jueves, 2 de septiembre de 2010

Número 6. Monográfico. LA CUESTIÓN DE LA MUJER. SEXUALIDAD Y PROSTITUCIÓN.

El salón de los independientes. Toulouse Lautrec
SUMARIO

Introducción.
De los levíticos al mundo pagano.
La Biblia. San Agustín. Griegos.
La mujer y los musulmanes. El Corán
Las iglesias.
Literatura y sexualidad. Breves citas.
Salomón. Safo. Shakespeare. Paul Valery. Baudelaire. T.S.Eliot. Schopenhauer. Karl Kraus. Herbert Marcuse. Wilhelm Reich. Alexandra Kollontai. Fátema Mernissi.

La libertad de la mujer. Algunas preguntas más que conclusiones.

Colaboraciones.

Juan Mayorga. El buen vecino.
Rosa Regás. La patria.
Carlos Martí. De las ideas y la muerte.
Manuel García Viñó. Aquel Irak y éste.

¿Cuándo contemplaremos en los ruedos de las plazas de toros, en las calles de las ciudades, ante los Parlamentos, Alcaldías, estableciendo mesas para recoger firmas en todas las ciudades de España, la protesta de miles y miles de hombres y mujeres, esta vez no por el maltrato de los toros, sino por el maltrato, que concluye a veces en el asesinato, por el secuestro, la tortura, el encierro de miles de mujeres explotadas, víctimas de las mafias que controlan la prostitución? ¿Qué ocurre, que eso no da votos, que las mujeres tienen menos valor que los toros, o que en el fondo se está de acuerdo con la prostitución y se acepta que esos asesinos, terroristas personajes que en torno a ella se mueven, apoyados más o menos veladamente por leyes, funcionarios, políticos, campen por sus fueros? ¡Tristes nacionalismos si anteponen símbolos, banderas y otras cuestiones, a los seres humanos!

