miércoles, 22 de mayo de 2013

Número 51

EL PP YA TIENE SU PRIMERA FOTO
HOY VIVIMOS BAJO UNA CENSURA DISTINTA PERO MÁS EFICAZ QUE LA FRANQUISTA.
BLESA Y SUS MILLONES Y LOS ACOSADOS ACUSADOS

EL PP YA TIENE SU PRIMERA FOTO.

El Señor, esquivo a dar explicaciones públicas, a mantener diálogos molestos, se ha dignado conceder audiencia a algunos de sus vasallos. Y éstos, solícitos cortesanos -hemos visto como anteriormente se inclinaban ante el Rey, confraternizaban con empresarios, no dudaban en sentarse a la mesa en que los banqueros manejan, como auténticos grandes de España, el presente de los ciudadanos que en ellos depositan sus dineros y confianza- acudieron, bien vestidos y con maneras educadas como piden las reglas de la ordenada democracia, a la cita. Y las cámaras de las televisiones, los micrófonos de las emisoras de radio, las portadas de todos los periódicos de España, inmortalizaron el momento: Rajoy, Toxo, Cándido Méndez, ya tenían su foto. Se pronunciaron palabras tan vacuas como rituales, que ya se sabe la razón de ser del lenguaje en estos días: lo que importaba era el mensaje gráfico. Luego, ya con menos resonancia, cada cual escenifica el papel asignado en el reparto de la farsa que representan, unos y otros hablan a los suyos de acuerdo al poder que realmente tienen: con prepotencia, cinismo y obtusas palabras el gran Presidente, con demagogia barata en la que ni ellos mismos creen los pequeños cabezas de ratón que creen encarnar la representación de los súbditos, aunque solo se preocupen de sus burócratas asalariados, o de sus afiliados creyentes, muchos bienintencionados, que todavía consideran pueden continuar siendo el motor que mueve la historia.
        Y mientras estos trascendentales acontecimientos -la canallesca, que así decían en tiempos pasados, sentenció- se desarrollaban, el incombustible Rubalcaba continuaba mendigando desde sus monótonas tribunas un lugar para él mismo y los suyos, en otra foto similar, con Rajoy, supremo Presidente de las no menos vasallas Españas.

HOY VIVIMOS BAJO UNA CENSURA, DISTINTA, PERO MÁS EFICAZ, QUE LA FRANQUISTA.

Parece una afirmación arriesgada pero es necesario conceptuar las afirmaciones. Tiempos diferentes, formas de expresión que en nada se parecen, medios de comunicación mucho más expansivos y sugerentes. Hemos pasado de la autarquía del pasado al oligopolio del presente, del caudillismo a las multinacionales. Y la cultura del ocio depende, hoy mucho más que ayer, de la información, espectáculo visual, que de la lectura o la palabra escrita. Por eso la censura es, en nuestros días, más nociva que en tiempos de Franco. Tiene un mayor alcance, resulta más difícil combatirla por el poder de concentración que posee y los métodos más atractivos y al tiempo alienantes que desarrolla en ciudadanos que terminan convirtiéndolos en dogma de fe. No olvidemos que también viene arropada por el espectáculo y la publicidad. En una dictadura fascista como era la franquista, la censura era simplemente brutal, no necesitaba esconderse en subterfugio o disimulo alguno. Contaba con sus periódicos, radios, jueces y tribunales, la Iglesia (ésta siempre, jamás falta a la cita) y la suprema razón de la cárcel y la tortura. En una democracia como la que nos envuelve hoy día, absolutamente corrompida, la censura es sutil y envenena con su melosa opacidad y colorido a todos los ciudadanos, les engaña, e incluso consigue que muchos de aquellos que tienen acceso a la comunicación, la opinión, o la creación, participen en el juego cuyas reglas ella misma marca y delimita, juego que a veces es simplemente para ellos egotista, y otras no duda en utilizar prebendas y corruptelas o sinecuras con lo que llama valores del mercado, de la oferta y la demanda. Censura y autocensura conviven así junto a quienes son silenciados y yacen en el olvido o la marginación porque intentan combatir la estulticia y depravación política, social y cultural en que vivimos. La corrupción, el burocratismo y el conformismo tienen atadas las manos y sellada la boca de los que son considerados opositores -más de carnet que de  pensamiento-. Algunos son simples canallas surgidos del fascismo que solo buscan mediar en las cloacas del poder, otros, como los camaleones, no dudan en cambiar su discurso cuando se necesita para adaptarse a nuevas exigencias políticas. La transición no fue sino una traición en la evolución de una sociedad que intentaba regenerarse del pasado y no instalarse cómodamente en un puesto, por ínfimo que fuese, de las covachuelas del nuevo poder surgido del franquismo que iba a blanquear -con algunos logros sociales, culturales y humanos que no dejan día a día de perderse- el presente..
Por eso, aunque nos repitamos -nunca se repite uno cuando frente a tanta verborrea y discursos vacíos de contenido esgrime conceptos y dudas verdaderamente existenciales- no podemos por menos que volver a denunciar esa censura y ese conformismo, con palabras de Albert Camus:
Una época que, en 50 años, desarraiga, avasalla o mata a setenta millones de seres humanos (habla de Europa: España aportó su alta cuota de víctimas a ese genocidio) debe solamente, y ante todo, ser juzgada (...) Si el asesinato tiene sus razones nuestra época y nosotros mismos somos la consecuencia. Si no las tienen, vivimos en la locura, y no hay más salida que la de encontrar una consecuencia o desistir (...) El sentimiento de lo absurdo cuando se pretende  ante todo extraer de él una regla de acción, hace el asesinato por lo más indiferente y, por consiguiente, posible. No siendo nada ni verdadero ni falso, bueno ni malo, la regla consistirá en mostrarse el más eficaz, es decir, el más fuerte. Entonces el mundo no se dividirá ya en justos o injustos, sino en amos y esclavos- Debemos -instalados en la actitud absurda- prepararnos para matar, dando ese paso a la lógica por encima de los escrúpulos.
Y para los que callan ante la censura o prefieren autocensurarse, recordar estas otras palabras de Camus:
La rebelión es el acto del hombre informado que posee la conciencia de sus derechos.
¿Cuántos intelectuales, hoy en España, comprenden y son consecuentes con estas justas palabras?
Porque los más prefieren no "acosar" con sus palabras o actos, a los herederos del franquismo, tengan el aspecto que tengan y empleen el lenguaje que empleen -mentir cien veces y usurpar el sentido auténtico de los conceptos de que se valen para desvirtuar el lenguaje y vaciar el pensamiento crítico de sus receptores o la capacidad de reacción ante los auténticos métodos y procedimientos legislativos o represivos que emplean, única función que como políticos les es encomendada por los gobernantes económicos, nacionales o trasnacionales-.

