miércoles, 26 de abril de 2017

128

 
 
1. LA CAVERNA DE LA MONARQUÍA, LA ARISTOCRACIA ECONÓMICA
 
    Y EL EJÉRCITO.
 
2. LOS LIBROS : FIESTAS, MERCANCÍA Y DESNATURALIZACIÓN.
 
Con citas de PLATÓN, SCHOPENHAUER, GAO XINGJAN, ROBERT WALSER
 
1- LA CAVERNA DE LA MONARQUÍA, LA ARISTOCRACIA ECONÓMICA Y EL EJÉRCITO.
 
Javier López Madrid, yerno de un connotado franquista, Juan Miguel Villar Mir, que gracias a su poder económico -amparado en el político- en la gran banca, o empresas como OHL, continúa la saga que los acerca, ayer y hoy, con la corrupción económica, aparece como uno de los grandes amigos de los nuevos monarcas. Ya en su anterior enjuiciamiento, Leticia, la reina, le mandó para apoyarle un mensaje tan cursi como deleznable.
A la historia del Rey emérito en otros controvertidos asuntos, se une la del marido de una de las infantas.
 
El poder del dinero une a los aristócratas, refugiados en sus cavernas palacios, en las que los políticos, los banqueros y oligarcas, "reinan" sobre el pueblo tantas veces ciego, que habita en su caverna particular, más inmensa, y bombardeada por los medios de comunicación que les muestran su "grandeza", sus lujosas vidas, sus poderosas herencias que se arrastran de una generación a otra y amplían sus posesiones y fuerza económica que no parece tener fecha de caducidad.
 
En estos días, que el ayer tampoco se ha olvidado, se festeja igualmente a uno de los más connotados fascistas del pasado franquista, Utrera Molina, con el traslado de sus restos mortales a un suntuoso mausoleo en Melilla, a los sones del Cara al Sol y llevando otro connotado personaje -que también alternó con los bebedores de agua madrileña que nos ocupan y ocupó el poder al lado de tan ilustres personajes como los que hoy entran y salen de juzgados y cárceles, Alberto Ruiz Gallardón, yerno suyo- con otros militares, su ataúd a hombros, para mostrarnos que ni el pasado ha muerto ni está el ayer escrito.
 
También se ha honrado a otro "ilustre" general del Ejército por algunos militares, sin duda un "terrorista" -es la acepción que se da a quien se alza en armas contra el poder institucional-. Pero en este caso, el general Sanjurjo nunca fue considerado terrorista, sino general del glorioso ejército que terminaría comandando Franco.
 
En la caverna, los allí encerrados, miran para otro lado, hablan de fútbol, semanas santas, cotilleos sobre los famosos, aceptando que las leyes son intocables y monarquía, aristocracia, poder económico, ejército, iglesia, deben ser respetados y no atacados.
 
Nos conformamos leyendo a Platón, que nos dice:
 
¿Crees que han visto de si mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego, en la parte de la caverna que tienen frente a sí? ¿Y que los prisioneros no tendrán por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?
Examina ahora el caso de una liberación de las cadenas, de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriera esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando la luz, y al hacer esto, sufriera y a causa del encarcelamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes.
(...)
Y si se forzase a mirar hacia la luz misma no le dolerían los ojos y trataría de eludirlo, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se muestran.
 
Sombras proyectadas por el fuego en la caverna: imágenes de la televisión, fotografías, textos de revistas o de nuevos medios de comunicación que guían a los "ciegos" por todas partes.
La luz: la razón.
 
Recuperar la razón, la libertad, la diferencia. Rechazar el espectáculo cotidiano que a través de los medios, los mensajes, y la publicidad, les aliena. Revolverse contra los símbolos y realidades consagrados por la Ley: religiones, monarquías, leyes económicas, justicia. Perder el miedo, que es la sumisión. Pensar, luchar...
 