INTRODUCCIÓN

De la poligamia, en el alba del mundo humano, en el que la mujer, al vivir la tribu en promiscuidad sexual juega el papel más importante en la evolución de la especie, y por tanto desempeña las actividades más fundamentales y respetadas en aquellas comunidades primitivas, se pasa, por influjo de las religiones monoteístas, a la monogamia, que establece el derecho de los hombres sobre las mujeres y da lugar a la prostitución, leyes discriminatorias y represivas, y sociedades patriarcales. Muere el derecho materno aunque no estuviera legislado pero si era práctica habitual y necesaria, y se impone el paterno que desarrollará formas cada vez más agresivas de machismo. Dioses paganos o levíticos, religiones, cultos, pasan a instaurar la esclavitud de la mujer. Podemos decir que la mujer ha sido, y en alguna medida sigue siendo, la verdadera víctima de la civilización y el denominado progreso cultural y científico la sigue teniendo en el último eslabón de las liberaciones producidas. Por muchos terrenos que con sus luchas y sacrificios conquistara, todavía continúa bajo el peso de una organización económica, la capitalista, o unas estructuras políticas y religiosas fundamentalistas que la mantienen oprimida, en unas u otras formas. De España a Irán, de Estados Unidos a China, de Tailandia a México o Arabia Saudita.
En nuestra sociedad occidental –en las otras expoliadas por el capitalismo y el imperialismo y bajo regímenes dictatoriales dependientes de él, las mujeres y los niños carecen de derechos y son explotadas sexualmente, vendidas, o mueren de hambre o insalubridad- es el dinero, el poder, la organización jurídica y sobre todo la confesionalidad religiosa, quienes convierten el sexo en mercancía, y en toda mercancía y sociedad de clases hay siempre poseedores y desposeídos. No fue así antes de la civilización. Como escribe Engels siguiendo a Morgan y Bachofen entre otros antropólogos: “¿qué encontramos como forma más antigua y primitiva de la familia, cuya existencia indudablemente nos demuestra la historia y que aún podemos hoy estudiar en algunas partes? El matrimonio por grupos, la forma de matrimonio en que grupos enteros de hombres y grupos enteros de mujeres se pertenecen recíprocamente y que deja muy poco margen para los celos”.
Cuando la unión sexual sin trabas ni prohibiciones se desarrollaba, no había lugar a la prostitución, ni al dominio de un sexo por otro, ni al incesto, los celos. La promiscuidad sexual precede a la civilización, como la posesión de los frutos, de la tierra, del espacio habitable, a la propiedad privada. El problema es que el desarrollo de la selección natural y mejoramiento de la especie humana conllevó la discriminación no natural, que traería la violencia, la guerra y la explotación del hombre por el hombre y sobre todo de la mujer por el hombre.
Retomamos a Engels: “Siendo la base de la civilización la explotación de una clase por otra, su desarrollo se opera en una constante contradicción. Cada progreso de la producción es al mismo tiempo un retraso en la situación de la clase oprimida, es decir, de la inmensa mayoría. Cada beneficio para unos es por necesidad un perjuicio para otros; cada grado de emancipación conseguido por una clase es un nuevo elemento de opresión para la otra. La prueba más elemental de esto nos lo da la introducción de la maquinaria, cuyos efectos conoce hoy el mundo entero”.
Engels denuncia la hipocresía, la caridad. Hoy en el mundo occidental una gran parte de las mujeres se benefician de la evolución de las leyes, el desarrollo social. Pero una mayoría de las mujeres en el mundo son víctimas de la más absoluta marginación y muchas de ellas meras mercancías aptas para la prostitución, trabajos esclavizantes, o situadas bajo la potestad de los hombres, desprotegidas por las leyes, sometidas al rigor de arcaicas costumbres, y sobre todo de religiones o creencias. Las religiones continúan siendo el mayor cáncer de la humanidad. Y por otra parte la hipocresía convierte en nuestras sociedades en ocasiones a la mujer en floreros, adornos, prostitución de lujo no reconocida como tal ni por ellas mismas, siendo la publicidad y los medios de comunicación agentes de este papel ornamental, al servicio de la alienación e incluso venta de cuerpos, y subsiste por paliada que parezca, la discriminación económica, social, política, en parte de esas mujeres que se creen liberadas. Emigrantes de los pueblos del tercer mundo, de los ex países socialistas, de las sociedades teocráticas, conforman un tema en el que apenas se profundiza. Basta contemplar en nuestro país el impacto de las esclavas del sexo y la plusvalía que genera en los periódicos, pese a algunos artículos que de vez en vez intentan lavar las formas de quienes contribuyen, con jueces, abogados, policías, alcaldes, otras autoridades políticas, a la existencia de mafias criminales que las explotan.
En el matrimonio –tantas veces otra manera de prostitución encubierta- y en la prostitución manipulada por los depredadores mafiosos, no se hace sino continuar el desarrollo que tanto ha marcado las relaciones de hombres y mujeres desde la vieja Roma. Tomemos el ejemplo del emperador Elio Varo cuando su mujer le acusaba de sus continuas infidelidades, y él le respondió que el matrimonio era un título de honor y dignidad, y él no podía mancharlo, por eso descargaba su lascivia y necesidades sexuales desenfrenadas con otras mujeres. (Algo peor le respondió en días recientes el aguerrido reportero de televisión acostumbrado a las guerras que se transmiten desde hoteles de lujo, donde de seguro no faltarán mujeres, a una de las putas secuestradas en Madrid cuando esta quiso informarle de su infortunio).
Freud expresó que la historia del hombre es la historia de la represión –de la Inquisición al fundamentalismo, del neo conservadurismo de los medios de comunicación al silencio sobre los críticos y disidentes, añadimos nosotros-. Y se mostraba pesimista, no podía concebir una civilización que de una u otra manera no sea represiva. (Nosotros añadimos: al menos mientras subsista una sociedad basada en estructuras clasistas y explotadoras como las que ahora conforman el mundo)
Antes de exponer algunas conclusiones-preguntas sobre la situación de la mujer hoy, pasamos a esbozar una visión de los orígenes de esta realidad de la mujer como víctima del desarrollo histórico.


