jueves, 24 de julio de 2014

Número 76


DE LA "SOLUCIÓN FINAL" A LA "SOLUCIÓN DE GAZA"
Auschwitz nunca desaparece.

UN JUEZ JUSTO Y UNA SENTENCIA EJEMPLAR
Ascenso y caída de Cospedal. Se soluciona el problema del paro.

De la "solución final" a la "solución de Gaza".
Auschwitz nunca desaparece.

Las víctimas se lamentan. Los hipócritas gobernantes miran para otro lado con moralinas repulsivas. La gran potencia, el mayor imperio de los últimos siglos y su colonia España justifican la reacción de Israel ante las "provocaciones" palestinas para defender su integridad. Israel es un poderoso Estado, posee un ejército armado con todo tipo de armas ultramodernas y ejerce un lobby económico sobre numerosos países, desarrollado sobre todo en los Estados Unidos de América. Palestina no tiene Estado propio, solo miseria y explotación por parte de los vecinos y divisiones internas por parte de sus gobernantes y combatientes.
La "solución final" de Wansee adoptada por los dirigentes nazis también encontraba en los medios de comunicación de su tiempo "justificaciones": los judíos tenían poder económico en las ciudades alemanas, imponían culturas no representativas de la grandeza, historia y destino del pueblo teutón y...Es decir, un materialismo judío envuelto en un fanático teísmo militante dominador que pretendió expandirse y envolver la cultura y el ser alemán. No más palabras. Aquello terminó en Auschwitz y otros campos de exterminio. No todos los judíos murieron en ellos. Los más influyentes, poderosos, no solo se salvaron, sino que algunos colaboraron en determinados países europeos ocupados con la selección y deportación de sus hermanos. Pero Auschwitz no concluyó el día de la liberación. Desde entonces, a menor escala y no con aquellos resultados genocidas, con aquel sacrificio del pueblo judío llevado a cabo por los alemanes y más o menos consentido por las potencias occidentales, con la colaboración de Estados como España, Ucrania, Hungría, Italia, Francia, etc. en países africanos y en otras guerras y golpes de estado repartidos por el mundo, se sigue reproduciendo, con otros métodos pero no menores nefastas consecuencias para las víctimas.
Y ahora Palestina. La mayor parte de los sacrificados no son producto de la guerra, apenas se cuentan soldados. Son infortunados habitantes de la tierra que el poder israelita controla y aspira a dominar impidiendo que exista un auténtico estado palestino y un pueblo libre y dueño de sus destinos.
 
Por eso, tras las miserables palabras que se escriben, las reuniones de los gobiernos occidentales, de la propia ONU, los apoyos de Obama, ese ciudadano negro  que al acceder al poder algunos pensaron que "por eso" sería distinto a la mayor parte de los presidentes norteamericanos -como si además ellos tuvieran efectivamente el control del poder- razonamiento que es similar al de los que defienden por encima de sus ideas o hechos a las mujeres o los homosexuales que acceden a altos cargos -de Thatcher, Esperanza Aguirre, al embajador de Estados Unidos o al juez Marlasca-, cuando nunca es cuestión de razas, sexos, géneros, pueblos, religiones o prácticas sexuales y si de ejercicio del poder bajo el dominio de determinada clases social, imperio, etc. siendo lo demás palabrería vana y engañosa, no nos queda más que argumentar como no principio de solución al problema, sino de información, lo siguiente:
 
mientras el cuerpo de Netanyahu -y es un ejemplo- envuelto en una bandera sionista y lanzado por un misil de sus fuerzas terrestres no se estrelle contra el cuerpo destrozado de un niño que jugaba en una playa y fue alcanzado por una de las bombas que ellos lanzan, que nadie nos hable de justicia
 
 
JUSTICIA EN ESPAÑA. UN JUEZ JUSTO Y UNA SENTENCIA EJEMPLAR.
Un sueño: ascensión y caída de Cospedal. Se soluciona el problema del paro

El juez Ramón Sáez Valcárcel es un gran jurista, un hombre de gran cultura y sensibilidad, un ser humano que antepone la razón y el juicio mesurado y justo a intereses espurios de cualquier índole, partidistas, especulativos o al servicio de intereses corporativos o mediáticos.
Ha sido el ponente de una sentencia que ha sublevado a la casta de los políticos que se reparten las prebendas del poder y a la mayor parte de los medios de comunicación. Me refiero a la de las protestas ante el parlamento catalán.
Sus argumentos: respeto al derecho fundamental de la libertad de expresión y manifestación:
La democracia se sustenta en un debate público auténtico, en la crítica a quienes detentan el poder... Las conductas estaban destinadas a reivindicar los derechos sociales y los servicios públicos frente a los recortes presupuestarios y a expresar el divorcio entre representantes y representados. Todos ejercen el derecho fundamental de manifestación... cuando los cauces de expresión se encuentran controlados por medio de comunicación privados.
La obligada confrontación fue debida al cierre por razones de seguridad de todos los accesos al Parlamento salvo uno.

La sentencia ocupa 164 folios. De los 20 acusados 19 son absueltos. Se los acusaba de delitos contra las instituciones del estado, atentado y asociación ilícita. Acusadores de la casta económica como los Pujol o la política como Artur  Mas que eso sí, se desplazó en helicóptero a la Cámara. Un auténtico luchador independentista, vaya. Así no se entera de las 1000 personas que gritaban e increpaban contra su política al servicio de los más oscuros intereses catalanes y europeos, sus verdaderos amos "independientes"; de la banca catalana a la Merkel
Claro que la casta corporativa, desde El País al ultimo periodicucho, sale tras leer la sentencia pidiendo la cabeza del juez. Estamos en el primer round. Para los intelectuales este tampoco parece ser tema de interés. Y luego se extrañan de la existencia de gentes como Gallardón y sus leyes.
 