Prisioneros: el pueblo español víctima de las tradiciones y el capitalismo imperialista que domina el mundo. Ciego a la hora de votar, en buena medida. Recluido en su caverna propiedad del Estado, consumiendo el falso espectáculo de las palabras mendaces y las imágenes engañosas, fuegos artificiales de la sociedad virtual que maneja además el nuevo Dios de la publicidad

¿Curarse de la ignorancia? ¿Dónde encontrarían los pensadores, políticos, que desprecien el lenguaje del que todos parecen provenir y recuperen las justas y precisas palabras, no correctas, que les saquen de las sombras y les guíen a la luz de las transformaciones políticas y sociales?
Porque en ella encontrarían la libertad, el pensamiento crítico, la rebelión contra la sumisión y la esclavitud. Mas el sistema represivo y la alienación inteligentemente manipulada, las leyes y las costumbres, nunca descansan. Y con eso se mantiene la caverna. Y en ella habitan gran parte de los ciudadanos.


2. LOS LIBROS: FIESTAS, MERCANCÍA Y DESNATURALIZACIÓN.

Aniversarios, fiestas, celebraciones. La desnaturalización de la literatura. Multitudes comprando lo que suena, se publicita. Y cientos de escritores sometiéndose a las leyes del mercado. Mas no necesitamos palabras propias. Los ríos auténticos de la literatura carecen de pasado o presente. Su caudal no tiene fecha de prescripción. Se desarrollan y nos alimentan con los que supieron encauzar el pensamiento y la belleza a través de auténticas palabras y rigurosas
creaciones.

Leamos.

Schopenhauer.

Los libros malos son un veneno espiritual que destruye el espíritu. Y porque la mayoría de las personas en lugar de leer lo mejor que se ha producido en las diferentes épocas se reduce a leer las últimas novedades, los escritores se reducen al círculo estrecho de las ideas en circulación, y el público se hunde cada vez más profundamente en su propio fango.

Gao Xingjan.

Si el juicio estético del escritor debiera seguir las tendencias del mercado, ello equivaldría al suicidio de la literatura.

Robert Walser.

Los jóvenes que sin saber nada, desde la ignorancia de la juventud ya son recompensados con premios importantes, nunca llegarán a saber nada, escribirán siempre las mismas historias estúpidas, lo que de ellos se demanda, hasta que un día sean suplantados por otros, olvidados, sin vivir ni un solo minuto de su existencia.
(...)
Y si yo me estrellase y perdiese, ¿qué se rompería y perdería? Un cero. Yo, individuo aislado, no soy más que un cero a la izquierda. Y ahora al traste con la pluma. ¡Al traste con las ideas! Me voy al desierto. Quiero ver si en medio del páramo es también posible vivir, respirar, ser, desear, y hacer sinceramente el bien, y dormir por la noche y soñar.
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lunes, 10 de abril de 2017

127

 
 
 
 MERCADOS, PENSAMIENTOS, JÓVENES, VIEJOS, LOS CAMPOS DE BATALLA DEL DINERO Y LA ESTULTICIA
 
 
 
 
 
El tiempo en que me ha tocado vivir convierte los mercados en campos de batalla para que éstos pudieran volver a convertirse en mercados.
                                                                                              Karl Kraus

En la política y en la cultura. Mientras se habla de viejos o jóvenes, se olvidan las ideas, los razonamientos, que no tienen edad, solo lenguaje, belleza y búsqueda de igualdad y justicia.
Por desgracia hoy la política y la cultura solamente anhelan ocupar espacios públicos, dar espectáculo, triunfar al precio que sea.

La mente no es vieja ni joven: con apenas 20 años Thomas Mann escribe Los Buddenbrook, y con ochenta años Diderot escribe El sueño de D,Alambert. Con más de 75  Einstein continúa desarrollando pensamientos y trabajos escritos de una profundidad social, antimilitarista, y conceptualmente revolucionarios que todavía nos asombran. Podríamos continuar de Rimbaud a Picasso, pero no es necesario: el problema es que hoy lenguajes rufianescos son aplaudidos por quienes piensan en que el joven que los introduces habla de política, que la cultura le debe quedar muy alejada, o momias de aspecto juvenil, y da igual hablar de Ciudadanos que del PSOE son impulsores de una política que es más vieja que la que representan los franquistas continuadores del PP.