Blesa y sus millones y los acosados acusados

Otra vez la farsa. Uno de ellos, de los acosadores del pueblo español, es detenido. Ni más ni menos culpable que decenas de terroristas económicos de los que siguen su caminar por el nepotismo y la más salvaje explotación capitalista de los tiempos modernos. ¿Detenido? Unas horas. No tarda en ser puesto en libertad. Otras horas. Para ello ha de depositar una fianza de 2 millones y medios de euros (Solo algo más de 400 millones de pesetas) ¿Cuánto tardan "los suyos" en encontrar ese dinero? Unas horas. El tiempo que necesitamos nosotros para buscar algún billete para costearnos un bocadillo. ¡Pero qué sacrificio el de estos personajes excelsos para algunos, corruptos explotadores para otros, que han de sacrificarse unas horas con molestias imperdonables! Tanto le debe suponer a la sacrosanta banca, que el juez que lo ordenó no tardará en pasar al limbo. Y mientras, la Audiencia de Barcelona ha procesado a casi medio centenar de personas acusadas de "acosar"! a los políticos de la muy honorable e independiente Generalitat, con Mas a la cabeza, que hasta tuvo que usar un helicóptero para asistir a su reunión no fuera a ser que recibiera algún insulto en su bien cuidada y cínica sonrisa. Y para cada uno de estos terribles "acosadores" se piden más de cinco años de cárcel.
Horas, años, millones, céntimos, "amos y esclavos" que dice Camus
Y alguien se pregunta en voz alta, no demos su nombre, que los pensamientos son pruebas de delito: ¿cuándo el que escribe o habla planteará la necesidad no solo de denunciar, sino de arrinconar hasta hacerlo inviable el falaz sistema democrático en que vivimos? Reflexionar en voz alta afirmando que partidos, parlamentos, instituciones religiosas, económicas, jurídicas, sindicales como las vigentes, son inviables para los ciudadanos que no se resignan a ser esclavos. Son los ciudadanos conscientes quienes deben ocupar los escenarios en que se desarrolla su historia, desalojando de ellos a los que los han usurpado, desmontar la farsa e impedir que la acción de lo que ha de ser mayoría pueda ser silenciada por la minoría, aunque ésta posea los más poderosos medios de comunicación, porque también los medios de comunicación, si la mayoría se opusiera colectivamente a su función al servicio del poder, no podrían alimentarse y vivir sin su concurso.,
 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Número 50


               ACOSO AL PUEBLO ESPAÑOL
                          
                                                      España es un país atado a un potro de tormento histórico
                                                                                                                       John Berger
Acoso:
Perseguir a una persona o un animal sin permitirle descanso para cogerlo o "cazarlo"
.Hacer objeto a alguien de persecuciones o malos tratos.
                                                                                               María Moliner.

Acosadores: la oligarquía, es decir, las organizaciones económicas o políticas de la clase social dirigente, la Iglesia Católica, dependiente del Vaticano y organizada en sectas religiosas con sus correspondientes sacerdotes y jerarcas, los poderes políticos, las fuerzas represoras con su estamento superior, los poderes judiciales, y al servicio de todos ellos las fuerzas llamadas del Orden Público, policías, cuerpos de seguridad.
La historia viene de lejos. Poderes feudales, tribunales inquisitoriales, guerras contra el pueblo, intervención de poderes extranjeros.
Las víctimas siempre son las mismas: los hombres y mujeres explotados por los oligarcas, terratenientes, empresarios, banqueros, que cuentan para la organización y amparo de su estructura económica explotadora con el apoyo de los poderes civiles, eclesiásticos y militares.
En las luchas arrastradas a lo largo de la historia, a veces los explotados arrancan beneficios, mejores condiciones de vida, estructuras sociales más equilibradas, a los explotadores, mas éstos, en cuanto se ven más poderosos, no dudan en arrebatárselos.
Los acosadores, que poseen también la palabra a través del control de los más importantes medios de comunicación, han instalado un falso dilema que enturbia la razón y el análisis de cuanto está ocurriendo, pervirtiendo los términos que emplean. Y así aparecen ante la opinión pública los acosadores como acosados, si éstos intentan protestar aunque sea por medios absolutamente pacíficos, y los acosados, auténticas víctimas de aquellos, como acosadores..

A las gentes del pueblo, ya no solo trabajadores, profesionales de toda índole, los gobernantes les quieren apesadumbrados, resignados. Les permiten lamentarse de su situación todos los días, para que debiliten sus fuerzas y esperanzas. Pero no que reaccionen. Imponen, o intentan imponer su mordaza, con palabras y hechos. Palabras en la secuela de las enseñanzas que en su día desarrollara Goebels y sus seguidores. Hechos consumados, de obediencia debida, amparados en la mayoría parlamentaria y las exigencias y obligaciones impuestas por el capitalismo neofascista de la oligarquía alemana y europea. Las palabras son como el áspid venenoso que uno y otro día escupe, sin rubor, su mentira. Las serpientes humanas sonríen, se disfrazan con modernos atuendos y aparecen educados y corteses aunque a veces no pueden ocultar sus gestos de brutos incivilizados o de melifluos y torticeros seguidores de los doctrinarios de la Iglesia. Su finalidad es la de a fuer de repetir e imponer sus simples, retóricas y siniestras mentiras, intentar destruir la capacidad de pensar de sus receptores. Y los hechos, si no son demasiado convincentes y resulta necesario, se imponen por la fuerza, en la organización sanitaria, en la educativa -la cultura para ellos mejor deje de existir- en los desahucios, los despidos de trabajadores, el robo de dinero propiciado y desarrollado por las entidades bancarias a los incautos ciudadanos. Al tiempo que se va imponiendo una única forma de trabajo, el salario del miedo, se apalea, detiene, multa, encausa a quienes protestan, van dejando de ser personas, ciudadanos del país en que se gobierna por decreto, para convertirse en bultos, enemigos. Quienes cumplen y hacen cumplir las órdenes superiores no son sino amedrentados burócratas obnubilados por el reglamento al que juran obedecer y jamás cuestionar.

Escribe Vachel Lindsay
El crimen del mundo es que los jóvenes envejecen.
Los pobres son bueyes, penumbrosos y con la mirada plomiza:
No que mueran de hambre, sino que lo hagan sin resistirse.