DE LOS LEVÍTICOS AL MUNDO PAGANO

¿Morir por adulterio? No; eso lo hace
Hasta el reyezuelo, y la mosquita de alas
doradas se entrega a la lujuria ante mi vista.
¡Dejad que florezca la copulación!
Rey Lear, IV,6

¡Bellaco, esbirro, detén tu mano
sangrienta! ¿Por qué azotas a esa puta?
Flagélate tú, ya que ardes en deseos de
cometer con ella el delito por el que la
castigas.
Rey Lear. IV.6


La Biblia es algo más que el libro de los libros, que un hermoso conjunto de textos literarios, de sugestivas fábulas: es una guía para la miseria moral, cultural y social, de quienes todavía, de alguna manera, viven bajo su influencia, amparan dogmas de ella emanados, como ocurre, para otros pueblos, con El Corán y demás libros retrógrados desde el punto de vista del pensamiento.
La mujer, su historia, explotación, mucho le debe, por desgracia, a este conjunto de textos que se transforman en leyes y códigos de conducta.
Son, lo que sigue, fragmentos entresacados de relatos tan emblemáticos como perniciosos. Porque a partir de ellos, creyentes o no, pueden justificar sus miserables comportamientos y más aún las organizaciones sociales y políticas.

Génesis. 3, 16

A la mujer le dijo:
Multiplicaré en gran manera tus sufrimientos y tus preñeces;
Darás a luz hijos con dolor.
Hacia tu marido será tu anhelo.
Pero él te dominará.

Levítico. 20
Sus leyes consagran la condena a muerte de los adúlteros, homosexuales, de los hombres y mujeres que forniquen con bestias, de los incestuosos, y a la hoguera a las hijas de los sacerdotes que se prostituyan.

Deuteronomio, 20,13
El hombre que despose mujer y la encuentre no Virgen y pueda probarlo, “llevará a la joven a la entrada de la casa de su padre, y los hombres de la ciudad la lapidarán hasta que muera, por haber cometido una infamia con Israel, prostituyéndose en la casa de su padre”
Ídem 22,22
“Si un hombre fuese sorprendido yaciendo con una mujer casada, serán muertos los dos (…) si una joven virgen está desposada con un hombre y otro hombre la encuentra en la ciudad y yace con ella, sacarán a los dos de la puerta de la ciudad y los lapidarán hasta que mueran”.
Ídem 24,1
“Cuando un hombre tome una mujer y se case con ella, si luego ésta no halla gracia a sus ojos por haberse encontrado en ella algo desagradable, la escribirá el libelo de repudio, se lo pondrá en la mano y la despedirá de su casa.

Proverbios, 6, 24.
“Para preservarte de la mujer malvada, de la lengua seductora de la extraña, no desees su hermosura en tu corazón, no te seduzca con sus miradas, porque la meretriz se contenta con un pedazo de pan, pero la adúltera busca un hombre estimable.
Y faltaban los profetas para completar el trato despreciatorio y criminal de los hombres judíos respecto a la mujer, y después, ya la Iglesia de Roma imperializada, su brutal e inquisitorial dominio sobre el mundo occidental, San Agustín. Ejemplos de esta larga marcha de oprobio, explotación y salvajismo.

Isaías, 3

Acercaos vosotros, hijos de bruja, estirpe de adúltera y prostituta (Tras las jambas de la puerta colocabas tu emblema; prescindiendo de mí, te desnudabas, subías al lecho y hacías sitio; sacabas partido de tus amantes, con los que te gustaba acostarte; mirando el falo, fornicaban con ellos sin cesar”).
(Nota. Es la forma en que se corrompe un pueblo, una nación que abandona a Dios y se entrega a la concupiscencia. Es siempre la culpa de la mujer, asimilada a la perversión, el mal. Se rompe la alianza de la fe y se engendra lo bastardo, lo perverso. Resultado: lapidación.)

