miércoles, 26 de enero de 2011

Número 12

INDICE

Editoriales.
No se lamente, mátela.
Ya pasaron las fiestas.
Shakespeare: sobre Francisco Camps y Esperanza Aguirre.

Comunismo y capitalismo.
Albert Einstein. Walter Benjamin. Montaigne. T.S.Eliot
H. Marcusse. Saramago. Raymond Williams.

Visiones sobre Karl Kraus.
Juan Goytisolo. Elias Canetti. Walter Benjamin.

Colaboraciones.
Carlos Taibo: Los diagnósticos sobre la crisis.


EDITORIALES.

No se lamente, mátela.

Era un anuncio de hace varios años. Una incitación al terrorismo ejercida, eso si, sobre algún tipo de insecto, cucaracha o "mosca cojonera".Pienso en el anuncio siempre que escucho a alguien quejarse del gobierno, de la Iglesia, de la banca, de todo aquello que afecte a la vida económica de los ciudadanos, que raros son en cambio los que se lamentan del deterioro de la vida cultural, de la ética, de la degradación humana.
La práctica del sollozo, de la queja resignada, que llevan implícitas el cotilleo y la aceptación sumisa de los hechos, si acaso acompañada de maldiciones a quienes los medios de comunicación señalizan como únicos culpables, tan común a los alienados habitantes conformados y embrutecidos por los propios medios, televisión sobre todo, provocan hilaridad y supongo que satisfacción no contenida, a industriales y mercaderes, eclesiásticos, jueces, políticos. La Iglesia, la más sabia y longeva institución de los poderes que gobiernan el mundo, predica la mansedumbre, la sumisa resignación, para garantizar la vida eterna, por eso preciso es sufrir en la terrenal (no ellos, desde luego). Cinismo, demagogia, miseria política y moral para mantener la explotación del hombre no por el hombre, sino por los poderes dominantes, lenguaje inusual en nuestros días hasta para las organizaciones que se dicen de izquierdas.
Por eso deberíamos aprender de los anuncios -no olvidemos que la publicidad es el mensajero de Dios, es decir, del mercado, que rige en la actualidad nuestras vidas. Y busquemos los detergentes apropiados para que no continúe la farsa.


Ya pasaron las fiestas.

Nada existe más contrarevolucionario y nocivo para el desarrollo de los pueblos que la práctica, año tras año y siglo tras siglo, de los cultos, no solo los religiosos, sino los festivos. Costumbres que se heredan desde lejanos tiempos, y se repiten como vías de escape a los problemas cotidianos que asolan, encadenan al ser humano. Las fiestas se marcan como hábitos culturales a los que se uncen sus organizadores y practicantes a veces durante todo un año, como imprescindibles para escape del trabajo que les encadena y explota, no solo económica, sino también culturalmente, durante los días de su vida. Festejos del santo del lugar, procesiones religiosas, días de carnaval, o las comerciales, día de la madre, del padre, de los enamorados, del trabajo, de la banderita, enfermedades, etc, etc. Múltiples son los caminos que conducen a la enajenación, alienación, destrucción del pensamiento, también de la libertad. Y estos también contribuyen a impedir la regeneración de la vida política, cultural, social, con la necesaria práctica imaginativa de la lucha diaria. (Un ejemplo: el tema de las pensiones: en vez de esforzarse por cambiar las condiciones y normativas de trabajo durante una vida, se monta un circo en torno a si se retrasa uno o dos años la jubilación, cuando ya apenas queda un soplo al cuerpo debilitado para apurar sus últimos suspiros. Es decir se pone el acento en la miseria que queda al ser humano para agotar su existencia con un fondo que no deja de parecer caridad frente a desarrollar condiciones que no sean explotadoras para lo que es su vida entera).
Las fiestas, y sobre todo las institucionales al servicio de la organización más nociva que existe, las iglesias, sean del Dios que sean, y en nuestro país las más extensas son las de Navidad y Semana Santa.
¿Cuándo la Humanidad aprenderá a liberarse de sus cadenas y el ser humano a pensar y organizar la cultura del ocio por si mismo?.

Shakespeare: sobre Francisco Camps y Esperanza Aguirre.

" Mis asuntos en este Estado me han conducido a observar Viena, donde he encontrado una corrupción que hierve y burbujea hasta desbordarse del puchero. La ciudad tiene leyes para todas las corrupciones, es verdad; pero estas faltas se encuentran tan bien protegidas, que nuestras disposiciones se parecen a las prohibiciones colgadas en la tienda de un barbero: se las lee para burlarse de ellas.
Medida por medida, V).
Nota del transcriptor: Viena equivale a Valencia y Madrid.


Comunismo y Capitalismo.


ALBERT EINSTEIN.

Creo que el peor daño que ocasiona el capitalismo es el deterioro de los individuos. Se inculca en los estudiantes una actitud competitiva exagerada; se los educa en el éxito adquisitivo como preparación para su futura carrera. Estoy convencido de que existe un único camino para dominar estos grandes males, que pasa por el establecimiento de una economía socialista, acompañada por un sistema educativo que esté orientado hacia objetivos sociales(...) La realización del socialismo exige resolver ciertos problemas sociopolíticos de gran dificultad desde la centralización fundamental del poder político y económico. ¿Cómo se podrá impedir que la burocracia se convierta en una entidad omnipotente y arrogante? ¿Cómo se pueden proteger los derechos del individuo para así asegurar un contrapeso democrático que equilibre el poder de la burocracia?
1944. Monthley Review. Nueva York.

¿Ha muerto el comunismo? Deberíamos preguntarnos mejor: ¿pueden morir las ideas o es su deificación, su usurpación, su aplicación y desarrollo dogmático lo que fenece y se extingue? ¿Pueden morir la risa, la lágrima, la duda, la belleza, o se encuentran siempre en trance de transformación? ¿Han de extinguirse las razones que llevan a la denuncia de la corrupción, la explotación de los hombres y los pueblos, las desigualdades sociales, las guerras, la tortura, las religiones, los fanatismos, la justicia injusta? He ahí la cuestión, el debate, que no es de nuestros días, por mucha miseria práctica y consecuencias funestas que haya provocado la aplicación política del concepto comunismo. En 1927, Walter Benjamín, al que en tantas ocasiones recurrimos en estas páginas por coherencia con Karl Kraus, escribió unas reflexiones sobre su estancia en Moscú. Decía entre otras cosas:
WALTER BENJAMÍN:

"Si la correlación europea de poder y dinero se llegara a infiltrar en Rusia, no estaría solamente perdido el país, ni siquiera el partido, sino directamente el comunismo. Aquí la gente no tiene todavía los conceptos europeos de consumo y las necesidades europeas de consumo. Mas también es posible que se esté realizando una intención perspicaz del Partido: llegar a equiparar el nivel de consumo con el que tiene Europa Occidental".
Recordemos las líneas enfrentadas que derivaron, poco antes de la II guerra mundial en la deformación del pensamiento y la estrategia del comunismo: agonía de Lenin, Bujarin, la NEP por un lado y Stalin, el control del poder absoluto, el Estado policial, la persecución de cualquier idea revolucionaria y el terror aplicado como defensa de ese poder absoluto y antimarxista. Se perdió el comunismo en Rusia. Y sus habitantes, los menos, surgidos de las cenizas de ese denominado comunismo, viven en el consumo desenfrenado, más voraz y corrupto incluso que el del capitalismo, mientras la mayoría se limita en distintos grados de pobreza, a soñar con él. Volviendo a la vieja historia: poseedores y desposeídos, déspotas y súbditos.
Y los partidos comunistas ortodoxos de los partidos del siglo XXI no reflejarán en sus escuálidos programas sino lo que escribiera Montaigne hace nada menos que cuatro siglos, reflejo del estancamiento de las ideas.

MONTAIGNE:

Nosotros asumimos un mundo ya hecho y formado en ciertas costumbres (...) Sea cual sea el modo en que podemos corregirlo y ordenarlo de nuevo, apenas podemos torcerlo de su inclinación habitual sin romperlo todo. Le preguntaron a Solón si había otorgado las mejores leyes que cabía esperar a los atenienses: Creo que si, respondió, de las que habrían admitido".
En las ciudades donde impera la ley del feroz capitalismo, neoliberalismo más explotador, circulan miles y miles de ciudadanos hacia sus lugares de trabajo, en metros, trenes, que saturan con sus apretones, de pie, soterrado malhumor. Recuerdo al verlos un poema de La tierra baldía de T.S. Eliot. Deberían leerlo, en silencio, el silencio en que ellos viven. Dice en algunos de sus versos.

T.S. ELIOT.

Ciudad irreal,
bajo la niebla parda de un amanecer de invierno.
Una multitud fluía por el puente de Londres, tantos,
no creí que la muerte hubiese deshecho a tantos.
Se exhalaban suspiros, breves y poco frecuentes.
Y cada cual llevaba los ojos fijos en los pies.

Y cantaban en los últimos rescoldos de sus casi ya fenecidos pensamientos lo que desde la escuela, los parlamentos, los periódicos y los púlpitos les enseñaron: "el comunismo ha muerto, viva, que viva siempre la explotación del capitalismo.

MARCUSSE

"La razón técnica se ha hecho razón política. En el medio tecnológico la cultura, la política, y la economía se unen en un sistema omnipresente que devora o rechaza todas las alternativas.
El hombre unidimensional

"No solo una forma específica de gobierno o gobierno de partido hace posible el totalitarismo, sino también un sistema específico de producción y distribución que puede ser muy bien compatible con un "pluralismo de partidos, periódicos, poderes compensatorios".
Mientras más capaces sean los gobernantes de repartir los bienes de consumo, más firmemente estará ligada la población a las diversas burocracias gubernamentales. (...) Bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad se puede convertir en un poderoso instrumento de dominación. La gente se reconoce en sus mercancias. (...) La cultura industrial avanzada es, en un sentido específico, más ideológica que predecesora, en tanto que la ideología se encuentra hoy en el propio proceso de producción.
Totalitarismo Democrático.

JOSÉ SARAMAGO.

A veces he reflexionado sobre el hecho de que yo siga siendo comunista. Por supuesto lo soy y no me imagino a mí mismo siendo algo distinto. Pero me he dado cuenta de que tenía que añadir algo a ese decir :yo soy comunista, y lo que estoy añadiendo es que soy un comunista libertario.


RAYMOND WILLIAMS

El objetivo político del nuevo capitalismo, y de los Gobiernos que lo apoyan, está claro. Es el de ocultar el verdadero conflicto, disolviéndolo en un falso consenso político; el de edificar no una auténtica comunidad de vida e intereses, sino una falsa cordialidad entre todos los grupos sociales. El consenso político, imprescindible para el éxito del nuevo capitalismo es, en su esencia, una política de manipulación, la política del manejo del hombre, y como tal, profundamente antidemocrática.
May Day Manifiesto. 1968


Visiones sobre Karl Kraus.

Juan Goytisolo.

Para poner de manifiesto la pobreza y la cacofonía de los discursos políticos, económicos, publicitarios, o, peor aún, "culturalmente correctos" que actualmente nos invaden, basta con reproducirlos de manera selectiva, sin ningún comentario (...) La antropofagia del copista asimila el lenguaje universal de la idiotez, deconstruyéndolo mediante sus citas más significativas. Dicho procedimiento fue elevado al rango de obra maestra por el escritor vienés Karl Kraus. Una gran parte de la obra de Kraus el padre de este célebre aforismo: "Al principio fue la prensa, después el mundo"- se basa justamente en la apropiación ideológica del discurso ajeno, a la manera de Cervantes... y también de Flaubert. Una empresa literaria de la talla y la calidad de la del autor de Los últimos días de la Humanidad demuestra, a posteriori, que la "necedad" de Bouvard y Pecuchet no era única: como ellos Kraus copió y atesoró citas escogidas en una especie de joyero o cajón de monstruos de acuerdo con una estrategia que pone al descub ierto los mecanismos ocultos de los disparatarios, de los lugares comunes y de las "verdades" universalmente aceptadas. Karl Kraus era flaubertiano sin saberlo, como Flaubert era cervantino, aun que con conocimiento de causa. El trabajo de Kraus se inscribe contra la falsa modernidad de las vanguardias

Elías Canetti.

De Karl Kraus aprendí que es posible hacer cualquier cosa con las palabras de otro. Él mismo operaba a un ritmo vertiginoso con lo que leía. Era un maestro en acusar a los demás con sus propias palabras, lo cual no significaba que luego les ahorrase su versión personal de la requisitoria. Practicaba ambas cosas y vapuleaba a todo el mundo.

