador de palomas que se proclama como civilización occidental. Al igual que Hölderlin lo expresó refiriéndose a Alemania, yo traslado sus palabras al mundo situado bajo el Fondo Monetario Internacional, los Estados Unidos de América y la Europa que ya carece de otras fronteras que no sean las de la sumisión al neocapitalismo liberal:

Bárbaros desde tiempos inmemoriales que se tornaron más bárbaros a fuerza de aplicación, ciencia, e, incluso religión

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COLABORACIONES

MANUEL GARCÍA VIÑÓ

Meditaciones trascendentales.
De la clase obrera.




- Pensad en cómo era la situación de la clase obrera en el siglo XIX.
- Del mencionado siglo, elegid, por ejemplo, el año 1895. O sea, hace solo 115 años.
- No os costará advertir las diferencias que se han producido en poco más de un siglo, si tenéis en cuenta lo que han reflejado algunas obras pictóricas, varias magnífica películas inglesas y las novelas de Dickens y algunos de sus contemporáneos.
- Aquéllos obreros, entre los que había niños de diez y doce años, vestían harapos, vivían en el fango, cobraban sueldos miserables, pasaban hambre, sufrían jornadas interminables, no disfrutaban de un descanso semanal ni, mucho menos, anual, morían jóvenes de toda clase de enfermedades relacionadas con las infecciones y la malnutrición, etc.
- A partir del siglo XX, esa situación empezó a cambiar…
- Empezó a cambiar hasta el punto de que…
- en nuestros días la clase obrera tiene derechos, garantías, asistencia médica, sueldos cuyo mínimo marca la ley, mecanismos de defensa como las manifestaciones de protesta o la huelga contra los patrones que les pretenden explotar…
- ¿A quién, a qué le deben los trabajadores esas extraordinarias mejoras?
- ¿A la Iglesia?
- No.
¿A la derecha?
- No.
- No, no… Se las deben a la izquierda. A esa izquierda a la que vosotros tanto denigráis.
- Porque el camino hacia el bien y la justicia no está en los rezos.
- Ni tampoco en los cantos patrióticos ni las banderas.
. El camino hacia el bien de los desasistidos, hacia el bien común, está en el altruismo, en la solidaridad, en la búsqueda de la justicia y en la lucha permanente por la libertad, la igualdad y la fraternidad, como dice el lema de la Revolución Francesa, madre de la forma de Estado llamada República.

___________________________________________-

CARLOS TAIBO.

¿Todos con la roja? Sobre un momento histérico.


En las líneas que siguen no hay ningún deseo de contestar el derecho que, hechas las salvedades que procedan, cada cual tiene a disfrutar de la manera que estime conveniente. Si a alguien le atrae la selección española y considera que pasar la tarde viendo uno de sus partidos es una tarea placentera, pues bien está. Se impone, sin embargo, sopesar hipercríticamente la trama general –los intereses, los engaños, las manipulaciones- que ha rodeado este gigantesco y ambiciosísimo montaje de ‘la roja’.
Para asumir esa tarea, y aun a costa de empezar con argumentos muy manidos, lo primero que hay que rescatar es el significado del panem et circenses, y en particular, en los tiempos que corren, lo que implica lo del circo. Nada mejor para avasallar a la ciudadanía que atontarla con unas u otras atracciones. En estos días no hay que ir muy lejos para apuntalar el argumento: ahí están esos millares -¿millones?- de jóvenes que han llenado las calles en sus celebraciones por los éxitos de ‘la roja’ mientras prefieren ignorar el escenario laboral en que se mueven –los que son miserablemente explotados- o en el que no se mueven –los que arrastran un paro de siempre. En las celebraciones no ha faltado, además, cierto tufillo fascistoide y autoritario, y ello aunque las gentes de mi generación estemos obligadas a reconocer que vemos demasiado rápido, detrás de la bandera rojigualda, adhesiones que no están, sin duda, en la cabeza de muchos jóvenes. Lo de ‘la roja’ –hablo ahora de la ingeniosa terminología trenzada, de la que forma parte el empleo de la primera persona del plural a la hora de dar cuenta de las hazañas futbolísticas- hiede, en cualquier caso, como mensaje icónico: como quiera que no somos nada rojos, al menos lo compensaremos con el terreno de los símbolos.
Las cosas, sin embargo, no quedan ahí: hay que prestar puntillosa atención a la manipulación mediática que se ha registrado en los últimos días. Tiene, si así se quiere, dos manifestaciones. La primera no es otra que una fraudulenta reivindicación de lo colectivo frente a lo individual. De nuevo nos topamos con lo mismo: en una sociedad en la que lo colectivo ha sido manifiestamente estigmatizado y arrasado nos podemos permitir la reivindicación de los valores correspondientes, bien que en un terreno acotado y con protagonistas principales en una veintena de ciudadanos que peleaban por ganar nada menos que 600.000 euros –por cabeza- si ganaban el mundial. Qué curioso es, por otra parte, que los mismos medios de comunicación que han ensalzado la presunta condición colectiva de ‘la roja’ prosigan en su tarea de canonizar a héroes deportivos tan equívocos e individualistas, y tan vinculados con el negocio y la publicidad más abyecta – por qué no prohibir, por cierto, la publicidad realizada por famosos. Como Fernando Alonso o Rafael Nadal. Recuérdese que el modelo que se propone no es otro que el del triunfador adobado de dinero en un escenario en el que este último, y el negocio, aniquilan todo lo que de saludable puede haber en el deporte.
La otra manifestación que anunciábamos remite a un empleo distinto del mito de lo colectivo: el que cobra cuerpo, dentro de una compleja y conflictiva trama nacional, de la mano de la postulación de la existencia de una identidad española común que, cabal, se levantaría llana, orgullosa y convincentemente frente a los particularismos locales (y también, en una dimensión más sibilina, frente a las identidades de millones de inmigrantes) Cuando antes hablaba del tufillo fascista y autoritario de alguna de las algaradas callejeras de los últimos días estaba pensando en buena medida en las secuelas de esto que acabo de señalar. Llamativo resulta, en cualquier caso, que mientras durante años, y desde el nacionalismo español, se ha reprochado a los demás que emplearan el deporte –el fútbol en singular- como escudo identitario, ahora los que entonces se sentían agraviados echen mano, sin rebozo, del mismo procedimiento.
Que lo que rodea a tanta miseria es más importante, en sus consecuencias, de lo que pueda parecer bien ilustrarlo el hecho de que el virus ha alcanzado a quienes –cabía suponer- se hallaban mejor protegidos. Baste un botón de muestra: el de una convocatoria realizada en Madrid para la noche del final del Mundial. En su versión de sms rezaba así: “La roja es mi selección, pero la rojigualda no es mi bandera. Celebra el mundial con la tricolor. Tráela a la plaza de Lavapiés el domingo tras el partido. Pásalo”. Creo que no se puede ser sino duro: lejos de contestar toda esta mierda, hay quién piensa que debemos sumarnos sin cautela a ella en la certeza de que la bandera tricolor resolverá mágicamente nuestros problemas. Líbrenos la providencia de estos republicanos.
Dejo para el final el recordatorio de una última discusión interesante: la que nace de las reiteradas declaraciones de dirigentes políticos y empresarios que han llamado la atención sobre las presuntas consecuencias benefactoras que, en términos de crecimiento del consumo y de alegría productiva, está llamado a tener el Mundial de fútbol. Supongo que lo que los hechos nos dicen es que seremos más felices gastándonos –colectivamente, eso sí- unos euros más en cervezas y en banderitas, y trabajando con singular encono en provecho de los resultados empresariales, que atendiendo a la resolución de esos pequeños problemas que tiene, al parecer, una minoría de nuestros conciudadanos… “Canta y sé feliz”, como rezaba una vieja y profunda canción de Peret. Dejo para otro día –no toca hoy- la consideración de qué poco tiene que ver con nuestro bienestar el consumo, hilarante e insostenible, al que a menudo nos entregamos y que tanto celebran nuestros gobernantes.