 
Ascenso y caía de Cospedal. Se soluciona el problema del paro.
 
 Ignoro cual es la carrera profesional y la política de Cospedal. De todas maneras me encuentro entre quienes opinan que un titulado universitario no significa que no pueda ser neo analfabeto y otro político -y no hablamos de corrupto- inepto y romo. Mas volvamos a la mujer de la que hablamos. Si tenemos la desgracia de escucharla o leerla en algún medio de comunicación, nos quedamos lelos con su lenguaje, tan pedestre y reiterativo como falaz y cínico. Se define como eximia representante del partido de los trabajadores y en todo momento muestra las excelsas virtudes de su gobierno que está alcanzando unas cuotas de bienestar y prosperidad que parecen inimaginables. Para mantenerlo es consciente de que debieran ser ellos, los populares trabajadores, quienes se ocuparan en exclusiva de administrar la justicia, la ley, la economía y la cultura. Con el apoyo naturalmente de su casta y servicial Iglesia y si acaso con alguna ayuda, o al menos quejas pero educadas, de opositores "responsables", eliminando a toda la morralla de los político que solo saben protestar y armar gresca. Una nueva ley electoral hecha como todas las que formulan -véase la del aborto- a su medida. En cuanto a la democracia, ella es la voz del pueblo y en su nombre habla.
Pero esta noche he tenido un sueño que reivindica a Cospedal, convirtiéndola en pueblo y justificando que hable en su nombre..
Veía a Cospedal, en la idílica Comunidad que preside, expulsada de la vivienda en que habita porque no ha podido pagar el crédito que pidió para adquirirla; después me la encontré entre los enfermos tumbados en camillas hacinadas en los pasillos de un hospital que esperaban pacientemente a que alguien pudiera atenderles. Más adelante se encontraba en la cola de un numeroso grupo de gente que por carecer de comida aguardaba la escudilla con   la sopa de los pobres en un centro asistencial. Al fin la comunicaron que su hijo o hija, por no poder pagar sus estudios, había sido expulsado del centro en que los cursaba.  Paciente y bien ataviada, sin dejar de sonreír pese a todo, se dirigió a la cola del paro por ver si la contrataban aunque fuera por cuatrocientos o quinientos euros al mes y trabajo de diez o doce horas diarias para oficiar de camarera. Al menos para lo que restaba de verano.
Cuando desperté Cospedal se encontraba hablando y felicitando a todos los españoles por los nuevos datos que ofrecían las estadísticas del paro, que había descendido en el último trimestre. Y para agrandar la sonrisa de su señor Rajoy le apuntaba una brillante idea: la reforma laboral era insuficiente: había que facilitar a los empresarios la posibilidad de que contrataran al resto de parados por un salario que no superara un euro la hora de trabajo autorizándoles además a jornadas de doce o catorce horas diarias, nada de vacaciones y despidos cuando se les antojara a los empleadores. Así los datos del próximo trimestre asombrarían al mundo.
Me di cuenta de que seguía en España y que los periódicos se alborozaban con semejantes noticias.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 7 de julio de 2014

Número 75


SOBRE EL LENGUAJE Y LA CRISIS
La otra casta: empresarios depredadores
La ultraderecha contra Pablo Iglesias.

SOBRE EL LENGUAJE Y LA CRISIS

Insistimos en el tema del lenguaje por considerarlo fundamental a la hora de analizar la pasividad, sometimiento y frustración de gran parte del pueblo español, lo que genera incapacidad para la necesaria respuesta que debiera manifestar frente a la explotación y desinformación al tiempo de que es víctima.
En el siglo XIX Carlos Marx argumentó certeramente que "la religión era el opio del pueblo". La mayoría de las clases bajas, y sobre todo mujeres y ancianos -las tabernas eran las iglesias de los trabajadores- incluso de pequeños industriales y profesionales y desde luego campesinos, empleaba  su tiempo libre en acudir a los templos, celebrar las fiestas religiosas y participar en público o en privado en las ceremonias, ritos y dogmas impuestos por el clero. Prédicas, oficios religiosos y catecismos conformaban las escasas horas del ocio  actuando como cloroformo para la cultura y el pensamiento de los pueblos.
El desarrollo de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías impone en nuestro tiempo otras formas de alienación colectiva, con menor olor a muerte, sacristía y añejos hábitos pero de efectos igualmente paralizantes y nocivos para la libertad de los ciudadanos, que encima se creen protagonistas de una cultura colectiva y de progreso por los medios técnicos que utiliza, no entrando en el análisis de los intereses y fines de esos poderosos grupos mediáticos que la dominan precisamente para convertirlos en masa sometida, obediente, a la que van extirpando la capacidad de raciocinio y sometiéndola, ocupando todo el tiempo que les queda fuera del trabajo con sus "espectáculos" musicales, literarios, o festivos, vulgares, anodinos y descomprometidos de la auténtica realidad en que viven, buscando no piensen en ella y procurando se aturdan con la vocinglería de los deportes, fiestas cada vez más escatológicas y embrutecedoras y músicas enloquecedoras, buen narcótico para que no se piense ni se ejerza  la imaginación, la diferencia, y la lucha para impedir que un puñado de sátapras, corruptos políticos y oligarcas vayan marcando cada vez mayores diferencias de vida entre los que poseen y organizan su vida y ocio con su poder económico y los sometidos a leyes cada vez más restrictivas para la educación, sanidad, y sobre todo trabajo y formas de vida.
Paraíso e infierno: islas lujosas y ciudades cada vez más concentracionarias, castas privilegiadas y masas que las alimentan: las clases cada vez más se van distanciando de ese "estado del bienestar" que un día las luchas y revoluciones propugnaban para todos los ciudadanos.
El lenguaje: ellos, los que dominan lo imponen. Tomemos por ejemplo la palabra "crisis". Repetida una y cien veces, los ciudadanos la interiorizan, hacen suya y repiten como dogma de fe, como en su día aceptaron el de la Santísima Trinidad. Crisis. ¿Cómo, por qué se produce? Como si fuera caída del cielo. De ahí otra frase empleada hasta la saciedad: "Con la que está cayendo". Sigue el cielo siendo responsable de la situación. Una tercera frase escuchada día tras día, empleada por el Presidente del Gobierno, Ministros, empresarios y políticos: "con el sacrificio de todos los españoles". Y gracias a ese "necesario sacrificio", o a "arrimar el hombro", los españoles han de aceptar que les bajen los salarios, les ofrezcan contratos basuras, les despidan de sus trabajos sin explicaciones, les suban impuestos y les recorten prestaciones sociales: en sanidad, educación, cultura, derechos de las mujeres... porque, han dicho los que mandan "todos hemos de sacrificarnos y apretarnos el cinturón". Naturalmente no hablan de como los grandes empresarios han obtenido más beneficios esto años de "crisis" que cuando éstas no existían, que los bancos, tras apropiarse de miles de millones sus ejecutivos y estar inmersos en desfalcos, corrupciones, fuga de capitales, evasión de impuestos, han sido refinanciados con "el sacrificio de todos los españoles".
El lenguaje no es inocente. Víctor Klemperer, teórico y profesor alemán escribía en su obra La lengua del Tercer Reich:
"El nazismo se introduce en la carne y la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponían repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente. Las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico"
Esta utilización del lenguaje bien la conocen quienes controlan la información y la cultura del ocio. Con el deporte -el fútbol como catecismo supremo- los cotilleos sensacionalistas, los sucesos, música y literatura de usar y tirar. Lo que buscan es eliminar el pensamiento, la capacidad crítica para enfrentarse a la auténtica crisis, no casual, sino provocada, que vivimos: la impuesta por el feroz capitalismo bajo el que somos cada vez menos libres, independientes y humanos.