Walter Benjamin

¿Qué son las más precisas informaciones de los diarios en comparación con la espeluznante exactitud con la que Die Fackel expone los hechos jurídicos, lingüísticos y políticos?
Kraus no defiende nunca una opinión. Pues la opinión es esa falsa subjetividad que se puede separar de la persona para ponerla en circulación ya en su calidad de mercancía.
La prensa no es un siervo sino ya el acontecimiento. Así una vez más el instrumento se nos ha escapado de las manos (...) El periódico es un instrumento del poder a quién sirve (...) Si el alto capitalismo no solo degrada los fines del periódico, sino también sus medios, de aquel poder que lo derrota no habrá que esperar un nuevo florecer de humanidad total (...) A ningún otro hombre se le honra mejor con el silencio. Karl Kraus baila la danza de la guerra ante el mausoleo de la lengua alemana... se ha convertido en guardián del mausoleo y hace la guardia ahí, de noche y de día. No existe ningún otro puesto que haya defendido nunca con tanta habilidad, ni ningún otro ha estado más perdido... ¿Puede haber algo más desesperado que su violenta lucha contra la prensa? (...) Quién se tope con Kraus está ya sentenciado: ahí, en su boca un nombre se convierte en una condena.

posdata. Dichosos hoy los Jiménez Losantos, Juan Manuel de Prada, Alfonso Ussía, César Alonso de los Ríos, Herman Terchst, Valentín Puig, Rosa Montero, Elvida Lindo, Isabel San Sebastián, Pío Moa, David Gistau, César Vidal, tántos otros... En nuestro malhadado presente histórico no existe en el mundo de la comunicación ningún Karl Kraus. Y la antorcha que intentamos encender solo encuentra noches oscuras carentes de libertad y pensamiento.
Colaboraciones.
Carlos Taibo. Dos diagnóstico sobre la crisis

En el seno de la izquierda que quiere resistir se hacen valer dos visiones muy distintas en lo relativo a la condición de la crisis que nos atenaza por todas partes. Esas dos visiones difieren sustancialmente a la hora de evaluar el grado de corrosión del capitalismo y lo hacen también cuando llega el momento de atribuir o no un relieve decisivo a la dimensión ecológica de la crisis en cuestión. Como es fácil intuir, remiten, en fin, a percepciones dispares en lo que respecta a cuáles son las tareas principales que debemos acometer.

1. La primera de esas visiones --la que hago mía-- parte de la certeza de que el capitalismo, en un estado de corrosión terminal, ha perdido dramáticamente los frenos de emergencia que en el pasado, y en diversas circunstancias, le permitieron salvar la cara. No sólo eso: ha dejado de ser el sistema eficiente --explotador, injusto y excluyente, sí, pero al tiempo eficiente-- que fue en el pasado. Y es que lo que ahora está en juego no es sólo la dimensión de explotación históricamente vinculada con la lógica del capitalismo: a esa dimensión se suman las secuelas de un sistema que, de siempre depredador y despilfarrador, ha acabado por lesionar gravemente los derechos de las generaciones venideras. Así las cosas, el crecimiento económico del que nuestros patéticos gobernantes se reclaman se acompaña de retrocesos dramáticos en materia de cohesión social, de agresiones medioambientales sin cuento, de activos procesos de agotamiento de los recursos y de fórmulas inéditas de feroz explotación de los países pobres. Todo lo anterior es fácil de percibir una vez se le otorga un significado múltiple a la palabra 'crisis' y se elude la rápida y mecánica identificación de ésta con lo 'financiero' para incorporar una consideración seria de fenómenos tan lacerantes como el cambio climático, el encarecimiento inevitable de los precios de la mayoría de las materias primas energéticas que empleamos, el deterioro planetario de la condición de las mujeres o la prosecución del expolio de los recursos humanos y materiales de los países del Sur.

Así las cosas, y si nada cambia, hay que prepararse para lo que antes o después --eludiré las precisiones, siempre delicadas, en cuanto al momento de manifestación del fenómeno-- será una deriva autoritaria, y desesperada, en la forma de una suerte de darwinismo social militarizado. Sólo tienen cabida entonces, de nuestro lado, y dentro de este diagnóstico, dos respuestas. Si la primera señala que hay que pelear por salir cuanto antes del capitalismo como tal -–y no sólo del capitalismo ‘desregulado’--, la segunda, más escéptica en lo que se refiere a nuestras posibilidades, se inclina por esperar que el colapso provoque una repentina iluminación entre una buena parte de los integrantes de la especie humana. Es fácil intuir, claro, que este último horizonte, con ese colapso de por medio, plantea perspectivas muy delicadas.

Las cosas como fueren, quienes abrazan esta primera visión consideran inexcusable que cualquier programa de emancipación cuestione abiertamente el orden de la propiedad capitalista, reivindique la autogestión generalizada, procure crear nuevos espacios autónomos lejos del sistema dominante, apueste en los países centrales por estrategias de decrecimiento y propicie, en suma, la organización desde la base con franco recelo de lo que infelizmente se cuece al amparo de la mayoría de los partidos y los sindicatos, y al amparo de las elecciones y sus tramas.

2. La segunda de las visiones --compartida por esa mayoría de partidos y sindicatos que acabo de mencionar-- parece partir de un diagnóstico inclinado a apreciar alguna vitalidad, todavía, en el capitalismo de estas horas. Conforme a esta percepción, la corrosión de éste sería mucho menor, por lo que tendría sentido apostar por un retorno al estado de cosas previo a la crisis. Se trataría, en otras palabras, de reconstruir, en el mundo opulento, los muchos elementos de los Estados del bienestar objeto de agresiones en los últimos años/decenios. En tal sentido, y veamos las cosas como las veamos, parece difícil describir este proyecto sin vincularlo de manera expresa con lo que han sido de siempre las propuestas de la socialdemocracia consecuente. Y ello aunque prestemos, en un momento en el que el tiempo empieza a faltarnos, una atención tan educada como escéptica a la idea de que la reconstrucción de los Estados del bienestar no sería sino un primer paso camino de horizontes más ambiciosos.

Mucho me temo que --frente a las acusaciones de radicalidad sin sustento que recibe comúnmente la primera de las visiones, ya glosada-- esta segunda percepción, al margen de tender un patético puente de plata al capitalismo para que éste recapacite y rectifique, es un proyecto ilusorio que ignora la realidad del momento presente. Y es que se asienta en significativos olvidos. Mientras el sistema imperante, por un lado, no parece dispuesto a aceptar este regreso al pasado, por el otro el Estado del bienestar es una fórmula inequívocamente vinculada con el capitalismo e impensable, por ello, fuera de este último. ¿Habría que apostar, en esas condiciones, por un proyecto tan patético como el que se orientaría a crear capitalistas de nuevo cuño, repentinamente civilizados? No está de más subrayar, por añadidura, que el Estado del bienestar es una institución propia del Norte opulento y que, como tal, se antoja una fórmula difícilmente sostenible en un escenario marcado por las reglas --pienso ahora ante todo en las ecológicas-- que ha abrazado históricamente un capitalismo entregado a la tarea de ignorar de forma orgullosa los límites medioambientales y de recursos del planeta.

Esta segunda visión parece, por lo demás, preocupantemente lastrada por sus perceptibles ramificaciones cortoplacistas y electoralistas, y, en su caso, por su condición de mera respuesta, tan inercial como moderada, a las agresiones. Se trataría, en otras palabras, de realizar la tarea que han preferido esquivar, hundidos en el magma neoliberal, los partidos socialistas que han ido abandonando sus primigenios programas socialdemócratas. Acaso no es preciso agregar que, como quiera que la percepción que nos ocupa asume todas las reglas del juego del sistema siempre y cuando reaparezca la regulación perdida, arrastra un atávico desdén por todo aquello que huela, en serio, a salir del capitalismo y, al tiempo, recela de los elementos programáticos --cuestionamiento del orden de propiedad vigente, autogestión, creación de espacios autónomos, decrecimiento, organización desde la base-- que vinculé unas líneas más arriba con la primera de las visiones. En la trastienda lo que se barrunta es un olvido más: el de que existe un grave riesgo de que todo se hunda mientras depositamos nuestra atención en los Estados del bienestar e ignoramos el relieve ingente de la combinación de crisis ecológica y exclusiones sociales.

3. ¿Alguien piensa en serio que limitándonos a pelear por mantener salarios y empleos resolveremos los problemas principales que nos acosan? ¿Alguien considera que es de recibo un discurso sindical que hace muchos años dejó en el trastero las palabras ‘explotación’ y ‘alienación’? ¿Alguien cree de verdad que tiene pleno sentido esa triste tarea a la que parecen entregados los economistas de la izquierda oficial no neoliberalizada: la de subrayar que hay formas de acrecentar la productividad que no pasan por reducir los salarios y congelar las pensiones, sin discutir, entonces, lo principal, esto es, el propio sinsentido de esas formidables estafas que son la mentada productividad y, con ella, la competitividad y el crecimiento?

miércoles, 19 de enero de 2011

CULTURA GRATIS. LEY SINDE. DERECHOS DE AUTOR. Número 11.



- ¿Cultura gratis?

- Así formulado debiera ser una aspiración por la que todos lucháramos. Como medicina gratis, viviendas gratis, periódicos y espectáculos gratis...

- Pero entonces las industrias farmacéuticas, del ocio, constructoras...

- Y los grupos editoriales y los intermediarios...

- ¿De qué hablamos entonces?

- Siempre de intereses económicos. También en eso de la cultura gratis. Que rinde beneficios a empresas como Telefónica, servicios para usuarios y portales que controlan multinacionales a través de determinadas empresas tecnológicas, monopolios de las telecomunicaciones y fabricantes y vendedores de aparatos tecnológicos y digitales. ¿Pero alguien puede ser tan inocente que no piense que detrás de quienes azuzan a los que piden cultura gratis no se ocultan filibusteros que pescan siempre en las aguas turbulentas que agitan sus intereses? A los que hoy claman pòr la cultura gratis -abogados, empresarios, intermediarios de toda índole- la cultura les importa tanto como a Bush, lo único que buscan es multiplicar sus beneficios.

- ¿Y los creadores?

- Se los presenta como los malos de la película, cuando son a su vez explotados por quienes dicen defender sus intereses: editores, empresarios cinematográficos o musicales, etc. Claro que la cultura debiera ser libre, pero eso es imposible en una sociedad putrefacta como la que vivimos, claro que no debiera existir el dominio público ni que tampoco unos más o menos directos herederos controlaran durante 70 u 80 años la obra de sus antecesores, pero tampoco debieran existir las monarquías hereditarias, los latifundios que se prorrogan durante siglos a un puñado de parásitos, los tributos milenarios, los beneficios millonarios de banqueros, constructores, la inmunidad de los paraisos fiscales, las posesiones de por vida de la Iglesia... Hora es de hablar de lo real, de saber las razones por las que se lucha y de huir de la demagogia interesada. ¿Acaso el mercado no impone por ejemplo una censura totalitaria también para el arte y la cultura? ¿Acaso los periódicos, la información, la crítica literaria y artística no se encuentran mediatizadas por las empresas que dominan esos medios, con su capital, con su cartera publicitaria, siempre al servicio de determinados y las más de las veces espurios intereses?. Nos gobierna el miedo, la sumisión, la publicidad, el poder global económico, militar y policiaco, la justicia reaccionaria y las leyes arcaicas, la teocracia destructora del pensamiento y la libertad. Y la demagogia, ejercida fundamentalmente sobre la gente joven, la más explotada por la sociedad actual.

- Que debiera saber contra quién ha de sublevarse. Que no se deje engañar, que de manipulación saben mucho los fascismos. Y los Aznar, Arenas, Cospedal que encima dicen hablar en nombre de los pobres, los pensionistas, los parados... Basta ya de sarcasmo y de demagogia heredada de los Hitler y Mussolini de turno, que después se comprueba a dónde conducen estas historias.

Y la mal llamada ley Sinde. Ni con represiones e intimidaciones, ni con leyes que creen que la justicia funciona y es además justicia, ni con obediencia ciega en los mercados, se avanza, antes bien mantenemos la barbarie del hoy llamado progreso. Pero dejemos los intereses de la denominada industria cultural que debiera ser combatida al unísono por quienes gritan cultura gratis y creen que la red es un camino para sus ansias de consumo -consumo que aceptan a la hora de beber, pagar por cualquier tipo de espectáculo, por ver fútbol en la tele y no digamos por los demás capítulos de su vida- y por los propios creadores y artistas que si al respeto de su trabajo y a la propia libertad aspiran, también debieran combatirla. Ni unos ni otros hablan en nuestro nombre. Hablemos pues de Internet y la cultura.


-Nadie duda del atractivo que tiene este medio de información y opinión no solo para quienes por sus dificultades económicas pueden encontrar allí productos culturales rápidamente asequibles o que no podrían comprar, sino también por la libertad de expresión que puede significar. Pero no carece de riesgos de los que apenas se habla. Por eso debemos buscar la libertad en la Red, pero combatir a los mafiosos que intentan ya controlarla. Porque tan importante o más para el auténtico creador de hoy o de ayer que proteger sus derechos de propiedad intelectual es defenderse contra posibles nuevos monopolios de información, censuras y manipulación artística y estética que pueden sufrir en virtud del todo vale sobre sus obras artística o literarias. Carencias también de la apresurada ley no contrastada a un diálogo abierto con la pluralidad de pensamiento, que poco tienen que ver los intereses de los Alejandro Sanz, Sabina, Pérez Reverte, etc, con las de otros nombres, también en este tema. Y miles de preguntas que podrían surgir sobre estos problemas. Como: ¿por qué no se han regulado los controles sobre las obras para impedir el pillaje cultural, por qué se permite que el llamado beneficio público solo benefice a los editores y empresarios? Y ahora que éstos quieren llevar las obras al nuevo mercado de la red, quién regula sus precios, beneficios, qué pinta una vez más el autor siempre sujeto a una cadena de intermediarios? Y las leyes solo buscan la culpabilidad en los débiles. Pasa como con la prostitución, la emigración ilegal, el tráfico de drogas: se persigue a las víctimas y se protege a las mafias que controlan estos negocios -incluyendo a empresarios, grandes o pequeños, que explotan durante años por ejemplo a las mujeres y los inmigrantes- y a las autoridades que colaboran con ellos o hacen la vista gorda -como ocurre en las muertes por accidentes de trabajo-. Por eso cuando se habla de perseguir a los usuarios, aquí o en el tema del consumo de drogas, a uno le dan escalofríos ante la repulsión jurídica o social que esto significa.