FRANCISCO VÉLEZ NIETO

Los de arriba y los de abajo.

Dudo si el título de este artículo es correcto o tal vez debiera ser más afilado, en consonancia con el asunto de tanta actualidad como resultan los “eufemismos de clase”. Pero de lo que si estoy convencido es de que existe un estudiado y cínico lenguaje oficial, por parte de quienes gobiernan, sean del palo que sean, que golpea con el mismo garrote de siempre y a los de siempre. Insana intención de lucro para deformar la realidad de la vida cotidiana y así sacarle el máximo jugo a los modestos.
Me refiero a esas etiquetas eufemísticas y aparentemente caritativas, elaboradas en misteriosos laboratorios: realidad esperpéntica de los organismos oficiales. Por ejemplo: “la clase menos protegida” que me suena igual que aquellas espirituales campañas del Domund pidiendo la pesetita para ayudar a los negritos de África deslomados y esclavizados. También esta otra de “Los menos favorecidos”.
Sin ánimo de ofender, me preocupa que los que mandan nos tomen por tontos, pues según el decorado, a unos se les mide con una vara óptica respetable y cuidadosa, y a otros lo contrario. Conclusión que nos puede llevar a lo que los abuelos denominaban “los de Arriba y los de Abajo”. Los de Arriba pueden bailar el bolero que más satisfacciones y beneficios les puede producir. Mientras que a los de Abajo se les da insistentemente duro y con un palo. Por lo que “pienso luego existo” –con perdón de la Tele- que estamos entre dos clases cada día más diferenciadas: la que manda y la que soporta.
Una, la de Arriba, especialmente mimada y protegida tiene derecho a pensar y dictar (sartén por el mango). La otra, la de Abajo, huele a sudor y salario mínimo, paro y temblores de hipoteca, sometida a quienes dictan y ordenan de verdad, independiente de que la mona la vistan de seda para dar el pego.
Me recuerda toda esta farándula de etiquetas de laboratorio, a aquellos izquierdistas revolucionarios de fin de semana y festivos, que condenaban “el opio de los pueblos” más “pan y circo” y que ahora han cambiado de prado y de mieses. Una sonata suave que me estás matando con mucho de Pan y circo. Es la que dirigen los de Arriba. A los de Abajo, cuando más, se les prestan los platillos y el bombo, migajas cuando sobran y nada de desafinar mucho.
Con lo que sin tener que leer a Max Weber, que tampoco estaría mal, se puede entender que el grave problema actual no es otro que la pérdida de credibilidad en los representantes políticos dado “el progresivo debilitamiento de las instituciones representativas, que se ven socavadas por la proliferación de agencias reguladoras, tribunales activistas que invaden competencias políticas, bancos centrales independientes e instituciones supranacionales”.
Entonces quedémonos con los versos del poeta:

Por eso siempre habrá ricos y pobres
bancos de piedra y bancos de mármol.
Un pobre a todas horas en cada esquina
y un rico que vigila las monedas que recauda.

lunes, 28 de junio de 2010

Número 3. DISCURSO CONTRA LOS INTELECTUALES. 5 de julio de 2010.