Solamente es joven la mente que busca el placer en la libertad, abomina de la LEY -estigmatizada por Kafka y que tiene un alcance universal, sea en religión o en política,- y que vive, tenga los años que tenga, en las dudas y no en los dogmas, en la investigación sobre el ser humano y los crímenes de la historia de ayer o de hoy y no en los catecismos, tengan el uso que quieran darle en iglesias o parlamentos. El ser humano que es capaz de pensar por si mismo y huir de la masa, del gregarismo y pasarse la vida aplaudiendo, sea a banderas o líderes, el que no se deja llevar por el consumo de la publicidad, en el político que más gente congrega -como hacía Hitler- o en el libro que más ejemplares vende, es el que busca la razón y la belleza y puede considerarse humano. Y al tiempo es el que dialoga, aunque sea consigo mismo, y abomina de las guerras, los imperialismos, la esclavitud, capitalismos de todas las especies, y servidumbres impuestas por ese puñado de terroristas que dominan el mundo, de las finanzas y de la cultura..

Frente al ruido el silencio, frente a la turbamulta y el vocinglerío, el violín solitario que desgrana una partitura de Beethoven. Frente al sexo cada vez más prostituido y mercenario, el amor, la mirada que habla, la caricia que penetra en el lenguaje que une e identifica dos seres humanos que buscan descubrirse el uno al otro. Frente al lenguaje empobrecido, que se contenta con breves palabras o frases de tres líneas, la corriente literaria de los ríos que desde la antigüedad inventan la música, la plástica, la hondura de las palabras que emocionan y enriquecen.

Cuando se bombardea un pueblo -que inmenso es ese no homínido que llaman Trump- se está enriqueciendo a quienes lo hacen, los dueños del mercado de las armas -buen embajador ha nombrado el PP en Estados Unidos´. Los monopolios editoriales son quienes imponen la no literatura, y también en el fraude de la pintura, no digamos de la aporrea música, naufraga la creación artística.
Y el espectador lector puede así, tras ver o escuchar unas palabras e imágenes sobre catástrofes de la sociedad esclavista, gozar con las innumerables imágenes de cuerpos jóvenes que venden lo que sea. Ahí sí, ahí es difícil que muestren a viejos para publicitar sus productos, que caerían en picado.

Qué silencio se imponen quienes hablan de terrorismo, para no hablar del continuo, inmenso, expansivo terrorismo que domina el mundo. Esos terroristas no serán buscados como criminales, se exhiben como grandes personajes que han triunfado en la sociedad de la publicidad y el consumo.

 
 


sábado, 18 de marzo de 2017

126


LOS POLÍTICOS Y EL PUEBLO O LA GENTE.
 
 
EL PUEBLO Y LOS NACIONALISMOS.
 
 
 
Se presenten como de derechas, izquierdas, liberales. Actúen preparando elecciones de cualquier índole, o ya instalados en el Gobierno o la oposición. Hablen de lo que van a hacer o de lo que están realizando en su gestión. A todos les une una muletilla idéntica: cuanto llevan a cabo, crean o efectuarán si en ellos confían es en nombre o por mandato del pueblo o de la gente. No solo se identifican con él: ellos son sus delegados. "El pueblo soy yo"·. Ya no es el rey quién así habla y se justifica en sus actos: ahora es la democracia. Y si los representados o sus partidos son corruptos, no importa, parte sustancial del pueblo les vota o aclama. Y lo mismo ocurre si se trata de un futbolista de fama o de alguien del espectáculo. Porque, insisten, quienes les acusan "no son el pueblo o la gente".
Y ahora ya no necesitan organizarlos en las barriadas, aldeas o ciudades, o montar reuniones con "ese pueblo" o "esa gente": basta dirigirles uno a uno mensajes de no más de tres líneas, con repetitivas e insustanciales frases, eslóganes, calificaciones o descalificaciones de "los otros", tan simples como machaconas, para que así se eliminen los razonamientos, el diálogo, las controversias, que ellos dirigirán a su vez a otros y los medios de comunicación los exhibirán como el sentir de los ciudadanos, aunque intervengan apenas una decena de ellos, pero que hacen creer representan la voluntad del pueblo o de las gentes. Son los nuevos catecismos, como el Ripalda: solamente demandan confirmación, que digan: sí maestro, que el pueblo y la gente, aunque conformen una minoría, se muestren como un eco de sus palabras, voceros de lo que se insufla con sus dogmas, coros que las repiten donde sea, del bar a la plaza pública y siempre con el apoyo de los medios de comunicación.
Y así "ellos", los que van a hablar en su nombre, pueden desarrollar su fuerza y su mandato en las superestructuras de su poder, aunque éste sea autárquico, dictatorial -pero siempre en la sociedad denominada democrática-, represivo o mero espectáculo, porque para algo han conseguido el mandato del pueblo o la gente que delega su poder en ellos, por muy autoritario o corrupto que sea. De Hitler a Stalin, del representante del liberalismo o la socialdemocracia o el fascismo a Trump.  Porque fueron los votos y las aclamaciones de la mayor parte del pueblo o la gente, de la que todos hablan y a la que todos representan, quienes les llevó al poder.
Y uno piensa en un  simple poeta que era pensador y hombre bueno, Antonio Machado, cuando hablaba de que no le hablaran en nombre del pueblo, sino de personas que tenían nombre, a las que podían dirigirse, una a una y no como si fueran un simple rebaño de ovejas, esa masa que tan profundamente analizó Elias Canetti. Porque la libertad solo puede residir en la diferencia, no en el aplauso mimético, en el diálogo que presupone escuchar y aceptar para discutir al que piensa de manera distinta a la nuestra, en la particularidad de cada una de las personas que habla a través de pensamientos y no de eslóganes.
Mas volvamos a esa perversa utilización del pueblo, o la gente, con la que se llenan la boca día tras día y mitin o conversación constante los políticos que dicen representarle, y lo vamos a hacer con otro poeta, que fuera secretario de la Academia sueca y los premios Nobeles, Artur Lundkvist:
 