- Cuando se plantea la necesidad de un control para impedir que sea vulnerado el trabajo de un creador, negándole el derecho que tiene a la retribución por el uso de sus obras -salvo que este renuncie voluntariamente a ello, y cuesta imaginar una sociedad en la que los técnicos, bancarios, no digamos abogados, jueces, médicos, arquitectos, lo aceptaran por las buenas por tratarse tal vez de un beneficio para la sociedad- pensamos al tiempo en los millones de euros que ganan hoy anualmente los propietarios de esas web, enlaces, que dicen ofrecer productos culturales gratis, productos que ellos no han creado. ¿Y la publicidad que les genera, y la utilización que realizan de los datos personales de los internautas para otros fines?. Porque las obras que ofrecen determinados profesionales, luego hablaremos de los blogs, están al servicio de intereses comerciales particulares o multinacionales.

- Digamos al tiempo que las leyes de Propiedad Intelectual -como si las leyes fueran sagradas y se respetaran como los más creyentes hicieran pòr ejemplo con el no follar fuera del matrimonio- son algo que el mundo editorial viene incumpliendo desde sus distintas promulgaciones -pongamos como ejemplo el control de tirada, los pagos de derechos, el fraude que supone el traspaso de negocios, la falacia y corrupción de la mayor parte de los los premios literarios. Y en Internet no dejamos de encontrar algo parecido: concentraciones de élites económicas, intereses y controles políticos, y demagogia para los consumidores.


Más interrogantes que respuestas.


- Gran parte de la culpa de la actual situación la tienen sin duda -como ha pasado en el tema de la construcción-los sectores industriales que únicamente han buscado su beneficio a costa del libro, el disco, la película -y hablamos de las grandes empresas y no de las excepciones-.

- En las campañas contra los derechos de los autores no se analiza la indefensión de éstos, que son la mayoría, no las apenas unas decenas que copan los medios de comunicación y que por eso no debían quejarse, porque la mayor parte de los creadores apenas pueden editar sus obras, carecen de cualquier tipo de seguridad social, suelen estar en paro coyuntural o continuado por no poder ni mal vivir de sus creaciones y se encuentran sujetos a la dictadura de un mercado ideológico, político y sobre todo empresarial, dirigido por la publicidad que les aleja de cualquier tipo de beneficios.

De alguna manera se necesita un control -nunca sobre los ciudadanos, sino sobre las empresas, sus enlaces, que son quienes trafican con la propiedad intelectual. Y también sobre la copia privada, canon que repercute en los fabricantes, en España sobre todo importadores , de impresoras, copiadoras, escáneres, equipos multifuncionales, y que no podrán cargarlo a quienes los utilizan, dado que no puede saberse quienes los utilizan para copias lícitas o ilícitas, para eso existen las licencias, para autorizar a reproducir las obras y retribuir a sus autores por el posible perjuicio que se les causa aparte de satisfacen demandas de ayudas asistenciales y sociales que no cubre seguridad social alguna.

- Es inadmisible que los libros -nos referimos ahora a ellos- sin la autorización de sus autores, puedan circular libremente e incluso transformarse o adaptarse "al gusto o la ocurrencia" del que lo manipula- lo que sería otra forma nociva, quizás la más nefasta, de censura- para que cualquier lector o simple curioso se apropiase de ellos.
Nadie se plantea que a un físico, matemático, sociólogo, agricultor, no se le pague por su trabajo, sea de investigación o productivo. ¿Los creadores han de ser seres de otro mundo? ¿Su tiempo, su esfuerzo, su obra, no han de tener un precio? ¿Solamente ellos deben vivir del aire y entregar su trabajo gratis? ¿Quienes demandan lo de la cultura gratris viven en una burbuja de aire alimentados solo de cultura, y fuera de ella no existen las miles de necesidades por las que han de pagar, con una diferencia, la cultura no les explota, entra dentro del ocio que es libre y voluntario y múltiple, y dentro de este ocio no consideran que debiera ser gratis asistir a un partido de fútbol, a un concierto, a Disneylandia?.
- A su vez el que accede a internet puede a través de este medio -al menos hasta ahora- evitar el control y la censura ideológica y creativa, literaria o artística, o sencillamente lo no políticamente correcto y situarlo allí, gratis y para todos quienes deseen aprevecharse de ello, aunque a veces termine siendo él el único consumidor. En la red existen posibilidades ajenas a la tiranía del mercado -de ahí la proliferación de blogs literarios- para la creación literaria y artística. El riesgo es, que sin difusión, puede estar condenado su autor al silencio y la soledad, gritar en el vacío.
- Se da igualmente el problema del deterioro del lenguaje y la originalidad y la indefensión del autor ante la manipulación y deformación posible de su obra.
Cuestiones primeras y mínimas a plantear en un debate que debe ser abierto, pues la cultura no puede convertirse en una excusa que contribuya a enterrar el pensamiento y la libertad, ni tampoco resignarnos a que se convierta en una mercancía cada vez más degradada y embrutecedora.




lunes, 3 de enero de 2011

LOS PAPELES DE WIKILEAKS. Número X

Puede reproducirse esta revista o fragmentos de la misma libremente citando su procedencia. Andrés Sorel


Índice

LOS PAPELES DE WIKILEAKS, JULIAN ASSANGE Y SUECIA

COLABORACION: JOSÉ LUIS MERINO

EL MINISTERIO DE DEFENSA DILAPIDA LOS IMPUESTOS EN PROPAGANDA


Wikileaks.

1. El ruido y la no furia.


¿ A quién importa hoy la corrupción, los crímenes de Estado, la degradación de la vida política, el poder de los Estados Unidos y su sistema de espionaje, chantajismo, conspiraciones para derribar gobiernos o perpretar genocidios?

Collateral murder. Soldados norteamericanos disparan y matan alevosamente a once personas en Irak, entre ellas un fotógrafo de la agencia Reuters, lo que al transmitirse públicamente en un vídeo da gran resonancia al asesinato, normal por otra parte en el día a día de Irak. Vídeo que hace público Wikileaks portal que pronto hará célebre a su principal fundador, el australiano Julián Assange.

Kenia. Papeles secretos informan de 500 ejecuciones extrajudiciales. Los hace públicos Wikileaks, al igual que otro documento en el que se ofrece un listado con nombres, apellidos y domicilios de componentes del fascista Partido Nacional Británico.

Los papeles de Afganistán. Más de 20000 muertos provocados por los invasores comandados por Estados Unidos. El ex hacker Assange es responsable de su publicación en Wikileaks. Cerca de 100.000 documentos ha colgado este portal hasta enero de 2011.
En el último mes de diciembre el diario El País, junto con otros cuatro periódicos de gran difusión ha ido sacando a la luz pública algunos de estos documentos "seleccionados" y "cribados y censurados" por ellos. Son: El País, Le Monde, The New York Times, The Guardian y Dar Spiegel. Largas y sospechosamente demasiado secretas fueron las conversaciones entre Assange y los responsables de los diarios. Surgen las primeras dudas: ¿Por qué éstos y no otros medios? Son sin duda los de mayor tirada y alcance en sus países. Y todos demasiado vinculados a la política exterior de Estados Unidos. Y en crisis económica y financiera. Necesitados de un golpe de efecto que les relance en sus negocios, intereses e influencia internacional. ¿Que ofrecieron a Assange a cambio y a qué precio? Alguien que se proclame de izquierdas y que diga luchar contra los monopolios informativos, los órganos de opinión que desde hace años vienen atacando a regímenes políticos contrarios a la política imperialista de Estados Unidos, hubiese buscado tal vez otras vías de información para defender sus tesis de una prensa libre, crítica, al combinar ambas fuentes de información. Pretender atacar a la política exterior del Imperio con quienes se han convertiedo en aliados de la misma no deja de ser una contradicción. Y además se da por seguro que en las negociaciones se acordó el derecho de los periódicos a seleccionar, filtrar e incluso censurar aquello que no consideraran correcto según sus intereses. De ahí las notables ausencias que se encuentran en los papeles hasta ahora publicados sobre temas trascendentales y sin duda menos conocidos que los documentos, repletos por otra parte de chismografía, que se publican. Y los ataques que se desprenden, hábilmente camuflados a veces, en las informaciones a los países contra los que los seleccionados periódicos llevan una sistemática campaña de acoso y derribo terminan sembrando en esa contradicción más dudas que críticas. Por otra parte lo publicado no responde sino a informaciones más o menos conocidas aunque no trascendieron ni encontraron el eco mediático que ahora alcanzan. Es más grave lo que se oculta que lo que se publicita. Forman parte de lo cotidiano, de la vestidura política que oculta las más profundas raíces de los dramas insinuados. El intervencionismo de ayer y de hoy, ingerencia de los norteamericanos en América Latina, en África, temas como el de Israel-Palestina (no dejan de ser relevantes los elogios que en declaraciones públicas se han hecho mutuamente Assange y Netanyahu, aquel calificando al primer ministro israelita como "modelo de lider mundial y el otro felicitando a Assange porque sus revelaciones son "buenas para Israel", las grandes corrupciones económicas que en Europa y en general en todo el mundo obedecen a presiones de Estados Unidos sobre los mercados e intereses estratégicos para imponer sus exportaciones y salvar sus finanzas, las profundas razones que se esconden tras las invasiones de Irak, Afganistán, otros países etc etc. Quedan así hechos aislados, puntuales, sin demasiada trascendencia para quienes no comulgan con las versiones oficiales y que de sobra sabían a quienes debían atribuirse, en España o en otros lugares del mundo. Es decir, una manera también de desviar la atención sobre las razones estratégicas, militares, políticas y económicas que se esconden tras crímenes, golpes de estado, negocios, vinculados al imperio. De cuanto tan sensacionalistamente publican ahora estos medios tan corruptos se hablaba, cuando se habla, se informaba veladamente. Y ahora todo convertido en aluvión de noticias, comentarios, para que pase pronto esta ola sensacionalista y se vuelva a la normalidad , lo que no constituye sino otro proceso deformador de la realidad y de la necesidad de una información más profunda, contrastada y contínua. Porque los medios, los grandes medios con los cinco periódicos "agraciados" por Assange, en su configuración actual están precisamente para silenciar lo que no debe saberse, para mentir, acosar a los diferentes, sean personas o naciones, desvirtuar, perseguir al contrario, venderse a quienes controlan los mercados y tienen el monopolio de las armas -y esto afecta igualmente a la salud pública, la literatura o la vida cotidiana- convertir a criminales en demócratas y en héroes a terroristas de la política o las finanzas.

¿Cuánto durará la novedad de los papeles de Wikileaks? ¿Cuánto tardarán en "desactualizarse" estos papeles y "sorprendernos" con otras semillas de la actualidad? ¿Qué significa hablar, escribir hoy, cuando sabemos que aunque exista esa denuncia en los documentos de los juegos sucios del Pentágono, ni los jueces españoles o de otros países cuestionados, ni los dirigentes políticos o empresariales, ni, sobre todo, los medios que publican -a su manera- estos papeles van a cambiar la línea informativa o de opinión tras lo que denominan terremoto y continuarán con su desinformación y sumisión a la política seguida desde hace dos siglos por el Imperio?¿No vale la pena callar en vez de confundir a los lectores y que continúen con su línea corrupta, enajenante y criminal, sin necesidad de saturar con más desinformación su carrera mediática contra la razón y la libertad?

Mas no nos preocupemos. Tras esta aparente saturación informativa regresará la calma. Y los wikileaks, cumplida su misión, buscarán otros campos informativos que puedan venderse bien. Seguirá la farsa. Y los escenarios de la comedia se llenarán de nuevos personajes y acontecimientos más o menos al servicio de la chismografía. ¿Qué Presidente de Gobierno, ministros, jueces, grandes periodistas, demás personajes de la farándula política no conversan, negocian, con funcionarios encubiertos de la CIA o prominentes funcionarios a su servicio repartidos por todo el mundo, para atender sus sugerencias o amenazas? ¿Y qué nos dicen éstos cuando se hacen públicas algunas de sus conversaciones? Nada. Como si con ellos no fuera. Todo entra dentro del juego de la malsana política. ¿Independencia? ¿De los gobiernos, empresarios, de la justicia, de los periódicos? Que nadie al menos nos tome el pelo.

2. Assange: ética o negocio.

Las sombras de las dudas se extienden sobre este personaje del año, el convulsionador de la información. Tal vez el libro que va a publicar Daniel Domscheit-Ber, uno de los más importantes colaboradores de Assange despedido por él no hace mucho de la plataforma nacida para ofrecer "informaciones veraces sobre los más ocultos y trascendentes problemas de la política mundiasl" nos desvele algunos de los secretos de los que Assange no quiere hablar. Si no se trata de una simple venganza del perdedor ante el poderoso responsable de WiKileaks y ofrece datos ciertos, contribuirá a despejar algunas dudas.