SUMARIO
De actualidad y sección publicitaria
Opinión. Discurso contra los intelectuales
Cartas de los lectores
Colaboraciones. Manuel Cuenya



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DE ACTUALIDAD Y SECCIÓN PUBLICITARIA.


DIEGO LÓPEZ GARRIDO.

Camaleón: “Persona con habilidad para cambiar de actitud, adoptando en cada caso la más ventajosa”. María Moliner.
Propia de gran parte de los políticos que pueblan hoy el zoo parlamentario o los partidos y organizaciones sindicales.
Uno de los más representativos intérpretes de semejante especie, es ese hombre atildado, melífluo, inocuo y vacuo que responde al nombre de Diego López Garrido. Ideal para el cargo que representa en el PSOE. Bien remunerado, sin riesgos y que no le exige expresividad alguna, de la que ya de por si carece. Un cementerio exquisito para quién en no muy lejanos días pacía en aquella izquierda que se decía unida para mayor vilipendio del lenguaje.
Diego López Garrido es el actual secretario de Estado para la UE. Y el domingo 27 de julio nos deleitaba en El País con la profundidad y el rigor de sus palabras a la hora de ofrecer al lector un análisis de la “crisis económica”, otro sarcasmo para definir a uno de los terrorismos de guante blanco que nos esquilman. He aquí frases del político correcto:
“Hemos criticado el naufragio del euro y marcado el rumbo de la Unión”.
“La crisis nos ha puesto ante el espejo y nos ha obligado a dar el paso”.
“Habíamos preparado todas las crisis posibles pero debo reconocer que esa no se nos ocurrió”. (referencia a la explosión del volcán islandés).
Tras leer sus palabras los lectores escuchan cantos gregorianos.


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PUBLICIDAD. (Libre y gratuita)

Actriz de televisión que besa de forma más apasionada que Sandra Bullock a Scarlett Johansson, se ofrece a ejecutiva bancaria o empresarial para inmortalizar en sesión fotográfica su contacto bucal erótico-artístico en secciones de alta cultura y finanzas de los grandes medios de comunicación. Precio y continuidad de la secuencia a convenir.


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LETICIA, PRINCESA.


Félix Salten, uno de esos escritores que saben comprometerse con el poder político y el mercado económico, que escribía en el “prestigioso” Die Zeit y lo mismo se mostraba defensor de la moral puritana que publicaba con seudónimo novelitas pornográficas, que terminó en Hollywood donde adaptaron al cine su cuento Bambi, redactó artículos lacayunos para loar a la podrida Corte de Viena, algunos en loor de la princesa Hohenberg, artículos que sin duda firmarían hoy muchos de esos periodistas y escritorzuelos de nuestros medios de comunicación. Reproducimos unos fragmentos. Solo se tiene que cambiar escenario y personaje.

“Nadie sabe cómo es en el fondo esa mujer, se puede sospechar que posee cualidades desacostumbradas, que es una personalidad fuerte y peculiar… Detrás ha de haber una gran fuerza de voluntad, una firmeza de hierro del carácter, o una bondad irresistible, o una sabiduría en la vida con miles de facetas, o un instinto genialmente fino, o también una exhuberancia arcaica, o incluso pasividad total, o con conciencia de adónde se quiere llegar, o sosegada confianza en la felicidad. No lo sabemos… El interés más justificado ha caído en tromba sobre esta mujer… no sabemos lo que ha de pasar aún para que la mujer del heredero del trono pueda permitirse ejercer también eternamente todos los derechos… Llegará a tener, y así ha de ser, la mayor de las influencias, y la voz cantante con el Káiser, a su debido tiempo… Los niños que llaman padre a nuestro futuro monarca la llamarán a ella madre… A la Duquesa de Hohenberg le pertenece el futuro de Austria. Pero nadie sabe lo que trae el futuro”.

No pasaron muchos años antes de que se develara ese futuro: la escabechina de la primera guerra mundial.

Karl Kraus añadía refiriéndose al escritor periodista Salten: No seamos injustos con un hombre de tantas prendas… El mejor periodista de Viena sabe decir en cada momento lo más digno de saberse acerca de la carrera de una condesa o de la ascensión de un globo, de una sesión parlamentaria o de un baile en la Corte. Todo consiste en estar disponible. ¡Sólo con que el mundo no fuera tan injusto!


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Se ofrece escritor para novela de éxito. Buena imagen y carisma popular. Aparece en la tele con frecuencia. A determinar contenido de la obra: época histórica, personajes, etc. Se asegura equilibrio en las dosis de intriga policíaca, sexo explícito y facilidad de lectura. Anticipo a convenir.



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RODRIGO RATO.

La gallina acoge a sus polluelos para incubar huevos de oro.