Dichosos tiempos aquellos... gritaba Don Quijote refiriéndose al pasado. Gritamos nosotros:
Dichosos tiempos aquellos en que los guardias no persigan o apaleen a los manifestantes, sino que formen barreras y cuerpos de protección ante las viviendas de las gentes a las que pretenden desahuciar, e impidan se acerquen a ellas los cuervos encorbatados y engominados que quieren arrojar a ancianos, niños, mujeres, a la basura.
Los acosadores, Rajoy, Cospedal, Santamaría, González Pons, Guindos, Montoro, Botín, Koplovitz, Gallardón, etc.  hablan del derecho a la intimidad -otros defienden la necesidad de guardar sus miles de millones en paraísos fiscales, la Infanta de la impunidad real, Bárcenas de su necesidad de esquiar en las pistas más lujosas del mundo, Ortega de explotar a las gentes del tercer mundo con salarios de muerte para que le permitan amasar con sus tiendas su incalculable fortuna-, de no molestar el sagrado secreto del cuarto de los niños a los que atienden serviles criadas. Quienes todavía tenemos la capacidad de pensar, no podemos por menos que vomitar al escuchar esas palabras. (Pobres, dicho sea de paso, los resignados lacayos que todavía se dicen de izquierdas cuando, aunque a sea a regañadientes, dicen que es preciso respetar las leyes).
Y cuando hablan del paro, seis millones, seis millones repiten como si se tratara de kilos de chatarra, recuerden: si los empresarios españoles, sean de zapatos, trajes, coches o utensilios de otras industrias, en vez de utilizar mano de obra del tercer mundo -así llaman a un centenar de países- con salarios que no alcanzan los 100 euros al mes y condiciones higiénicas y de seguridad que provocan miles y miles de muertos al año, desarrollaran sus fábricas y empresas en el territorio español, el paro se paliaría inmediatamente. Claro que ellos no figurarían, porque no es lo  mismo ganar un 10 o 20% por sus productos que un cien o un millar por ciento por la venta de los mismos. Y entonces no aparecerían en las páginas de couchet de periódicos, revistas, programas del corazón de las televisiones, ellos, sus mujeres o esposos, sus amantes, por tener el inmenso mérito de figurar entre las cien o mil mayores fortunas del mundo. Si quienes depositan sus ganancias en paraísos fiscales -por cada salario, paga extra, indemnización que cobra un banquero, se explota o roba a un centenar como mínimo de ciudadanos que utilizan para sus cobros, pagos o depósitos los bancos- devolvieran el dinero al Estado que tanto les gusta jalear en sus competiciones deportivas, fiestas, romerías, no se necesitaría ·recortar" en las prestaciones sociales o salarios ni un solo euro.

Al lenguaje lo que es del lenguaje. Ellos, estos ladrones de guante blanco, terroristas de sombrero y corbata, son los acosadores. Y el pueblo español el acosado. Por eso los ciudadanos tienen el derecho a defenderse, manifestarse y mostrar públicamente a lo acosadores su repulsa.
Con palabras de uno de los mejores escritores y más lúcidos y comprometidos intelectuales de todos los tiempos, Albert Camus:
 La rebelión es el acto del hombre informado que posee la conciencia de sus derechos.
                                                                                              



jueves, 18 de abril de 2013

PORTUGAL. 25 DE ABRIL. 39 AÑOS DESPUÉS

¿Grándola, vila morena?
Caxías. La memoria del ayer, metamorfosis de hoy.
Las heridas de la belleza. El grito de la rebeldía.
El estallido de 1974. ¿Cuándo el del tiempo que vivimos?

¿GRÁNDOLA, VILA MORENA?

"El Estado era una sombra, el Gobierno una ilusión. Real, solamente, la policía política, la prisión, la tortura, los juicios arbitrarios: únicos sustentáculos de un poder podrido".
Documento del 25 de abril publicado por periodistas portugueses el 10 de mayo de 1974.
La tristeza te invade cuando recorres, estos días lluviosos de marzo-abril de 2013, los pueblos y ciudades de ese entrañable país. Cuando piensas en los largos años de la dictadura de Salazar y Caetano y en el presente de la dictadura de los Bancos y el  gobierno lacayo del neoliberalismo que
  domina Europa. Y ayer, hoy, los de siempre, los malditos y corruptos explotadores de gentes que han convivido con la pobreza durante siglos y un día alentaron el sueño de una revolución que les llenó de esperanza y palió parte del atraso moral y material que sufrían. Y ahí siguen, volvieron, impusieron sus leyes, el puñado de oligarcas que desplazan sus fortunas a paraísos fiscales, la Iglesia, los políticos corruptos, nacionales y extranjeros, dominando medios de comunicación que expanden sus lenguajes miserables y farsantes sobre sus pueblos. Y ahí la nunca derrotada Alemania, lamiéndose las heridas de su nazismo imperialista, imponiendo su política a través de sus bancos y poder económico como antaño intentó hacerlo con sus tanques y bombas, sobre la cada vez más debilitada Europa.
Hace 39 años una canción sencilla, creada en 1964 por un joven cantautor en un viaje nocturno y fatigoso pero creativo, cuando regresaba de una pequeña ciudad a la que había llevado su música y palabra, recorrió el mundo entero:
 
Grándola, vila morena
terra de fraternidade.
 
Hoy, los muros de las cada vez más abandonadas ciudades y pueblos, desvencijados edificios de viviendas o reliquias históricas, graban otras letras distintas a las cantadas por Zeca Afonso. Decía entonces:
 
Em cada esquina un amigo.
Em cada rostro igualdade.
Grándola, vila morena
Terra de fraternidade.
 
Ahora, en las tierras del Alentejo, en la maravillosa y arruinada Coimbra, en las barriadas de Lisboa, la letra de la contestación., de la realidad, escribe:
 
Grándola, vila corrupta
terra de desigualdade.

Caxías: la memoria del ayer, la metamorfosis del hoy.

Ya no queda en pie el edificio de la calle de Antonio María Cardoso que pasó a denominarse "Calle de los muertos de la PIDE". La pide era la policía política represiva del régimen de Salazar, equivalente a la no menos siniestra brigada político social del franquismo. En vez de gritos, torturas, regueros de sangre, muertes "accidentales" que precedían a los encarcelados antes de llevarlos a las mazmorras de la cárcel de Caxías, y pese a la oposición de gentes como Saramago y numerosos escritores y artistas, se edificaron en su lugar lujosos apartamentos para los herederos del salazarismo. Desaparecieron los siniestros calabozos equivalentes a los de la Dirección General de Seguridad de la madrileña Puerta del Sol que ahora ocupan -restaurados y reconvertidos-  los herederos del franquismo. Caxías -también aquí se destruye y reconvierte, pese a la oposición ciudadana la cárcel de Carabanchel- se encuentra en un montículo de los que rodea Lisboa, en el camino de Estoril. Estos lugares que evocamos conforman la trágica memoria del pasado portugués, coetáneo a la España de Franco. Caxías fue el primer edificio oficial en el que yo entré , junto a unos reporteros alemanes, antes de que transcurrieran 48 horas del 25 de abril de aquel año de 1974. El 26 de abril la cárcel se había rendido a un grupo de paracaidistas y fusileros de la Armada portuguesa, que doblegaron a los policías y guardias que habían pasado la noche precedente quemando los informes y documentos allí archivados. Publiqué en la revista Cambio 16 un extenso trabajo titulado "Las mazmorras de la PIDE". Luego de la visita, de ver los arañazos, restos humanos de las minúsculas celdas que a tantos presos portugueses albergaron, continué con Otelo Saraiva de Carvalho y otros acompañantes hasta Estoril. Allí, sin resistencia, se mostraron amables y resignados ante nuestra presencia, conscientes de que la revolución pasaría y el casino y cuanto significaba seguiría en pie. Casinos y policías, jueces y banqueros, obispos y oligarcas sobreviven a sus momentáneas derrotas.

Las heridas de la belleza. Los gritos de la rebeldía

Los cuervos de corbatas y trajes oscuros -que se exigen hasta para asistir a los premios literarios ceremoniales, para demostrar como se puede domesticar también la cultura y el arte- solo necesitan paraísos fiscales y paraísos turísticos para sus divisas impresas con la sangre no solo de los trabajadores, campesinos, mineros, obreros de las fábricas, sino ya también con el sudor de los funcionarios y clases medias.
En nuestro discurrir por las vacías autopistas que conducen a pueblos o ciudades del entrañable país, nos persiguen letras escritas con hambre y rabia en los muros de edificios o carreteras:

   Neoliberales, asesinos, terroristas.