Julián Assange, según se lee en informaciones de Internet, cuenta 39 años y nació en Townsville, Australia, hijo de gentes de teatro y estudiante de varias universidades de su país -los datos son nebulosos y el interesado nunca se preocupó de rechazarlos o esclarecerlos. Se le retrata como viajero por distintas partes del mundo, investigador, experto hackeriano y actual director, asesor y editor en jefe de WiKileaks. Ofrece algunas similitudes -hasta en los conflictos sexuales- con el personaje central de la novela Milennium de Stieg Larsson. Antes de su última ocupación aparecía en programas y portales gratuitos en la red pregonando acciones para el desarrollo de los derechos humanos y la información que develaran secretos sobre actividades políticas delictivas no dadas a conocer por los responsables políticos de las mismas. Sin duda una necesidad que al margen de su protagonismo parece algo vital para la información en el mundo entero. Físico y matemático su proyección pública se magnifica cuando él y otros colaboradores dan a conocer el vídeo que activan desde Islandia en la primavera de 2010 Asesinatos colaterales al que ya nos hemos referido. Se desencadenarían una serie de críticas y algunas persecuciones por este motivo en Australia y posteriormente, acusado de violación en Suecia , culminarían con su breve encarcelamiento en Londres a instancias de la justicia sueca por las aparentes agresiones sexuales cometidas en Estocolmo con dos mujeres asistentes a ese Congreso de periodistas.

WiKileaks fue fundada en 2006 siendo Assange su Director y con la ayuda de nueve asesores. Todos trabajan como voluntarios o así lo declaran. Ha publicado numerosos documentos considerados como clasificados, superior en número al de los demás medios de comunicación reunidos. Sin duda una de las facetas más oscuras y que contribuyen a oscurecer la personalidad de Assange es la de sus fuentes de financiación y la utilización de los fondos que recibe. De hecho algunos miembros de Wikileaks acusan a Assange de no haber ofrecido ninguna explicación ni hecho públicas las cuentas en los cuatro años que lleva funcionando. Dicen que solo en el año 2010 ha recibido más de un millón de dólares, hasta noviembre, y que Assange solamente se ha gastado 200.000 de esa cantidad. Y el abogado del soldado estadounidense Bradley Manning, encarcelado por haberle facilitado material que publicó Wikileaks, también asegura no haber cobrado sus emolumentos.. Desde la asesoría de Freedom House -no ignoramos lo que a veces se esconde detrás de determinadas ONG mundiales-, a la Wan Holland Foundation alemana, y personajes tan carismáticos como Michel Moore, o el financiero Rockefeller, ha recibido importantes donaciones. También bonos de pequeñas cantidades de gentes de todo el mundo que responden a sus peticiones de ayuda, y personajes, algunos multimillonarios, otros grandes financieros y también intelectuales y políticos le otorgan envíos económicos que a veces no hacen público ni las cantidades ni la identidad de los donantes. Las informaciones y documentos recibidos para su publicación contribuyen al esclarecimiento de algunos candentes problemas por los que atraviesa el mundo -Irán, Corea, China- o a la desinformación que saturan los medios informativos para ocultar o deformar las razones desestabilizadoras de la política exterior norteamericana, esa que solo treinta años después desveló como fue la propia CIA la que preparó, impulsó, dirigió y consolidó por ejemplo el golpe militar de Chile y el asesinato de Allende y otros miles de ciudadanos. Desde luego las conexiones del New York Times y los intereses de los otros medios que han publicado "selectivamente" esos papeles no hacen sino consolidar las dudas.

3. Suecia, Milennium y Assange

Queda la última historia, la menos interesante si se hurga simplemente en la trastienda sensacionalista de las acusaciones sexuales a Assange como presunto violador -¿feministas ultras, colaboradoras ocultas de los servicios secretos yanquis, peleas de mujeres tras polvos -unos consentidos y buscados, otros posteriores, parece ser según ellas que no, acaso faceta no develada de un machista más de los que campan por sus fueros en el mundo?_ pero digna de atención si contribuye a desmitificar el papel que juega la siempre respetada democracia sueca en el mundo, y que la situaría en su progresión fascista y en su pese a su no formal inclusión en la OTAN, en aliado firme y eficaz de la política imperialista de los Estados Unidos.

La historia de Anna Ardin y Sofía Wilan que acusan a Assange, tras reconocer que fueron ellas quienes en principio le propusieron que follaran en sus propios domicilios, pero que luego él las volvió a penetrar ya sin su consentimiento- no parece creible. Mujeres de dudosa filiación política y acusadas por algunas fuentes de haber participado en campañas dirigidas por los Estados Unidos contra países como Cuba y Venezuela. Anna Ardin con trabajos en USAID, de los servicios secretos norteamericanos, donde publicó Misceláneas de Cuba, panfleto anticastrista y reconocida colaboradora del exiliado cubano Alexis Gainza Solenzal, que reside en Estocolmo desde 1991, donde dirige Unión Liberal Cubana, de Carlos Alberto Montaner, se infiltró en el partido socialdemócrata sueco y gestó, con su compañera Sofía Wilan el escándalo sexual.

Nos recuerda esta forma de actuar de la fiscalía y autoridades policiales y políticas suecas lo más válido de la trama de Milennium. Esta obra de Stieg Larsson la protagoniza el periodista Mikael Blomkvist, afín al propio autor, y la hacker Lisbeth Salander, mujer que ha resultado la clave de su gran éxito, y pese a sus fallos de estructura y redacción, se adentra acertadamente en el mundo de las raices que han propiciado el auge del fascismo en Suecia, la xenofobia cada vez más extendida, las ilegales prácticas judiciales, policiales y políticas que favorecen a los corruptos financieros que van conformando un nuevo poder y no dudan para ello en asesinar a primeros ministros como el socialdemócrata Olof Palmer, que a base de grabar con altísimos impuestos a los poderosos consiguió instalar en un estado capitalista un cierto bienestar social para todos los ciudadanos, al tiempo que impulsó el pacifismo y actuó en contra de fascismos como el de Franco. Cuando se asesinó muchos años después a la ministra de exteriores sueca Anna Lindh, seguidora de las ideas de Olof Palmer, Larsson escribió que era "un atentado contra la democracia y la libertad de expresión".

Larsson, de militancia trotskista en su juventud, reportero en la Granada de Maurice Bishop, que inició el camino hacia el socialismo lo que provocó la invasión de tropas de Estados Unidos y el asesinato de este primer ministro, en Guatemala con su compañera Eva Gabrielsson, y en Etiopía durante su conflicto con Somalia al servicio de Estados Unidos, coautor del Libro La extrema derecha, periodismo de investigación en Suecia, era un periodista alternativo y crítico, independiente, con trabajos de denuncia en la estela de Noam Chomsky, y no dudaba en buscar las raices nazis, existentes aunque no se hablara de ello, en la Suecia de la II Guerra Mundial y desarrolladas en algunos atentados y dentro de los mundos de los poderes políticos, judiciales y de las finanzas. Fue fundador de la organización parar el racismo. También fue un activista en defensa de la justicia social, contra las mafias que controlan y explotan a las mujeres, pero sobre todo contra el cáncer de la extrema derecha y la corrupción financiera y del propio Estado y sus instituciones. De ahí que para él el periodismo de investigación no fuera para ganar dinero, sino para denunciar la deriva de los sistemas llamados democráticos hacia el fascismo. Por eso impulsó la revista Expo: detrás de todo hecho existe una razón, y detrás del crimen, la corrupción, la violencia contra la mujer o los atentados xenófobos, se ocultan personas, organizaciones y a veces el propio Estado, nos quiso decir en Milennium.


"Me gusta ayudar a la gente y aplastar a los bastardos" declara Assange, que pide transparencia radical en la información. Pero considera que los sistemas políticos que critica son democráticos y lo que exige para ellos son medios fuertes, que ayuden a mantener honesto al Gobierno. También dice que él no está contra las guerras cuando son justas. Hombres como Lula da Silva, Ken Loach, Ron Paul, congresista republicano de Texas, el ministro de Asuntos Exteriores de Australia y hasta un hombre del gobierno ruso de Pûtin entre otros, y miles de ciudadanos anónimos, le apoyan. Las preguntas seguirán sucediéndose. ¿Filantropía, oportunismo, un embaucador, un auténtiuco periodista que desea entrar en el corazón del monstruo para desvelar sus entrañas? Demasiadas luces y sombras para poder emitir un juicio que aclare nuestras dudas. Lo cierto es que el tiempo va transcurriendo, los periódicos lanzan, cada vez con menos interés los papeles de Wilkipedia mientras continúan con su reaccionaria línea informativa a favor del Pentágono y su diaria opinión contra países como Bolivia, Cuba, Venezuela, entre otros, y ésta si que cala y conforma una opinión pública.

El Pentágono condena las informaciones pero no da ninguna explicación, ni a las personas implicadas ni a la opinión pública. Nunca lo hizo. ¿Recuérdase como tumbaron gobiernos en Granada, Guatemala, Panamá, Chile, Honduras, por citar solo unos pocos de América Latina, que los de África serían incontables? Continúan las guerras de agresión y por controlar las materias primas en Oriente Medio. ¿Y cuándo se da a conocer el papel que en todas estas miserables agresiones en que el Ejército y la CIA intervienen juega la industria armamentística norteamericana?

Muchos albergan dudas sobre si este mensajero que airea a la corrupta élite política y policial de Estados Unidos, no sufrirá, si sigue molestando, uno de esos accidentes tan frecuentes a quienes picotean en los tentáculos del gran Imperio. Unas y otras preguntas seguro que se van a ir develándose en no mucho tiempo.

Colaboración.


José Luis Merino: Galo Vierge.Los culpables. Pamplona 1936. Editorial Pamiela
Pablo Antoñana. Miguel Sánchez Ostiz. Editorial Pamiela


El primero de estos dos libros fue escrito en 1942 por Galo Vierge (1906-1997) nada más acabada la cruenta guerra incivil. Cuenta como él y sus compañeros de cautiverio corrieron la suerte de sobrevivir algunos, en tanto otros muchos murieron merced a las execrables "sacas" o "paseos" diarios. Tres mil navarros fueron liquidados para satisfacción de la derechona navarra. A su testimonio le faltan recursos literarios. No importa. Le sobran razones, adermás de buen corazón, para amar con toda su alma a sus correligionarios, e incluso para apuntar cierta conturbación hacia quienes no piensan como él. Pero, por encima de todo, la verdad es su mejor expresión.


Estas historias reales de Galo Vierge son las que otro navarro, Pablo Antoñana , escribió en su mundo de ficción. A lo largo de su existencia, Antoñana -el eterno desazonado, rebelde nato- vuelve una y otra vez a escribir sobre los temas relacionados con la guerra civil (trazado con la misma garra compulsiva que en sus relatos sobre las guerras carlistas) "Hay un 1936 metido entre hueso y hueso que no consigo arrojar", diría Antoñana. Escritor de raza, aventajado faulkneriano, su prosa está impregnada de mil razones de paloma y una pesada roca en cada mano.


Al final del libro, Galo Vierge -paternal notario de vivos y muertos- anuncia en su índice onomástico los nombres y apellidos de quienes padecieron apresamiento o fueron fusilados, al tiempo de denunciar en ese mismo "índice" dando los nombres y apellidos de quienes fueron sus verdugos. Un buen documento de ayuda para investigar los crímenes franquistas en la geografía de Navarra, ahora que se habla de la muy tardía y calculada ley de memoria histórica.


La semblanza de Pablo Antoñana es obra del escritor pamplonés Miguel Sánchez-Ostiz. Su trabajo está cargado de cariño admirativo hacia Antoñana, tanto en lo humano como en lo literario. Con su peculiar estilo refinado, sin dejar de ser contundente, hace un exhaustivo recorrido por la vida y la obra de Antoñana. Acuciosa labor. Admirable exégesis.



El Ministerio de Defensa dilapida los impuestos en propaganda

Provisión de 645.370 € para mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas.


El 25 de Noviembre de 2010 el Boletín Oficial del Estado publicó una convocatoria para subvenciones con el objetivo de dar "apoyo con fondos públicos en la realización de actividades de promoción, difusión y fomento de la Cultura de Seguridad y Defensa, así como de promover un mayor conocimiento y acercamiento de la sociedad española hacia sus fuerzas armadas".

La convocatoria adjudica un total de 645.370 € para promover cursos, seminarios, foros y proyectos de investigación por el público en general y en el ámbito escolar que traten temas como la Estrategia de Seguridad Española o el Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN.

La Campaña Desmilitaricemos la Educación denunciamos este hecho por los siguientes argumentos:

- Es lamentable que los recortes presupuestarias que están afectando cruelmente las necesidades básicas de la población más desfavorecida no se estén aplicando a la cuestionable propaganda militar.

- Las ayudas a la cooperación al desarrollo se han recortado en todo el estado. Para los años 2010-2011, la cooperación al desarrollo del gobierno central se ha recortado en 600 millones de euros.

- En los últimos 3 años no se ha abierto ninguna convocatoria para subvenciones en cumplimiento con la Ley 27/2005 de Fomento de la Educación y la Cultura de Paz.

En cambio, el Gobierno dedica año tras año una partida presupuestaria a sensibilizar a favor del ejército.

Asociar las Fuerzas Armadas a la paz y a la acción humanitaria es una contradicción que pone en peligro al personal humanitario, despilfarra fondos de acción humanitaria y viola sus principios de imparcialidad, neutralidad e independencia. La acción humanitaria emprendida por las fuerzas armadas es menos efectiva y más cara que la acción humanitaria civil.

La convocatoria de subvención, que dedica 589.300 € a actividades directa o indirectamente relacionadas con las Fuerzas Armadas, y 56.070 € estudios en favor de la paz, refleja que el gobierno valora 10 veces más las fuerzas armadas que la promoción de la paz. Además se trata de una promoción de la paz a través de la lógica militar de las fuerzas armadas, no la del pacifismo y la noviolencia.