Esta foto apareció publicada en diversos periódicos españoles sin que mereciera un solo comentario, artículo de opinión. Y resulta difícil encontrar testimonio más significativo de la situación económica del país, de lo que es el neoliberalismo político. Porque no existe ni aquí, ni en Europa, ni en Estados Unidos realidad diferente a ésta. Son los bancos quienes gobiernan, imponen sus leyes. Rodrigo Rato, político neoconservador, dirige la poderosa Caja Madrid. Con sus manos oprime las de sus polluelos, los directores de otras cajas de ahorro regionales. Por cierto, eso de ahorro ¿qué significa? Dinero que se deposita en ellas para pagar sueldos millonarios de sus dirigentes y consejeros y ofrecerles una vida garantizada de lujo gracias a la especulación y a los beneficios que obtienen con esos depósitos. Ellos son los señores del ladrillo, de las inversiones que explotan a los trabajadores –ya no existen tipos como Zola, Marx, Dickens, etc que escriban de estas situaciones- quienes gritan para imponer salarios cada vez más bajos, contrataciones a la carta, despidos con el mínimo coste, horarios que vayan recortando derechos y conquistas sociales. Los señores del dinero sonríen, felices. El Estado es suyo. El Estado les proveerá de fondos cuando se reduzcan sus cuantiosos beneficios. Los Presidentes de las Cajas se entregan, eufóricos, a la protección del Gran Patrón, del Gran Hermano que los cobija en su seno y parece estallar de gozo, a punto de que le dé una apoplejía ante la grandeza del espectáculo. Eso es poder y no el de un político al que se puede comprar con treinta monedas. Y el pueblo, ciego, mudo, ni se inmuta.

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OPINIÓN. DISCURSO CONTRA LOS INTELECTUALES. (1)

La mayor parte de los intelectuales de nuestro tiempo han optado por convertirse en fieles adictos del dios mercado: a él sacrifican sus ojos, sus oídos, su trabajo. Allá ellos. Renuncian al ejercicio de la imaginación y niegan la ética y el alcance de la belleza. Que el dinero corrupto y corruptor y el aplauso vano y estéril que reciben, les acompañe hasta la tumba. Ya pocos recordarán, si es que alguna vez las leyeron, las palabras de Hegel:

Comprender lo que es, es la tarea de la filosofía, porque lo que es, es la razón…
En tanto que se es humano, se es solamente por el pensamiento.
Los pensamientos no son las cosas mismas, sino formulados sobre las cosas.

¿Filosofía, pensamiento? Antiguallas. En la era de Internet no se necesitan. Se extinguen, como la libertad. Todos enganchados a la red porque todo está en la red y por ella navegamos sin preguntarnos ni hacia dónde ni para qué. Pensar para interpretar, definir, intentar comprender, crear, dialogar: ¿para qué? Tenemos un nuevo Dios. Antaño dijo Cristo: “el que quiera seguirme que se niegue a sí mismo”. Y hoy nosotros, como sus discípulos de corderos de catecismo, negamos el valor de la diferencia, la capacidad de la crítica, la importancia de la creación para limitarnos a ser votantes, consumidores, de la política o de los bienes o la literatura. Hablar y escribir sin pensar por si mismo, que alguien ya lo hace por nosotros, ignorando que fuera del pensamiento solo existe la senda que lleva al vacío y al final a la nada.
La triple alianza que denunciara Kraus –tinta, técnica, muerte- (hoy la tinta pasa a ser la imagen) conduce a la extinción del mundo aunque éste continúe siendo habitado por robots. Ni la ciencia ni la técnica debieran ser un fin en si mismo. Es un error creer que el progreso viene marcado por su desarrollo, cuando debiera ser la liberación del ser humano y su felicidad lo único que lo justificase. Lo otro es una falacia más, sitúa a la economía, la presión del dinero, el enriquecimiento material como única justificación de la existencia humana. El progreso ha llevado no solo al desarrollo tecnológico y científico, sino también a los genocidios, a la extensión de las sociedades carcelarias, a la sofisticación de los métodos de tortura, al poderío militar y policiaco, la tiranía del mercado, a la violencia represiva como ley del poder, al envilecimiento de la moral, de la explotación sexual, de las mafias organizadas y su control por organizaciones corruptas que tienen sus brazos entroncados en poderosas estructuras económicas, en aparatos jurídicos y policiales, en representantes políticos, al vaciamiento de lo que son grotescas formulaciones, como derechos humanos, justicia, Estado de derecho, orden social y mundial.
Concluimos esta primera aproximación al tema con una cita de Karl Kraus que sirve sobre todo para definir el vaciamiento del lenguaje, no solo en los medios de comunicación o los discursos políticos, sino en gran parte de la creación literaria y artística de nuestros días:

En todos los campos de la renovación social y cultural somos testigos de esta explosión de la frase hasta hacerse algo fáctico, hasta convertirse en hecho, en acción. Una fraseología tan preñada de hechos que, en lucha con el progreso técnico, ha sobrevivido a toda una guerra mundial en la que desenvainó la espada para luchar con gas hasta las últimas consecuencias.

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CARTAS DE LOS LECTORES


Querido Andrés: La idea de crear La Antorcha del siglo XXI es excelente y el hecho de fundamentarla sobre el pensamiento y la significación de Karl Kraus me ha dado un vuelco al corazón. Cuenta con mi total apoyo. Voy a colaborar con mucho gusto y desde ahora mismo.
Esther Bartolomé-Pons

Querido Andrés:
Enhorabuena por esa magnífica idea que has tenido. Realmente si hay un Karl Kraus entre nosotros, capaz de agitarnos y desestabilizarnos, ese eres tú.
Un abrazo y muchas gracias.
Juan Mayorga

Ánimo en la labor.
¿Por qué no un símil ONG a favor de la democracia de la opinión? De la libertad de expresión.
Cordiales saludos
Ricardo Martínez Conde

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COLABORACIONES.

MANUEL CUENYA. Karl Kraus y los periodistas.