El que con mayor grandiosidad habla del pueblo,
quiere utilizarlo para sus propios fines.
El que se hunde en las profundidades del pueblo,
quiere evitar sus propias responsabilidades.
El que se emborracha con el pueblo,
convierte al pueblo en alcohol.
Para el que comercia en nombre del pueblo,
el pueblo se convierte en un mercado.
Para el que apela a la libre voluntad del pueblo,
el pueblo es una oveja en un redil.
Para el que adula la inteligencia del pueblo,
el pueblo es ciego y mudo.
 
No ignoro que escribir contra corriente es molesto. Mas yo soy de los que piensan como Norberto Bobbio, y considera que no podemos escribir, pensar, por mucho que combatamos a la derecha y la ultraderecha, sin ser críticos, reflexivos, exponer nuestras dudas y negar los catecismos y los dogmas, y que el pensamiento y la razón crítica en la construcción de la libertad son necesarios para alentar auténticos procesos revolucionarios y no meros conformismos por las ansias de poder que termina siendo devorado por el gran poder del autoritarismo.
 
También podríamos referirnos al pueblo y los "nacionalismos" y en la Cataluña inmersa en años de corrupción y nepotismo capitalista, encontramos un referente. En nombre del nacionalismo y alentando al pueblo a que solo piense en banderas, himnos y falsas independencias -que denuncian la de España, pero no de los Estados Unidos, el neocapitalismo y demás poderes nacionalistas e imperialistas a los que son serviles-, a la par que esconden su única razón: que el pueblo les delegue poder para seguir conformando las tramas de dominio corrupto y explotación capitalista y pobreza cultural alentada por endogamias frente a multiculturalismos. Y dónde terminan estos falsos nacionalismos podrían reflejarse en las actuaciones de las España, Francia,  Inglaterra, Bélgica, por poner unos ejemplos, imperiales, las guerras mundiales, los regímenes amparados por dictadores en Alemania, Italia, España o la Rusia de Stalin, o Rumanía, Camboya, etc. las autarquías que se valen de las religiones, los inmensos genocidios de los pueblos débiles, y la cultura unidimensional y destructora del pensamiento que con las nuevas técnicas y utilización partidista de las ciencias están destruyendo la humanidad. Porque los nacionalismos -no hablamos de  las luchas de liberación nacional, de las rebeliones de los pueblos oprimidos para recuperar su libertad frente a los opresores que buscan sus riquezas y la esclavitud de sus ciudadanos-- son aberraciones de un puñado de depredadores que aspiran al poder, escudándose en símbolos que para algunos de nosotros se tornan irracionales, porque odiamos las fronteras y creemos en la multiculturalidad, y que se envuelven en demasiados aspectos en xenofobias y discriminaciones al ampararse en conceptos integristas, sean raciales, religiosos o territoriales.
Al fin siempre llegamos a lo mismo: el pueblo, la gente, esquilmados y alienados por quienes hablan en su nombre.
 