Oseas. I, iii

Dijo el Señor a Oseas:
- Anda, toma una mujer prostituta y ten hijos bastardos, porque el país está prostituido, alejado del Señor. (…)
Pleitead con vuestra madre, pleitead, que ella no es mi mujer ni yo soy su marido, para que se quite de la cara sus fornicaciones y sus adulterios de entre los pechos; si no, la dejaré desnuda y en cueros, como el día que nació; la convertiré en estepa, la transformaré en tierra yerma, la mataré de sed (…)
Se decía: Me voy con mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi vino y mi aceite (…)
Perseguirá a sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los encontrará, y dirá: Voy a volver con mi primer marido, porque entonces me iba mejor que ahora.
(Nota: He aquí el tratamiento de la mujer y del amor del hombre despechado que la insulta y llama prostituta y viene a decirnos que la mujer utiliza su cuerpo no para obtener placer sino para sustentarse: el oro y la plata que le da el marido y a por el que vuelve cuando ya no encuentra amantes que la paguen)

Jeremías, 9.

(El Dios Juez condena a su pueblo. La idolatría y el sexo son los enemigos de la fe, por eso serán condenados).

Después de todo ¿podré perdonarla?
Tus hijos me abandonaron, juraron por dioses falsos;
yo los sacié, ellos fueron adúlteros,
se iban en tropel a los burdeles;
son caballos cebados y lascivos que relinchan
cada cual por la mujer del prójimo.

(Y terminamos este apartado dedicado a la sexualidad y religión con San Agustín. Nietzsche antepone frente a San Agustín la defensa del placer y la satisfacción de los apetitos contra la negación de ellos que realiza en sus Confesiones el Obispo de Hipona cuando se refiere a su juventud precristiana en las tierras cultas y desarrolladas de lo que sería Argelia. )


San Agustín. Sandro Botticcelli

San Agustín.

Habla San Agustín a su único Señor:
¿Y qué es, Señor, lo que os quiero decir sino que no sé de donde yo vine acá, a esa que digo vida que muere o muerte que vive?
(Y tras esta bella y profunda reflexión, el hombre de Tagaste o Souk Ahres ya empapado en lenguaje bíblico, exclama:)

“Yo no os amaba y fornicaba lejos de Vos, con vuestras criaturas; en mis fornicaciones oíame decir por todas partes: ¡Bien! ¡Muy bien ¡ Pues la voluntad de este mundo es fornicación (…) ¿Y qué no deleitaba sino amar y ser amado? (…) exhalaban un vaho de niebla la fangosa concupiscencia de la carne y el hervidero de mi pubertad; y con ella mi corazón se nublaba y oscurecía hasta el punto de no discernir la serenidad del amor puro de la calígine de la sensualidad. Ambas cosas en mi hervían en confusa efervescencia y se llevaba a rastras mi edad fiable por los derrumbaderos de la pasión… en aquel año decimosexto de la edad de mi carne, cuando esta tirana tomó señorío sobre mí, y yo entregué mis manos vencidas a aquel frenesí de voluptuosidad, a quien la vileza humana da licencia, pero que es prohibida por vuestras leyes. No tuvieron cuidado los míos de detenerme en mi desatinada carrera con el freno del matrimonio, sino que solamente tuvieron cuidado de que aprendiera a hablar con sumo primor y a persuadir con el arte de la palabra retorcida (…) y en el tacto de la carne el halago puede mucho, y cada uno de los sentidos encuentra en las cosas corporales una modalidad que se le acomoda (…) Amar y ser amado era harto más dulce para mí, especialmente si gozaba del cuerpo del amante. Ensuciaba yo, pues, la vena de la amistad con las sordideces de la concupiscencia y nublaba su blancura con la sombra tartárea de la carnalidad, y siendo sucio y deshonesto, con abundante vanidad, aferrábame a ser galán y cortesano (…) Porque es de saber que fui correspondido y llegué al enlace secreto y sabroso, y dejéme alegremente prender en serviles ataduras, para que luego, muy pronto, los celos me azotaran con sus recias varas de hierro candente, y de sospechas y temores y de enojos y porfías.

EL MUNDO PAGANO

(En el otro mundo, el de los dioses hombres o los hombres dioses, la mujer no gozó tampoco de igualdad, y la esclavitud, en el sexo, la política, en las relaciones comerciales, en el poder, abrazó a la mayoría de ellas. No cuentan las excepciones, sino la norma en su realidad social).

Hesiodo

Y cuando Zeus nos dio calamidades, el castigo por otorgar el fuego a otros dioses y a los hombres, nos trajo a la mujer tocada con los adornos de Atenea. (…) De ella surgió la raza femenina, la fatal raza, la ralea del género humano. Gran dolor para los hombres que con ellas viven.