Karl Kraus, mago encolerizado, bajo cuyo manto aún resuena la azul coraza del guerrero, fue uno de los pensadores más corrosivos del pasado siglo, un todoterreno de las letras.
A estas alturas, y en momentos en que los periodistas están literalmente enganchados por las pelotas, serviles a las causas empresariales y así en este plan de planes, porque en nuestro país todo lo manda el dinerito, muy pocos se acuerdan de su genio y su figura.
Kraus fue algo así como nuestro Ramón Gómez de la Serna en versión austríaca. A este ensayista también le entusiasmaba escribir aforismos disparatados (aunque con mucho trasfondo) como al bueno y greguerístico Ramón. Algunos de estos aforismos los escribió contra la corrupción de la prensa, que ya por aquel tiempo exhalaba cierto tufillo, pero muchos otros los escribió contra los estetas, políticos, psicólogos, estúpidos y eruditos. Qué Venus nos coja confesados.
Si Kraus fue un sátiro que se rebeló contra la sociedad de su tiempo, poniendo a parir a los periodistas, y a otros, Baudelaire fue poco menos que un chulo puta de los versos. El asunto es vivir bajo el signo de la pura espiritualidad, o de la pura sexualidad, que funda esa solidaridad del literato con la prostituta. Como es el caso de Baudelaire, que daría para al menos otra reseña.
Kraus fue como una especie de demonio para quienes se dedicaban a la opinión pública. Así pues, tengamos cuidado con este ilustre personaje. Se cuenta que acostumbraba a dormir de día, y en esto también se parece a Ramón, y trabajar de noche. La sátira era su razón de vida. En ella, o a través de ella, hizo su resistencia y se convirtió él mismo, como nos dice Elías Canetti
-uno de sus discípulos-, en una escuela de resistentes.
Redescubrir a Kraus es como sentirse más cerca de la putrefacción. Leyendo y releyéndolo uno se queda como fuera de juego. Es tal su chispa que te dan ganas de no volver a escribir ni una línea más en toda tu vida. Su visión de la realidad es demoledora. “Todos pueden escribir y entender y solo el azar social decide quién destaca como escritor o como lector en esa horda de gallinas que avanzan en contra del espíritu”. “Los periodistas, al menos, comunican lo que oyen, sienten y ven, aunque a veces prostituyan sus intereses en aras de una ideología omniscente y devoradora. ¡Qué sonoro es todo!”, exclama. A este monumental escritor se le ocurrió la utopía -vaya ocurrencias señor mío- de hacer un periódico objetivo, que no funcionara como instrumento del poder. Sin embargo, era consciente de que la maquinaria de un periódico necesita de frases, mano de obra y un mercado como una fábrica. Y que en realidad se dedica a comerciar con el pensamiento.“Los periodistas dicen: ¡sin nosotros no habría cultura!Los gusanos dicen: ¡sin nosotros no habría cadáver!”El cadáver exquisito y surrealista está servido.El día del Juicio Final -nos anuncia Kraus- no sólo se abrirán las tumbas sino también los libros de lectura. Pues que se vayan abriendo.

martes, 22 de junio de 2010

Número 2. SARAMAGO. SIN FLORES NI DISCURSOS.