Porque el denominado FMI, Fondo Monetario Internacional, es el nuevo terrorismo que amedrenta y sojuzga a los pueblos de Europa del Sur: son la Gestapo con métodos nuevos, aparentemente democráticos y efectos que eliminan sus genocidas consecuencias pero no dejan de empobrecer y asesinar lentamente..
Caminamos por las cuestas y recovecos de la bellísima ciudad de Coimbra. El esplendor  y pasado artístico de la noble ciudad, aparece deteriorado, nadie se preocupa de su envejecimiento, de que se vaya agrietando, aunque permanezca orgullosa de sus heridas, cansada del turismo a la carta cada vez menos rentable y parco en visitas, de alma desgarrada y vencida por los depredadores de la civilización, en parte sus propios hijos corruptos y corruptores. Y leemos en ella:

                                     La mentira, requisito fundamental del político profesional.

Eso grita la mayoría de sus habitantes. Cada vez más portugueses llevan al Parlamento, a las calles de Lisboa su canción de protesta: Grándola, vila morena. Es más que un símbolo, es una llamada a la acción. Ante las polémicas surgidas por hechos recientes en España -habrá que denunciar cada vez con más dureza a Cospedal, ese remedo de los ángeles de la crueldad de triste memoria- nos razonan: el lenguaje es también mentira. Porque los que acosan, los auténticos acosadores, quienes nos cercan y destruyen, en nuestros domicilios, en nuestras escuelas, hospitales, en nuestro trabajo, en nuestras condiciones de vida, en nuestra civilización, son ellos, los que ahora piden más medidas represoras para quienes protestan. ¿Acaso no desearían llenar todos los estadios de fútbol con quienes se lanzan a la calle, realizan estas protestas, únicas armas de defensa que parecen restarles?
Las calles más céntricas o nobles de las ciudades van alternando sus letreros luminosos con tres tipos de anuncios en sus edificios: en uno, Compro ouro (o plata o joyas), en el segundo arréndase (o se vende, en el tercero Banco, sea del Espíritu santo o sea del muy hispano Santander.
El oro, la más antigua ramera del género humano. El Banco: la más poderosa ramera de nuestro tiempo histórico. Los edificios: el grito de los vampiros de los tiempos modernos, la especulación que se alimenta de la sangre de los pueblos.
La gran mayoría de los periódicos, mienten, obedecen como gran parte de los medios de comunicación a los traficantes de los sueños y culturas que los alimentan. Y frente a los periódicos oficiales se alzan aquellos a quienes se les niega la voz, la expresión, la libertad de dirigirse a los otros, a quienes se ven forzados a dejar sus caracteres en los muros de los edificios o las calles:

                                                Tomemos las calles por un mundo distinto.
                                                Ocupemos las plazas para construirlo

El estallido de 1974. ¿Cuándo el del tiempo que vivimos?

16 de marzo de 1974. Caldas da Reinha. 35 oficiales y 55 suboficiales intentan una insurrección que resulta fallida. Proclaman entonces en un documento: "El prestigio de las Instituciones Militares sólo será alcanzado cuando las Fuerzas Armadas se identifiquen con la nación... Sin democratización del país no es posible pensar en ninguna solución válida para los gravísimos problemas que se abaten sobre nosotros" A partir de ese momento 200 jóvenes oficiales preparan la revolución del 25 de abril. Resultará difícil administrar la herencia del salazarismo. Portugal refleja entonces la menor renta per cápita de los países de la OCDE (cien dólares anuales). Latifundio. 25% del PIB para las multinacionales. Inflación galopante. En menos de dos semanas se intenta un contragolpe de Estado. El pueblo se lanza a la calle para impedirlo. Lo paraliza con la ayuda de los jóvenes militares que se habían sublevado. Estados Unidos, a través de su embajador, miembro de la CIA, las cancillerías occidentales, comprenden que es preciso utilizar otros métodos "democráticos". Se comienza por aislar, detener, terminar con los ideólogos del movimiento de los oficiales. Después, el poder del capital, a través de los medios de comunicación y la división de los partidos de izquierda -palo y zanahoria, ya se sabe- irán trazando su camino. Hasta los tiempos de la llamada troika. Todo el poder a los bancos. Una Europa unida en torno a los monopolios y el capitalismo expansivo y represivo. Hoy Portugal, acongojada, con  cada vez más jóvenes exiliados, se encoge, vencida, se  retrotrae al pasado, se posterga en el miedo y la desesperanza. Pero surgen estallidos de protesta, que aún pobres de medios, no carecen de imaginación. Y voces que claman por un nuevo 25 de abril. Quieren ganar a la causa a profesionales también golpeados por la explotación salvaje de que es víctima la Nación: jueces, jóvenes militares, militantes de izquierda no burocratizados, y sobre todo alentar las ideas y la rabia. Solamente expulsando a los lacayos del imperialismo neoliberal se podrá no desandar del todo el camino que se inició el 25 de abril de 1974. Y desde España, acosada por similares problemas, pensamos en una tierra de fraternidade sin fronteras y con sueños de libertad. 
 
 

martes, 19 de marzo de 2013

número 48

Fragmento de la secuencia tercera:
EN AUSCHWITZ NO HABÍA TIEMPO PARA ABURRIRSE.

A Hitler se le apoyó frente  a la denostada República de Weimar y se le permitió hacer y deshacer a su antojo. Y ahora mismo nadie está interesado en conocer qué ocurre en estos campos de la muerte. Sólo les preocupa la marcha de la contienda. Y en la guerra todo es válido. Ésa es la única moral, la Ley". Y añadió ante nuestro silencio, como si hubiera desarrollado esa lección de Historia en numerosas ocasiones y lugares: "El pueblo alemán, antes del Tercer Reich, se encontraba en la ruina, sumido en el caos más absoluto, político, económico y moral". Y Hitler, quienes le apoyaron y vieron en él una manera de sanear sus negocios, terminó con el paro y la inflación. La gente pudo comer, tener un techo bajo el que guarecerse, sobre todo recuperar su orgullo, su prestigio como Nación. Son palabras que recuerdo se pronunciaron en un congreso de intelectuales -catedráticos universitarios, escritores, artistas- en el año 1938 en Berlín. Aunque algunos no lo creáis, fueron muchos, hombres de ciencia y del pensamiento y la creación, quienes apoyaron a Hitler. El populacho podrá ser primitivo, dejarse guiar por instintos primarios, pero los llamados intelectuales no son ajenos a sus intereses personales que anteponen a cualquiera de esos derechos humanos siempre convertidos en papel mojado cuando les interesa a los gobernantes, Y no debe olvidarse que los campos de concentración también hablan de dinero, de la eficiencia de un sistema económico, de las leyes de los beneficios y la importancia de los mercados, en una palabra, del desarrollo de la economía alemana, y en ellos, como hienas entre cadáveres, merodean los empresarios, los banqueros, los industriales que engordan con los esclavos y muertos sus fortunas, sus fortunas no sólo alimentan la guerra, les otorgarán a ellos y a sus descendientes un futuro en caso de perderla, y este genocidio se convertirá en un simple recuerdo para el que bastan unas simples frases de arrepentimiento, a veces incluso ni eso.. La religión les sirve para dominar a los pueblos. Y tampoco han de faltarles nunca periodistas, jueces, profesores, artistas que les apoyen. Nadie escuchará, creerá nuestros testimonios si es que sobrevivimos, y los que los crean no tardarán en olvidarlos".
                              