Artemisa. Rembrandt

Artemisa. (Atenea romana)

(Esta diosa, reina cazadora y habitante de bosques y montañas, experta en el arco y el trato con los animales salvajes, a la que veneran las Amazonas, nunca gustó del matrimonio por lo que fue considerada Virgen -solo el matrimonio daba fe de la pérdida de la virginidad- y era diosa madre por lo que debió gozar de muchos hombres. Es la más independiente y guerrera).

Afrodita. (Venus romana)

(Es la diosa de la belleza física y del placer sexual al margen del matrimonio, frívola y mentirosa, icono sexual para las mujeres. Por nacer de hombre es inteligente, dado que solo los hombres pueden ser intelectuales y por eso buscan entre si el amor, y por ser descendiente de Zeus y Dione, patrona de las prostitutas, es al tiempo sexual y promiscua.
Solo los dioses, machos, tenían todas las prerrogativas de la guerra, la inteligencia, la justicia, y eso los autorizaba a tener relaciones de toda índole, e igualmente a violar y matar.)

Demóstenes.

Tenemos heteras para nuestro placer, concubinas para servirnos y esposas para cuidar a nuestros hijos. (siglo IV. A de C)

Homero. La Iliada

Ciertamente no hay razón para culpar a los troyanos y a los armados aqueos si soportaron penalidades duraderas por una tal mujer. Su rostro era asombroso, como el de las diosas inmortales. No obstante, aún siendo así, dejadle que vuelva a sus embarcaciones y que no permanezca aquí por más tiempo, como una plaga para nosotros y nuestros descendientes. (1184 a. de C)

Esquilo. Las Euménides. 458 a de C.

La que se llamaba la madre no es el origen de un vástago, sino la que cuida del embrión recién sembrado. El macho, el que cabalga, lo engendró. Debe haber un padre, no una madre.

Eurípides.

Las mujeres son el mayor invento del diablo.(Medea)
Las mujeres son una fuente de dolores. (Orestes)
Las mujeres de la clase alta son las primeras en practicar el adulterio… Nunca me cansaré de odiar a las mujeres… son siempre malvadas. (Hipólito).

(Para los egipcios Eros era el padre y dios de todos los dioses. Y en Pompeya, en un burdel había dibujado en su puerta un falo y bajo él la inscripción: Aquí habita la felicidad.)


LA MUJER Y LOS MUSULMANES

EL CORÁN


Todo libro es susceptible de muchas lecturas e interpretaciones. Y eso es bueno, salvo que el libro se tome como texto sagrado, cuyos principios obligan a los creyentes a su cumplimiento, dejándose además a los sacerdotes brujos la capacidad de interpretación y legislación de los mismos.
En El Corán la mujer es fundamentalmente un sujeto pasivo, concesión de Alá para el hombre, que no por algo la creó de una de sus costillas. Y los imanes, ayatolahs, no dudan en interpretar las alusiones y juicios que en él se dan de acuerdo a los intereses del que se considera ser superior, en los negocios o en la guerra, al fin los dos capítulos que tienen más valor en la vida, que el pensamiento y la cultura suelen estar reservados a los guardianes de la fe. De ahí que a la hora de impartir castigos, mostrar su dependencia del varón, e influir en sus hábitos de vida que incluyen su manera de comportarse y vivir, en el ámbito de la casa o del exterior, tomen del libro sagrado aquellos juicios que más se acomodan a sus intereses. La mayor parte de ellos están entresacados de la Sura 4, de la que elegimos unos fragmentos que son un pálido reflejo de la ley que se aplica a las mujeres. De cualquier forma toda sociedad teocrática no deja de mostrar sino el atraso, la miseria cultural y la prehistoria de una humanidad que difícilmente puede hablar de libertad mientras se rija por conceptos y leyes tan retrógradas como los que han inventado los hombres en boca de sus dioses, llámense Jehová, Alá u otros, y sobre todo, de los que hacen sus representantes, pontífices y sacerdotes de cualquier denominación y origen, brujos al fin en el Vaticano, la Meca o las tribus africanas .


