domingo, 13 de agosto de 2017

134

 
JESÚS MUNÁRRIZ. LA VIEJA GUARDIA QUERIDA
 
 
Jesús Munárriz
La vieja guardia de la poesía. La vieja guardia del pensamiento. La vieja guardia de la cultura y la ética. La vieja guardia contra el capitalismo y el imperialismo. La vieja guardia de los sueños revolucionarios: aquél octubre de 1917.
Y ahí sigue Jesús Munárriz. En las ideas y en la literatura. En su oficio de poeta y de creador de la más importante colección de poesía en éste país, que tanto nos ha hecho disfrutar a la hora  de seguir a los jóvenes autores españoles, muchos se fueron haciendo mayores y siguieron publicando hermosos libros, o a los mejores poetas mundiales, algunos de ellos en primera versión para nuestra lengua.
Ahora, como poeta, ha publicado un libro titulado Los ritmos rojos del siglo en que nací. Un cuento triste. 10 años masticando la historia para convertirla en poesía. 10 años recorriendo el camino que alentó y hasta explica en cierto modo su vida. Del entusiasmo a la desolación. De la esperanza a la perplejidad. Lo expresa con belleza, sentimiento, dolor:
 
Ha transcurrido  un siglo,
el siglo con más muertos de la historia,
(más muertos prematuros, programados)
Y aquella fecha única,
 que proclamaba un antes y un después,
que estaba inaugurando
un futuro mejor, un mundo nuevo,
sin explotados ni explotadores,
ha pasado al archivo
con la rotundidad de lo definitivo
y la complejidad de lo opinable,
de lo juzgable, de lo interpretable.
No resultan de fácil moraleja
vistas de lejos las revoluciones.
 
Porque han pasado cien años efectivamente sin paz, ni convivencia, ni justicia, en medio de privilegiados -que lo son cada vez más- y de sufrientes desposeídos -que igualmente lo son también cada vez más-, y por desgracia, añado yo, gracias a los medios de comunicación y al uso de las nuevas tecnologías, más intoxicadoras y destructoras del pensamiento de quienes debieran alentar la necesaria revolución.
Y tras pasar por el sueño y la esperanza que como un bello cuento de amor sacudió a los pobres de medio mundo, llegó la hora de las traiciones, de la propia contrarrevolución propiciada por aquellos que se habían hecho con el poder de los revolucionarios.

¿Cuántas revoluciones
quedan aún por hacer?
¿Y por traicionar?
¿Y cuántos luchadores morirán
para abrir el camino a nuevos triunfadores?

Y concluye Munárriz:

Termina aquí este cuento,
el cuento triste
del siglo que murió, que falleció,
que pareció poder construir la utopía.

Como no terminó el holocausto, que en tierra y mar se continúa sucediendo. Como cada vez hay más injusticia, desequilibrios, explotaciones en el mundo y alienaciones y traiciones para intentar impedirlo. Pero leyéndote, conociéndote, podemos mirarnos al espejo, sonreír y decir contigo: pero fuimos y somos seres humanos que creemos en la ética, la libertad y la justicia. Y termino con el cuento triste de tus sueños:

Pero mientras los pobres luchaban por sus sueños
en la selva capitalista,
y peleaban y morían
por defender sus ideales,
allá en la patria de la revolución,
en la boyante Unión Soviética,
una eficaz carcoma
roía y corroía sus entrañas:
la dictadura del proletariado
pasaba a ser la dictadura del partido,
y ésta la de los funcionarios, aparatchik
...
que hizo del paraíso una cárcel inmensa
y socavó el futuro borrando la esperanza.

De todas maneras, Jesús, estoy seguro que tras la lectura de éste libro poético y el sueño truncado de la revolución, mantendremos la esperanza al menos con las palabras de Karl Kraus, que en su Antorcha, en una respuesta al periódico Pravda, en los años 20, aunque desde un punto de vista irónico crítico, escribía sobre el comunismo:

Que el Diablo se lleve su práctica, pero que Dios nos lo mantenga como amenaza constante sobre las cabezas de quienes poseen fincas y, para conservarlas, enviarían a todos los demás a los frentes del hambre y del honor patrio, diciéndoles, a modo de consuelo, que la vida no es el supremo de los bienes. Dios nos conserve el comunismo para que esta gentuza, tan insolente que ya no sabe que inventar, no se nos vuelva más insolente todavía; para que la sociedad de quienes poseen el derecho de disfrutar en exclusiva y consideran la humanidad sometida a su mando suficientemente dotada de amor como la sífilis que recibe de ellos, para que esta sociedad, digo, al menos se vaya a la cama con una pesadilla. ¡Para que al menos se quede sin ganas de predicar moral a sus víctimas y se quede también sin humor para hacer chistes sobre ellas!
 


lunes, 24 de julio de 2017

número 133

 
 
CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE
 
 
Del sueño al desencanto.
 
               Hay personas sombrías con ideas optimistas y también están los pesimistas alegres. Bujarin era de una naturaleza asombrosamente íntegra: quería rehacer la vida porque la amaba.
                                                                                                                           Ilia Ehremburg
 
Ni con dogmatismo ni con cólera: la revolución rusa del 17 fue el más anhelado e importante acontecimiento político del siglo XX y mantuvo a millones de ciudadanos, sobre todo los más sufridos y explotados, y los que aspiraban a un mundo más justo y menos supeditado a los capitalismos e imperialismos devastadores, en la esperanza de su consolidación. Su caída supuso la frustración del sueño que la alentó.  No es fácil argumentar las causas de la victoria - derrota. Su acoso mundial desde sus inicios -más de una decena de países sufragando una rebelión interior contra ella- la debilidad del ser humano, aunque sea revolucionario, para huir de los ancestrales vicios del poder y la personalidad dictatorial basada en el uso de la fuerza, la pusieron en peligro desde sus inicios, pero sobre todo cuando comenzaba a consolidarse. Sus primeros años se debatieron entre  la lucha por mantenerse firme ante el terrible acoso interno y externo que quería derrotarla, y el debate revolucionario entre social democracia y marxismo leninismo tanto en el Parlamento como en discusiones masivas entre obreros, campesinos e intelectuales para la mayor transformación social y política que conocieron los siglos, inspirada en textos de los grandes creadores revolucionarios del siglo XIX, cuyas teorías intentaban aplicar en medio de las convulsiones que vivían. Triunfarían los que apostaban por un estado militar y represivo absolutamente centralizado frente a los más marxistas que buscaban dar pasos que terminaran con la consolidación del Estado hasta su necesaria desaparición.
 
Fue tal su impacto que los gobiernos militarizados y de un capitalismo  salvaje tuvieron que abrir paso a vías social democráticas e incluso a lo largo de los años, sobre todo tras la hecatombe mundial provocada por el fascismo y nazismo, impulsar beneficios sociales para las poblaciones, que paliaran el efecto de pura explotación a que estaban sujetas por banqueros, capitalistas, y regímenes monolíticos.
 
En esta reflexión sobre lo que no es un simple aniversario, sino un motivo de estudio para  aplicarlo al presente y al futuro, vamos a transmitir las palabras de uno de los hombres más importantes y lúcidos que participaron en ella, que al margen de epítetos, descalificaciones  o elogios, marca con su vida y obra ese auge decadencia que va de 1917 a 1937: me refiero a Nicolás Bujarin, agudo economista, comunista convencido y tal vez el hombre en el que había puesto sus esperanzas, ya en su decadencia final, Vladimir Lenin, y al que Stalin consideró el mayor enemigo de su ascenso dictatorial y su equívoca transformación de la URSS en estado totalitario al tiempo que se negaba a aplicar sus teorías económicas que buscaban un desarrollo pensado en beneficio de la población y no en el egocentrismo militar, autártico y de deformación del partido bolchevique. Por eso, como hizo con  otros fundamentales comunistas que habían llevado a término la revolución de octubre, le torturó y asesinó para consolidar su poder absoluto.
 
Escribe Bujarin al triunfo de la Revolución, palabras vigentes para nuestro tiempo histórico:
                Tratando de obtener las mayores ganancias, los capitalistas buscan fuerzas de trabajo, más baratas y al mismo tiempo la mayor explotación posible. Se persigue así la "cacería" de trabajadores, lo que se llama en Occidente "el efecto llamada". Y al tiempo en aras del máximo beneficio se desplazan mercancías y capitales cada vez más lejos de su país de origen.