                          Reflexión al margen de la novela

ÚLTIMO TANGO EN AUSCHWITZ, la novela publicada por Editorial Akal que sale a la venta en los días finales de marzo, es una reconstrucción, desde el presente, de un día en la vida del campo de concentración, narrado por un músico de la orquesta, sobreviviente, que antes de morir, en las postrimerías del siglo XX, y ayudado por textos  y testimonios de otros escritores sobrevivientes de los Lager nos habla del genocidio, del fin de la civilización, de la banalidad del mal, de las relaciones entre la música y el poder. Narración que pretende que el lector se integre en ella para interrorgarse a si mismo sobre si puede escribirse después de Auschwitz, y el tema de la culpabilidad colectiva ante los grandes crímenes del poder, sean políticos o económicos.
 
 
 ALEMANIA. DE HITLER A MERKEL.
La guerra que hoy día no necesita declararse formalmente. Las armas de fuego sustituidas por las armas de la banca y los mercados. Las víctimas de las leyes y las palabras (y los nuevos aliados de Merkel, los Petain, Franco, Mussolini de turno: de Rajoy y Cospedal a los dirigentes italianos, portugueses, griegos)...
 Los alemanes provocaron dos guerras mundiales. Quisieron dominar Europa. Fueron derrotados. Renacieron de sus cenizas. Comprendieron que no eran las armas quienes les llevarían al sueño de ese dominio. El poder del dinero. La esclavitud económica. Hitler amaba los perros. También a Wagner. Merkel ofrece la estampa de una buena ama de casa. Con su mirada dulce nos dice que ama las plantas y le gusta el fútbol. Imponer la grandeza de su Patria se hace a base de sacrificar a otros pueblos. Siempre ha sido así. Su terrorismo ya no deja tras de si campos de concentración, sino hambres, crisis humanitarias. Detras de ellos están los de siempre: bancos, empresarios de armas químicas, de automóviles, de industrias poderosas de desarrollo tecnológico, incluso galeristas y coleccionistas de arte de primer orden.  Las alianzas son, más que políticas, económicas. O de paises siempre neutrales, como Suiza, el gran refugio de los terroristas de sangre azul o blanca.
 
LA CULPABILIDAD DE LOS BURÓCRATAS.
Es el nuevo ejército que conforman el Estado de las alucinaciones realistas de Kafka para servir a los dueños del Castillo, de la Ley y metamorfosear a los ciudadanos.
Nadie es culpable de la violencia que se ejerce contra los oprimidos. Todos los ciudadanos, cada uno en su puesto, se limitan a cumplir las leyes, a ejercer sus oficios con la mayor profesionalidad posible. Sean banqueros, ingenieros, arquitectos, responsables de medios de comunicación, incluso funcionarios políticos o sindicales. La democracia ha desterrado la violencia de los que un día fueron revolucionarios, por eso la represión tampoco recurre a medidas extremas. Hoy los campos de concentración gozan de libertades, en ellos campa a sus anchas la televisión. Apenas se dan, salvo en casos excepcionales torturas o violencias físicas. Al nuevo enemigo, internet, habrá que ir limitándole su posibilidad de acción, neutralizarle. Es el pensamiento el que ha de abolirse. El poder del mercado y de la publicidad forma parte de los procedimientos utilizados por los gobernantes para dominar a la masa y burocratizar la vida y la cultura.
Nada hay más terrible y amenazante para el pensamiento y la libertad que un burócrata convencido de su necesidad, profesionalidad y obediencia para el funcionamiento perfecto del engranaje de la máquina del poder.

Nadie habla de Auschwitz; si habla, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida
¡Hace ya tántos años que hombres como Stuart Mill, Carlos Marx, Bakunin, Albert Camus, Einstein,
Celan, yacen para los más en el más absoluto de los olvidos...!
 

 

lunes, 4 de marzo de 2013

Número 47.

Carta a los intelectuales
II.
Cospedal y la Tercera Noche de Walpurgis

El habla y la escritura de hoy en día, incluidas las de los expertos, han convertido, como quintaesencia de una decisión frívola, el lenguaje en basura de una época que extrae del periódico todo su acontecer y experimentar, todo su ser y valer.
                                                         Karl Kraus. La lengua  1932
 