La convocatoria prevé la realización de "actividades para impulsar y promover acciones en el ámbito escolar no universitario (educación primaria y secundaria)". Una educación basada en la libertad, la democracia y la paz no puede promover en sus centros la forma de abordar los conflictos del ejército, ya que lo hace a través de la violencia armada. La utilización del espacio escolar para promover los valores militaristas y que mejoren la imagen de las fuerzas armadas se opone a la construcción de una cultura de paz y, muy probablemente, es una táctica de reclutamiento encubierta.

Los temas previstos para la convocatoria, dar a conocer la Estrategia de Seguridad Española y el Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN, tienen poco que ver con la educación para la paz, porque legitiman en cambio instituciones que basan su funcionamiento en el uso de la fuerza armada, como es el caso del ejército español y de la OTAN en la guerra de Afganistán.

La Campaña Desmilitaricemos la Educación exigimos al gobierno que reconsidere esta convocatoria anual, y priorice, en cambio, el fomento de una cultura de paz a través de la investigación y educación para la paz, así como una acción humanitaria y cooperación desmilitarizadas.

Más información:

· Resolución 150/38242/2010 por la que se convocan subvenciones para la promoción y difusión de la cultura de defensa y de la imagen de las Fuerzas Armadas.

http://www.boe.es/boe/dias/2010/11/25/pdfs/BOE-A-2010-18149.pdf

· Campaña Desmilitaricemos la educación: http://desmilitaritzem.blog.pangea.org/

- www.antimilitaristas.org






miércoles, 8 de diciembre de 2010

SIN CENSURAS. Número IX.

Número 9

SIN CENSURAS

Sumario

El Papa, los retrasados mentales y los medios de comunicación
Crítica e información literaria
Hacia un nuevo, cada vez menos oculto, fascismo.
Sexo, escándalo y escandalizados.
Los Thyssen y las responsabilidades políticas y criminales.
Todos somos cobardes.
Las palabras de Aznar.
Aplausos y sonrisas.


Colaboración.
CARLOS TAIBO


Estado de alarma.


El Papa, los retrasados mentales y los medios de comunicación.

Abundan los retrasados mentales, no los enfermos, sino aquellos que en la sociedad desarrollan oficios varios, no nos referimos solamente al lumpenproletariado tan bien utilizado por los fascismos, sino a aquellos que pueden incluso tener carreras universitarias o ser personajes muy buscados por las televisiones para que ilustren con sus necedades a los adictos a esos programas propios para auténticos retrasados mentales aunque den los máximos índices de audiencia. Cuando dicen sus paridas, sus frases o balbuceos propios de quienes muchos llaman descerebrados, no se les presta mucha atención, y desde luego no son recogidos como reflexiones trascendentes. Pero existen otros retrasados de los que no ya se reproducen sus palabras, sino que convocan a políticos, intelectuales, para que las comenten, analicen, como si tuvieran un valor, un alcance universal. Hablo de un hombre que recientemente ha escrito o pronunciado en voz alta una de esas paridas que solamente el silencio o el inmediato olvido merecería de haber sido dicha por un retrasado mental cualquiera. Pero en este caso sucedió todo lo contrario. Porque él es la cabeza visible, suprema, de esa sacrosanta institución que tanto daño ha causado a la Humanidad desde que se constituyera: la Iglesia Católica. Me refiero al Papa de Roma. Periodistas, reporteros, se aprestaron de inmediato a repetir aquellas chorradas por todos los medios posibles y durante días y días se comentaron en tertulias o se publicaron artículos sobre ellas. Ah, se nos olvidaba decirlo, balbuceaba sobre el posible uso del condón en algunas relaciones sexuales. Al fin, pensamos, debieron considerar estos ganapanes de la opinión y la información que si durante siglos la Iglesia solo debatió sobre el sexo de los ángeles, estábamos ante un hecho milagroso, digno de debatirse mientras la ley del silencio sigue imponiéndose en la institución que dirige sobre el ejército de sus mudos miembros cuyos miembros provocan a veces violentos estallidos contra indefensas víctimas o las más resignaciones de larga vida masturbatoria, salida más placentera que la de una continuada y resignada enfermedad -psiquica, no física- que les permita alcanzar el Cielo.


Crítica e información literaria.

El País, El Mundo, ABC, Prisa, Mediapro, Vocento, periódicos, empresas similares, y radios como la SER o la COPE, otras, nada digamos de las televisiones, ofrecen idéntica imagen: la literatura, como los anuncios de prostitución, al servicio del mercado, que paga, compra y corrompe. Y en ellos, los mediocres, los serviles, los huecos, rara vez los que luchan por la libre comunicación, el análisis del texto, la limpieza de las palabras y los conceptos. Algo más profundo que el juicio que en tiempos que parecen cada vez más lejanos emitiera Octavio Paz: "A nuestra literatura le falta rigor crítico y a nuestra crítica imaginación". A veces ambas cosas coinciden en un mismo personaje, y como muestra el periódico que se fue, como la transición, al desguace de la historia, nos ofrece uno que ocupa todos los días numerosas de sus páginas y es capaz en un mes de saltar de México a Estocolmo, de aquí a Canarias, después a Frankfurt o a China si es preciso, opinando, entrevistando, glosando y de paso dejando tras de si alguna nueva obra.


Y al amparo de la mentira literaria se cobijan los pilluelos o gallos embravecidos que aceptan convivir en esta farsa. ¡Oh, Dios Mercado, guía nuestra palabra para que tu gran Profeta, La Publicidad, la airee y nos dé honores, dinero y vanidad, dicen los escritores de nuestros días mientras sus editores conjuran con su poder a los medios afines para que así sea!


En esta Antorcha, que partiendo de su origen karlkrausiano pretende recoger testimonios de auténticos creadores, es frecuente que reproduzczamos palabras de Juan Goytisolo. También ahora, para el tema que estamos tratando, reproducimos algunas de ellas que hemos utilizado en otra ocasión. Escribe: "El saber no rentable conduce las más de las veces al aislamiento y la marginación. No hay tribunales del Santo Oficio ni censura estatal como en tiempos de Franco, pero las medidas profilácticas, el cordón sanitario del que habla Marcel Bataillon en su obra sobre Erasmo y los erasmistas, actúan aún de modo subrepticio en el ámbito de nuestros estudios. Resultado de ello es el anquilosamiento o fosilización del conocimiento (...) Los que no doblan prudentemente el espinazo, ascienden difícilmente en el escalafón. (...) La transición política que cambió el rumbo de nuestra sociedad no ha sido acompañada, sino en sus aspectos más superficiales y mediáticos, de una transición cultural".


Y desde que Goytisolo escribiera estas palabras los males de la literatura se agudizaron. Con la infame y corrupta información y crítica literaria que desde los medios se ejerce sobre la literatura, se termina al tiempo con la existencia de las necesarias y auténticas librerías que conformaban fondos donde el lector podía acudir a solicitar oibras no "de actualidad" únicamente. Grandes superficies, lista de libros más vendidos, personajes y personajillos que tras ser jaleados en televisiones, radios, papeles impresos, con sus rostros y palabras más o menos rituales o necias, bien aleccionados por sus patrones, obligan a que, mientras se amontonan en escaparates y espacios en los establecimientos a ellos dedicados, las librerías no cuenten apenas espacio para otros silenciados por los medios, incluso a que devuelvan paquetes sin abrir de pequeñas o medianas editoriales, a que no concedan más de quince días de existencia a los libros que se libraron de la quema y encontraron un hueco en sus estantes. Pero quienes dirigen el negocio editorial o departamentos del Ministerio de Cultura se limitarán a hablar de títulos editados, facturaciones en millares de euros, índices de ventas, etc.


No, ya no vivimos en los tiempos en que Walter Benjamin escribía lo siguiente sobre la crítica literaria: "El crítico es un estratega entregado a la lucha literaria. Los libros y las putas tienen sus tipos respectivos de hombres, ese que vive de ellos y que los explota. En el caso de los libros es el crítico". No, ahora la cuestión es distinta, más sencilla: el crítico y el informador literario no son libres, aunque ellos si se lo crean: son simples asalariados de quienes controlan la publicidad que impone de qué autor ha de informarse exhaustivamente, preparando la venta de sus obras primero para qaue el crítico bendiga el producto después. Periódicos, radios, televisiones, ¿acaso no obedecen a dueños obsecenos?. ¿Y qué ha de importar que entre ellos se peleen y pugnen por alcanzar mayor cota de influencias y poder si en el fondo la única ética y moral que conocen y por la que se guían es la que impone la acumulación de billetes de banco?. Y de quienes informan, ejercen la llamada crítica literaria, es mejor olvidarse: ellos se limitan a obedecer a quienes manejan el mercado de la corrupción.



Los Thyssen y las responsabilidades políticas y criminales.

El terror y el crimen también, a la hora de juzgarlos, dependen del poder económico y político que los enjuicia. Este puede enaltecerlos y darles máximos honores o conducirlos a la prisión y la horca. Durante décadas, bajo el régimen franquista, se acogió en distintos lugares de España -caso paradigmático fue el de Zahara de los Atunes donde no solo veranean los de la farándula, como se dice, sino personajes como Mayor Oreja- a connotados terroristas nazis. Pero los nazis no eran unos cuantos denostados nombres, un puñado de militares analfabetos fascistas y sin escrúpulos a la hora de convertirse en genocidas. Ellos fueron aupados al poder, apoyados vehementemente, por políticos, intelectuales, banqueros, eclesiásticos. En algunas ocasiones se ha citado a banqueros e industriales. Como los Thyssen, cuyo barón terminó instalándose en España. Los nazis, aparte de convertir en carne quemada a media Europa, esquilmaron importantes obras de arte y hasta desarrollaron óperas y grandes conciertos, que los hombres de las letras no ganados a su causa tuvieron, con suerte, que exiliarse. El barón Thyssen y su segunda, creo, mujer, española sin más relevancia que sus posibles encantos físicos, fueron aclamados por nuestros demócratas, los que pactaron anular la memoria histórica española pero otorgaron franquicias a los culpables de otras memorias más olvidadas. Poder, cultura, crimen y terrorismo, forman buenas camas redondas en las llamadas democracias. Y a mí no me gusta visitar en Madrid el museo cuyo nombre trae a mi sensibilidad no los cuadros que albergan sus salas , sino los que mi imaginación recrea en la memoria qaue hace muchos años me llevó a pasear por los campos de Auschwitz o Birkenau o a rememorar los libros que al tiempo que me hablaban de la hecatombe de la segunda guerra mundial describían bucólicas escenas en castillos y palacios donde se reunían los hitlerianos con los cultos industriales y aristócratas alemanes. Dejemos a ellos o sus herederos que ahora alternen con nuestros príncipes o políticos sin memoria.


Las palabras de Aznar.

Aznar no es el culpable de las palabras que pronuncia. Aznar lleva razón en lo que dice. Ayer era el apoyo a quienes ordenaban las masacres de Irak. Hoy es el que pide más dinero y poder para la banca, la gran industria, para que se termine con el llamado estado de bienestar: más horas de trabajo, menos vacaciones, contención de los sueldos, menos recursos para la sanidad, la educación, la cultura, que se alargue la edad laboral, que se bajen las pensiones, que la ley del látigo se imponga en las empresas, que... Sigue pronunciando conferencias (?). Sus rebuznos tienen el oficio de las palabras y por eso hay que pagarle cuantiosas cantidades económicas. Quisiera regresar al poder absoluto, pero ciertas trasnochadas formas de la llamada democracia, de la que abomina aunque se le llene la boca hablando de ella, retrasa sus planes. No. Aznar no es culpable. Le reciben estadistas de todo el mundo, le agasajan Universidades, premios Nóbeles son sus amigos y aliados. ¿Culpables? ¿No recogen sus palabras cada vez que -recordemos, él no rebuzna, que aprendió a hablar, incluso en inglés- todos los medios de comunicación? Nadie ha planteado que éstas pudieran caer en el vacío, que se las silenciara definitivamente. Y nadie recuerda que pudiéramos rescatar un brillante título literario que con leves retoques nos permitiera escribir: escupiremos sobre tus palabras.


Hacia un nuevo, cada vez menos oculto, fascismo.

El capitalismo y la lucha por el dominio de los mercados desembocaba siempre en guerras, locales o mundiales, y con frecuencia en el advenimiento de regímenes políticos fascistas. Nos encontramos hoy una vez más en otro ciclo de tan criminales, terroristas consecuencias para los pueblos. Su voracidad no se detiene ante nada. Y los partidos de izquierdas -atendemos al lenguaje usual, no a la realidad del concepto- caen en el error de allanarle el camino. Así fue a lo largo del siglo XX. Así parece ha de ser en este siglo XXI, del que solo han transcurrido diez años, cuatro menos que en la gran carnicería del siglo XX. Lenta pero imparablemente, el fascismo se va instalando o situando para asaltar el poder, en toda Europa, de Suecia a Rusia, de Italia a España. Y ante ese terrible, devastador panorama, pocos son los que tienen no ya la capacidad, sino el valor y la inteligencia para denunciarlo. Prefieren engarzarse en cuestiones bizantinas y contiendas por mantener o alcanzar pequeñas parcelas de poder, atrincherarse en posiciones burocráticas y engañar al pueblo, cada vez más alienado, ayuno de pensamiento y libertad, que se deja llevar por la labor de zapa de los medios de comunicación al servicio de bancos, oligarcas multinacionales, iglesias y partidos que blanquearon sus orígenes e idearios fascistas pero que cada vez necesitan ocultarlos menos. Si el Gobierno es arrastrado a esa hecatombe, el Gobierno socialista, es porque desconoce la ética y la moral y prefiere suicidarse políticamente antes que denunciar a quienes, en España y en Europa le conducen a la esclavitud política y económica tan bien manejada por el Gobierno de los Estados Unidos. Las organizaciones sindicales y políticas son así no solo toleradas, sino subvencionadas a través de sus funcionarios por los fascistas y nos arrastran al vendaval que terminará por barrerlas también a ellas cuando ocupen el poder y ya queden libres de sus caretas, que aunque vistan de Armani o se llenen la boca con la palabra democracia no son sino herederas de los Franco, Hitler, Mussolini de antaño. Aquellos parecen restos arqueológicos, pero éstos ensayan nuevas formas de explotación, de controlar la libertad y aumentar la explotación económica: son los Aznar, Cospedal, Aguirre, Sarkozy, Merkel, Berlusconi, que incluyen los que aquí se las dan de nacionalistas, los Laporta o Mas.