Y en un discurso en La Sorbona, ya en 1936:

El fascismo, tanto en la teoría como en la práctica, ha llevado a un extremo las tendencias autoindividuales, ha erigido un estado totalitario todopoderoso sobre todas las instituciones y lo despersonifica todo, a excepción de los dirigentes y superdirigentes... La despersonificación de las masas es proporcional a la glorificación de los dirigentes.

A su regreso a la URSS comienza su persecución directamente ordenada por Stalin. Al fin él y su mujer son detenidos. Bujarin sería torturado y como otros dirigentes de la revolución, Zinoviev, Kamenev, incurriría en esa confesión no sabemos los procedimientos empleados para que cientos de ellos que no escaparían a la pena de muerte confesaran las mismas o parecidas palabras, diría en su proceso:

Con brillante aplicación de la dialéctica marxista-leninista Stalin fue totalmente correcto al refutar toda una serie de posiciones teóricas del desviacionismo derechista del que yo era el único reprobable.

 Antes de morir dirigió una escueta a nota a Stalin, que lógicamente éste no contestó. Decía en ella:

Koba, ¿qué necesidad tienes de matarme?

Pero las palabras más importantes, antes de que fuera asesinado, son las que escribió para los comunistas:

Me dirijo a vosotros, la futura generación de dirigentes del partido, cuya misión histórica consiste en aclarar la monstruosa red de crímenes que en estos días está creciendo una vez más, extendiéndose como el fuego, asfixiando el partido.
La política de Stalin nos conduce a la guerra civil. Tendrá que abordar las revueltas con sangre. será un estado policiaco.

El gran escritor Alekxandr Blok, otra víctima revolucionaria, en breves palabras nos describiría lo que pensaban muchos de quienes acompañaron a Lenin, Trotsky, Kamenev, Zinoviev, Bujarin y cientos de nombres que podríamos añadir, aquellos días de octubre del 17:

 
 
 
 ¿Qué hacer si me engaño un sueño, como todos los sueños, y la vida despiadada me atizó con un látigo cruel?

Pero el comunismo, teoría y práctica de una vida distinta, que culmina en la desaparición del Estado tal como se viene configurando desde siempre, y en una sociedad no escindida en explotadores y explotados, y que hasta ahora no ha podido aplicarse, responde a las palabras que un día me dijo mi amigo Saramago:

El comunismo ha muerto: Viva el comunismo
 

lunes, 3 de julio de 2017

número 132


DE ELECCIONES.  EL HOLOCAUSTO DEL PENSAMIENTO



Las nuevas elecciones políticas, sea en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, para el Gobierno o para un partido, muestran como ya no existen periodos de reflexión, exposición y debate crítico de programas concretos entre quienes han de votar, dudas y aportaciones para exponer problemas no coyunturales o de mera organización, sino fundamentales, del presente y, sobre todo, del futuro. Todo se ha convertido en espectáculo. Basta un teléfono, una tableta, 3 líneas machacantes que usen dos o tres eslóganes que se repiten continuamente, ataques groseros y reiterativos a los contrincantes, unos vivas y unos mueras y concentraciones donde solamente habla el que aspira a ser dictador y busca aplausos y gritos de apoyo al líder y no razones.
 
No faltan  las continuas apariciones en televisión y otros medios que dicen comunicativos y sobre todo la reiteración de mensajes tan simples como falaces y ayunos de contenidos, huecos y alienantes, para arrastrar entre los militantes  el fervor que les exigen y anular las controversias y razonamientos. Músicas, banderas y palabras como mercancía publicitaria. Y reprobación de los "otros" que no excluye la mentira o lo escatológico.
 
En resumen: mítines constantes y lenguaje primitivo. Así se conquista una Nación o un partido. No hablemos de los contrarios que siguen caminos paralelos a los de los vencedores.
 
Hace siglos escribió Montaigne:
Fundar la recompensa de las acciones virtuosas en la aprobación de los demás y adoptar un fundamento demasiado incierto y confuso. En particular en un siglo corrompido e ignorante como éste, la buena estima del pueblo es injuriosa.
 
¡Qué escribiría si viviese en el siglo XXI!
 
Y Robert Walser, en 1940:
Como los dictadores surgen casi siempre de las capas bajas del pueblo saben exactamente lo que el pueblo anhela. Al hacer realidad sus propios deseos, hacen realidad los de los demás. Al pueblo le gusta que se le preste atención, que se sea, ora paternal y cariñoso, ora severo con él. De este modo se le puede convencer incluso para ir a la guerra... Vivir bajo tutela y ser maltratados es el máximo honor al que podemos aspirar. Pero someterse es mucho más refinado que pensar. Quién piensa se subleva, y esto es tan feo, tan nocivo...
 
Ya escasean los seres solitarios que vean, escuchen, piensen. Que odien los aplausos, las concentraciones y aclamaciones. Hemos llegado al gran holocausto del silencio en la sociedad del vocinglerío, y del pensamiento y la sensibilidad en la instauración comercial del mal gusto y la engañosa publicidad. Es el progreso. Todos uno, uno todos. Felices. Que las masas, en el fútbol, los conciertos constantes de melopeas ruidosas y luminosas y movimientos esperpénticos y hasta salvajes, propios para la alienación colectiva desde que se es muy joven, o  las grandes concentraciones festivas de líderes y Vírgenes, organizadas y desarrolladas de forma similar, también patrióticas -que nefasta la palabra Patria-. Todos se identifican en la turbamulta gozosa y aparentemente feliz. Solo falta en nuestra actual civilización, que no en la de otras religiones, el viejo espectáculo de las iglesias cristianas: que en las plazas públicas, ante el júbilo del pueblo, se queme o ahorque a los pensantes, a los críticos, a los solitarios, a los diferentes. Pero cada vez quedan menos herejes. Aquello de marchemos todos juntos y yo el primero por la senda del espectáculo del mundo que ha conseguido aunar política, literatura, sexo y vida, confluye en el gran mercado publicitario donde se queman las palabras y los pensamientos -y hasta se organizan en todas partes Ferias del libro, por ejemplo, para consumarlo.
 
A veces, cuando uno reflexiona así, no puede por menos de preguntarse: ¿para qué y para quién escribes estas cosas? Y tras largo silencio tal vez pueda responderse: para mí mismo. Si no fuera por las palabras, las dudas, y los razonamientos que te impregnan sobre su uso, te resultaría imposible continuar viviendo. Y además así podrás recoger con orgullo que alguien pueda llamarte cavernario, pesimista, retrógrado, porque al hacerlo ignora que entonces sonreirás y serás tan feliz como cuando las escribes, aunque para nada puedan trascender, porque te sientes humano y consciente de que uno no será uno sino el que huye de que uno sean todos.


martes, 6 de junio de 2017

nº131

 
JUAN GOYTISOLO. EL ESPAÑOL SIN GANAS
sobre el exilio, el lenguaje, la crítica, la ortodoxia y las censuras.
 
En el año 2007, en la revista que dirigía, República de las Letras, dediqué un número extraordinario a la vida y la obra de Juan Goytisolo. Fue uno de mis mejores amigos. Pasé quizá la mejor nochevieja de mi vida en su casa de Marrakesh, ciudad en la que nos vimos varias veces. Era un referente literario y político. No gustaba a la mayor parte de los escritores, críticos e intelectuales, por sus ideas, siempre en la crítica de lo políticamente correcto, la xenofobia, la incultura, la destrucción del lenguaje. Era, para la mayor parte de los políticos persona non grata. Al morir todo se olvida. Y hoy todos los medios de comunicación no dudarán en publicar alabanzas sobre él, porque al final, casi, de su vida, ya fue premiado. Eso es lo que importa. No el contenido de su obra, el análisis del fascismo que vivimos, del capitalismo salvaje que mata diariamente a miles de personas, la asimilación del mercado por una literatura cada vez más banal y mediocre.
 