Ya Goebels organizaba la oficina de prensa y propaganda que marcaría el reinado de Hitler.
El habla de los dirigentes del PP es la gran basura de nuestro tiempo. Pero la frivolidad y banalidad de nuestro tiempo atiende más a las formas que al contenido. Y a veces la imagen oculta el frondoso bosque, putrefacto y corrupto emitido desde los bustos parlantes que lo emiten.
Nos fijamos como representante que mejor encarna la frivolidad y la mentira, la reiteración torticera de los mensajes y las palabras espurias que los llenan, en Dolores de Cospedal, tal vez quién más tiempo aparece en los medios y cuyo rostro se presta a los análisis frívolos cuando no machistas de muchos comentaristas.
En la sociedad de la moda y del espectáculo los figurantes se preocupan más de los aspectos estéticos, de su apariencia física, de las ropas que visten y la gesticulación que ofrecen al público, que de sus palabras, toscas, rituales, tan parcas como falaces y carentes de ideas.
Repetir cuatro o cinco tópicos, mentiras pronunciadas con énfasis para que a fuer de reiteradas parezcan a los más simples verdades. Cospedal es uno de los ejempolos más fehacientes de esta robotización de los políticos. Se compone y recompone estéticamente una y otra vez y a su imagen y semejanza algunos estúpidos y necios cronistas al referirse a ella hablan más de lo guapa que es, el estilo que ofrece, que del contenido de sus intervenciones. No nos extrañaría que terminen extendiéndose más sobre el color y brillo de sus ojos, el vuelo de su melena acompasando el movimiento de sus hombros, la delicadeza y bien ensayada compostura modosa de su cuerpo para ocultar cualquier insinuación del mismo, y su ofrecimiento entre virgen cristiana y criatura provocadora de las desviaciones de algún voyeur más que literario seguidor de las secuencias descritas en sus novelas por el Marqués de Sade. A los escritores e intelectuales -de Valle-Inclán a Picasso, de Artaud a Bacon- debiera surgirles la idea de reflejar en una nueva corte literaria o pictórica los milagros que ofrece la actual representación de los dirigentes del PP. Sus mujeres, tan  ontrastantes, pero también sus hombres, desde la agónica faz y rictus agresivo de Guindos a la evanescencia cómica de Montoro pasando por el ilustre representante de los condes y barones inmortalizados de Transilvania que encarna el Presidente de todos ellos. Porque el tiempo que vivimos es más que para lamentaciones y resignación en el papel de humillados (que ofrecen a los ciudadanos los ofensivos poderes lacayunos que prestan su imagen y sus leyes a los auténticos ocultos magnates del poder real, no virtual, al fin medrosos y vulgares representantes de los señores de la dictadura que gobiernan, no en nombre de la democracia, sino de los llamados mercados del mundo), para que las víctimas mudaran su pasiva piel por la más agresiva de los lobos desesperados que se rebelan contra los opresores y sobre todo para que los intelectuales desempolvaran -quienes, y son mayoría, no lo han hecho- su pensamiento en agresiva rebelión y crítica despiadada artística y filosófica, tan subversiva como imaginativa y creadora.
Esta situación motiva mi reflexión carta que bebe de fuentes de quienes supieron en otros tiempos y circunstancias burlar el poder, revolverse contra él, con interpreteaciones y descalificaciones descarnadas del mismo.
Regresamos a Karl Kraus en su Tercera Noche de Walpurgis.
Lo visto en aquel sueño angustioso de una putrefacción cultural, de pesadilla en negro, blanco y rojo, el fantasma prensante hecho de sangre y papel, torna a surgir hasta alcanzar la vivacidad más letal. La constatación de la existencia de una locura en aquello que se llama fijación de objetivos y que lo hace realidad de manera contundente (...) esa unidad de culpa y mentira, donde el acto recurrente en coartada y el honor en gloria -"¿esto crees tú de mí?" pregunta el autor del crimen y persigue al testigo acusándole de propaganda- : todo ello hace que carezca de esperanza cualquier aproximación del intelecto al problema.
Dolores de Cospedal busca, amparada en su ritualizado rostro, una apariencia que imite la imaginería de las Vírgenes de las pinturas "más piadosas" para ocultar su férrea compostura de tigresa de la política ejercida como dictadura al servicio de la minoría que se lucra de los beneficios producidos por el ejercicio del poder. Su frialdad me recuerda imaginativamente lecturas sobre determinadas SS surgidas en testimonios y novelas que saben adentrarse más allá de la sonrisa en la frialdad de quién ejecuta sin temblor alguno los servicios encomendados. Es la secretaria del PP. Y sus palabras son siempre dentelladas a la educación, sanidad, derechos laborales, buscando al tiempo descalificar a quienes se manifiestan contra ellas; significan la más vergonzosa agresión, desde una información controlada, a los españoles, desde los tiempos del franquismo. Ella es la garganta profunda de un Rajoy que no está dotado para la representación, ni gestual ni de oráculo. Rajoy es su Führer, y la política que reclama es la que antecede al ocaso de cualquier socidad mínimamente democrática. Por eso recurrimos, para finalizar este tema, nuevamente a Kraus y su Tercera noche walpurgiana:
Porque cuanto aquí ha ocurrido se ha plasmado verdaderamente según el plan de hacer retroceder la humanidad -manteniendo, eso si, una maquinaria que tiene culpa en su degeneración -hasta llegar a la situación previa al pecado original, y de reducir la vida del estado, de la economía y de la actividad cultural a la fórmula más simple: la del exterminio; y el escéptico, que alguna vez querría también relajarse, se sabe asimismo incluido en el portento de semejante simpleza. Percibe la injusticia de que el don de esa capacidad para entregarse sólo sea dado a los creyentes y a los convertidos... esos seres dignos de envidia que según el Völkischer Beobechter, al que no se le escapa nada: como nosotros, aprendieron a renunciar a toda la diferenciación del intelecto, para no solamente adorar a un Führer como éste, sino directamente amarlo.

Algo que, añadimos nosotros, no solo le pedía la opinión de un periódico, sino desde su cátedra de Filosofía en Friburgo el Rector tan "ponderado" Heidegger.
Aquí, a falta de filósofos como Heidegger tenemos a comunicadores, opinadores, opinionistas travestis de la izquierda reconvertidos a la feroz ultraderecha que campan a sus anchas por tribunas de televisión, prensa y radio.
Para quienes prefieren no ver cuanto ocurre hoy en España, o ser testigos mudos de su tiempo, diré con Baudrillard que:
La cobardía intelectual se ha convertido en la auténtica disciplina olímpica de nuestro tiempo.

O reflexionaré con Samuel Beckett, cuando recordando al hombre autor del Ulises escribía:
Para Joyce no existía ninguna diferencia entre la caída de una bomba y la caída de una hoja.