 

lunes, 27 de febrero de 2017

125


CARTA A FÁTIMA BÁÑEZ,  MÉNDEZ DE VIGO, RAJOY (entre otros).

 
¿TERRORISMO CONTRA LA CULTURA?
 
Copio el primer párrafo de la carta del Ministerio de Empleo y Seguridad Social que recibo:
 
El Sistema de Seguridad Social, según lo dispuesto en la Ley de Presupuestos Generales del Estado, garantiza un complemento de mínimos a las personas cuya pensión no alcance la cuantía mínima establecida anualmente. El reconocimiento y conservación de este derecho, requiere que los ingresos del pensionista, distintos de la pensión, no sean superiores a los límites previstos en dicha norma, 7.063 euros en el año 2013.
 
Es decir no se puede ganar más de 580 euros mensuales para  completar la pensión que en mi caso era de 229 euros al mes más los 338 del complemento de mínimos.
 
Y me sancionan porque dos años atrás, yo cobré 4.691 euros anuales al margen de la pensión, equivalentes a 390 euros mensuales.
Esos 4691 euros del año eran por los "daños colaterales" de ser escritor jubilado y recibirlos por derechos de autor, conferencias o jurado de premios literarios.
 
Y en febrero de 2017 me confirman por expediente, que de mi pensión global de 637 euros mensuales (cantidad que se debe considerar abusiva para que un escritor sobreviva mensualmente, y ciertamente en relación a otros miles de ciudadanos indigentes que les preocupan menos lo es), me van a deducir 441 euros mensuales, con lo que a partir de ahora y en años subsiguientes cobraré -ya afortunadamente incrementada mi pensión por esa revalorización del 0,25% que generosamente ha establecido el Gobierno en 2017) la suma de 196 euros mensuales. Y a vivir con esa cantidad. Y que deje de escribir y cobrar derechos de autor, por mínimos que sean, si no deseo que ya que no pueden quitarme mucho más, me quede el recurso de la cárcel  -aunque no sé si está establecida para estos casos-.  Y así llevo penalizado desde que el ilustre Rajoy y su fiel sonrisa y benefactora de los trabajadores, Fátima Báñez, llegaron al poder.
 
Claro, uno no tiene pisos, ni suyo ni por los que cobrar rentas, ni acciones, ni cuentas bancarias, ni depósitos en el extranjero, ni tierras, herencias, negocios u otros bienes declarados o no declarados, que eso no afecta a las pensiones ni tan siquiera una bicicleta que vender. Libros sí: más de 10.000, pero ¿importa eso hoy en día a alguien, tienen ya algún valor para el mercado?.
Solo le restan algunos amigos que le ayudan para no convertirse en un insecto kafkiano.
 
Mi caso, como escritor, no es el único: gentes de cine, teatro, otras actividades artísticas, también sufren este acoso a los creadores.
 
¿Es acoso o es terrorismo contra la cultura?
 
Que cada cual juzgue. Pero soy un desagradecido. Más de 60 libros publicados -dos el último año, que todos los creyentes me socorran antes de que me llegue la próxima carta de penalización de nuestras sacrosantas autoridades-, miles de artículos y conferencias publicados e impartidas a lo largo de mis excesivos años, y vengo a quejarme el mismo día en que el generoso Estado español me ingresa para que pueda vivir el mes que viene 196,20 euros.
 
Mejor no ver o leer los medios de comunicación que nos dicen las decenas o centenas de miles de euros que cobran banqueros o ex banqueros, empresarios, aristócratas, políticos jubilados etc.  Porque ellos crearon el estado de bienestar de España, mientras que algunos creadores se o nos dedicábamos a ponerlo en solfa. Y que no se lo digan a quienes no reciben esos 196 euros mensuales de ayuda.
Monarquía, Iglesia, capitalismo: pilares de la gran España que también cuenta con apoyos en la "cultura del mercado y la publicidad", que, lejos de la individual creación literaria, de pensamiento o artística, les proporciona igualmente pingües beneficios.

jueves, 9 de febrero de 2017

124


ESPAÑA  2017. CON CITAS DE HERBERT MARCUSE.

 

                                                                        

 

El propio desarrollo capitalista ha alterado la estructura y la función de la burguesía y del proletariado de tal modo que ya no parecen ser agentes de la transformación histórica.