Pero es mejor que sean sus palabras quienes le definan. En la entrevista que abría aquel número titulada Conversación de conversaciones, en la que recogía  testimonios suyos, es donde se encuentra Juan Goytisolo. Abría la misma con el siguiente texto, definitorio de la mentira que envolvió y envuelve a España desde los tiempos de Franco:
 
El año 1931 es el año en que se proclama la II República Española. El año en que nace Juan Goytisolo en Barcelona. Una familia conservadora, burguesa. Un bisabuelo que era latifundista en Cuba. Juan descubrirá, a los diez años de edad, cartas escritas por esclavos que en sus plantaciones trabajaban. La tristeza llevaba ya años envolviendo su vida. Ausencia de la madre, asesinada, le dice su padre, por los rojos. Ya joven descubrirá lo que fue una mentira más de aquel tiempo de escarnios e infamias. Inicio de la historia que un día tendría que reescribir. Negar para purificar la memoria hipotecada por la educación franquista. Porque fue uno de los bombardeos que Franco y sus aliados desarrollaron en Barcelona el que asesinó a su madre.
 
Y así llegará el exilio y la ruptura con su país. Escribe, ya en París:
 
A los veinte años quería salir de España. Pasé de una atmósfera cerrada y opresiva al París de los años 50, el mejor momento de la literatura francesa. De un desierto a un mundo cultural rico. Cuando comienzo a colaborar con la prensa francesa escribiendo artículos que criticaban más o menos el franquismo, mi vuelta a España se torna imposible... conocí a Guy Debord, el autor de "La sociedad del espectáculo" que me enseñó una lección fundamental en mi vida al mostrarme otro París, el de la Gare du Nord, los cafetines, los rincones marginales y los suburbios, absolutamente opuesto al París monumental y turístico. Luego, ya con Monique Lange, mi mujer, conocí el mundo literario y editorial parisino, y al escritor Jean Genet, junto con Monique la personalidad más determinante en mi obra y en mi vida. Genet me mostró lo que yo estaba buscando. Me decía lo que yo necesitaba escuchar.
 
Y Juan Goytisolo, que no deseaba le enterraran en un cementerio cristiano, encontrará su sepultura en Marruecos, en Larache, al lado de donde lo fue Jean Genet.
Antes de morir acudí con él a un notario para testificar que la biblioteca que tenía en Marrakech la legaba al Ministerio de Cultura, y yo conocía su existencia por haber estado en ella Con el dinero que le daban a cambio, pagaría los estudios y el crecer a la vida de los 3 hijos que le acompañaron en su vida, marroquíes nacidos de Abdalhadi y Abdelhak con los que compartió tantos años. Desgraciadamente le habían robado las cartas y testimonios y libros que de Genet tenía.
 
El silencio se cernió sobre Goytisolo, cuando no las descalificaciones.
 
No tardaría en volverme a consecuencia de mi nomadeo y viajes en ese raro espécimen de escritor no reivindicado por nadie, ajeno y reacio a agrupaciones y categorías....Si me preguntan si me considero parte de la sociedad española, digo que no. No comparto los valores de esta sociedad, me siento extraño a ella. Por otra parte la mayoría de los escritores que admiro siempre actúan a rodapelo de la sociedad. Como decía de una manera expresiva Luis Cernuda eran "españoles sin ganas".
 
Siempre dijo que su única patria era Cervantes, la fusión de obras como El Quijote y las mil y una noches, Fernando de Rojas y Juan de la Cruz, Góngora y Quevedo, Francisco Delicado y Mateo Alemán, hasta llegar a Américo Castro.
 
Y tarea literaria:
 
Como si España careciera de pasado, resultaba necesario "iluminarse" con la literatura del siglo XX realizada en el mundo... En el exilio encontraría una nueva forma de ver la política, la cultura, la moral, el sexo, para ir sentando las bases de un camino propio.
 
Considera fundamental sus obras rupturistas incluso con su anterior creación: "Señas de identidad, Don Julián, Juan sin tierra".
 
Era la labor del desmantelamiento y destrucción julianescos del alcázar lingüístico que sustentaba el nacionalismo de Franco y de la Falange... Mi despego de los valores oficiales del país había llegado a tal extremo que la idea de su profanación, de su destrucción simbólica me acompañaba día y noche... Yo creo que el deber fundamental de un escritor, el único compromiso que acepto es ese, el de devolver a la cultura a la que uno pertenece un idioma distinto del que ha recibido de ella. Hay que reinventar el lenguaje.
 
Como hizo Paul Celan a lo largo de su vida y obra con el nazismo. Y une el pasado con el presente.
 
Relectura, participación del lector en la empresa creadora de un libro, es la mejor receta que conozco para potenciar su vida espiritual empobrecida por la agresión permanente de la nueva técnica de una modernidad incontrolada y que, como un nuevo Leviatán, apunta y destruye nuestros horizontes... La literatura lo ha sido todo para mí. No concibo  la vida sin ella. He vivido siempre en el mundo de la literatura. Pertenezco a otra época.. Escribo a mano. No sé lo que es un ordenador ni quiero saberlo... En mi opinión los vencedores de la guerra fría están logrando algo inédito en la historia de la humanidad: el descubrimiento o parasitismo de la especie humana gracias a una hábil combinación de la tecnocracia y el tecnomercado.
 
Y para conocer su visión sobre la literatura, la cultura, y la negación de la ortodoxia de los nacionalistas, unas palabras más:
 
Creo que el contacto con gentes de otras culturas es necesario... Tener cuatro lenguas es mejor que tres. Por eso cuando veo que quieren imponer el monolingüismo en Cataluña o el País Vasco no lo entiendo. Estoy en contra de todas las identidades exclusivas y agresivas que niegan a los demás. Un país que tenga una variedad de culturas dentro del marco de ciudadanía, me parece idóneo. Una cultura es en realidad la suma de todas las influencias externas que ha recibido. Intentar buscar una raíz única, una esencia única, conduce no solo a la ruina de esta cultura sino a los peores excesos, a los crímenes que realizan esos nacionalistas que yo llamo " de calidad... Estoy  totalmente en contra del nacionalismo cultural, porque para mí es la muerte de la cultura.... Estoy en contra de todos los nacionalismos, no importa si es vasco, catalán o español. Estamos volviendo a un cierto nacional catolicismo español que también me preocupa
 
Y como colofón final, la crítica, el conformismo:
 
Lo peor para mí, mucho más que el mercado, es como siempre la mediocridad de la crítica. Parece que hay como un mal hábito de los críticos consagrados a ensalzar la mediocridad. Mi obra no puede ser bien considerada porque va en contra de toda la corriente literaria actual, es decir, lo que se está promoviendo es la literatura light, que es una literatura que el público sigue... Para mí siempre ha sido fundamental mantener una independencia con respecto al poder, a los partidos políticos, a los grupos empresariales... Hoy la censura comercial pende sobre la totalidad de los escritores. Esta censura me parece mucho más peligrosa que la política...
La resignación y el conformismo con los poderes fácticos reina en el campo literario como en los felices tiempos del franquismo
 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Nº 130


EL VALLE DE LOS CAÍDOS, FRANCO Y EL HELDENPLATZ ( PLAZA DE LOS HÉROES) de THOMAS BERNHARD.

                                       El Estado es una cloaca hedionda y mortífera, la Iglesia una abyección 
                                       universal. (T.B)

4.
En el centro de un país llamado España, saliendo por la autopista A-4 de su capital, Madrid, en dirección a los mares del Norte, se encuentra el gran símbolo del franquismo, único de los nazi fascistas que perviven en España y Europa: el Valle de los Caídos.
Una gigantesca cruz y una explanada, con su mausoleo faraónico, en los que miles de presos después del 39 fueron sacrificados, con su trabajo, y a veces con su vida,, durante veinte años, para erigirlo.
El verdadero motivo era crear no solo una tumba fastuosa, sino que todo el recinto, con su aroma católico fascistoide despidiera un fétido olor que enmerdara toda España glosando a los criminales vencedores y acentuando la tragedia de los vencidos, para que lejos de enterrar a sus "héroes" continuaran contaminando  la vida política, social y cultural del país.
Por eso, la única solución no sería sacar los restos del criminal Dictador de su tumba, sino volar el recinto entero para que no quedase el mínimo vestigio de lo que continúa siendo el mayor escarnio de los tiempos nazis desaparecidos, al menos en su glosa pública y culto continuado, que no en su realidad, en los países europeos en que se desarrollaron, y que en España, lejos de renegar de ello todavía siguen muchos conmemorando aquellos hechos del mayor terrorismo ejercido sobre la nación, heredera de la Inquisición y la explotación inicua de sus pueblos sometidos a las sucesivas monarquías.
 