Hay que escribir en cada momento como si se escribiera por primera y última vez. Decir tanto como si se tratara de una despedida y decirlo tan bien como si se debutara. Karl Kraus
El sábado, 19 de junio, no hubo ofrendas florales ni discursos, ni concentraciones de políticos o periodistas, o de gentes que dicen representar la cultura en Azinhaga. La aldea del Alentejo portugués no es partidaria de celebrar la muerte: prefiere hablar de la vida. Lleva siglos soportando la muerte de gentes trabajadoras, de campesinos explotados, de niños sin escuelas ni hospitales para que sean amantes de rituales ceremonias.
Saramago, ese hombre que primero fue niño y anduvo descalzo por los campos y tierras donde había nacido, y escuchó las palabras mágicas de su abuelo, y conoció el nombre de las plantas, de los ríos, de los animales y las personas que le rodeaban, de los aperos de labranza y los instrumentos de trabajo; que no pudo realizar estudios de bachillerato ni universitarios y aprendió oficios de los que se sintió orgulloso y supo así lo que es ser mecánico, cerrajero; y tardó mucho tiempo en tener, no solo para él, sino para su familia, una habitación propia, y tuvo que ser adulto para ganar dinero con el que poder comprar libros, y fue primero lector y luego escritor, y se preguntó si publicar era algo fácil y le dijeron que no, y rechazaron sus libros, y tras un silencio de largos años volvió a escribir buscando un estilo propio, callando hasta que lo encontró. Ese niño que recordaba a sus abuelos y a las gentes que en sus tierras sabían que campeaba el robo experto, el crimen extremado. ¿Y ha de permanecer así, hasta la consecución de los siglos?
No. No hubo flores ni festejos por su muerte en las tierras del Alentejo. Años atrás había escrito Saramago: Tal vez murmure, Tierra maldita... malditos todos, condenados y condenadores, dolor de haber nacido... Virgen María, cuánta muerte se ha visto por estas tierras.
En Lisboa si se "¿festejó?" la muerte. Retransmitidos en directo los discursos, palabras, rostros de los asistentes a los rituales. Televisiones, radios, periódicos. No tardaron los políticos, intelectuales, gentes del poder, de los medios de comunicación en regresar a sus quehaceres cotidianos. Ya habían protagonizado las representaciones teatrales de las exequias fúnebres. Las cenizas del escritor, del hombre, regresaron a su origen, la nada. Él era hijo del suelo, de la pobreza. Creció en silencio. Conoció la marginación, incluso los insultos y el desprecio. Y un día llevó sus conocimientos a la literatura, contra ellos, quienes representan el mundo, que ahora, a su muerte, acuden a retratarse junto a él, que ya no puede defenderse, acusar, o mostrar su mirada irónica y lúcida ante los figurantes que incluso no dudan en hablar, unos y otros, de "su compromiso".
Pensaba iniciar este segundo número de La Antorcha del siglo XXI con una primera reflexión contra los intelectuales. Surgió entonces la muerte de Saramago, con el que nunca más volveré a hablar, pero que me ha dejado muchos años de amistad y palabras que de seguro irán surgiendo en algunos de estos trabajos. Como éstas: Yo soy un escéptico profesional. Vivimos en un mundo de mentiras sistemáticas. El espectáculo del mundo es absolutamente deprimente. Si algo no varía en la historia del ser humano es la explotación y la manipulación por parte de la Iglesia, de los políticos, de las relaciones personales. Habría que reinventar la democracia. El ciudadano no es sino una fachada utilizada en democracia por quienes mandan: la política económica y financiera.
Las mentiras de quienes en su muerte hablaban con la palabra compromiso en sus bocas: hasta Mariano Rajoy en El País. Y reyes, primeros ministros, gobernantes, escritores del mercado y la genuflexión. Faltaban banqueros solamente. En numerosas ocasiones conversamos Saramago y yo sobre la palabra compromiso. Antes que escritor se es ser humano. Y es el ser humano el que debe comprometerse en todos sus actos por la búsqueda de una sociedad menos sucia y corrupta, desigual e injusta. Por eso resultó grotesco, esperpéntico el ritual de quienes monopolizaron aquellas ceremonias fúnebres. Saramago siempre dijo que algunos gritan en el desierto, que el consumismo ha pervertido las conciencias. La vida no es sino una mentira en forma de comedia o de tragedia. Retumban en ella las palabras de Goethe: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público... Resulta difícil hacer frente a los errores de la época, si los combatimos, nos quedamos solos; si cedemos ante ellos, no conseguimos ni honor ni alegría.
Estuvo bien que ni coronas de flores, ni discursos, ni políticos o intelectuales acudieran a Azinhaga, que allí se sabe demasiado de la muerte y prefieren recordar la vida de su hijo más rebelde sin espectáculos.
Tres días antes de morir Saramago, Pilar del Río, su mujer, me escribió unas palabras sobre esta Antorcha cuyo número 1 acababa de publicar yo. Decía en ellas:
"Que buena idea. Te felicito querido Andrés. Estamos bastante perdidos del mundo porque José no está bien de salud. A ver si un día de estos en un resquicio que busque te llamo. A casa nos llegan tus libros, lo que escribes sobre José, otras noticias. Que se recogen con primor, otra cosa es que luego cumplamos agradeciendo. Lo siento, pero nos falta lo elemental. Y no vale achacar la falta de tiempo, que es lo que es y no se inmuta. Un beso y gracias por mandar la iniciativa. Ojalá podamos colaborar. Pilar.
La noche de la muerte de Saramago, escribí a Pilar:
Pilar: en este día terrible, absurdo, sólo puedo decirte que cuando te repongas, me gustaría hablar contigo. Ahora las palabras están de más. Es hora de sentimientos íntimos, de memoria que ha ido almacenando recuerdos, palabras, pensamientos, y sobre todo de alzarse del suelo en que nos postramos para seguir luchando por el futuro, ese futuro en el que siempre, siempre, nos acompañará Saramago. Andrés.
Me han llegado numerosos mensajes y bastantes colaboraciones al periódico. En los próximos números, en la medida de lo posible, daremos cuenta de unos y otros.
Llegado el caso una cultura de opereta comenzará a hacer alarde de su entusiasmo guerrero. Sus escritores son mercenarios. Tipos totalmente irresponsables, que un día lanzan la notica de un estreno y al siguiente el estallido de la guerra. Karl Kraus. 1912

miércoles, 9 de junio de 2010

Número 1. KARL KRAUS. 14-21 de julio 2010

Cuando Karl Kraus publicó el primer número de su revista Die Fackel, La Antorcha, declaró que intentaba ser

una luz en medio de un destino sombrío.


Kraus había nacido en 1874. Desde 1899 hasta su muerte, 1936, editó 912 números, algo más de 30.000 páginas impresas. Dejó inédito su libro La tercera noche de Walpurgis escrito en el verano de 1933, meses después de que Hitler ascendiera al poder. La obra vería la luz en 1952. Era una denuncia implacable, literaria y política, del nazismo.
En su revista, Kraus, en entregas que duraron varios años, publicó su extraordinaria creación Los últimos días de la Humanidad, alegato contra el desarrollo y decadencia de la sociedad humana y la posibilidad de alcanzar un mundo más justo y feliz. Se centraba en el terrorismo y genocidio provocado por la primera guerra mundial que tantos estragos causó a los seres humanos y a la naturaleza, denunciando a los poderes políticos, económicos, militares, religiosos y al propio periodismo, aliado de ellos, y causantes de la tragedia. En sus primeros diez años de existencia, La Antorcha dio cabida, entre otros autores, a trabajos de Theodor W. Adorno, Walter Benjamín, Alban Berg, Bertold Brecht, Elías Canetti, Sigmund Freud, Max Horkheimer, Oskar Kokoscha, Adolf Loos, Heinrich Mann, Arnold Schönberg, August Strindberg, George Trakl. A partir de 1911 y hasta su muerte fue Kraus el que se hizo cargo, en total soledad, de la mayoría de los trabajos publicados en la revista, con su humor corrosivo, su cultura expansiva, su lenguaje depurado, su violencia crítica. En ellos denunció la corrupción económica, la brutalidad policial, la miseria de la prensa, el pangermanismo, la moral pública, la explotación de la mujer, la civilización basada en una ciencia, técnica, comunicación, organización económica – la bolsa- entendidas como progreso que en vez de emancipar conducían a la destrucción. La prensa era en su inmensa mayoría para él una triple alianza de tinta, técnica y muerte, por eso invitaba a colaborar con él en la denuncia de la “canalla periodística”.