LA OTRA CASTA. EMPRESARIOS DEPREDADORES

Algunos llevamos tiempo hablando de la "casta política" tal como ahora lo hace Pablo Iglesias. Y eso indigna a quienes se instalaron desde la tra(ns)ición en ella. Acomodados, corruptos, embaucadores, son quienes crean el espejismo de la democracia e intentan con su lenguaje torticero hacer creer a los ciudadanos que ellos les representan y cuanto hacen es en su beneficio.
Pero existe otra casta de la que se habla menos y que tiene más poder y a la larga resulta más nefasta: la casta empresarial. Escuchando hablar por ejemplo a los dirigentes de los grandes bancos o a quienes presiden las organizaciones empresariales, pensamos que esa casta emplea un lenguaje "terrorista" para imponer sus condiciones leoninas de trabajo y de existencia que lógicamente solo a ellos les beneficia. Lo terrible es que no sean denunciados y combatidos hasta impedir que al menos aparezcan todos los días burlándose de quienes les escuchan, dado que dominan todos los medios de comunicación y salvo críticas aisladas son respetados y hasta paseados como hombres y mujeres importantes, españoles de primera clase.

LA ULTRADERECHA CONTRA PABLO IGLESIAS

Seguimos hablando del lenguaje. Porque Pablo Iglesias no gobierna, dicta leyes, tiene poder para cambiar las condiciones de vida y los sufrimientos y explotación de que son víctimas los españoles. Simplemente habla, sea en televisión, en prensa, en las reuniones y concentraciones de quienes aceptan escucharlo. Y su lenguaje es diferente al mentiroso y corrupto que se emplea normalmente en los medios, los mítines o las comparecencias públicas. Con él denuncia y propone cambios concretos, sociales y políticos. No acepta sumisiones, traiciones, ni engaños como los que a todas horas propugnan la casta empresarial, política y tendríamos que hablar también de la casta periodística e intelectual. Y por ese simple hecho  de usar un lenguaje diferente, se desata una feroz y miserable campaña contra él por parte de quienes por mucho que se disfracen de personas democráticas no dejan de ser ultraderechistas en sus concepciones  ideológicas y prácticas políticas. Gentes ante cuyas palabras uno solo siente el deseo de salir huyendo, esconderse donde no pueda ver sus rostros ni recibir sus palabras para que la náusea no le atore la garganta. Sean mujeres, Cospedal, Aguirre, Sáenz de Santamaría, u hombres, Cañete, Montoro, Gallardón... Y hasta para culminar la decadencia del socialismo, Felipe González.
La "caza" de Pablo Iglesias se realiza por quienes reencarnan la Inquisición que propagan los Rouco Varela políticos.

miércoles, 18 de junio de 2014

Número 74


Un 19 de Junio de 2014
MALDITO JUEVES

MADRID, CIUDAD TOMADA
En la algarabía de los corderos

La vieja, reaccionaria, imperialista monarquía inglesa, maestra de ceremonias del embrutecimiento colectivo, gritaba en los días gloriosos de su historia, infames de su otra historia, ante la sucesión regia:
¡El Rey ha muerto! ¡Viva el rey!.
 
En la España de 2014, cuando las víctimas del fascismo nunca derrotado en nuestro país continúan yaciendo, innominadas y ultrajadas en las cunetas, ríos o cementerios clandestinos, este jueves, 19 de Junio de 2014, podrían gritar:
¡Franco no ha muerto! ¡Viva el franquismo!
 