En su obra Heldenplatz, Thomas Bernhard recrea la tragedia del profesor Josef Schuster, perseguido en los años 30 por los nazis, exiliado a Inglaterra, y que 50 años después comprueba que "todo sigue igual" al regresar a una de las cunas del hitlerismo, Viena, y se suicida ante la visión de la plaza donde se implantó, con la llegada del austro-alemán Hitler, el nazismo.
 
Mira la Heldenplatz gritaba mira la Heldenplatz ella oye todo el día el griterío de la Heldenplatz durante todo el día continuamente continuamente continuamente es para volverse loco para volverse loco todavía me volveré loco me volveré loco.
 
Casi cincuenta años han transcurrido en España desde que murió Franco. Y todavía en las calles, en la televisión y sobre todo en las palabras y actos de sus sucesores, se encanalla el lenguaje franquista, nos destrozan los actos políticos y culturales que en silencio o incluso rememorándole, lo glorifican, y el constante gorjeo de las ceremonias católicas con su presencia en la enseñanza, la cultura, las continuas fiestas y conmemoraciones, los ritos que las mantienen en un primer plano de la vida política y social.
 
España. Austria. Francia. Italia. Hasta algún país nórdico y otros del centro del Continente, en oleadas de incuria salvaje y acentuado crecimiento xenófobo,  y auge de la ultraderecha heredera de aquellos regímenes, resuena en nuestros oídos, inunda nuestros cerebros, intentan enloquecernos.

Es solo cuestión de tiempo que los nazis vuelvan al poder (Bernhard no vivió para contemplar este fenómeno en el país imperialista, más retrógrado y acultural del mundo, Estados Unidos) todos los signos lo indican los rojos y los negros hacen el juego a los nazis (camisas rojas de obreros, camisas negras de fascistas, de toda la vida, ideas y pensamientos fagocitados por los nuevos signos de alienación vertidos por la publicidad y la explotación neocapitalista que destruye el mundo).
Y continúa Bernhard:

La verdad es que las cosas son hoy realmente como eran en el treinta y ocho hay más nazis ahora que en el treinta y ocho... solo hace falta que hables con cualquiera al cabo de poco tiempo resulta ya que es un nazi da igual que vayas al panadero o a la tintorería o a la farmacia o al mercado en la Biblioteca Nacional creo estar entre puros nazis... en Austria debes ser católico o nacionalsocialista todo lo demás no se tolera todo lo demás se aniquila y de hecho cien por cien católico y cien por cien nacionalista... En este Estado un hedor insoportable se extiende... y desde el Parlamento por este País abandonado y depravado. Este pequeño Estado es un gran montón de basura.

Pensemos nosotros en España 2017. ¿El presente vislumbra el futuro que desde Estados Unidos a Europa nos muestra la presencia de los nuevos nazis convertidos en demócratas? Y la Iglesia Católica aberrante, absorbente, alienante y eterna. El Gobierno y su explotación salvaje, su terrorismo corruptor que impregna todas las instituciones del Estado, el PSOE o el nacionalismo que en España como en otros países encubre ansias de poder y corrupción dominado por quienes anhelan implantarlo, la negación del pasado y colaboración con el presente dirigido por los herederos de la Weimhart, los bancos alemanes, la cultura vendida y sacrificada a las multinacionales que destruyen el pensamiento y la belleza y todo lo convierten en mercancía.
Porque el pasado de las grandes concentraciones en las múltiples plazas de los Héroes, los desfiles militares, los himnos y las banderas se continúan en un presente de nuevas formas tecnológicas y comerciales, con rutinarios, simples y repetidos hasta la saciedad mensajes, entierro de la razón, la libertad, el diálogo, la creación estética y política, un infausto mundo desideologizado en el que no naufraga la economía al servicio de la minoría que domina el Planeta mientras se continúa devastando la civilización, la ética y destruyendo lo más humano de los seres humanos.

Todavía, como corolario de las reflexiones dudas que apuntamos, unas palabras de la obra escrita por Bernhard en 1988, un año antes de su muerte, porque ese trágico discurso político, cultural y humano que escribió 50 años después de la derrota del hitlerismo, en su Austria católica y socialdemócrata fascista, es referencia para España cuarenta años después de la muerte de Franco, la España católica, monárquica y demócrata fascista de ayer y de hoy.

El lenguaje de esa gente es tan repulsivo escuchar al Canciller Federal (nuestro Presidente que el monarca es más formal que efectivo) no es capaz siquiera de terminar correctamente una frase y los otros tampoco esa gente no produce más que basura lo que piensan es basura y su forma de expresarlo es también basura... la mentira lo domina todo... la vida intelectual en esta ciudad se ha asfixiado casi en la bajeza y en la estupidez de sus traficantes de puestos... en los últimos cincuenta años los gobernantes lo han destruido todo los intelectuales lo han destruido todo con su estupidez el pueblo lo ha destruido todo con su estupidez los partidos y la iglesia lo han destruido todo con su estupidez abyecta... la iglesia y la industria han sido siempre culpables... todos los días se dice y se escribe algo en contra pero lo que se dice en contra y se escribe en contra no se oye ni se lee.

Porque en todas partes una censura tan sutil como efectiva impide que, por ejemplo, obras como esta que comentamos o palabras creadas por algunos no correctos intelectuales españoles  puedan visionarse o leerse en el mercado publicitario que domina los medios de comunicación y el mundo literario.
                                           

                                       

miércoles, 10 de mayo de 2017

129

 
3. SOBRE EUSKADI, LA CONTINUIDAD REPRESIVA DEL GOBIERNO Y LA FALTA DE DIÁLOGO.  FERNANDO ARAMBURU Y CITAS DE JOSEBA SARRIONAINDÍA.
 
Primera cita.
 
En el País Vasco no hay sino piedra, vasquismo sordo, vasquismo mudo. En la piedra vasca no hay sino ruido de golpes y ecos.
 
La ideología cristiano franquista, la continuada práctica y doctrina inquisitorial, la "profesionalización" económica y política de quienes dirigen las asociaciones de víctimas del terrorismo, y los intereses cavernarios del Gobierno y del Estado. que necesitan de una constante percusión publicitaria sobre un tema en el que se consideran vencedores para así desligarse de sus propias violencias políticas, económicas e incluso terroristas, se superponen a la necesidad de un diálogo entre quienes, afortunadamente, cesaron en su violencia terrorista para buscar otros caminos de acción política. Continuidad de directrices trazadas desde los tiempos de Aznar y Mayor Oreja, para instrumentalizar a las víctimas de ETA, con organizaciones que hablan en su nombre para servir sus intereses presentes y de futuro. Mientras se culpabiliza a quienes hablan de diálogo. Al fin, buenos seguidores de Santo Tomás de Aquino:
 
Los mayores gozos de los bienaventurados en el cielo será contemplar los sufrimientos de los condenados en el infierno.
 
Aquí, los bienaventurados son los "vencedores" y los sufrimientos de los "vencidos", los presos y militantes o quienes busquen la pacificación para Euskadi. Imaginemos la diferencia con lo ocurrido en otros países. Uruguay, por ejemplo, donde un "terrorista" llegó tras la paz a ser proclamado Jefe de Gobierno. O lo ocurrido con el IRA en Irlanda. O lo que se vive actualmente en Colombia.
Porque las víctimas, no son quienes pueden reclamar un papel político. Ellas, por desgracia, solo son víctimas y nada ni nadie podrá ya compensarlas. Víctimas reconocidas como tales, a diferencia de las miles que ocasionó el genocida Franco y muchos de sus dirigentes, a las que incluso no sólo no se reconoce, sino que se prohíbe buscar sus "restos".
Euskadi, que también sufrió otro terrorismo, con torturas, represiones e incluso asesinatos, luchó en tiempos del franquismo por su libertad ante la represión no solo política, sino incluso cultural que sufría. Eso llevó a luchas de toda índole, pacíficas, violentas, y al final, desgraciadamente, equivocadas.
 
Segunda cita.
 