¿No sería necesario luchar, socialistas, comunistas, sindicalistas, gentes sin partido ni organización contra el fascismo como mal absoluto, combatir la nueva noche de Walpurgis antes que tenderlos las alfombras sobre las que arrastran sus ansias de poder absoluto? Tensar la cuerda hasta el límite y que la desesperación económica les golpeara también a ellos aunque por ser rebeldes pierdan sus prebendas. Pero claro, los Prisa, Comisiones, UGT, parlamentarios socialistas o izquierdaunidos seguirán subsistiendo y constituirán incluso la excusa para que el neofascismo imponga el nuevo orden sin apenas oposición alguna, que si algunos rebeldes osan oponerse a ellos ya actuarán sin que, como gustan de decir, les tiemble el pulso para imponer el imperio absoluto de la ley. Al fin es su ley. De neoliberales a neofascistas. Y algunos intelectuales hablando del mal de Bolivia.


Sexo: escándalo y escandalizados

Los unos son provocadores, los otros meapilas o fariseos. El problema no es lo que escriben o hablan Sánchez Dragó, un tal Sostres, alguien que es médico y ejerce de alcalde de la ciudad de Onésimo Redondo. Palabras que en el fondo heredaron del nacionalcatolicismo, vigentes en la intimidad de una sociedad machista que vive en el chiste y la escatología bien alimentada por los programas de mayor audiencia televisiva, sociedad que cada vez sabe menos lo que es pensar y que gusta revolcarse en la ciénaga de sus inhibiciones y morales corruptas bendecidas por los señores de la mitra y el báculo. El problema es de dónde surgen, qué representan, quienes les alimentan, nombran y dan cargos en medios públicos o privados. Porque los que se alzan contra esas expresiones se disfrazan de puritanos y su moral es igual de reaccionaria. No es el placer sexual el que corrompe, sino los unos y los o las otras quienes pudren la realidad y belleza del sexo. Violadores, amantes de los cilicios, gentes que consienten, viven, o se lucran de la prostitución, aquí o allí donde van a buscarla, con mayores o menores, esa es la fauna que ora les aplaude, ora les condena. Inquisición, represión, fariseismo, péndulo en el que oscilan sus opiniones y actos. Un panorama desolador en el que Iglesia, judicatura, enseñanza, instituciones culturales, morales, políticas, graznan al unísono y las gentes refugiadas en los medios de comunicación ignoran no ya que se van quedando ciegas y embrutecidas sino que carecen de libertad en su sociedad tan democrática.


Aplausos y sonrisas.

Al, como siempre, magnífico artículo de Rafael Sánchez Ferlosio sobre el tema de los aplausos, podríamos añadir unas palabras que se aplicaran a políticos, periodistas, escritores, gentes que en los velatorios o entierros son entrevistadas sobre sus familiares o amigos muertos -otra ocasión para sufrir esa abominable expresión constantemente repetida de "sus seres queridos"-, deportistas, enfermos, gentes que aparecen en cualquier medio de comunicación en fotografias o entrevistas, víctimas o sobrevivientes de cualquier catástrofe, todos menos payasos: siempre sonríen a la cámara. Aplausos, sonrisas. El mundo es una farsa virtual y ellos tienen que aparecer como sus auténticos representantes.

Todos somos cobardes.

¿Hasta que límites nos condiciona el miedo?. En 1954 Herbert Marcuse -ya pasó la moda, el mercado selecciona y propaga el olvido- escribía: "La civilización se inclina hacia la autodestrucción". Y en Revolución y represión "Desde la rebelión de los esclavos en el mundo antiguo hasta la revolución socialista, la lucha de los oprimidos ha terminado siempre con el establecimiento de un nuevo y "mejor" sistema de denominación, el progreso ha tenido lugar a través de una cadena de control cada vez más eficaz. Cada revolución ha sido también una revolución traicionada"

La URSS. China. Europa Occidental. África. Irán. El miedo de las izquierdas. El apagón de la conciencia crítica. El desfallecimiento del ser racional. La vuelta al calvero en technicolor y cuerpos -los que se exhiben publicitariamente sobre todo- desarrollados y embellecidos. Solo existe el mercado y la televisión. Y el silencio y el miedo a luchar contra su poder. Naedie quiere descolgarse de este camino hacia la destrucción, hacia los últimos días de la humanidad.Vivimos tiempos de miedo, no de revoluciones. De acomodo al espejo del estado de bienestar. No sea que por intentar rebelarnos caigamos en la ciénaga en que tantos se asfixian. Por hambre o por represión. ¿Y la mujer, ha conseguido ya lo que con sus luchas buscaba? Por lo menos es ya objeto de deseo y no lapìdada. ¿Y los lapidadores? No conviene, aunque su sociedad no tenga más desarrollo que las feudales enfrentarse a quienes a su vez se enfrentan a los Estados Unidos. ¿Y los Estados Unidos? ¿Quién no envidia sus éxitos deportivos, científicos, su bienestar económico, incluso, aunque no lo confiesen, su expansión imperial? Y además, ¿de qué sirve la protesta? Curémonos en salud: nada se puede hacer, y el recurso a la impotencia impide que hablemos de nuestra propia cobardía


Colaboraciones


CARLOS TAIBO


Estado de alarma


La huelga que los controladores aéreos han desarrollado los días 4 y 5 de este mes tiene varias dimensiones diferentes. La primera nace de la condición, singularísima, del colectivo profesional afectado. Sus altos salarios predisponen a un rápido juicio descalificatorio que pasa por alto --parece-- circunstancias interesantes. No sólo eso: facilita el asentamiento de una posición muy extendida, casi universal, en nuestros medios de incomunicación. Si uno tiende a simpatizar espontáneamente con un trabajador en huelga, nuestros medios --no hace falta señalar a qué intereses responden-- asumen literalmente el camino contrario. Tal vez por ello sólo se avienen a recoger opiniones de ciudadanos indignados que prescinden de cualquier consideración de las razones que han podido conducir a los trabajadores --sean quienes sean éstos-- a asumir una medida delicada.

Tengo grabada en la retina la dura declaración formulada, ante las pantallas de televisión, por una señora airada: si alguien falta al trabajo --dice-- debe ponérsele de patitas a la calle. La señora en cuestión no forma parte, con certeza, de un grupo parafascista. A buen seguro que se trata, antes bien, de una modesta y desideologizada celadora o de una cajera de un centro comercial. Aunque uno puede entender su ira momentánea, hay que preguntarse cómo reaccionaría esa misma persona en caso de que se le anunciase repentinamente que su jornada laboral ha sido objeto de una sensible ampliación al tiempo que su salario se ha visto reducido. ¿No sopesaría seriamente la posibilidad de asumir entonces, como respuesta, una huelga salvaje? Pues eso es lo que, al parecer, ocurrió el viernes 4 con los controladores aéreos.

Mayor relieve tiene, con todo, otra dimensión, que nos obliga a preguntarnos por el sentido de fondo de un sistema que permite que los dirigentes políticos, haciendo uso --nadie lo duda, y esto es por sí solo suficientemente grave-- de sus prerrogativas, cancelen de forma unilateral las normas laborales previamente pactadas. Como quiera que el caso de los controladores es muy sensible --y sirve para que José Blanco haga uso de la más fácil demagogia social, autoconvirtiéndose, caramba, en defensor de los desvalidos el mismo día en que el Gobierno español retiraba ayudas básicas a los desempleados--, mejor será que recordemos lo ocurrido en el metro madrileño el pasado verano. También aquí las autoridades --en este caso las de la Comunidad de Madrid-- decidieron unilateralmente tirar por la borda lo estipulado en un convenio colectivo. ¿Es razonable describir como salvaje la huelga que siguió y no echar mano del mismo adjetivo para dar cuenta de la conducta de quienes, con el marchamo de sus democráticos títulos, deciden saltarse a la torera, de forma interesada, las normas previamente acordadas?

Hay, claro, una dimensión más, muy delicada, en lo ocurrido los últimos días. La militarización de un servicio, la declaración de un estado de alarma y la posibilidad cierta de aplicar a los trabajadores draconianas leyes militares bien pueden configurar un adecuado banco de pruebas para lo que se avecina. Y ojo que no estoy pensando ahora en los controladores, en los que se reúnen --es cierto-- circunstancias muy singulares. Hablo del común de los trabajadores, víctimas de agresiones sin cuento que afectan, ya, a sus derechos laborales y sociales más elementales. El mensaje no puede ser más claro: si no aceptan, sin pestañear, las normas que el capital dicta y que nuestros gobernantes se encargan sumisamente de aplicar, ya saben a qué se exponen. Mucho me temo, en otras palabras, que lo ocurrido estos días bien puede reaparecer, bendecido por el aplauso de una ciudadanía cada vez más atontada, en los sectores económicos más dispares. Y esto sí que remite a una situación alarmante de la mano de una suerte de estado de excepción permanente, con los ministerios de Interior y de Defensa supuestamente peleando por los derechos de los desvalidos. .

Como no hay mal que por bien no venga, lo suyo es que recuerde, en fin, que el fin de semana sin aviones

--y sin la contaminación y el dilapidación de recursos consiguiente-- que hemos dejado atrás bien puede ser un anticipo de lo que, las cosas como van, y por inexcusables razones medioambientales, nos veremos en la obligación de hacer en los años venideros. Aunque no fuera ésa, claro, la intención de los controladores.


martes, 9 de noviembre de 2010

Número 8.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SOLEDAD INFORMATIVA


Que mi estilo se apodere de todos los ruidos de mi tiempo. Eso provocará, estoy seguro, el desagrado de mis contemporáneos. Pero que los que vengan después lo escuchen como si sostuvieran al oído una concha de donde sale la música de un océano de cielo.

Karl Kraus


SUMARIO


¿ACTUALIDAD ?

Pobre Pérez Reverte, Arturo.
El paro y la derecha.
Vargas Llosa, premio Nóbel. El narrador y el ciudadano.
TEMA CENTRAL
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SOLEDAD INFORMATIVA.
corrupción, censura, terrorismo mediático, mercados, lenguaje
Karl Kraus, el mejor periodista de todos los tiempos contra los medios de comunicación de todos los tiempos.

COLABORACIONES
CARLOS TAIBO. Camacho

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¿ A C T U A L I D A D ?


POBRE PÉREZ REVERTE, ARTURO


- ¿Pobre? Gana millones de euros, vende miles y miles de libros, un día sí y otro también aparece en El País, escribe decenas de libros, el último sobre Moratinos.


- En el que da cuenta una vez más de su lenguaje escatológico, su ética situada entre el machismo y la chulería y prepotencia, su desprecio a la sensibilidad y...


- No sigas. Él disfruta provocando y así gana cada vez más seguidores y admiradores.


- En la España de Esperanza Aguirre, Francisco Camps o no se qué Arenas no es extraño. Será rico en dinero y partidarios, pero es pobre como ser humano. Pobre, pobre Pérez Reverte.


- Es jaleado por críticos e informadores que escriben a las órdenes del mercado, que acatan la órdenes de los directores de medios informativos que les imponen el tratamiento y supuesta crítica de sus obras. Si se opusieran serían despedidos. ¿Pobres críticos e informadores?


- Mejor, pobre literatura, pobre periodismo


- Es miembro de la Real Academia de la Lengua Española.


- Como muchos otros innombrables del pasado o del presente. Pobre Academia. Así camina la literatura, la cultura, la vida de este país.


- ¿Pobre Pérez Reverte?


- Y triste España.


EL PARO Y LA DERECHA


- Primera precisión. ¿Por qué hablas de derechas? En España la derecha no existe, salvo que te refieras a la que representa el PSOE. Sí existe, bien organizada y a punto de regresar a sus puestos de Gobierno, la ultraderecha, la que con cortos interregnos de tiempo lleva ejerciendo el poder un siglo.


- Esa. La que se le hincha la boca y estalla de júbilo el corazón, cuando habla del paro. Con que fruición pronuncian las cifras sobre el número de parados, como explotan éstas en sus gargantas, se regodean ofreciendo datos, estadísticas, deteniéndose con teatral y majestuosa entonación cada vez que los parados engrosan su número.


- ¿Y no te parece coherente acaso? Porque esas cifras, cuyas causas atribuyen con flagrante cinismo y analfabetismo visceral, o miseria moral para no referirse a los últimos y auténticos causantes de las mismas, al actual Presidente del Gobierno, justifican sus pretensiones y exigencias: aumentar las condiciones leoninas que padecen en el desempeño de su labor los trabajadores para así engordar los beneficios de las empresas, sus empresas, las verdaderas responsables con la banca ayer y hoy de la política.