Volverán las banderas rojigualdas en sus balcones a colgar; otra vez los himnos y marchas militares, los gritos de rigor, atronarán nuestros oídos. Periódicos, radios y televisiones, a través de sus banales locutores o escribidores al servicio del orden, no se cansan de jalear, alborozados por participar en miserables y esperpénticas ceremonias: ¡Vivimos un día para la Historia! ¡Qué ejemplar y paradigmática página para la otra historia la del periódico El País del día 18: media página para el retrato del nuevo Rey y con gruesos titulares: "Vive la historia antes de que sea historia", con sus tres "conductores" de la historia, Pepa Bueno, Carlos Francino, Ángels Barceló, diciéndonos: "Escucha con nosotros la vida", sí, la vida, su vida y la de esa emisora tan acomodada como su grupo al poder del dinero, al orden corrupto y a los "conductores" de la llamada crisis que tanto llena su boca y contribuyen a su existencia.
Historia, decimos, triste historia que no  nos deja ni calificativos para lamentarnos de haberla vivido, de continuar incrustados como víctimas en ella. Historia del infortunio que parece no tener fin. Hablamos del presente, de la libertad, algo que fenece día a día sin que sus víctimas se den cuenta de ello, ni les importe, aletargados a su vida virtual, a su sometimiento resignado y pagado por el mercado de la estulticia; unos acomodados porque les beneficia -nunca la diferencia entre clases sociales fue tan abismal-, otros lacayos porque viven medianamente, los más silenciosos y apagados por falta de organizaciones de resistencia que les empujen a la acción, y algunos -por desgracia todavía los menos- luchadores y acosados por todo tipo de represiones.
 
Un país secuestrado por los más mediocres y nocivos personajes, en el poder y en la oposición, que se atropella a codazos por participar en el aquelarre de la fiesta regia, que les servirá para decir bobaliconamente a sus hijos o nietos: nosotros también estuvimos allí, fuimos protagonistas de la historia.
 
Madrid, jueves 19 de junio. Ciudad tomada, sometida por tierra, mar y aire por las fuerzas de la represión. Edificios, calles, espacios aéreos, alcantarillas: en todas partes la sombra de los fusiles para mostrar el alcance de la libertad "real" de que se disfruta en la capital de España. ¿Qué programa habría desarrollado Orson Welles, la amanecida de este jueves, rememorando la guerra de los mundos en este despertar acosado y vigilado por, no los extraterrestres, sino los uniformados de la cabeza a los pies llegados de todos los rincones de las tierras que vigilan y en las que atemorizan a sus habitantes?
 
Y mientras los corderos de toda índole, arrastrados unos para que usen sus aplausos primates como en cualquier romería o espectáculo festivo y una vez más sean tan vocingleros como en el Rocío o los festejos del fútbol, sometidos otros para que no importunen con sus gritos el acto, escucharán como de la boca de los impostores les llaman ciudadanos. ¡Ah del lenguaje, quién responderá un día...! No los que se llaman académicos, que con sus serviles galas también participarán en los festejos de la ignominia.
 
La vida continúa siendo un cuento narrado por estúpidos idiotas con demasiado ruido y escasas y necias palabras..
 
 
 
 
La vida continúa

lunes, 2 de junio de 2014

Número 73


PODEMOS  Y  PABLO  IGLESIAS
FELIPE  GONZÁLEZ,  EL PARTIDO SOCIALISTA Y LA IGLESIA CATÓLICA.
LOS ESCRITORES MEDIOCRES Y PUBLICITADOS
BAJO LA  EXTINCIÓN  DE  THOMAS BERNHARD

Seguramente Pablo Iglesias, el joven, no ha leído ni leerá nunca a Thomas Bernhard. Una lástima. Porque si él, quienes como él sueñan o intentan transformar la sociedad en que viven, leyeran a Thomas Bernhard y algunos otros escritores como el austriaco, contados con los dedos de las manos, tendrían una visión más real y menos fundamentada en lo mediático, de la realidad en que viven. Podemos es una palabra, como todas, por si sola vacía de contenido: podemos el qué, para qué, cuándo, cómo. Pero puede ser también una palabra ilusionante si no tropieza en su caminar hacia otras formas de desarrollar la política.
 
Lo ocurrido estos días en la llamada democracia española -democracia: una vez más el secuestro de las palabras, la destrucción de los conceptos- tiene que ver, en mi análisis subjetivo, con el mundo del que se habla en la novela, para mi una de las mejores del siglo XX, de Thomas Bernhard, Extinción. No es tiempo de elucubrar sobre lo que existe tras los planes estratégicos, fines y ambiciones de Pablo Iglesias, que será de la evolución del movimiento que él lidera -lidera: palabra tan nociva como peligrosa, pero hemos de usar el lenguaje convencional para transmitir nuestras dudas-, si continuará ahondando en el procedimiento y discurso -de lo mediático a la denuncia de realidades concretas- que le ha llevado a recortar en el proceso electoral el poder corrupto de la inmensa mayoría de los partidos que soportamos en la España actual -dejemos aparte el hecho "religioso" y oportunista de Cataluña- no ajenos a las estructuras y explotación neofascista del capitalismo salvaje liderado por la gran banca alemana y europea. Ignoramos si lo que pretende al combatirlos no es sino integrarse en el gran circo llamado cámara de diputados, participar en la farsa política que ahora combate, a lo que sin duda van a intentar empujarle los grandes medios que ahora le jalean, desde España a Estados Unidos y con las miras de la CIA hasta los estrategas de los grandes partidos y oligarcas que intentan siempre destruir con su dinero a quienes luchan precisamente contra ellos, y ojalá siga combatiendo esta seudodemocracia,  farsa que para desgracia de los que no podemos evadirnos totalmente de ella tiene unos guiones escritos por neoanalfabetos y es interpretada por pésimos, vomitivos actores.
 