A veces da la sensación de que los huecos de la tierra se llenan con nuestros muertos y nuestros sueños.
 
Los corruptos gobernantes del Gobierno español, que someten a gran parte de los ciudadanos a una siniestra explotación y destrozan derechos humanos y hasta pálidas conquistas sociales, no solo desean "honrar" a los muertos, sino victimizar los sueños de justicia y libertad de quienes quieren una paz justa y no el eterno "¡ay de los vencidos!"
Pero el lenguaje es hoy una impostura. Quienes hablan de paz solo piensan en la venganza. Y quienes son condenados al silencio o denominados incluso "cómplices de los terroristas" solo desean buscar unas estructuras socio políticas ajenas a la corrupción y otras formas sutiles de represión. Ya Friedrich Nietzsche decía que no hay razón en el lenguaje, que el lenguaje es una vieja embaucadora y que mientras sigamos creyendo en la gramática no ahuyentaremos la idea de Dios, no superaremos nuestras estrechas limitaciones. Ese lenguaje que en cambio bendice torturas, guerras, bombardeos, Patrias, banderas, y si es preciso envía a la muerte a sus ciudadanos, o destruye ciudades y pueblos en aras de sus intereses económicos. Pero eso no son ni atentados ni actos de terrorismo, aunque causen millares y millares de muertos.
Se habla de paz mientras continúa la represión y se castiga a las familias de los presos, a los que al tiempo se aplican leyes especiales a modo de venganza. Nadie pone en duda lo inexcusable de la paz ni deja de condenar la deriva de ETA como impulsora de atentados sin justificación ni humana ni política, pero tampoco dudamos de que cuando estos gobernantes, que fueron ministros del Interior o aprobaron las torturas a todos los detenidos vascos y propiciaron incluso asesinatos policiales de bandas surgidas a las sombra del Estado hablan de paz, implican en sus condiciones que se acepten las estructuras socio políticas y culturales establecidas de dominación capitalista y sometida al imperialismo multinacional. Y de hecho buscan que se acepten sus monopolios de la violencia.
 
Fernando Aramburu. El compromiso de los escritores.
 
No vamos a referirnos a la obra literaria del escritor. Reflexionamos sobre el escritor y su compromiso social, político, con ocasión de la concesión de uno de los innumerables premios recibidos por su última obra, que siendo literaria, han convertido sobre todo en política. El de Francisco Umbral. Fotos en que aparece, condescendiente, por usar una palabra no lesiva, al lado de personajes como Rajoy, Zoido, Méndez de Vigo, Cristina Cifuentes, Ana Pastor y otros. Habla Rajoy que nos sorprende al decir que había leído con entusiasmo su novela. No nos asombra por lo del entusiasmo, sino porque haya sido capaz de leer un libro, cuando se nos había dicho mil veces que solo leía diarios deportivos.
Y cuando habla Aramburu, que desde nuestro punto de vista, en los momentos que atraviesa España no debía aceptar rodearse de semejante compañía, y ya que lo hizo, no dirá una sola palabra para denunciar el "terrorismo de la corrupción", que empobrece e incluso mata a tantos ciudadanos españoles, ni, aprovechando la presencia del Ministro que se dice de Cultura, denunciar a un Estado en el que los escritores jubilados no pueden cobrar sus derechos de autor, ni las conferencias que den, o artículos que escriban, si esa cantidad sobrepasa los 7.000 euros anuales, porque de ser así, se les quitará o rebajará al mínimo la pensión, no llegará a doscientos euros al mes con lo que tendrán que vivir si carecen de otros bienes.
 
Esas imágenes en las que todos aparecen sonrientes y parecen buenos compañeros y sobre todo esa ausencia de palabras por parte del escritor sobre la realidad que nos acosa, deforman al propio escritor que es incapaz en ocasión semejante, por quienes le acompañan, de realizar una sola crítica, ya que le brindan la ocasión, sin que le impongan la censura, que tantos sufrimos por no poder decirles en su cara lo que pensamos de semejantes gobernantes, sobre quienes destruyen el pensamiento, la literatura, la libertad y la ética.
 
Última cita de Joseba Sarrionaindía.
 
La patria de los vascos es el euskera. El euskera es nuestra patria, pero una patria que nos ha sido usurpada y escamoteada durante generaciones, pues los vascos hemos nacido en un pueblo sometido y humillado al que se le ha impuesto otro idioma y otra cultura. Yo creo que casi todos los vascos añoramos un uso natural,  práctico e inocente de nuestra lengua, como anhelamos un país en que no tengamos que reivindicar y reafirmar nuestra nacionalidad sino que podamos ser vascos sin restricciones y casi inadvertidamente... Vascos en el mundo, sin perder las raíces y la lealtad a lo heredado, lo que podría decirse sentido de la tierra, pero abiertos a la universalidad, a otras tradiciones y a otras sensibilidades que también representan sentido de la tierra. El mundo debe formar parte de nosotros, si queremos formar parte del mundo... Nuestras raíces en la lengua y la cultura vasca no son para cerrarse sino para abrirse a otras tradiciones.
 
 
 
 
 
 
 
 
 


miércoles, 26 de abril de 2017

128

 
 
1. LA CAVERNA DE LA MONARQUÍA, LA ARISTOCRACIA ECONÓMICA
 
    Y EL EJÉRCITO.
 
2. LOS LIBROS : FIESTAS, MERCANCÍA Y DESNATURALIZACIÓN.
 
Con citas de PLATÓN, SCHOPENHAUER, GAO XINGJAN, ROBERT WALSER
 
1- LA CAVERNA DE LA MONARQUÍA, LA ARISTOCRACIA ECONÓMICA Y EL EJÉRCITO.
 
Javier López Madrid, yerno de un connotado franquista, Juan Miguel Villar Mir, que gracias a su poder económico -amparado en el político- en la gran banca, o empresas como OHL, continúa la saga que los acerca, ayer y hoy, con la corrupción económica, aparece como uno de los grandes amigos de los nuevos monarcas. Ya en su anterior enjuiciamiento, Leticia, la reina, le mandó para apoyarle un mensaje tan cursi como deleznable.
A la historia del Rey emérito en otros controvertidos asuntos, se une la del marido de una de las infantas.
 
El poder del dinero une a los aristócratas, refugiados en sus cavernas palacios, en las que los políticos, los banqueros y oligarcas, "reinan" sobre el pueblo tantas veces ciego, que habita en su caverna particular, más inmensa, y bombardeada por los medios de comunicación que les muestran su "grandeza", sus lujosas vidas, sus poderosas herencias que se arrastran de una generación a otra y amplían sus posesiones y fuerza económica que no parece tener fecha de caducidad.
 
En estos días, que el ayer tampoco se ha olvidado, se festeja igualmente a uno de los más connotados fascistas del pasado franquista, Utrera Molina, con el traslado de sus restos mortales a un suntuoso mausoleo en Melilla, a los sones del Cara al Sol y llevando otro connotado personaje -que también alternó con los bebedores de agua madrileña que nos ocupan y ocupó el poder al lado de tan ilustres personajes como los que hoy entran y salen de juzgados y cárceles, Alberto Ruiz Gallardón, yerno suyo- con otros militares, su ataúd a hombros, para mostrarnos que ni el pasado ha muerto ni está el ayer escrito.
 
También se ha honrado a otro "ilustre" general del Ejército por algunos militares, sin duda un "terrorista" -es la acepción que se da a quien se alza en armas contra el poder institucional-. Pero en este caso, el general Sanjurjo nunca fue considerado terrorista, sino general del glorioso ejército que terminaría comandando Franco.
 
En la caverna, los allí encerrados, miran para otro lado, hablan de fútbol, semanas santas, cotilleos sobre los famosos, aceptando que las leyes son intocables y monarquía, aristocracia, poder económico, ejército, iglesia, deben ser respetados y no atacados.
 
Nos conformamos leyendo a Platón, que nos dice:
 
¿Crees que han visto de si mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego, en la parte de la caverna que tienen frente a sí? ¿Y que los prisioneros no tendrán por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?
Examina ahora el caso de una liberación de las cadenas, de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriera esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando la luz, y al hacer esto, sufriera y a causa del encarcelamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes.
(...)
Y si se forzase a mirar hacia la luz misma no le dolerían los ojos y trataría de eludirlo, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se muestran.
 