En 2010 nos encontramos inmersos en una guerra no declarada, menos cruenta, pero de terribles consecuencias para la libertad, el progreso de la sociedad, la propia existencia del ser humano. Hablamos de los conflictos locales que no dejan de sucederse en distintos escenarios del mundo, de las hambrunas que arrancan la vida a millones de personas, de la agresión constante a la naturaleza, de la devastación del pensamiento sometido por los medios de comunicación a una auténtica destrucción masiva de la inteligencia, de la diferencia, de las culturas del ocio dominadas por los oligopolios internacionales. Un mundo unificado en lo terrible, la obediencia ciega, la impotencia, la esclerosis de las organizaciones de izquierda, el terrorismo económico impuesto por las multinacionales de la explotación y el crimen. Nuestra Antorcha pretende ser uno de esos gritos de rebelión que surgen, individuales o colectivos, en la red. Invitamos a participar en ella a colaboradores que deseen expresar con sus opiniones, sugerencias, breves trabajos, críticas, denuncias, planteamientos utópicos el más profundo sentido del periodismo: el de la bala que estalla en el conformismo del lector. Irán siendo recogidas en los números que aparezcan en este periódico-blog. Pueden dirigir esas colaboraciones a mi correo particular:
andres@andressorel.com


No olvidó Kraus la perversión del lenguaje, el lenguaje que hoy ha vaciado de contenido palabras y conceptos como democracia, justicia, libertad, estado de derecho, cultura, derechos humanos. Por eso su inseparable amigo Walter Benjamín escribió de él:
“Recorre de noche las construcciones lingüísticas de los diarios y, tras la rígida fachada de las frases hechas espía en los interiores, descubre en las orgías de la “magia negra” el estupro y mentira de las palabras”
Kraus se preguntó hace un siglo, nos pregunta a nosotros mismos hoy:
¿es posible la literatura mientras impera el más absoluto de los horrores?
Esa es pregunta que brindamos a todos aquellos que quieran colaborar en esta nueva Antorcha.

Este trabajo se escribió en los primeros días de junio de 2010. En un lugar del valle de Zeberio. Se inició una mañana, al amanecer. Salí de la casa sumergiéndome en la profundidad del bosque. La niebla le había devorado. Solo en la lejanía, emergiendo del abismo de la nada, se vislumbraban los picachos de las montañas. Bajo ellas todo era una profunda, densa, ininterrumpida y espesa mancha blancuzca de la que emergían los cánticos de cientos de aves abismados en la ceguera. Al lado del sendero en el que mis pies flotaban vigilaban las más altas y descubiertas ramas de los pinos, abetos, fresnos, alisios. Poco a poco la niebla se fue levantando, despejada por el impulso ascendente del sol y del océano de brumas comenzaron a surgir las siluetas difuminadas de la casa quemada, de la ermita que en recientes siglos congregaba a oficios religiosos y celebraciones paganas a las gentes diseminadas por el valle. Cuando el sol acribilló con su luz la naturaleza descubriendo sus múltiples tonalidades, tomé consciencia de las repetitivas noticias que daban cuenta rutinaria de algunos sucesos acaecidos en las últimas horas en el mundo: un taxista había asesinado en Londres, antes de él mismo suicidarse, a diez personas; no se podía precisar si eran nueve, quizás algunos más, los componentes de la flotilla turca que se dirigía a Gaza y habían perdido la vida ametrallados por las fuerzas del ejército israelí; los burócratas sindicales y políticos españoles, ante las carcajadas de la patronal y los fascistas del partido de la oposición continuaban su huera melopea sobre el tema de la reforma laboral y la paz social –así denominaban estas entelequias concebidas a la mayor gloria de los dominadores del capital-; ya se repetían cansinas y reiteradas las otras noticias, del deporte a los sucesos, de las previsiones metereológicas a las escenas de alcoba y más o menos celebradas o acongojadas historias relacionadas con el sexo… Todo era luz, montañas y valles cuajadas de plantas y árboles despertando a mi alrededor. Flotaban bajo la atenta vigilancia del cielo azul y el sol, viajero de un espacio infinito, onduladas cordilleras de puntiagudas cimas, restando en los abismos, bajo la niebla más honda y no del todo despejada, espesas islas de frondoso verdor. Ah, quedaba por subrayar la pactada huelga de funcionarios del día 8. Los sindicatos neoverticales, vulgares funcionarios de yantar agradecido, cumplirían su pacto con el Gobierno y los dirigentes empresariales, de más refinado y costoso gusto por la pitanza, y por una jornada realizarían su virtual huelga ante el jocoso agradecimiento y aplauso de la ultraderecha, en su seguro caminar hacia la coyunda del poder absoluto. Por unos momentos me costó trabajo situarme en el tiempo en que vivía. Kraus permaneció en silencio al enterarse, en alguna montaña o valle de los Alpes suizos, que había estallado –esa era la palabra utilizada por los periódicos- la guerra europea. Su mirada vagaba por un paisaje similar al que yo ahora contemplaba. Casi cien años atrás en la convencional medición del tiempo. Cuando desplegó ante su mirada el periódico y contempló sus grandes titulares, sonrió ante el expresivo llamamiento al sacrificio de la nación. Preciso era defender la Patria y sacrificar a sus más preclaros hijos. Y el Emperador, y el fabricante de armas, y el cardenal y el director del periódico, en el curso de un banquete se dirigían al pueblo, porque “como sabe todo el mundo” ellos le representan.
Mi público y yo nos entendemos de maravilla: él no escucha lo que yo digo y yo no digo lo que él quiere oír
K. Kraus