Lo importante es el grito que Pablo y Podemos han dado para marcar la extinción, el inicio se sobreentiende, su posibilidad si crecen y se multiplican sus participantes en ella, de esta ininterrumpida representación escénica en la que las víctimas, aturdidas por el espectáculo visual que las entontece, agonizan. Siempre saludaremos los pequeños incendios que vayan lamiendo y formando círculos destructivos de la alfombra roja en que se desarrolla la gala de la virtual política de nuestro tiempo.
 
Felipe González ha graznado contra esta incursión de Podemos en el que, según su criterio, debiera ser territorio acotado para los que como él son actores privilegiados y bien pagados del sistema que contribuyeron a desarrollar a la muerte de Franco.
Y mientras escribo se celebra la otra feria, comercial y destructora de la creación y el pensamiento con su parafernalia publicitaria y mercantil además de estupidez mediática, en el Retiro madrileño. Ah de los escritores, que dados son a las galas, los oropeles, el entierro del corazón en que se refugia, frente al vocinglerío, la estupidez y el esperpento circense, la auténtica creación literaria. También la literatura se encuentra necesitada de una pequeña sacudida sísmica como la desatada en el campo político con la irrupción, por limitada que sea en su alcance- de este fenómeno Podemos.
Vayamos ahora, siento que tenga que escribir estas líneas en un medio de expresión prácticamente clandestino, y por tanto que las palabras que voy a reproducir no alcancen a Pablo Iglesias, escritores o políticos, que sirvieran para una mínima reflexión. Pero reproduzcamos unos fragmentos extraídos, sobre estos temas, de la obra Extinción.
Sobre el Socialismo, la Iglesia Católica, dos poderes, el uno en decadencia -gracias entre otros a gentes como Felipe González- el otro como siempre pujante -por cierto, en el discurso de Iglesias no encuentro el ataque de Podemos a este gigante político e ideológico, también mediático, que se muestra incombustible en nuestra perenne España.
 
SOCIALISMO
Hoy no tenemos ningún socialismo real, en ninguna parte del mundo, solo ese fingido, simulado... Nuestro siglo ha logrado que la palabra de honor del socialismo se arrastre por el fango de tal manera que resulta francamente para vomitar... Los que pensaron el verdadero Socialismo y creyeron en él y creyeron haberle fundado para la eternidad se retorcerían en sus tumbas si pudieran ver lo que sus repulsivos seguidores han hecho de él.
 
IGLESIA CATÓLICA.
La Iglesia Católica tiene sobre su conciencia al hombre destruido, al caotizado, al en definitiva completamente infeliz... Millones y, en definitiva, miles de millones deben a la Iglesia Católica el haber sido radicalmente destruidos y echados a perder para el mundo, el que en naturaleza se haya convertido en antinaturaleza.
 
ESCRITORES
Los escritores, en conjunto, son la gente más repugnante que hay... A todos esos escritores que visité o más o menos espié los considero hoy como abyectos, si , innobles, si, tontos, que han conseguido cierta fama literaria, a cuya compañía puedo renunciar, porque solo me dan su mediocridad... Todos ellos son absolutamente burgueses, lo mismo que lo que escriben y lanzan al mercado... Hoy tenemos una literatura provinciana... No, nunca quise ser escritor, pero sin embargo, siempre he tenido la idea de escribir algo solo para mí. No soy realmente escritor, solo un intermediario de la literatura.
 
 

martes, 20 de mayo de 2014

Número 72


¡ MALDITO FÚTBOL!