 

Esta realidad la confirman los actuales partidos políticos. Prefieren hablar de “los de arriba y los de abajo”, “la gente”, “los viejos y jóvenes”, “la transversalidad” y otras nominaciones, en vez de analizar los fundamentos que explican y justifican el poder del neo capitalismo: un partido dominante, y una clase explotada que se subdivide en varios estratos, y a través de los medios de información y la sociedad de consumo, aceptan – en sus formaciones burocráticas, no en miles de ciudadanos- las leyes que les imponen. Alienados y conformistas y con una cada vez más amplia clase inferior, depauperada y que conforma una semiesclavitud en el siglo XXI.

 

No solo una forma específica de gobierno o gobierno de partido hace posible el totalitarismo, sino también un sistema específico de producción y distribución que pueden ser muy bien compatibles con un “pluralismo de partidos, periódicos, poderes comunitarios” etc. Mientras más capaces sean los gobernantes de repartir los bienes de consumo, más firmemente estará ligada la población a las diversas burocracias gobernantes.

 

He ahí la inteligencia del capitalismo y del imperialismo. Para ello conformó la actual democracia. E impidió que los explotados, en el trabajo, en las formas de vida –vivienda, educación, sanidad, etc.- formaran un bloque combativo contra la minaría dominante –banca, iglesia, monopolios informativos y culturales, ejército y terrorismos represivos-.

Hemos de recuperar las palabras auténticas, no tener miedo a los conceptos revolucionarios, si queremos analizar la realidad política, social y cultural del mundo en que vivimos.

En vez de respetar los medios de comunicación, las costumbres tradicionales y reaccionarias –del poder de la religión a la justicia- crear otros procedimientos críticos, no políticamente correctos, antisistemas, e intentar impulsarlos de todas las formas posibles. Pero eso supone renunciar al orden sacrosanto impuesto por los partidos y sindicatos manipulados por el poder, al concepto de una izquierda que se entregó con armas y bagajes al mismo, a costa de que la sustentaran y eternizaran burocráticamente.

 

La gente se reconoce en sus mercancías, encuentran su alma en su automóvil, en su aparato de alta fidelidad, su casa, su equipo de cocina.

 

Y sobre todo en su TV y en su conexión a las redes sociales, a la comunicación por Internet o en su móvil y sus tabletas.

Imaginemos por un momento que precintaran y desaparecieran todos los automóviles, televisores y tabletas y móviles de un pueblo o ciudad. Para sus habitantes sería peor que si los dejaran ciegos y sordos. Andarían como sonámbulos por las calles, perderían el equilibrio, se mesarían los cabellos, se morirían de tristeza, odiarían las palabras que pudieran dirigirles, los razonamientos para ordenar unas nuevas formas de vida, porque ya no quieren escuchar palabras que les hagan pensar, solo desean consumir imágenes, publicidad que les guíe. Y tal vez iniciaran, al fin, una revolución, aunque sus fines no fueran destruir la explotación capitalista de que eran víctimas, sino recuperar su condición de explotados por ella.

 

 

La expansión que salva el sistema, o al menos lo fortalece, no puede ser detenida más que por medio de un contra movimiento internacional y global. Por todas partes se manifiesta la interpretación global: la solidaridad permanece como el factor decisivo, también aquí Marx tiene razón. Y es esta solidaridad la que ha sido quebrada por la productividad integradora del capitalismo y por el poder absoluto de su máquina de propaganda, de publicidad y de administración. Es preciso despertar y organizar la solidaridad en tanto que necesidad biológica de mantenerse unidos contra la brutalidad y la explotación inhumanas. Esta es la tarea. Comienza con la educación de la conciencia, el saber, la observación y el sentimiento que aprehende lo que sucede: el crimen contra la humanidad. La justificación del trabajo intelectual reside en esta tarea, y hoy el trabajo intelectual necesita ser justificado.