Próximo número revista: Discurso contra los intelectuales.
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lunes, 17 de mayo de 2010

Los sindicatos sembraron vientos que arrasaron la lucha obrera

¿Crisis? No para los bancos, la patronal, los jugadores de bolsa, los especuladores y corruptos personajes que manejan el mundo de las finanzas, no para los señóres del ladrillos, no parea los terroristas del capitalismo y el sistema neoliberal. Estos obtuvieron, seguirán obteniendo beneficios que depositarán en los llamados paraísos fiscales, pudrideros de lo que se denomina democracia occidental. Se saben impunen. Compraron los medios de comunicación, se garantizaron mediante treinta monedas el silencio de los partidos y sindicatos oficiales. Labor de zapa, burocracia perfectamente estructurada. Los trabajadores y profesionales hace tiempo que fueron desmovilizados. En la socie4dad del fraude y la alienación ideológica -a la que contribuyen intelectuales jaleados por estos criminales, como los que hora se organizan contra el único enemigo que para ellos existe, Cuba- no se lucha. Sálvese el que pueda y calle el que ya fue condenado. Los depredadores están de fiesta. Crece el paro porque paralizaron -momentáneamente- sus sucios negocios, a la espera de obtener mayores cuotas de permisividad a su explotación. Bajar las pensiones, flexibilizar los contratos de trabajo, sueldos más draconianos, despidos ajustados a sus propias leyes. El propio Gobierno les hace el trabajo sucio antes de cederles el paso. Y los Sindicatos pactan con ellos límites de sus protestas para que puedan justificarse ante unos y otros. Al fin un día de huelga es alñgo simbólico y encima contribuye a engordar las arcas del Estado. ¿Violencia? No, ellos solo justificvan el terrorismo de Estado. Vivimos en tiempos de democracia fascista. Todos la acepotan. Los ciudadanos también. Los trabajadores szeguirán callados. Hace ya mucho tiempo que olvidaron el sentido, significado de lo que es luchar. Cuando lo intentaron con huelgas y manifestaciones no ficticias, sino reales, los propios sindicatos se encargaron de pararlos y desmovilizarlos. La patronal sigue garantizando, el gobierno pagando, su burocrática existencia

viernes, 7 de mayo de 2010

Prensa y corrupción

La prensa, los medios de comunicación, también son culpables del brazo alargado de la corrupciónn. De la tergiversación que supone aceptarla como consustancial al desarrollo de la sociedad humana. Ella no denuncia, se limita a convivir con ella, hasta aprovecharse de ella. No realizan campañas contínuas de descrédito, humano y moral de los corruptos. Porque en muchos casos vive, se alimenta de ellos. Ocurre como con esas informaciones que de vez en vez hablan de casos de proxenitismo, o de la mujer víctima de la prostitución, y se alimentan al tiempo económicamente de los anuncios de miles de prostitutas víctimas de organizaciones mafiosas internacionales que los pagan. Llevemos eso a la construcción, al negocio inmobiliario, a los Ayuntamientos, Comunidades y sus leyes sobre el suelo edificable, terminando con los espacios protegidos para favorecer la extensión de urbanizaciones o chalets particulares por costas, montañas, entornos naturales o urbanos. Son los mismos medios que jalean las guerras y ocultan los intereses económicos de quienes las organizan, que pagan a siniestros personajes para que ocupen sus programas radiofónicos, televisivos o sueltgen sus mentiras y melopeas fascistas en sus página. La alienación no es hoy fundamentalmente religiosa, que también. La alienación la provoca la prensa y sus intereses y dependencias de los grandes monopolios que controlan los medios de comunicación. El día que las gentes no los consumieran se comenzaría a ser más libre. Es la prensa, son los medios quienes justifican los fines de los corruptos, quienes conforman una educación alienante, son los mayores enemigos de la libertad, el pensamiento, y la crítica. Sus empresas controlan los mercados del mundo, y a su vez se alimentan de los corruptos. Oligopolios que conforman los mercados económicos, técnicos forjados en universidades especializadas que actúan como los viejos preestamistas, usureros y que gracias a su voracidad y los medios de que disponen llevan a Europa a su hecatombe y al mundo a su absoluta degradación económica en la más absoluta degradación económica inimaginable, al más peligroso de los fascismos que nunca imaginó poder alguno. Hablamos de corrupción para ocultar y justificar la corrupción. Responsables políticos, religiosos, judiciales son quienes controlan y ocupan los puestos directivos de estos medios. Y que el pueblo consume bajo el peso anonadante de la publicidad. Y nosotros, y otros trabajadores de los medios no somos sino la excusa que justifica a los grandes y cada vez más reducidos ciudadanos Kane que día a día nos asesinan.

La Linterna del S. XXI