Sombras proyectadas por el fuego en la caverna: imágenes de la televisión, fotografías, textos de revistas o de nuevos medios de comunicación que guían a los "ciegos" por todas partes.
La luz: la razón.
 
Recuperar la razón, la libertad, la diferencia. Rechazar el espectáculo cotidiano que a través de los medios, los mensajes, y la publicidad, les aliena. Revolverse contra los símbolos y realidades consagrados por la Ley: religiones, monarquías, leyes económicas, justicia. Perder el miedo, que es la sumisión. Pensar, luchar...
 
Prisioneros: el pueblo español víctima de las tradiciones y el capitalismo imperialista que domina el mundo. Ciego a la hora de votar, en buena medida. Recluido en su caverna propiedad del Estado, consumiendo el falso espectáculo de las palabras mendaces y las imágenes engañosas, fuegos artificiales de la sociedad virtual que maneja además el nuevo Dios de la publicidad

¿Curarse de la ignorancia? ¿Dónde encontrarían los pensadores, políticos, que desprecien el lenguaje del que todos parecen provenir y recuperen las justas y precisas palabras, no correctas, que les saquen de las sombras y les guíen a la luz de las transformaciones políticas y sociales?
Porque en ella encontrarían la libertad, el pensamiento crítico, la rebelión contra la sumisión y la esclavitud. Mas el sistema represivo y la alienación inteligentemente manipulada, las leyes y las costumbres, nunca descansan. Y con eso se mantiene la caverna. Y en ella habitan gran parte de los ciudadanos.


2. LOS LIBROS: FIESTAS, MERCANCÍA Y DESNATURALIZACIÓN.

Aniversarios, fiestas, celebraciones. La desnaturalización de la literatura. Multitudes comprando lo que suena, se publicita. Y cientos de escritores sometiéndose a las leyes del mercado. Mas no necesitamos palabras propias. Los ríos auténticos de la literatura carecen de pasado o presente. Su caudal no tiene fecha de prescripción. Se desarrollan y nos alimentan con los que supieron encauzar el pensamiento y la belleza a través de auténticas palabras y rigurosas
creaciones.

Leamos.

Schopenhauer.

Los libros malos son un veneno espiritual que destruye el espíritu. Y porque la mayoría de las personas en lugar de leer lo mejor que se ha producido en las diferentes épocas se reduce a leer las últimas novedades, los escritores se reducen al círculo estrecho de las ideas en circulación, y el público se hunde cada vez más profundamente en su propio fango.

Gao Xingjan.

Si el juicio estético del escritor debiera seguir las tendencias del mercado, ello equivaldría al suicidio de la literatura.

Robert Walser.

Los jóvenes que sin saber nada, desde la ignorancia de la juventud ya son recompensados con premios importantes, nunca llegarán a saber nada, escribirán siempre las mismas historias estúpidas, lo que de ellos se demanda, hasta que un día sean suplantados por otros, olvidados, sin vivir ni un solo minuto de su existencia.
(...)
Y si yo me estrellase y perdiese, ¿qué se rompería y perdería? Un cero. Yo, individuo aislado, no soy más que un cero a la izquierda. Y ahora al traste con la pluma. ¡Al traste con las ideas! Me voy al desierto. Quiero ver si en medio del páramo es también posible vivir, respirar, ser, desear, y hacer sinceramente el bien, y dormir por la noche y soñar.
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lunes, 10 de abril de 2017

127

 
 
 
 MERCADOS, PENSAMIENTOS, JÓVENES, VIEJOS, LOS CAMPOS DE BATALLA DEL DINERO Y LA ESTULTICIA
 
 
 
 
 
El tiempo en que me ha tocado vivir convierte los mercados en campos de batalla para que éstos pudieran volver a convertirse en mercados.
                                                                                              Karl Kraus

En la política y en la cultura. Mientras se habla de viejos o jóvenes, se olvidan las ideas, los razonamientos, que no tienen edad, solo lenguaje, belleza y búsqueda de igualdad y justicia.
Por desgracia hoy la política y la cultura solamente anhelan ocupar espacios públicos, dar espectáculo, triunfar al precio que sea.

La mente no es vieja ni joven: con apenas 20 años Thomas Mann escribe Los Buddenbrook, y con ochenta años Diderot escribe El sueño de D,Alambert. Con más de 75  Einstein continúa desarrollando pensamientos y trabajos escritos de una profundidad social, antimilitarista, y conceptualmente revolucionarios que todavía nos asombran. Podríamos continuar de Rimbaud a Picasso, pero no es necesario: el problema es que hoy lenguajes rufianescos son aplaudidos por quienes piensan en que el joven que los introduces habla de política, que la cultura le debe quedar muy alejada, o momias de aspecto juvenil, y da igual hablar de Ciudadanos que del PSOE son impulsores de una política que es más vieja que la que representan los franquistas continuadores del PP.

Solamente es joven la mente que busca el placer en la libertad, abomina de la LEY -estigmatizada por Kafka y que tiene un alcance universal, sea en religión o en política,- y que vive, tenga los años que tenga, en las dudas y no en los dogmas, en la investigación sobre el ser humano y los crímenes de la historia de ayer o de hoy y no en los catecismos, tengan el uso que quieran darle en iglesias o parlamentos. El ser humano que es capaz de pensar por si mismo y huir de la masa, del gregarismo y pasarse la vida aplaudiendo, sea a banderas o líderes, el que no se deja llevar por el consumo de la publicidad, en el político que más gente congrega -como hacía Hitler- o en el libro que más ejemplares vende, es el que busca la razón y la belleza y puede considerarse humano. Y al tiempo es el que dialoga, aunque sea consigo mismo, y abomina de las guerras, los imperialismos, la esclavitud, capitalismos de todas las especies, y servidumbres impuestas por ese puñado de terroristas que dominan el mundo, de las finanzas y de la cultura..

Frente al ruido el silencio, frente a la turbamulta y el vocinglerío, el violín solitario que desgrana una partitura de Beethoven. Frente al sexo cada vez más prostituido y mercenario, el amor, la mirada que habla, la caricia que penetra en el lenguaje que une e identifica dos seres humanos que buscan descubrirse el uno al otro. Frente al lenguaje empobrecido, que se contenta con breves palabras o frases de tres líneas, la corriente literaria de los ríos que desde la antigüedad inventan la música, la plástica, la hondura de las palabras que emocionan y enriquecen.

Cuando se bombardea un pueblo -que inmenso es ese no homínido que llaman Trump- se está enriqueciendo a quienes lo hacen, los dueños del mercado de las armas -buen embajador ha nombrado el PP en Estados Unidos´. Los monopolios editoriales son quienes imponen la no literatura, y también en el fraude de la pintura, no digamos de la aporrea música, naufraga la creación artística.
Y el espectador lector puede así, tras ver o escuchar unas palabras e imágenes sobre catástrofes de la sociedad esclavista, gozar con las innumerables imágenes de cuerpos jóvenes que venden lo que sea. Ahí sí, ahí es difícil que muestren a viejos para publicitar sus productos, que caerían en picado.

Qué silencio se imponen quienes hablan de terrorismo, para no hablar del continuo, inmenso, expansivo terrorismo que domina el mundo. Esos terroristas no serán buscados como criminales, se exhiben como grandes personajes que han triunfado en la sociedad de la publicidad y el consumo.

 
 


sábado, 18 de marzo de 2017

126


LOS POLÍTICOS Y EL PUEBLO O LA GENTE.
 
 
EL PUEBLO Y LOS NACIONALISMOS.
 