jueves, 21 de febrero de 2013

Número 46

CARTA A LOS INTELECTUALES






                              1

NO SEAMOS TESTIGOS MUDOS DEL MAL

Parecen estar de más las palabras. Ser inútiles los razonamientos. Día a día desde los medios de comunicación se nos bombardea con tantos procedimientos técnicos y formas visuales  como argumentos torticeros y palabras engañosas. La capacidad de embaucar a través de la fraudulenta utilización del idioma parece carecer de límites. ¿De qué se habla para que el estrépito y la multiplicación de las noticias anule la facultad de reaccionar? De corrupciones y latrocinios protagonizados por las clases dirigentes: políticos, banqueros, industriales, aristócratas o eclesiásticos. En medio, atosigamiento informativo sobre las otras caras del "progreso": pantallas y papeles se llenan con imágenes de santuarios de lujo donde habitan los pudientes, cuerpos de hombres y mujeres casi artísticos por su cuidado y desarrollo, interminables informaciones sobre la moda y sus desfiles, instrumentos técnicos de última generación: el mundo de la velocidad, la técnica y el technicolor.
Marzo de 1909. Escribe Karl Kraus:
"El progreso es uno de los inventos más ingeniosos que (la humanidad) haya ideado nunca por el mero hecho de que solo se necesita fe para hacerlo funcionar, de tal manera que el juego lo ganan indefectiblemente aquellos representantes del progreso que solicitan un crédito ilimitado".
El léxico que a través de los medios se expande a la población, es lo que solicita: creer en las palabras que desde sus tribunas, ellos, que para eso conforman el poder, predican.
Unos nombres suceden a otros. Unas siglas apedrean a otras siglas para que los ciudadanos comprendan la lógica de la igualdad que sustenta la ética y la razón de ser de esta democracia. PP, PSOE, CIU, Banca, Monarquía, Iglesia, Justicia, poder, oposición: melopea que conduce al aburrimiento, provoca la fatiga y desemboca en el desánimo. No es algo coyuntural. pero la historia abunda en pensamientos que pretendieron transformar la inmunda realidad y denunciaron la opresión y la injusticia. Intelectuales que pagaron hasta con su propia vida el esfuerzo por mantener la ética y la dignidad del pensamiento que aún conducido tantas veces a la hoguera consigue avivar sus cenizas nunca del todo consumidas.
Vivimos un tiempo en que mercaderes y policías imponen la ley de la selva en el desarrollo del progreso y la civilización. España no es sino una charca putrefacta en que se agostan las ideas, naufragan los pensamientos y solamente una minoría de intelectuales exponen sus críticas ante la apatía, el conformismo y la alienación de la mayoría, que prefiere renunciar a su libertad y razón de ser a cambio de recibir el salario del miedo, la impudicia y la vergüenza.
Porque no son cifras aunque éstas hablen de millones. Son personas las víctimas. Una a una tienen nombre, historia. Hace tiempo que para los oligarcas terroristas dejaron de ser seres humanos: se convirtieron en mercancía, para ser utilizada o desechable. Mas para nosotros son, ahora más que nunca, seres humanos. Como los millones de sacrificados en las cámaras de gas y los hornos crematorioa. Como los asesinados en las guerras. Y es por esas personas, que carecen de trabajo, de alimentos, por esos niños a los que arrebatan las escuelas, los cuidados sanitarios, por los que deben unirse los intelectuales, encauzar su protesta ante los inútiles Parlamentos o instituciones similares. Porque vivimos en un nuevo genocidio dulcificado, lento pero persistente y sombrío, suave en las formas pero a la postre igualmente criminal y culpable. Y odiamos las formas con las que se presenta esta situación. Odiamos las sonrisas de conejo de los Montoro de turno o la faz agresiva y prepotente de los Guindos. Tampoco nos gustan los deditos al aire buscando vientos transformadores que él no puede impulsar en los cerrados congresos o sedes de partido de los Rubalcaba, y nos provocan náuseas familias como las de los Pujol que esconden sus ansias dinerarias en chantajes independentistas.
Y es precisa ahondar en la escenificada protesta desbordada por quienes ya en las calles de toda España demandan otra expresiones, lenguajes, gritos y formulaciones reivindicativas más sinceras y sin hipotecas burocráticas y funcionariales de ninguna clase. No más banderas, himnos, canciones, expresiones patrioteras y protestas pactadas con los responsables de la situación que no dejan de ser sino supeditaciones políticas y sociales al capitalismo que se ha adueñado del usufructo y la representación política. Que en nombre de la moral, la ética y la justicia real y no virtual se escuche la voz colectiva de los que tienen algo que decir, Y los que nada tengan que hablar, que callen de una puta vez. Mejor estar solos, con la minoría pensante y libre, que acompañar el chapoteo de los batracios que nadan en las sucias y sanguinolentas aguas de la política y la cultura del mercado. Mejor que nos silencien o insulten como hace el protector de los corruptos con los artistas que no se resignan a pasear su silencio por las alfombras rojas. Que también el dinero que se recibe o la foto que se expone en compañía de los Thysen de turno, o el sometimiento a las reglas que imponen los platós de las televisiones o los mercados de la publicidad acompañando a los genocidas de corbatas, camisa blanca y edulcorados modales, están manchados de sangre y mierda.
Más allá del nihilismo, ¿qué nos queda? Cuando el fascismo y el nazismo devastaban Europa, en aquella noche gélida, profunda, que convirtió en criminales, activos o pasivos a gran parte de sus habitantes, algunos pensadores y creadores buscaban atravesar "la tierra dolorosa de la cizaña incansable, el alimento amargo, y encontrar la antigua y la nueva aurora", (Albert Camus). Anhelaban el resurgimiento de un hombre nuevo que impidiera el crimen como normalidad del progreso.
Porque es preciso continuar regenerando el lenguaje y destruir los catecismos -resignación, obediencia, justicia de Dios, la otra vida, o la clase obrera motor de la revolución, en nombre del proletariado, el paraíso comunista-. La época miserable, a través de la comunicación, ha alargado sus tentáculos y el Dios de los mercados impulsó, compró, a los teóricos que se aliaron con el neoliberalismo. Y el marxismo y el sindicalismo de clase, en parte, no pudieron o supieron o quisieron resistir los grilletes de sus abrazos envenenados.
El hombre rebelde posee, en la España de hoy, más razones que nunca para cargar el fusil de su pensamiento y descargar las balas de sus palabras; ha de intentsr paralizar con su acción las mentiras, las injusticias, y la violencia terrorista de los poderes gobernantes. Mas nos preguntamos: ¿cómo ampliar el número de los hombres rebeldes?
"En la culminación de la tragedia contemporánea entramos en la famiuliaridad del crimen", insiste Camus. Y en España y en Europa -el mundo por extensión- aceptamos y nos resignamos a vivir en la normalidad del "crimen organizado" desde los poderes: económico, político, militar, religioso, comunicacional. Y ya solamente nos resta luchar, morir o, como escribió Kraus tras el acceso de Hitler al poder "en el ocaso del mundo yo quiero vivir retirado en lo privado". Rebelarnos o extinguirnos. Volver a alentar el sueño de una humanidad que camine hacia el futuro o renegar de nosotros mismos. Quién sea capaz de pensar, tener vida racional, ha de comprenderlo. No se mata a Dios con ideas si no se destruyen sus símbolos y representaciones. No se combate la explotación despiadada del capitalismo criminal si no se desintegra a sus guardianes. No se impulsa la revolución si no se convence a quienes dicen representarla de que abandonen su burocratismo, se desenganchen de su pacto funcionarial con el enemigo y se lancen a pecho descubierto a las barricadas donde se realiza el hombre total que preconizaba Carlos Marx. La rebelión no puede pactar con el enemigo ni aceptar las fronteras y condiciones de lucha que este pretende imponer. El diálogo no puede supeditarse a la propaganda y la publicidad mediatizada y dirigida desde el poder. Y el oscurantismo religioso no puede ser sustituido por el oscurantismo bursátil. A la explotación permanente solo puede oponerse el pensamiento y la acción revolucionaria permanente. Dejémonos de catecismos de una y otra índole. Denunciemos con las experiencias históricas recientes las mentiras políticas y la irracionalidad popular que condujeron a las guerras, exterminios y campos de concentración en Alemania, la URSS o Camboya, por significar algunos terribles dramas del siglo XX. La civilización del culto a la técnica como impulsora de la producción y el beneficio condujo al capitalismo salvaje y al socialismo antirevolucionario y de Estado y partido endogámico. El ser humano ha de luchar contra los credos embaucadores, por su auténtica libertad, dignidad, igualdad y futuro. No olvidemos la historia pasada para no repetirla en las décadas presentes. Como escribe Camus:
"Una innoble y cruel potencia reina en este mundo en el que solo las piedras son inocentes. Los condenados se ven obligados a ahorcarse los unos a los otros"
Los gobernantes de la España de 2013 solo sienten desprecio por el pueblo sometido a sus dictados. Es el desprecio de los ignorantes y criminales nazis que al ser derrotados se limitaban a aducir: no hemos hecho sino cumplir con nuestro deber y ejecutar las órdenes recibidas. Seres primitivos -posteriormente me referiré a uno de los tipos humanos que mejor ejemplifican esta perversa inocencia, María Dolores de Cospedal- que necesitan refugiarse también en su Dios y que confiesan su fe en los preceptos religiosos y bursátiles con la misma estulticia con la que los curas predican el catecismo. Su consigna a los ciudadanos es que sean crédulos, que obedezcan, sean fieles súbditos, que todo se hace por su bien y por España. Lo que no es obstáculo para que ante quienes protestan no duden en crear leyes cada vez más punitivas y aumentar el número de policías que se conviertan en disciplinados y feroces, si es necesario, soldados del Señor (Dios o el Mercado).
Así los sueños de la razón van desembocando en estados cada vez más terroristas. Y contra ellos necesitamos intelectuales terroristas que combatan sin desmayo tanto a la religión embaucadora como a las leyes impulsadas por los gobernantes del dinero, y que se rebelen al tiempo contra el arte y la literatura sojuzgados por los mercados y la filosofía y la educación al servicio de los gendarmes del sistema político financiero imperante.
Saint Just escribió antes de ser devorado, asesinado por la revolución que había contribuido a impulsar:
"La revolución está helada, todos los principios se han debilitado, solo quedan birretes movidos por la intriga. El ejercicio del terror ha embotado al crimen como los licores fuertes embotan al paladar"
Y con las palabras de Saint Just que recoge Camus terminamos esta primera reflexión ofrecida a los compañeros del pensamiento y la literatura:
"La moral es más fuerte que los tiranos(...) Sería abandonar poca cosa una vida en la que habría de ser el cómplice o el testigo mudo del mal"
 

jueves, 7 de febrero de 2013

Número 45

INDICE

Cuidado con la información.
Cuidado con las manifestaciones.
Las mil y una Asambleas.