Cuando éramos pequeños estábamos deseando que llegara el recreo en el colegio para irnos al patio y jugar al fútbol. Improvisábamos las porterías con nuestras chaquetas o con piedras. Los días de fiesta buscábamos plazas, explanadas, atrios de las iglesias, cualquier lugar público,  para echar un partidillo aunque fuese con pelotas cosidas de trapo que improvisaban nuestras madres cuando nos faltaban las de verdad. Los domingos íbamos al campo a ver los partidos, fueran de regional o de cualquier división. Apoyábamos a los equipos de la localidad pero no dudábamos en tener simpatías por otros, el Bilbao acaparaba las mayores. Reconocíamos a los jugadores que entonces solían ser de su tierra o se identificaban con ella. No se hablaba de dinero. Se desconocía el nombre de los dirigentes del club. El fútbol era un deporte y su alcance se limitaba al campo, o a la colección de cromos o chapas con sus rostros o nombres que nos servían para jugar.
Con el tiempo el deporte fue desapareciendo, el mercado se apoderó de los clubs, gentes tan corruptas como las que medraban en otras industrias y desde luego bancos, se fueron apoderando de ellos para obtener grandes beneficios con su explotación, y al tiempo los medios de comunicación, al servicio de la publicidad, fueron llevando al "espectáculo de masas" informaciones truculentas o sensacionalistas, meros cotilleos, que ocupaban la mayor parte de sus páginas o emisiones. Y el carácter partidista empezó a lindar con lo xenófobo y violento -todo nacionalismo exacerbado termina siéndolo- y a "comer" el tiempo libre de la mayor parte de los ciudadanos convirtiendo lo que nació como deporte y ya era gigantesco negocio especulativo y sujeto a otro tipo de mafias organizadas, en pavorosa "religión" alienante a la que rendía culto la mayor parte de la población. Y así las multitudes, desprovistas cada vez más de lenguaje y pensamiento, se entregan mecánicamente a vivir casi para y por lo que creen deporte y no es sino perfecto medio para domesticar su libertad, su intimidad, su diferencia..
Gentes sin trabajo, desprovistas de derechos sociales, privadas de una seguridad médica igualitaria y eficiente, abocadas a una educación castrante y discriminatoria, cada vez más explotadas laboral y económicamente por el capitalismo más voraz de los últimos tiempos, no dudan en hacer bromas y hasta aplaudir y reconocer la "necesidad" de que a algunos de los jugadores  sus clubs les paguen 20 millones de euros al año o cifras parecidas, creo que entre 50.000 y 80.000 euros diarios, por militar en "sus" equipos, ellos los creen suyos, se llamen Messi, Ronaldo, Neymar, Bale, como casos más destacados, se identifican con los equipos creyendo que son ellos, los ciudadanos, "quienes ganan", que "es su victoria", y aplauden y aceptan a la casta de dirigentes que no dudan en beneficiarse de esta situación, con turbios negocios, cuentas oscuras, especulaciones  fraudulentas. Incluso si alguno es acusado o detenido, salen en su defensa. Todos los que"llevan su misma camiseta" parecen héroes.. Casta turbia que aparece mezclada a operaciones mobiliarias, bancarias, en las que colaboran para vulnerar la ley ¿qué Ley? las autoridades políticas que los cobijan. Y el vocinglerío, la barahúnda, el mal gusto que rodea este espectáculo en radios y televisiones -y algunas se dicen informativas- aturde hasta límites inenarrables a quienes desprecian el silencio, la mesura en los comentarios, la posibilidad de reflexionar lo que se ve, y ya solo se sienten seguros gritando, ondeando banderas, en el gran rebaño conducido hasta la desaparición de la libertad individual. Cuando uno de sus equipos gana algo, llámese Barcelona, Real Madrid, Sevilla, Atlético de Madrid, Valencia, o a menor escala los que ascienden de división, o la salvan u obtienen cualquier trofeo menor, acuden decenas o centenares de miles de ellos a gritar y gritar, mientras permanecen en silencio cuando día tras días les "informan" de nuevas leyes represivas, medidas económicas que atentan contra sus condiciones de trabajo, o atentados a la cultura y la libertad. ¡Triste, desalentador espectáculo el del otro día en Madrid: apenas cien personas en la puerta del Sol recordando el aniversario del 15-M y 200.000 ¡doscientas mil! como si vivieran en el mejor de los mundos porque había ganado su equipo. Neptuno, Cibeles, Canaletas, etc. etc. podrían denominarse fuentes de la desdicha y la alienación y enloquecimiento colectivo.
Recuerdo que cuando fue el Mundial de Argentina, testimonialmente participé junto a algunos grandes escritores de aquel país, Daniel Moyano, Antonio Di Benedetto entre otros, en coloquios contra su celebración por la criminal Dictadura Militar que en esos momentos allí imperaba. Y a todos nos gustaba el fútbol. Hoy me sentiría gratificado si dentro de un mes, esos trabajadores y ciudadanos que protestan en Brasil contra el mundial, consiguieran paralizarlo. Ya sé que es imposible. Pero por mucho que uno disfrute a veces viendo un  partido, sin sonido eso si, y sin querer saber nada de lo que ocurre más allá de los 90 minutos que dura, sería una victoria de la razón contra la mentira, el anonadamiento de las masas.
Ah, que bello era el deporte, como nuestra infancia perdida. Y que degradante, miserable, es el nocivo espectáculo, comercial, aberrante y selvático, en que nos lo han convertido.

miércoles, 30 de abril de 2014

Numero 71

A PROPÓSITO DE LOS SINDICATOS ESPAÑOLES

¿Quiénes son los corruptos?
¿Quiénes frenan las luchas de los trabajadores?

¡HASTA CUÁNDO, PODER RELIGIOSO?

Es necesario huir del lenguaje "políticamente correcto" y denunciar a quienes lo único que les preocupa, y por lo que pactan, es por conservar su poder o al menos las migajas que el auténtico poder -el financiero y el eclesiástico- deja a sus vasallos.
Desde hace años los sindicatos -el laboratorio experimental fueron los Estados Unidos, que tras las grandes huelgas de las primeras décadas del siglo XX y la crisis económica del 29 decidieron mejor que acosarles y perseguirles domesticarlos, ponerlos al servicio de los grandes capitalistas y trust financieros- vienen constituyendo una organización burocrática al servicio del capitalismo, no son sino muros de contención del neoliberalismo más agresivo contra las reivindicaciones de los ciudadanos, trabajadores o clases medias unificados en simplemente explotados de las oligarquías que gobiernan el mundo. Lógicamente al renunciar en su práctica a la historia de los hechos auténticamente reivindicativos, y aceptar su manutención por parte de los gobiernos explotadores capitalistas, se burocratizan y colaboran con quienes les pagan, mantienen y ordenan los límites de sus acciones, si no quieren perder las subvenciones que mantienen su status quo social, entrando así a formar parte de la corrupción generalizada consustancial a los grandes partidos políticos. Ellos conforman ya parte de esa corrupción que de vez en vez  salta, sin que tras el ruido tenga otras consecuencias punibles, a la opinión pública.
Este es un tema fundamental para abordar el presente histórico que vivimos. Los "malos", quienes se sitúan del lado de los explotadores, no son solo la cabeza visible de los partidos que se reparten el poder mantenido por la banca y las grandes empresas en el monopolio económico de Estados Unidos, Alemania y algunos otros sicarios de Europa. Sea en Andalucía, sea en Cataluña, -de los ERE de unos a los pactos con la oligarquía más reaccionaria y repulsiva aunque se vista de nacionalista de los otros-, los dirigentes sindicales han conducido a estas organizaciones -ah, tiempos añorados de los Marcelino Camacho de antaño- a un grado de podredumbre que o se combate por todos los medios o incapacitarán para la lucha reivindicativa al pueblo español para siempre. Ellos, más todavía que las fuerzas represivas llamadas del orden, meros autómatas al servicio de los poderes autoritarios, son los verdaderos frenos y obstáculos de la acción necesaria para impedir la esclavitud y sometimiento absoluto del pueblo español.
 
¿HASTA CUÁNDO, IGLESIA Y PODER RELIGIOSO?
 