 
 
Se presenten como de derechas, izquierdas, liberales. Actúen preparando elecciones de cualquier índole, o ya instalados en el Gobierno o la oposición. Hablen de lo que van a hacer o de lo que están realizando en su gestión. A todos les une una muletilla idéntica: cuanto llevan a cabo, crean o efectuarán si en ellos confían es en nombre o por mandato del pueblo o de la gente. No solo se identifican con él: ellos son sus delegados. "El pueblo soy yo"·. Ya no es el rey quién así habla y se justifica en sus actos: ahora es la democracia. Y si los representados o sus partidos son corruptos, no importa, parte sustancial del pueblo les vota o aclama. Y lo mismo ocurre si se trata de un futbolista de fama o de alguien del espectáculo. Porque, insisten, quienes les acusan "no son el pueblo o la gente".
Y ahora ya no necesitan organizarlos en las barriadas, aldeas o ciudades, o montar reuniones con "ese pueblo" o "esa gente": basta dirigirles uno a uno mensajes de no más de tres líneas, con repetitivas e insustanciales frases, eslóganes, calificaciones o descalificaciones de "los otros", tan simples como machaconas, para que así se eliminen los razonamientos, el diálogo, las controversias, que ellos dirigirán a su vez a otros y los medios de comunicación los exhibirán como el sentir de los ciudadanos, aunque intervengan apenas una decena de ellos, pero que hacen creer representan la voluntad del pueblo o de las gentes. Son los nuevos catecismos, como el Ripalda: solamente demandan confirmación, que digan: sí maestro, que el pueblo y la gente, aunque conformen una minoría, se muestren como un eco de sus palabras, voceros de lo que se insufla con sus dogmas, coros que las repiten donde sea, del bar a la plaza pública y siempre con el apoyo de los medios de comunicación.
Y así "ellos", los que van a hablar en su nombre, pueden desarrollar su fuerza y su mandato en las superestructuras de su poder, aunque éste sea autárquico, dictatorial -pero siempre en la sociedad denominada democrática-, represivo o mero espectáculo, porque para algo han conseguido el mandato del pueblo o la gente que delega su poder en ellos, por muy autoritario o corrupto que sea. De Hitler a Stalin, del representante del liberalismo o la socialdemocracia o el fascismo a Trump.  Porque fueron los votos y las aclamaciones de la mayor parte del pueblo o la gente, de la que todos hablan y a la que todos representan, quienes les llevó al poder.
Y uno piensa en un  simple poeta que era pensador y hombre bueno, Antonio Machado, cuando hablaba de que no le hablaran en nombre del pueblo, sino de personas que tenían nombre, a las que podían dirigirse, una a una y no como si fueran un simple rebaño de ovejas, esa masa que tan profundamente analizó Elias Canetti. Porque la libertad solo puede residir en la diferencia, no en el aplauso mimético, en el diálogo que presupone escuchar y aceptar para discutir al que piensa de manera distinta a la nuestra, en la particularidad de cada una de las personas que habla a través de pensamientos y no de eslóganes.
Mas volvamos a esa perversa utilización del pueblo, o la gente, con la que se llenan la boca día tras día y mitin o conversación constante los políticos que dicen representarle, y lo vamos a hacer con otro poeta, que fuera secretario de la Academia sueca y los premios Nobeles, Artur Lundkvist:
 
El que con mayor grandiosidad habla del pueblo,
quiere utilizarlo para sus propios fines.
El que se hunde en las profundidades del pueblo,
quiere evitar sus propias responsabilidades.
El que se emborracha con el pueblo,
convierte al pueblo en alcohol.
Para el que comercia en nombre del pueblo,
el pueblo se convierte en un mercado.
Para el que apela a la libre voluntad del pueblo,
el pueblo es una oveja en un redil.
Para el que adula la inteligencia del pueblo,
el pueblo es ciego y mudo.
 
No ignoro que escribir contra corriente es molesto. Mas yo soy de los que piensan como Norberto Bobbio, y considera que no podemos escribir, pensar, por mucho que combatamos a la derecha y la ultraderecha, sin ser críticos, reflexivos, exponer nuestras dudas y negar los catecismos y los dogmas, y que el pensamiento y la razón crítica en la construcción de la libertad son necesarios para alentar auténticos procesos revolucionarios y no meros conformismos por las ansias de poder que termina siendo devorado por el gran poder del autoritarismo.
 
También podríamos referirnos al pueblo y los "nacionalismos" y en la Cataluña inmersa en años de corrupción y nepotismo capitalista, encontramos un referente. En nombre del nacionalismo y alentando al pueblo a que solo piense en banderas, himnos y falsas independencias -que denuncian la de España, pero no de los Estados Unidos, el neocapitalismo y demás poderes nacionalistas e imperialistas a los que son serviles-, a la par que esconden su única razón: que el pueblo les delegue poder para seguir conformando las tramas de dominio corrupto y explotación capitalista y pobreza cultural alentada por endogamias frente a multiculturalismos. Y dónde terminan estos falsos nacionalismos podrían reflejarse en las actuaciones de las España, Francia,  Inglaterra, Bélgica, por poner unos ejemplos, imperiales, las guerras mundiales, los regímenes amparados por dictadores en Alemania, Italia, España o la Rusia de Stalin, o Rumanía, Camboya, etc. las autarquías que se valen de las religiones, los inmensos genocidios de los pueblos débiles, y la cultura unidimensional y destructora del pensamiento que con las nuevas técnicas y utilización partidista de las ciencias están destruyendo la humanidad. Porque los nacionalismos -no hablamos de  las luchas de liberación nacional, de las rebeliones de los pueblos oprimidos para recuperar su libertad frente a los opresores que buscan sus riquezas y la esclavitud de sus ciudadanos-- son aberraciones de un puñado de depredadores que aspiran al poder, escudándose en símbolos que para algunos de nosotros se tornan irracionales, porque odiamos las fronteras y creemos en la multiculturalidad, y que se envuelven en demasiados aspectos en xenofobias y discriminaciones al ampararse en conceptos integristas, sean raciales, religiosos o territoriales.
Al fin siempre llegamos a lo mismo: el pueblo, la gente, esquilmados y alienados por quienes hablan en su nombre.
 
 

lunes, 27 de febrero de 2017

125


CARTA A FÁTIMA BÁÑEZ,  MÉNDEZ DE VIGO, RAJOY (entre otros).

 
¿TERRORISMO CONTRA LA CULTURA?
 
Copio el primer párrafo de la carta del Ministerio de Empleo y Seguridad Social que recibo:
 
El Sistema de Seguridad Social, según lo dispuesto en la Ley de Presupuestos Generales del Estado, garantiza un complemento de mínimos a las personas cuya pensión no alcance la cuantía mínima establecida anualmente. El reconocimiento y conservación de este derecho, requiere que los ingresos del pensionista, distintos de la pensión, no sean superiores a los límites previstos en dicha norma, 7.063 euros en el año 2013.
 
Es decir no se puede ganar más de 580 euros mensuales para  completar la pensión que en mi caso era de 229 euros al mes más los 338 del complemento de mínimos.
 
Y me sancionan porque dos años atrás, yo cobré 4.691 euros anuales al margen de la pensión, equivalentes a 390 euros mensuales.
Esos 4691 euros del año eran por los "daños colaterales" de ser escritor jubilado y recibirlos por derechos de autor, conferencias o jurado de premios literarios.
 
Y en febrero de 2017 me confirman por expediente, que de mi pensión global de 637 euros mensuales (cantidad que se debe considerar abusiva para que un escritor sobreviva mensualmente, y ciertamente en relación a otros miles de ciudadanos indigentes que les preocupan menos lo es), me van a deducir 441 euros mensuales, con lo que a partir de ahora y en años subsiguientes cobraré -ya afortunadamente incrementada mi pensión por esa revalorización del 0,25% que generosamente ha establecido el Gobierno en 2017) la suma de 196 euros mensuales. Y a vivir con esa cantidad. Y que deje de escribir y cobrar derechos de autor, por mínimos que sean, si no deseo que ya que no pueden quitarme mucho más, me quede el recurso de la cárcel  -aunque no sé si está establecida para estos casos-.  Y así llevo penalizado desde que el ilustre Rajoy y su fiel sonrisa y benefactora de los trabajadores, Fátima Báñez, llegaron al poder.
 
Claro, uno no tiene pisos, ni suyo ni por los que cobrar rentas, ni acciones, ni cuentas bancarias, ni depósitos en el extranjero, ni tierras, herencias, negocios u otros bienes declarados o no declarados, que eso no afecta a las pensiones ni tan siquiera una bicicleta que vender. Libros sí: más de 10.000, pero ¿importa eso hoy en día a alguien, tienen ya algún valor para el mercado?.
Solo le restan algunos amigos que le ayudan para no convertirse en un insecto kafkiano.
 
Mi caso, como escritor, no es el único: gentes de cine, teatro, otras actividades artísticas, también sufren este acoso a los creadores.
 