CUIDADO CON LA INFORMACIÓN
Cuando se satura la misma, se vuelve inoperante. El bosque no deja ver el árbol. Cada día y a todas las horas del día, surgen nombres: corrupciones, latrocinios. El receptor de las noticias se marea, desconfía. Primero tiende a extender la mancha de aceite o gasolina hasta que éstos dejan de ser corrosivos y solo se habla de la mancha, lo abstracto, la consecuencia, olvidando lo concreto, quienes vertieron lo que provocó la putrefacción denunciada. Y al fin termina olvidando o restando importancia a los causantes del desastre. Volvamos al bosque podrido. Empecemos por el árbol  más cercano. Cortémosle de raíz. No busquemos sus parentescos. Prosigamos la cirugía con el siguiente. ¿PP,PSOE,CIU?  No importa. Y no hagamos caso de las palabras de quienes, señalados, contraatacan con sus falsas informaciones, desviando la realidad que les señala, diluyendo su culpabilidad en la culpa de otros, intentando confundir con retóricos razonamientos que alejen la raíz del problema real, su propia, auténtica culpabilidad. Mienten. Es su oficio. Están para eso, cobran por mentir, engañar a los votantes. El problema es como uno a uno deben ser apartados de la tierra que contaminan. No es periodismo de investigación el que se realiza normalmente. Y no hablemos de la algarabía de las tertulias. Pretenden confundir. manipular, para que todo sea ocultado por el paso del tiempo. Debe tomarse cada caso en concreto, atosigarlo, asfixiarlo con datos, denuncias, hasta que no pueda resistir más el inculpado y se vea abocado a la desesperación.
 
Cuidado con las manifestaciones.
 
Llevan razón los jóvenes airados que gritan, increpan a los ladrones, a los terroristas de cuello blanco. Pero su lucha es difícil, desigual. Y el enemigo lo sabe. Por eso les acosa: con el miedo, con el cansancio. Se congregan a través de las redes sociales. Contra ellos se movilizan decenas de policías, helicópteros, el silencio cómplice cuando no los ataques de muchos medios de incomunicación. Van agotando sus fuerzas. Viendo como día tras día disminuyen los asistentes, cansados, perseguidos, sin encontrar nuevos apoyos. También debieran estudiar como diversificar esta estrategia de protesta para impedir que sobre ellos, concentrados en horas y lugar determinados, actúen las fuerzas represivas. Multiplicar la acción en esenarios distintos es un elemento más perturbador que provocar el limitado y desigual cuerpo a cuerpo. España y los países del sur de Europa conforman modernos campos de concentración. Y en ellos cada día resulta más difícil salir adelante, con la comida, con el habitáculo, con no quedar al margen de la sanidad, de la educación. Y se piensa que lo único que cuenta es sobrevivir. Y por eso silencian su protesta gran parte de los ciudadanos: empeñados en sobrevivir, al precio que sea, soportando lo que sea. No es el camino. Los criminales sonríen, esbozan su meliflua sonrisa ante sus problemas, o se dan golpes de pecho farisaicos: no somos nosotros los malos, vienen a decir, son las circunstancias, ya sabéis, los mercados. Nos obligan a actuar así. ¿Qué hacer contra estos desalmados? Articular el grito no resulta fácil, sobre todo cuando la burocracia quiene mantener la entelequia del estado democrático. Pero no olvidemos que los votos también llevaron a Hitler al poder.

Las mil y una Asambleas

O se abren todas las callez a la ira, o el sacrificio de la lucha se cebará con unos pocos, los mejores, los más desprendidos, los que solo tienen que perder las cadenas invisibles que les unen al yugo férreo y siniestro del capitalismo neofascista. Comprendemos que éste es poderoso. Se ampara en grandes instituciones. Desde la monarquía a la Iglesia, desde los banqueros a las cúpulas de los partidos oficialistas. desenmascarar al enemigo también es necesario para que un día se abran las grandes alamedas que acosen a los Dictadores. Porque la Dictadura Democrática sirve a los mismos poderes corruptos que los que instalan los Pinochet de turno, aunque éstos guarden más las formas y no caígan en las crueles y corrosivas medidas de los otros. No basta la voz aislada para contener la ola de los comprometidos con la explotación. Debe denunciarse a quienes se ponen al lado de ella, o guardan silencio ante su avance. No queremos un país de ciegos, mudos y sordos. El día en que el Parlamento se vea asediado no por unos centenares de manifestantes sino por mil y una Asambleas pacíficas, en fábricas, universidades, plazas públicas, y propugnen otra forma de combatir "!la burocracia del mal", se estarán sentando las bases para vencer al sistema corrompido, corrupto y corruptor que está llevando a la parálisis a la mayor parte de los ciudadanos de este país. Todo ha de debatirse en las tribunas públicas. Todos los temas que atañen a los auténticos problemas de las gentes. No de banderas, himnos, héroes, glorias pasadas, fronteras, cuotas de poder, sino del trabajo y sus condiciones, de los derechos de los trabajadores, de la sanidad pública y la educación igualitaria, de recortar el poder y la proliferación de los bancos, de su control público, de la gestión de las empresas, de la contaminación y su necesaria contención, de la paz y de la guerra, del papel del Ejército en un estado pacífico, de la tortura, de los límites que han de imponerse a los policías y fuerzas públicas, de la organización de la justicia y su funcionamiento, de las leyes y su reordenamiento, de la necesidad, estructura, funcionamiento, control democrático de los partidos políticos, del sistema electoral, y la mejor representación de los ciudadanos, de las asambleas populares y su influencia y desarrollo en la estructura del propio Estado parlamentario, de la cultura libre e igualitaria, de los medios de comunicación y su desvinculamiiento de las multinacionales, de la gestión informativa y de la dimensión de la cultura del ocio no programada desde la publicidad y el mercado... Podríamos seguir enumerando mil y un temas. Pero solo las mil y una necesarias asambleas pueden articularlos, estudiarlos, y comenzar a darles respuestas. Impulsar la utopía no es luchar por lo imposible, sino hacer imposible el asentamiento definitivo del mal en nuestra sociedad: que éste tiene un nombre: capitalismo neofascista, que en este momento está avasallando, destruyendo la civilización y contralel que únicamente NO cabe la pasividad.

La Linterna del S. XXI