 

Difícilmente podríamos interpretar estas palabras hoy. Y no porque hace ya 50 años que fueron escritas y publicadas. Sino porque los políticos se encuentran moribundos. Solo piensan en el espectáculo. Mantener sus puestos, o escalar otros superiores y utilizar un lenguaje cada vez más parco, repetitivo, ayuno de conceptos, al uso del que escuchan en los seriales y tan fácil y pedestre que solo han de limitarse a escribir las tres líneas que les autorizan los nuevos medios de desinformación y alienación. Mienten. No se preocupan de profundizar en indagar los problemas fundamentales de la sociedad, la necesidad de educar a las personas de una forma crítica, despertando sus pensamientos, potenciando sus dudas y multiplicando su participación en los debates. Hablamos de ciudadanos reales; y en ellos se encuentran en nuestro país los ocho o más millones que votan por ejemplo al PP -¿o no son ciudadanos?-, los cinco o seis que votan al PSOE, -¿tampoco lo son?-, y los otros diez millones que no votan, -¿a qué clase de ciudadanos pertenecen éstos?-.

Pero las organizaciones políticas cuentan con sus grupos, sus militantes: y eso parece bastarles para medrar en el poder. ¿Qué tiene que ver la conciencia con la publicidad? Mas para ellos la publicidad es el único profeta que cuenta a la hora de difundir su mensaje. Vamos agostando la posibilidad de que la historia se haga necesaria. Despreciando, no el posibilismo inmediato de representar un papel político, sino la necesidad superior de que un día exista una ingente cantidad de personas, seres humanos, no “gente”, que comprenda que la acción es imprescindible, la acción revolucionaria, la que imponen no las armas –siempre en poder del enemigo- sino la razón colectiva, solidaria y antilegal, para terminar con este tiempo de nuevos holocaustos y de mendicidad política y cultural. Existen millones de personas engañadas, explotadas por una minoría de terroristas nacionales e internacionales que les obligan a aceptar las leyes que ellos mismos dictan y cumplir las normas que les imponen para ser “correctos” y así mejor dominarles, eso sí, con la farsa de la democracia que también les ofrece una “oposición leal y políticamente correcta”.

La transformación de la sociedad nunca se hace ni se hará con frases, estereotipos, sino con la solidaridad activa, no pasiva, de la mayoría de habitantes de cada pueblo y país que son explotados no ya solo en el trabajo, sino igualmente en sus cerebros y voluntades por quienes dominan los bancos y grandes industrias y los medios de comunicación, por quienes les imponen la religión de la sociedad de consumo y les impiden creer en la necesidad del ocio propio,  también engendrado por quienes así les encadenan en su afán de absoluto dominio.

Para concluir, saltamos de Marcuse a Rafael Sánchez Ferlosio con una frase que debiera abrir el frontispicio de todas las organizaciones que aspiren en verdad a ser de izquierdas:

 

Ninguna opinión es respetable. Todas han de ser atacadas con toda la apasionada subjetividad que es propia del más libre  y más genuino entendimiento…

jueves, 19 de enero de 2017

123


 
REVOLUCIONARIOS LÚCIDOS,  MILITANTES NO CIEGOS
 
ANTE LOS NUEVOS CONGRESOS POLÍTICOS..
 
 
¿Cuándo, como expresó Albert Camus, tendremos revolucionarios lúcidos, y militantes no fanáticos ni ciegos?
 
Porque eso echamos de menos hoy día en España, en el mundo. Revolucionarios lúcidos, críticos, que no busquen en la política un oficio, un sustento como modo de vida o formas de acceder al burocrático poder, para terminar aceptando las reglas del juego que imperan en el orden universal y particular.
Y militantes no alienados, guiados por la farsa de la política convertida en espectáculo, el mundo virtual de su lenguaje, en vez de profundizar en el conocimiento de los problemas reales de los ciudadanos y la acción para combatir el despotismo y la corrupción esclavizadora de los poderes: legislativos, religiosos, económicos y políticos.
 