¿Es acoso o es terrorismo contra la cultura?
 
Que cada cual juzgue. Pero soy un desagradecido. Más de 60 libros publicados -dos el último año, que todos los creyentes me socorran antes de que me llegue la próxima carta de penalización de nuestras sacrosantas autoridades-, miles de artículos y conferencias publicados e impartidas a lo largo de mis excesivos años, y vengo a quejarme el mismo día en que el generoso Estado español me ingresa para que pueda vivir el mes que viene 196,20 euros.
 
Mejor no ver o leer los medios de comunicación que nos dicen las decenas o centenas de miles de euros que cobran banqueros o ex banqueros, empresarios, aristócratas, políticos jubilados etc.  Porque ellos crearon el estado de bienestar de España, mientras que algunos creadores se o nos dedicábamos a ponerlo en solfa. Y que no se lo digan a quienes no reciben esos 196 euros mensuales de ayuda.
Monarquía, Iglesia, capitalismo: pilares de la gran España que también cuenta con apoyos en la "cultura del mercado y la publicidad", que, lejos de la individual creación literaria, de pensamiento o artística, les proporciona igualmente pingües beneficios.

jueves, 9 de febrero de 2017

124


ESPAÑA  2017. CON CITAS DE HERBERT MARCUSE.

 

                                                                        

 

El propio desarrollo capitalista ha alterado la estructura y la función de la burguesía y del proletariado de tal modo que ya no parecen ser agentes de la transformación histórica.

 

Esta realidad la confirman los actuales partidos políticos. Prefieren hablar de “los de arriba y los de abajo”, “la gente”, “los viejos y jóvenes”, “la transversalidad” y otras nominaciones, en vez de analizar los fundamentos que explican y justifican el poder del neo capitalismo: un partido dominante, y una clase explotada que se subdivide en varios estratos, y a través de los medios de información y la sociedad de consumo, aceptan – en sus formaciones burocráticas, no en miles de ciudadanos- las leyes que les imponen. Alienados y conformistas y con una cada vez más amplia clase inferior, depauperada y que conforma una semiesclavitud en el siglo XXI.

 

No solo una forma específica de gobierno o gobierno de partido hace posible el totalitarismo, sino también un sistema específico de producción y distribución que pueden ser muy bien compatibles con un “pluralismo de partidos, periódicos, poderes comunitarios” etc. Mientras más capaces sean los gobernantes de repartir los bienes de consumo, más firmemente estará ligada la población a las diversas burocracias gobernantes.

 

He ahí la inteligencia del capitalismo y del imperialismo. Para ello conformó la actual democracia. E impidió que los explotados, en el trabajo, en las formas de vida –vivienda, educación, sanidad, etc.- formaran un bloque combativo contra la minaría dominante –banca, iglesia, monopolios informativos y culturales, ejército y terrorismos represivos-.

Hemos de recuperar las palabras auténticas, no tener miedo a los conceptos revolucionarios, si queremos analizar la realidad política, social y cultural del mundo en que vivimos.

En vez de respetar los medios de comunicación, las costumbres tradicionales y reaccionarias –del poder de la religión a la justicia- crear otros procedimientos críticos, no políticamente correctos, antisistemas, e intentar impulsarlos de todas las formas posibles. Pero eso supone renunciar al orden sacrosanto impuesto por los partidos y sindicatos manipulados por el poder, al concepto de una izquierda que se entregó con armas y bagajes al mismo, a costa de que la sustentaran y eternizaran burocráticamente.

 

La gente se reconoce en sus mercancías, encuentran su alma en su automóvil, en su aparato de alta fidelidad, su casa, su equipo de cocina.

 

Y sobre todo en su TV y en su conexión a las redes sociales, a la comunicación por Internet o en su móvil y sus tabletas.

Imaginemos por un momento que precintaran y desaparecieran todos los automóviles, televisores y tabletas y móviles de un pueblo o ciudad. Para sus habitantes sería peor que si los dejaran ciegos y sordos. Andarían como sonámbulos por las calles, perderían el equilibrio, se mesarían los cabellos, se morirían de tristeza, odiarían las palabras que pudieran dirigirles, los razonamientos para ordenar unas nuevas formas de vida, porque ya no quieren escuchar palabras que les hagan pensar, solo desean consumir imágenes, publicidad que les guíe. Y tal vez iniciaran, al fin, una revolución, aunque sus fines no fueran destruir la explotación capitalista de que eran víctimas, sino recuperar su condición de explotados por ella.

 

 

La expansión que salva el sistema, o al menos lo fortalece, no puede ser detenida más que por medio de un contra movimiento internacional y global. Por todas partes se manifiesta la interpretación global: la solidaridad permanece como el factor decisivo, también aquí Marx tiene razón. Y es esta solidaridad la que ha sido quebrada por la productividad integradora del capitalismo y por el poder absoluto de su máquina de propaganda, de publicidad y de administración. Es preciso despertar y organizar la solidaridad en tanto que necesidad biológica de mantenerse unidos contra la brutalidad y la explotación inhumanas. Esta es la tarea. Comienza con la educación de la conciencia, el saber, la observación y el sentimiento que aprehende lo que sucede: el crimen contra la humanidad. La justificación del trabajo intelectual reside en esta tarea, y hoy el trabajo intelectual necesita ser justificado.

 

Difícilmente podríamos interpretar estas palabras hoy. Y no porque hace ya 50 años que fueron escritas y publicadas. Sino porque los políticos se encuentran moribundos. Solo piensan en el espectáculo. Mantener sus puestos, o escalar otros superiores y utilizar un lenguaje cada vez más parco, repetitivo, ayuno de conceptos, al uso del que escuchan en los seriales y tan fácil y pedestre que solo han de limitarse a escribir las tres líneas que les autorizan los nuevos medios de desinformación y alienación. Mienten. No se preocupan de profundizar en indagar los problemas fundamentales de la sociedad, la necesidad de educar a las personas de una forma crítica, despertando sus pensamientos, potenciando sus dudas y multiplicando su participación en los debates. Hablamos de ciudadanos reales; y en ellos se encuentran en nuestro país los ocho o más millones que votan por ejemplo al PP -¿o no son ciudadanos?-, los cinco o seis que votan al PSOE, -¿tampoco lo son?-, y los otros diez millones que no votan, -¿a qué clase de ciudadanos pertenecen éstos?-.

Pero las organizaciones políticas cuentan con sus grupos, sus militantes: y eso parece bastarles para medrar en el poder. ¿Qué tiene que ver la conciencia con la publicidad? Mas para ellos la publicidad es el único profeta que cuenta a la hora de difundir su mensaje. Vamos agostando la posibilidad de que la historia se haga necesaria. Despreciando, no el posibilismo inmediato de representar un papel político, sino la necesidad superior de que un día exista una ingente cantidad de personas, seres humanos, no “gente”, que comprenda que la acción es imprescindible, la acción revolucionaria, la que imponen no las armas –siempre en poder del enemigo- sino la razón colectiva, solidaria y antilegal, para terminar con este tiempo de nuevos holocaustos y de mendicidad política y cultural. Existen millones de personas engañadas, explotadas por una minoría de terroristas nacionales e internacionales que les obligan a aceptar las leyes que ellos mismos dictan y cumplir las normas que les imponen para ser “correctos” y así mejor dominarles, eso sí, con la farsa de la democracia que también les ofrece una “oposición leal y políticamente correcta”.

La transformación de la sociedad nunca se hace ni se hará con frases, estereotipos, sino con la solidaridad activa, no pasiva, de la mayoría de habitantes de cada pueblo y país que son explotados no ya solo en el trabajo, sino igualmente en sus cerebros y voluntades por quienes dominan los bancos y grandes industrias y los medios de comunicación, por quienes les imponen la religión de la sociedad de consumo y les impiden creer en la necesidad del ocio propio,  también engendrado por quienes así les encadenan en su afán de absoluto dominio.

Para concluir, saltamos de Marcuse a Rafael Sánchez Ferlosio con una frase que debiera abrir el frontispicio de todas las organizaciones que aspiren en verdad a ser de izquierdas:

 

Ninguna opinión es respetable. Todas han de ser atacadas con toda la apasionada subjetividad que es propia del más libre  y más genuino entendimiento…

La Linterna del S. XXI