Ya hemos pasado la llamada Semana Santa. Luego el Vaticano y los Papas. Pronto las romerías, Vírgenes de toda índole, homilías y peregrinaciones sin cuento. Y los políticos "bailando el Santo", que todos ser apuntan al folklore y la fiesta del gran emporio económico e ideológico que posee escuelas, bancos, lugares de ocio, radios, periódicos, televisiones, fincas,  etc. Así, desde hace siglos, se conforma la alienación colectiva. Opio visible o invisible del pueblo al que pocos se atreven a combatir, ignorando que conforma el más poderoso y eficiente aliado de la explotación capitalista y salvaje. Un día sí y otro también, envueltos por las palabras malditas que vuelven zombies a millones de personas. Y dando ejemplo en las imágenes, gentes que se llaman socialistas y hasta comunistas y piensan que así ganan un puñado de votos. Por un puñado de votos se pierde la posibilidad de que se pueda transformar un día el mundo y la libertad no sea una palabra tutelada por los poderes de siempre. Difícil resulta mientras exista el poder de las iglesias, en Europa o en el mundo árabe o asiático o africano, las cristianas, musulmanas o de cualquier otra índole, hablar del desarrollo de la civilización, del progreso. El presente será cada vez más débil- la industria de la incultura del ocio también se encarga de ello y para alimentar su fuego basta escuchar las palabras o leer los escritos de quienes la dirigen-. Pocos son los que se rebelan. ¿Hemos de extrañarnos así de que la censura  que no se ve pero que existe más desarrollada y eficaz que en tiempos del franquismo, aliada con el mercado y la publicidad, vaya conformando una sociedad cada vez más débil en su libertad? Porque para ser esclavo no se necesitan hoy ya las cadenas: los hilos invisibles que se mueven a través del desarrollo de la técnica y de la concentración de poderes manejados por los oligarcas y sus aliados -entre ellos las iglesias- convierten en siervos a quienes pasivamente aceptan esta situación, -otros, los menos, se rebelan, y son los perseguidos no solo por el poder represor, sino por los partidos y sindicatos del orden-, y entre unos y otros se agiganta la nómina de los perdedores de las antiguas conquistas sociales y del estado del que llamaban bienestar -otra palabra vacía de contenido- digamos mejor del estado de libertad conquistada con tantos sacrificios de miles y miles de ciudadanos, y hasta de guerras aunque fueran perdidas. Pensamiento rebelde. Lenguaje no censurado, conformista o correcto. Y no aceptación de leyes injustas. Otra forma de luchar que huya de la burocratización de quienes han traicionado la acción política, social y reivindicativa.