- Ya sé a que te refieres. Demandan más contratos basura, despidos libres en cualquier momento y circunstancia, rebaja de sueldos, aumento de las horas de trabajo, retraso de las jubilaciones, todo eso, ¿no?


- Y más. Escuchar hablar del problema del paro, venga o no a cuento, incluso cuando les preguntan sobre sus ciertas corrupciones, a tipos tan reprobables como Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, que por cierto dice "somos el partido de los trabajadores", "este Gobierno nos ha golpeado a todos nosotros con sus medidas", tipo que declara que ha ganado el año pasado 50 millones o así de pesetas, en un año, insisto...


- ¿Tipo dices?


- Sí. Tipos. Ya está bien de emplear esas distinciones de hombres y mujeres, españolas y españoles, aquí no existen géneros, sólo dos clases: explotadores y explotados, fascistas sean quienes sean y hagan con su sexo lo que les venga en gana que esto no es de nuestra incumbencia, tipos que contribuyen a la mentira y la explotación. E insisto en que escucharlos hablar del paro resulta tan nauseabundo como cínico.


- El jueves, 4 de noviembre, no cabían en si de gozo, efectivamente. Gritábanse unos a otros "más madera, más madera, más parados, más parados".


- Era una gran noticia. Todos preparados. Que nadie se quedara sin salir a la palestra.


- A escribir o a hablar. Ocupar los púlpitos de las radios y platós de las televisiones, las trincheras de los periódicos.


- Más parados. Gobierno culpable. Zapatero dimisión. Lo pedimos nosotros, el pueblo, que somos quienes sufrimos la crisis, la Corte del Capital.


- ¿Nosotros? Pero si nosotros no estamos en paro.


-Nosotros somos el pueblo. Representamos al partido del pueblo. Tenemos días por delante para despotricar, lanzar rayos y centellas. El fin de semana podemos así reservalo para viajar a Venecia, comer langosta en el Cantábrico o follar en el Caribe. Y así nos resarcimos de este excesivo trabajo.


-Hablando del paro. Culpable Zapatero. Más parados, más parados, más madera. Y que viva España. ¡Qué éxito!


- Pues así seguiremos hasta la necesaria farsa electoral.


- Si solo fuera esto...


(Apuntador: Nunca imaginé que vivir en este país supondría pesadilla semejante. Primero el franquismo, cuarenta años casi. Y ahora sus descendientes, gritando a todas horas entre los ciegos que caminan como sombras en el vacío de la vida).



VARGAS LLOSA, PREMIO NÓBEL. EL NARRADOR Y EL CIUDADANO.


- Te encuentro como disgustado.

- No. Los premios son así: unas veces intereses económicos, otras políticos.

- Pero no me negarás que se trata de un gran novelista.

- Tanto como pésimo ciudadano.

- Hablamos de méritos literarios.

- Entonces, ¿por qué no se lo dieron hasta ahora?

- ¿Qué insinúas?

- Que es la dominante corriente neoliberal -neofascista para entendernos- instalada cada vez con más fuerza en Europa, la que por fin ha barrido a quienes por motivos ideológicos antes se lo negaron.

- Pero Suecia...

- El único valor de la trilogía de Larsson, el autor de Milenium, lo que menos ha interesado, seguro, a sus lectores, es precisamente su investigación sobre el pasado neonazi de parte de la gran burguesía política, económica y militar sueca y su deriva hacia la concentración de un poder cada vez más reaccionario. Y lógicamente la Academia Sueca, que por cierto ha tenido por estos motivos graves enfrentamientos internos en los últimos tiempos se contamina de la "necesidad histórica".

- No comprendo. Que tiene que ver esto con la grandeza literaria del narrador peruano...

- Tiene que ver tanto como la concesión del Nóbel de la Paz, alcanzado en su día por Kissinger y recientemente por Obama y ahora el disidente chino.

- No irás a criticar al chino por reclamar la libertad de opinión...

- No, critico el oportunismo que se encuentra de fondo a la hora de concederlos. La postura de Vargas Llosa hacia América Latina y otras cuestiones políticas y económicas, que no literarias, ha jugado sin duda un papel importante. Una cosa es criticar los errores de determinados gobiernos y otra pedir su supresión y al tiempo no denunciar los crímenes de los que se consideran demócratas. Esto no propicia sino los golpes de Estado. Pero claro, ya de Honduras no se escribe. ¿Alguien persigue, acaso, a los Estados Unidos por sus crímenes genocidas, que apenas si pasan vergonzantemente por la prensa? Por eso te digo, que ahora, no hace unos años, premian no solo al escritor Vargas Llosa, lo hacen igualmente al ciudadano que escribe sus virulentos trabajos de opinión. Porque la gran derecha recibe con júbilo no al que consideran un majestuoso escritor -si fuera de izquierdas intentarían que no se hiciese tanto ruido, y si se tratara de alguien como Elías Canetti, se encogerían de hombros considerando que tal vez era un extraterrestre- sino a quién sienten como uno de los suyos. Y de ahí cómo sonroja leer en los medios de comunicación españoles glosar sus méritos a intelectuales de tan prestigioso gusto y pasión literaria como Aznar, Rajoy y tantos otros.


MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SOLEDAD INFORMATIVA.


1

En uno de sus más emblemáticos y divulgados textos, el cubano José Martí dice al referirse a los numerosos trabajos en que analiza a los Estados Unidos de América: "Porque viví en el monstruo le conozco las entrañas". Y eso podemos decir hoy nosotros de la prensa en España. Porque hemos vivido con ella, bajo ella, escrito en ella, luchando desde y contra ella, podemos referirnos a este gran monstruo que se ha ido pervirtiendo más y más desde sus orígenes y devorando a cuantos intentaron utilizarla para despertar la conciencia crítica de sus lectores, buscando reflejar los males, no ya de la Patria, sino del mundo y denunciar su nefasta influencia por culpa de quienes conforman un poder empresarial que ramificado en familias y países obedece a un idéntico fin: ocultamiento de los crímenes de los poderosos, tergiversación de las informaciones y orientación de las opiniones al servicio de quienes, para controlar los mercados del mundo no dudan en apoyar guerras genocidas, explotar pueblos, y corromper conciencias.


2

Poco se habla de la corrupción de los medios de información. Y en ellos anida esta hidra que no solo pervierte la libertad, destruye el pensamiento crítico, resquebraja la democracia, sino que prepara con su poder avasallador los últimos días de la Humanidad.

Quienes piensan, dudan, e intentan combatir el mal, son ninguneados, condenados a la soledad y al silencio. No existen. Carecen de de palabra y proyección pública. Y la masa nunca fue tan vociferante, terrible y estúpida como en nuestros días. Aunque leyendo esa magna obra de la literatura de todos los tiempos de la que pronto nos ocuparemos, Bouvard y Pecuchet, de Gustave Flaubert, comprobamos que siempre hubo lúcidos escritores que tuvieron miedo de su poder. A este tema Elías Canetti dedicó prácticamente la mayor parte del tiempo de su vida.


3

¿Ha desaparecido la censura? No. Ni en el periodismo y la información ni en la literatura. Repitamos una vez más las palabras del que fuera prestigioso editor de los Estados Unidos, Adam Schifin antes de que se viera obligado a abandonar Panthew Books, de Nueva York: Si en muchos países el principal problema cultural era la censura, ahora el propio mercado se ha convertido en censor".

Así en España. La censura cavernícola franquista dio paso a la selecta censura del mercado, al rechazo de lo que no es correcto política o literariamente, al no interesa como objeto de consumo para el lector o el televidente. Y la censura introdujo en periodistas y escritores el acomodo, la supeditación, el aceptar libros de estilo o acatar los caminos demandados por la publicidad para acceder al índice de ventas o de audiencias: se convirtieron a si mismo en autocensores. Un escritor como Lezama Lima, no para introducir temas políticos en su obra, pero si aterrado por el desarrollo de un mercado que desde sus inicios presagiaba efectos destructores para la literatura, aunque fuera en su fase incipiente y no en la oprimente de nuestros días, escribía ya en 1949: "Nuestra época tiende a convertirlo todo en espectáculo... Hacer una obra que nadie premie es totalmente imposible y eso revela la pobreza risueña y perversa de nuestra época".


4


Terrorismo mediático. Terrorismo cultural. Pero bien vestido, sonriente, envuelto por la sagrada palabra democracia. Porque la libertad es concepto que no cotiza en bolsa. Oligarquías mediáticas. Oligarquías editoriales. Oligarquías que se agrupan para que todo se encierre en el mismo ojo supervisor, controlador del mercado y censor de la creación y la crítica. La cultura y la información no escapan al poder del neoconservadurismo, de las actuales formas de organización mundial capitalista. ¿El lector? Uno y monocorde: anulada su voluntad e imaginación rinde culto a las audiencias y al sistema electoral. Participa como sumiso espectador en el teatro de la política y cultura mediática y falaz. Una atroz farsa. Ya la censura política y la censura económica conforman un nuevo cuerpo: el nuevo Dios cuyo profeta más venerado es la publicidad.


Pionero Albert Einstein también en este tema: "La prensa, controlada en su mayoría por intereses encubiertos, ejerce una influencia excesiva sobre las opiniones públicas". Hasta el filósofo Kierkegaard lo vislumbró hace ya dos siglos: "¡Ay, ay de la prensa!. Si Cristo viniese ahora al mundo, tan cierto como que vivo que no les señalaría la paja en el ojo a los fariseos, sino a los periodistas... El Dios del cielo lo sabe, y la sed de sangre es ajena a mi alma, y cfreo tener también hasta un grado espantoso la idea de mi responsabilidad ante Dios: pero no obstante, quisiera cargar en el nombre de Dios con la responsabilidad de abrir fuego, con solo que previamente me cerciorara con el más angustioso y concienzudo de los cuidados de que ante el cañón no se encontraba ningún otro ser humano, ningún otro ser vivo más que periodistas". Porque como anteriormente había escrito Jonathan Swift, la misión de los plumíferos debe ser "molestar a los granujas, aunque no por ello dejen de serlo". La utopía siempre ha estado en el punto de mira de los soñadores.


5

¿Cuántas veces debiera repetirse a los niños en todas las escuelas del mundo el concepto: los medios de comunicación contribuyen a justificar el éxito popular de los corruptos, a conformar una educación alienante. Los medios de comunicación con su actual configuración y poder -que gran parte de los periodistas los necesitan como oficio simplemente e incluso algunos intentan no siempre con resultados introducir información crítica en sus trabajos, que pronto son subsumidos y anulados por el conjunto que se desprende de su lectura, escucha o visualización. Y los periodistas que no quieren verse reducidos al silencio, convertirse en meros transmisores de las consignas emanadas desde el poder empresarial, no tardan en comprobar las consecuencias de su compromiso. Intentan informar, denunciar, enfrentarse a mafias policiales, judiciales, empresariales o políticas, incluso a militares asesinos. Hasta en el deporte y la propia cultura anidan las corrupciones. Gran parte de los periodistas que en sus trabajos denuncian a estos terroristas del orden instalados en el poder fueron perseguidos, y algunos de ellos incluso asesinados. Un centenar en los últimos años, no en los lugares que son blanco de la crítica de esos medios, como Cuba, Bolivia, Venezuela, sino en los "democráticos" México, Honduras, Rusia, Colombia, Estados Unidos y lógicamente en las teocracias tipo Irán, Irak y gran parte de los países cuyos regímenes son fruto del nacionalismo occidental en África y Asia. Porque son los rectores, es decir, los dueños, e ideólogos de los grandes capitales que los controlan quienes se erigen en los mayores enemigos de la libertad, el pensamiento y la crítica, incluso contra sus propios redactores que despiden sin miramientos si no son de su agrado. Y en última instancia los poderes políticos y judiciales -¿quién manda en quién?- cierran periódicos y publicaciones como también han hecho en España.


Walter Benjamin acosado por el fascismo franquista y hitleriano hasta llevarle al suicidio escribió: "Solo Baudelaire ha odiado como Kraus la saturación de sentido común y compromiso a que han llegado los intelectuales hasta abrigarse en el periodismo. Porque el periodismo es, en efecto, la traición a la literatura... La cháchara es su auténtica sustancia y cada suplemento cultural nos plantea de nuevo la cuestión siempre insoluble de la proporción adecuada de fuerzas entre la estupidez y la maldad, cuya expresión él mismo es".


6

Un puñado de empresas controlan los mercados, oligopolios que dominan imperios económicos y de la información y se nutren de técnicos forjados en universidades especializadas que no dudan en convertirse en fieles funcionarios de esta degradación profesional gracias a la venta de sus palabras al más peligroso de los fascismos del pensamiento que pudo imaginar ideología alguna. Y para controlar el poder buscan el auxilio y la colaboración - a cambio de favorecerles, como fieles lacayos, con aportaciones económicas o de influencia- de responsables políticos, religiosos, judiciales, académicos. Cuando lo necesitan, tal vez por sus propias convicciones, no faltan periodistas que se convierten en auxiliares policiales y con sus campañas mediáticas destruyen al adversario. Actúan como nuevos Torquemadas. No dudan en utilizar un lenguaje zafio, escatológico, preñado de descalificaciones y amenazas. Auténticos sicarios con nombres y rostros conocidos que por su valiosa colaboración reciben cuantiosos beneficios económicos. Así se pasa de la censura al acoso en sus "púlpitos mediáticos" y salas de redacción, desde los que lanzan sus proclamas. Si no basta con el silencio del adversario, se busca su exterminio. Pueden considerarse buenos discípulos de Goebels. Y de Mc Carthy. Y nosotros, en este clima asfixiante nos refugiamos en el existir no existiendo y desde nuestra angustia brotan palabras que pùeblan nuestras pesadillas.