Ahora, en nuestro territorio, los partidos políticos se aprestan a celebrar sus Congresos. De disputas por el poder o acomodo al hechicero que mejor sepa venderse o les capte como cuota del mismo. Se encorsetarán ideas generales y simplistas, reiteradas y banales, propias de eslóganes publicitarios, que se conviertan en materia de consumo, mensajes fáciles y que puedan encajar en tres líneas de texto, lejos de cuestionar, con razonamientos profundos los "terrorismos" que dominan la sociedad española y mundial:
- obediencia a las leyes discriminatorias al servicio de los auténticos poderes
- no cuestionamiento y denuncia de las religiones, la gran cultura de la irracionalidad y la ceguera sobre el conocimiento y la libertad
- aceptación de una democracia convertida en farsa al servicio de los grandes poderes económicos
- papanatismo ante "las fuerzas vivas intelectuales", cada vez más cobardes, sumisas, inocuas y cínicas
- no repulsa de la televisión, dominada en su mayor parte por la publicidad y al servicio de la estulticia y la destrucción del pensamiento
- conformidad con los catecismos políticos y culturales, la uniformidad y el rechazo de las diferencias, las dudas, las críticas radicales y planteamientos que no se acomoden a las acciones "políticamente correctas" según las leyes vigentes, a su vez correctas con los genocidios, la esclavización de pueblos y personas que no conformen las clases poderosas que mientras hablan de sociedades del bienestar agrandan sus privilegios y beneficios ahogando día a día a las personas que no conforman parte de su dominio: (se habla de que no existen clases sociales, cuando una sola, conformada por menos del diez por ciento de los ciudadanos posee más bienes y tiene acceso a formas superiores de vida que el noventa por ciento restante, subdivida a su vez en escalas que van desde la miseria absoluta, los trabajadores explotados, a los mediocres consumidores que se sienten satisfechos en su acercamiento a formas burguesas de vida).
 
Revolución: palabra estigmatizada que no aparecerá en estos Congresos ni se formarán ponencias en torno a ella.
Revolución: única palabra que tendría sentido en el mundo en que vivimos.
Mas no se habla, se intentan ridiculizar revoluciones pasadas, como si ellas no hubieran sido necesarias para abolir la esclavitud de la mayor parte de las personas y los pueblos por la minoría imperialista que los dominaba.
En vez de su estudio, para destacar lo positivo y negativo de las mismas, bastan esas tres líneas -no hablamos de las palabras de los miserables acomodados que dedican artículos y libros a denigrarlas sectariamente- que segundo a segundo multiplican su nefasto sonido en las mentes de esclavos de la religión de las nuevas tecnologías, millones y millones de ciudadanos dominados ya por la levedad del lenguaje del presente, por su insustancialidad, inanidad y destructividad.
 
Qué lejos quedan ya, ciertamente, esos "antiguos" como Kant que escribían:
 
El verdadero objeto de la razón no es más que el entendimiento y su adecuada aplicación al objeto.
 

jueves, 5 de enero de 2017

122


ESCUCHAMOS, VEMOS INFORMACIONES, OPINIONES, PARA CONSUMIR PUBLICIDAD.
LAS REDES SOCIALES Y LA POLÍTICA: AL FIN EL NO PENSAMIENTO
 
Insisto en la publicidad porque es el gran cáncer de la sociedad moderna, la que más influye en la conciencia de los ciudadanos.
No es de hoy. Viene anunciada desde hace dos siglos.
 
George Orwel:
A una edad más temprana que la de la mayoría de la gente, comprendí que todo comercio es un timo.

El grupo de estudio MARCUSE de Francia, que ha analizado en profundidad el impacto que la publicidad provoca en nuestro siglo actual, escribe:
 
La publicidad es la anticultura por excelencia, ya que liquida las culturas populares así como la alta cultura intelectual. Es un lavado de cerebro que tala la diversidad cultural mundial.

Un terrorismo del que no se habla ni escribe, pero que es de los más destructores para el ser humano y la civilización.

Y las redes sociales. Son en política y cultura el nuevo engendro publicitario para formar masas anodinas y fieles al neo analfabetismo presente. Es otra forma publicitaria que puede llegar hasta proclamar Presidente del Gobierno de la mayor potencia mundial a un renacido hombre de Neandhertal. Eso sí, neo-analfabetos como éste, dominan como nadie el mundo de los negocios y el dinero, y los fabricantes de armas y monopolios petroleros, automovilísticos, etc. ya se relamen de placer ante su nuevo benefactor que se beneficia, primero a sí mismo.
La propaganda política, vertida a través de los mensajeros de la inanidad es un nuevo comercio para formar fieles militantes. Se terminó con ella el ser pensante, el diálogo, la controversia, la discusión razonada. Bastan tres líneas  para apagar el pensamiento, las dudas, concitar el insulto o el aplauso. Así el ser humano retrocede en el pensamiento y la reflexión a la época de los hombres primitivos.
Tal vez llegue el día en que al disidente, al pensante crítico, como hacía en su tiempo la Iglesia Católica, se le queme en las plazas públicas para jolgorio de los consumidores.    
 

 
 

 

La Linterna del S. XXI