jueves, 3 de abril de 2014

Número 70

LA CRISIS QUE NUNCA EXISTIÓ

El lenguaje de Goebbels para engañar a los pueblos

Fueron los banqueros quienes inventaron la historia -necesidad sería más correcto decir- de la crisis, palabra salvadora para ellos y sus Consejos de Administración -donde están presentes representantes de los principales partidos políticos, no lo olvidemos- y palabra condenatoria para quienes iban a ser sus víctimas. Al poner en práctica su proyecto económico, político y social, estamos en crisis, obligaron a los gobiernos neoliberales -que dependen de las oligarquías que los imponen y corrompen, a ellos y al sistema democrático y su manipulación electoral- a dictar leyes para obligar a que se los "saneara" -decían- impedir su quiebra -es decir reponer sus recursos dilapidadores y que pudieran regresar a sus cuantiosos beneficios y reparto de dinero entre la casta política y económica que los conforman. De paso, empresarios y oligarcas fueron compensados con leyes y reglamentos que venían demandando, más rígidas que las vigentes, que pusieran freno a las conquistas sociales que a lo largo de las últimas décadas habían ido consiguiendo trabajadores y clases medias con sus luchas y reivindicaciones. Se aliaba así el terrorismo bancario y financiero con sus títeres políticos para imponer la reducción de salarios de quienes constituyen más del 80% de la población, incrementar sus horarios laborales, favorecer los despidos con menores indemnizaciones, eliminando derechos y contratos que los  hasta reducirlos a su antojo  -hoy cierro aquí la fábrica o empresa y la traslado a lugares donde aumente mis ganancias con explotaciones más inicuas y sin cortapisas legislativas, flexibilizo las plantillas en costes reduciéndolas, impongo contratos coyunturales con menos de 600 euros mensuales y con autorización para terminarlos cuando nos de la gana, incluso utilizo trabajadores emigrantes no sujetos a legislación alguna, sumergidos los llaman, etc. Y en cuanto al Estado, para "salvar" bancos, autopistas que no funcionan, aeródromos que no existen, empresas fraudulentas y en quiebra, cajas de ahorro, constructoras del gran negocio de la construcción, promulgación de leyes sobre ocupación del territorio en playas o lugares rústicos no urbanizables a los que ahora se da legalidad, etc. se reducen los gastos sociales en capítulos como educación, sanidad, cultura, se privatizan muchos servicios, se suspenden pagas extraordinarias, asistencias de servicios sociales, se congelan todo tipo de salarios, prestaciones de jubilación -ya se sabe que esto no afecta a los banqueros, consejeros, grandes empresarios, aparatos de partidos, directivos de medios de comunicación, etc.-
Es decir, todo un programa económico amparado bajo la palabra crisis para reconducir el capitalismo a una explotación más salvaje y que aumente los beneficios de los empresarios y los oligarcas, y paralelamente, subida de impuestos para la población trabajadora y flexibilidad para los defraudadores, condonación de la deuda de los que evaden capitales y engañan al fisco con la no tributación de sus impuestos, no entrar en los miles de millones que campan al margen de las leyes españolas en lo que llaman "paraísos fiscales".
Y para apuntalar estas medidas de la crisis decretada por quienes dijeron "basta" a esa farsa del estado del bienestar, regresemos al más viejo y salvaje capitalismo para el que tendremos que arbitrar además nuevas leyes punitivas y contra derechos como los de expresión, manifestación y otros similares, un día si y otro también impondremos -son nuestros seguros servidores- a lo que se denomina -seguimos en el lenguaje que deforma realidad y machaca las conciencias para terminar haciendo de la mentira verdad- medios de comunicación, ¿cuándo se los denominará para una más justa definición, medios de alienación?, que machaquen con la palabra crisis todas sus informaciones y opiniones, añadiendo otras "perlas" lingüísticas tan siniestras como los rostros de los personajes que las emiten: la gran vomitona podría titularse esta película que protagonizan entre otros Montoro, Cospedal, Guindos, Sáenz de Santamaría, Werth, Báñez -estos protagonistas principales, los secundarios se limitan a reproducir sus vómitos, en cuanto a Rajoy es como la gallina clueca que los acoge bajo su silencio-,  perlas semejantes a "necesidad de sacrificios", "por el bien de todos los españoles", "con la que está cayendo", "apretarse el cinturón", "así saldremos todos adelante", frases que conformarían un diccionario del terrorismo léxico que acompaña al terrorismo eclesiástico para conformar el catecismo político opresor y deformante de la eterna educación española. Es el fascismo informativo que a veces se impone con conceptos  y símbolos como el de banderas, patrias, independencias (¿de qué, para qué, acaso de la oligarquía económica europea, del imperialismo norteamericano?).
Y la parte de la población civil que intenta rebelarse contra este atroz engaño, esta farsa  programada para explotar y esclavizar más a los ciudadanos, y organiza marchas como las del 22 de marzo  a Madrid, no tarda en encontrar la respuesta a sus "pacíficas" protestas no ya solo en los sicarios policiales sino en los dueños de los medios de expresión, en radios, televisiones, periódicos, con la ayuda de tertulianos, opinantes, que salvo excepciones, se encuentran muy satisfechos de jugar el papel de criados asalariados de los grandes señores que les pagan hoy aunque les desprecien mañana, que les dan una palmada en su jorobada espalda -en ella cargan el peso de la colaboración siempre con los fascismos y negreros de la historia- por dedicar su lenguaje casposo a agredir a ese puñado de manifestantes que atacaron a "los pobres policías". Es el preludio de la mordaza. Lo que puede ocurrir -siempre ha ocurrido cuando el poder lo necesita- por no callar y aceptar las reglas del juego que se os han impuesto: más violencia y castigos,   y los medios del poder no son los de la desvalida oposición abandonada incluso por los partidos tradicionales que se encuentran muy bien en el juego de tronos. Esos medios de comunicación son los mismos que llevan días, semanas, meses saludando y santificando a los estudiantes, manifestantes -qué insidia que algunos recuerden a los nazis y dictadores que se mezclan e incluso aparecen dirigiendo algunas de esas manifestaciones- que con auténtica violencia,  muertos, muertos, toma de Parlamentos, de televisiones, destrozos de innumerables edificios, sacuden las calles de Ucrania, Venezuela, Egipto o...
Y no damos los nombres de los banqueros, oligarcas, políticos, eclesiásticos o nobles o aristócratas, ese puñado de ilustres ciudadanos -a los que nadie llamará violentos, y menos terroristas, que al contrario, todos saludan y ríen sus gracias y acuden a escucharles -incluso muchos de los que se llaman intelectuales y como vacuos pavos reales gustan de ponerse en la foto al lado de ellos- que vemos en las galas culturales, fiestas y conmemoraciones de toda índole, vacaciones o residencias lujosas, desfiles de modas, gentuza pulcra y bien vestida y comida que nunca visitará los lugares de la inmundicia, es decir, del hambre, la enfermedad, la falta de escuelas, atenciones sanitarias, viviendas -ah, estos de Cáritas que osan dar datos y cifras a los risueños o ceñudos ministros -la historia del gordo y el flaco, el poli bueno y el poli malo, la Virgen de los pobres -en este caso es del partido de los trabajadores (escúchese a Cospedal) o el mafioso buscador de tahúres para sus dominios, copa los films de nuestros altos cargos- lugares que parecen situarse, aunque afecten a casi un tercio de la población española según esos datos, en un país imaginario que nada tiene que ver con España, y que por eso ellos desconocen y no les interesa visitar. Son, si acaso, sus víctimas colaterales.
Resultado: para mantener la crisis y el estado de derecho, cada día se buscará imponer más multas, golpear con mayor saña y medios más modernos, acotar las protestas de todos esos revoltosos no alienados por sus bien controlados medios de la cultura del ocio, hasta conseguir que acepten la sumisión, la esperanza en la vida eterna, y se conviertan en fieles y silenciosos ciudadanos que acatan las leyes y se muestran sumisos y educados con sus guardianes.
También uno esperaría el otro 22 m de los que se dicen intelectuales -no hablamos del puñado de ellos que hacen lo que pueden, en la calle o allí donde escriben o crean opinión crítica con los escasos medios que les dejan en la cada vez más débil cuota de la libertad de expresión que regula el desorden de los monopolios de la censura- en el que como un gran coro denunciara este lenguaje fascista, este estado político, económico, cultural y social que persigue la nueva esclavitud del siglo técnico y científico en el que la civilización humana cada vez se va extinguiendo más, como diría Thomas Bernhard, esa sonrisa crítica a la que escupen cuantos ignoran, los descendientes de los simios que se ocupan de la cosa pública, eso si, encorbatados, bien vestidos, melifluos y de palabra casposa y torticera. Vedlos en cualquier momento en el Parlamento, en la televisión. Y si con gestos o con vuestro silencio no los denunciáis, al menos os reís de ellos, sabed que en el fondo, formáis parte de ellos.

La Linterna del S. XXI