Los medios de comunicación son instrumentos del poder -o la división del poder- en dos organizaciones burocráticas partidarias que se suceden entre si sin que ninguna quiera, pese a su diferente definición ideológica, acometer cuando lo ocupe reformas profundas, estructurales del sistema, un poder que cada vez depende más de los grandes monopolios. Un puñado de familias del Planeta de los negocios controlan y se reparten este Imperio que se ramifica en grupos o franquicias encadenadas a sus fines y directivas. A veces las guerras que entre ellas se desatan -como las que estallan entre mafias rivales- no son sino para acumular más poder y ejercer mayor dominio sobre los mercados en que reinan. En un mundo así conformado solo resta la soledad, el aislamiento, si se quiere reflexionar, opinar, ejercer una crítica libre nacida de las dudas, ajena a los sometimientos, un suspiro en medio del coro de voces horrísonas de alguien, que desde su no existencia pública lucha contra la uniformidad y el terrorismo cultural, político, ideológico impartido desde los medios. Alguien incomprendido incluso por aquellos a quienes defienden en sus ideas. Frente a los lacayos de los amos del mercado, de los publicitarios o de los beatos del progreso, él ejerce el derecho único que le resta, el de la insumisión, el de la diferencia utópica que considera que todavía el pensamiento libre, la creación literaria y estética, no han dicho la última palabra.


7


Y la cuestión del lenguaje. La adaptación "al gusto de la mayoría". La opinión pública es una entelequia: carece de opinión. El pueblo no es sino un conjunto de seres humanos sin opinión propia, cada vez más conformados por los magos del sacerdocio o de los medios de comunicación, sin organización -existen minoritariamente algunas, carentes de fuerza y decisión en los parlamentos y vida pública- ni representación -la democracia se concibe y estructura para posibilitar grandes y conformistas mayorías. El sufragio universal es otro invento del capitalismo para detener e imposibilitar las revoluciones y conformar a los dominados. La democracia es hoy una de las más corruptas palabras que justifican el poder de la explotación bancaria y oligárquica y el empleo de un discurso público que sustenta un pensamiento único para el colectivo alienado al que se dirige. Y el desarrollo de la ciencia y la técnica aplicado a la información y la opinión, destruyen la privacidad, la diferencia y un posible conocimiento libre e imaginativo, crítico y responsable.



y 8


Refirámonos brevemente al tratamiento que dan los medios de comunicación al terrorismo económico, culpable no solo de la crisis, la devastación de los territorios, destrucción de nuestros paisajes físicos, culturales, envenenamiento de los ríos, mares y la atmósfera. Es una continuada, desvergonzada y maloliente cantinela la que nos ofrecen. Han conseguido a fuerza de repetir, reiterar continuas, vacuas y contradictorias informaciones -que se enfrentan en sus propios medios como si de equipos de fútbol se tratara según sus intereses- que apenas se les haga caso, que se limiten a comentar su chismorreo jocosamente. Cada día, todos los días, unas similares monsergas oficiales como primicias que después, por su inocuidad, caen en el olvido. Tales como: imputado el presidente de la Comunidad de, detenido el alcalde... registro en casa de los concejales de, industriales, empresarios, gestores eclesiásticos, culturales, jueces, acusados de... se descubre una trama que se dedicaba a la trata de blancas, blanqueo de dinero... corrupción, malversación de fondos, evasión de capitales, tráfico de influencias, el sumario del caso... No transcurren mucho tiempo de la publicación de estas informaciones antes de que los detenidos salgan en libertad tras pagar para nosotros cuantiosas fianzas, para ellos calderilla, o en que se archiven sus casos en los tribunales. En los considerados más graves, pasado un tiempo prudencial, -ellos no se pudrirán de por vida en las carceles como para otros se reclama, regresan a sus negocios. Y si se trata de banqueros o gente similar, tras fugarse con el dinero robado y gozar de buenas y relajadas vacaciones, no dudan en dejarse detener y regresan por su voluntad pues ya sus "delitos" han prescrito... ¿Hasta cuando esta farsa? Porque la prensa deforma, no profundiza en semejantes hechos delictivos. No se exponen a todas horas como hacen con el terrorismo que únicamente les preocupa. Ay, si día a día a los terroristas de cuello blanco se les situara en la picota que se emplea con los otros... Entonces Jonathan Swift tendría razón cuando escribía hace siglos: "Los corruptos derrotados por la vergüenza de ver sus crímenes expuestos públicamente de la forma más cruda, haciéndose así odiosos a la Humanidad".


KARL KRAUS, EL MEJOR PERIODISTA DE TODOS LOS TIEMPOS, CONTRA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE TODOS LOS TIEMPOS.


He cargado sobre mí con la tragedia que se descompone en las escenas de la putrefacta humanidad, para que al fin la escuche aquel espíritu que se compadece de las víctimas, aún habiendo renunciado para siempre a la conexión con un oído humano. El intento pretende que perciba el tono fundamental de nuestra época y el eco de mi sangriento desvarío, que me sitúa a mi entre los culpables del ruido incesante que se escuche. ¡Que él lo acepte como redención!..

Karl Kraus.

Que anteriormente había escrito.

"El aparato periodístico requiere, al igual que una fábrica, trabajo y mercado... todo aquello que haya sucedido en algún ámbito de la vida, de la política, de la economía, del arte, etc tiene que haber sido elaborado periodísticamente. Debería ser muy ilustrativo sobre dicha técnica el hecho de que, aunque no pueda formar nuevas frases hechas, siempre deje al estado de la humanidad en el estado de no poder prescindir de viejas frases hechas. En esta característica dualidad de una forma de vida transformada y otra que viene arrastrada, vive y crece hoy el mal del mundo".

1914. Ha estallado la que se denominaría primera guerra mundial. La prensa, entusiasmada, llama a morir por la Patria. Solo Kraus, como un gigante en soledad, denunciará día a día esa atroz y criminal mentira. Al tiempo que escribe y ofrece por entregas su obra magna: Los últimos días de la Humanidad. Aunque a la Humanidad le resten todavía muchos últimos días hasta el ocaso de sus últimos días. He aquí unas breves citas de sus artículos.


19 de noviembre. 1914.

"En los reinos donde sobra escasez de fantasía, donde muere el hombre de hambre espiritual sin husmear siquiera lo ayuno de su alma, donde la pluma se moja en sangre y la espada en tinta, allí ha de hacerse lo que no se piensa, pero lo que llega solo a pensarse, es imposible... Quién hace honor a las acciones deshonra acción y palabra a un tiempo, es doblemente despreciable... Sé perfectamente que de tiempo en tiempo es necesario transformar los mercados en campos de batalla para que así vuelvan a surgir mercados de ellos. Civilización es el sometimiento de vivir a los víveres. El progreso sirve a este ideal y a este ideal suministra sus armas. El progreso vive para comer...El progreso, bajo cuyos pies se enluta la hierba y el bosque se vuelve papel del que brotan hojas, ha subordinado el fin de la vida a los medios de vida y nos ha hecho accesorios de nuestros aparatos... Y pone el arte al servicio del comerciante... El sometimiento de la humanidad a la economía le ha dejado tan solo la libertad de anestesiarse, y al igual que el Progreso le afiló las armas, creó para ella la más mortífera de todas, una que más allá de su necesidad sagrada la liberó incluso de su última preocupación, la de su bienestar terreno: la prensa. (subrayado mío.)


Y una mañana turbia se aclara y encuentra sin querer que la vida es nada más una reproducción de la prensa... ¿Qué es? ¿Solo un mensajero? ¿Uno que nos incordia dando además su opinión? ¿Que nos martiriza con sus impresiones? ¿Que nos trae a la vez que los hechos la forma de representárselos? ¿Que nos tortura con sus detalles sobre los pormenores de informes acerca de ambientes o con su visión de las observaciones acerca de pormenores que se refieren a detalles y con sus sucesivas repeticiones de todos ellos? ¿Un mensajero que arrastra tras de sí todo su séquito de personalidades informadas, enteradas, introducidas y destacadas que deberían darle el refrendo y la razón, gorrones importantes de lo superfluo?... No es un mensajero, es el acontecimiento... Durante décadas de ejercicio ha llevado a la humanidad al grado justo de escasez de fantasía que le hace posible una guerra de exterminio contra sí misma... ¿Se imagina alguien cuánto asesinato del espíritu, cuánta nobleza saqueada, cuánta sanidad profanada ha de agradecerle medio siglo a esta inteligencia desbocada?"


Mayo 1918. Es el juicio final.


Y puesto que todos esos señores del poder y de la injusticia viven ya en la vecindad de su destino, también ayudaría el que sus ayudantes, sus embaucadores, sus peones en la más impublicable de las faenas, los cabecillas periodísticos de este embuste sangriento, los decoradores de ruinas, los recomendadores del camposanto, los autores de repoortajes sobre este trágico carnaval de lo que nada se logra averiguar, fueran cargados de cadenas. Otrosí, yo respondo de que hasta donde se extiende el término cerebral de esta ciudad, y en la manera que el cuidado del Estado lo requiera, vengan a ser tenidos por felones quienes dieron amparo a alguno de tan sangrante prensa".

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COLABORACIONES

CARLOS TAIBO

Marcelino Camacho: un café, dos madalenas

En los últimos veinte años coincidí media docena de veces, en actos públicos, con Marcelino Camacho. Tengo un recuerdo especial de dos de esas ocasiones.

La primera fue, acaso diez años atrás, una rueda de prensa convocada para presentar el comité de Madrid de apoyo a la conferencia de Elkarri. Camacho estaba como era habitual en él: cordial, locuaz, sencillo y siempre dispuesto a poner su rostro y sus palabras al servicio de una causa que entendía razonable. No había en nuestro hombre, por lo demás, ese afán de protagonismo que arrastran tantas figuras de nuestra vida pública. Creo que, al cabo, la primera impresión que producía, y la que conseguía mantener en el tiempo, era, sin más, la de una buena persona.

El segundo de mis recuerdos nos sitúa unos años antes, tal vez a principios de la década de 1990. Compartí entonces con Marcelino Camacho, en Alcalá de Henares, una mesa redonda en la que él y yo debíamos sopesar lo que se había abierto camino al calor de la desaparición del bloque soviético. Debo confesar que, cuando esperaba disensiones profundas, me topé con la sorpresa de que las coincidencias menudeaban. Camacho no era --como con frecuencia se ha intentado sugerir-- una persona que aceptaba sin rechistar las monsergas que llegaban del oriente europeo. En mi percepción, su visión de lo que la URSS había sido y supuesto era manifiestamente lúcida y revelaba una aguda conciencia de las enormes dificultades que se planteaban a la hora de calificar como socialista, o como comunista, un experimento en el que la burocracia dirigente había cercenado obscenamente la capacidad de decisión autónoma de los trabajadores.

Pero de aquella mesa redonda me queda un recuerdo más vivo. En el transcurso de su intervención Camacho empleó la palabra anarquía conforme a ese uso cotidiano que da en identificarla, sin más, con el caos y el desorden. En el debate posterior un joven ácrata protestó, de resultas, airado. Me sorprendió la reacción, extremadamente cortés, tranquila y afectuosa, del veterano militante sindical. Camacho pidió disculpas, expresó públicamente su respeto por los viejos anarcosindicalistas, y agregó que lo último que deseaba era reavivar viejas rencillas más bien estériles. Semejante actitud, en su caso, no acarreaba, con certeza, ninguna renuncia a sus convicciones. Lo demostró en los últimos veinte años de su vida cuando, en reiteradas oportunidades, expresó su desazón ante el derrotero que había seguido, en sus estamentos directores, Comisiones Obreras y defendió un regreso a posiciones menos acomodaticias y más combativas.

Hay otra dimensión, importantísima, de la figura de Camacho que no sería bueno dejar en el olvido. Hablo de aquella que nos habla de alguien que pudo beneficiarse, con facilidad, de un rápido ascenso social pero prefirió seguir siendo él mismo. Me viene ahora a la memoria que hace no mucho un diario madrileño publicó, en su página final, lo que mal que bien era una entrevista con Camacho. Esa página final recoge siempre lo que el entrevistado ha consumido, en compañía del periodista, en uno u otro lugar. Un par de días antes se había asomado a ese mismo espacio uno de los personajes prominentes y promocionados --olvidemos los nombres-- de nuestra izquierda oficial, que había citado al periodista en el hotel Ritz de Madrid y había tenido a bien consumir un suculento desayuno por el que se habían pagado muchos, muchísimos, euros. Cuando le tocó su turno a Camacho, el escenario había cambiado un poco. Creo recordar que una foto recogía al sindicalista en primer plano, con su mujer detrás, portadora de una de esas viejas cafeteras plateadas. El periodista, consciente de la joya que tenía entre manos, muy lejos del hotel Ritz, anotó certero: domicilio de Marcelino Camacho, un café, dos madalenas, cero euros.

Cuando en estos días se ha repetido hasta la extenuación que Camacho fue uno de los prohombres de la Transición, mucho me temo que son insalvables los equívocos que rodean a esa afirmación. Marcelino estaba, afortunadamente, en otro sitio. En cualquier caso, muy lejos del hotel Ritz.

La Linterna del S. XXI