Corán. Sura 4. Fragmentos.

Si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces, casaos con las mujeres que os gusten, dos, tres, cuatro. Pero si teméis no obrar con justicia, entonces con una sola o con vuestras esclavas. Así evitaréis mejor el obrar mal.
(…) Alá os ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos: que la porción del varón equivalga a la de dos hembras.
(…) Llamad a cuatro testigos de vosotros contra aquéllas de vuestras mujeres que cometan deshonestidad. Si atestiguan, recluidlas en casa hasta que mueran, o hasta que Alá les procure una salida. Si dos de los vuestros la cometen, castigad a ambos severamente, pero si se arrepienten, y enmiendan, dejadles en paz. Alá es indulgente, misericordioso.
(…) Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a uno más que a otros y de los bienes que gastan… ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelan, dejadlas solas en el lecho, pegadlas! Si os obedecen no os metáis más con ellas. Alá es excelso, grande.
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LAS IGLESIAS

En distintos periodos históricos, situaciones políticas, desarrollos económicos, las iglesias han sido y continúan siendo el principal enemigo de la mujer, tanto como lo son de la libertad. Cuanto se haga por combatirlas es poco. Y por desgracia las miserias de las organizaciones políticas y sindicales prefieren mirar para otro lado o plegarse a su poder antes de condenarlas y combatirlas. Aquí no caben medias tintas. Hablamos de la Iglesia católica y su poder terrenal, que abarca y corrompe las leyes, las instituciones, la educación, la cultura, las conciencias y hasta el desarrollo económico, en lo que afecta a las cristianas, y también de las islámicas, que en un periodo todavía más primitivo establecen tecnocracias feudales destructoras del pensamiento y la libertad y constituyen para las mujeres auténticas organizaciones terroristas. No cabe, como hacen muchos que de izquierdas se definen, justificar a los ayatolahs o sátrapas por combatir el imperialismo, como tampoco dar por buenos, como hacen determinadas potencias mundiales a poderosos países situados en ese mundo árabe por defender intereses económicos o estratégicos.
Las iglesias siempre, al hablar de sexo, de erotismo, han practicado una aberrante práctica moral doble: para impartir doctrina se sustentan en irracionales y crueles pilares que denominan leyes sagradas; para escapar a posibles protestas de los creyentes hombres no dudan en mantener frente a la familia la prostitución, o autorizando determinadas formas de poligamia. De puertas para adentro, además, todo se les permite a sus sacerdotes: saben que su poder es tan grande que casi nunca trasciende la violencia que ejercen sobre niños, mujeres. Así sus adulterios, pedofilias, violaciones, quedan encerrados bajo los gruesos muros de sus conventos que les ofrecen impunidad.
Por culpa de las iglesias, de las religiones, la mujer es la gran víctima de este sistema machista y sagrado brujeril. Y a su amparo crecen y se desarrollan las mafias que encuentran en el desarrollo occidental y en el poder económico de sus fieles súbditos el campo abonado para sus prácticas criminales. Proxenetas, chantajistas y leyes que las más de las veces hacen la vista gorda a su inmoral y esclavista desarrollo. La esclavitud de la prostitución recuerda los hábitos de los negreros de pasados y recientes siglos. Sería inconcebible sin el apoyo en la civilización de las llamadas libertades, de ideólogos, medios de comunicación. Mientras se establecen jornadas de trabajo abusivas y de alto riesgo que subliman la libido de los explotados para encauzarla a la explotación laboral y se mantienen industrias de las culturas del ocio que la encauzan a los espectáculos de masas, macroconciertos, estadios deportivos, etc. Anestesiados así en gran parte de su tiempo los instintos sexuales, no impiden que a veces exploten salvajemente como forma liberadora en una sociedad en la que la comercialización e imagen de los iconos sexuales consume gran parte de la vida diaria en los medios informativos: mediante drogas estimulantes o por brutal rebeldía estallan en incontenibles formas de perversión y violencia que contribuyen además a fomentar esa misma cultura del espectáculo.
La burguesía, los capitalistas y los profesionales y políticos de alto rango social, necesitan para sus turbios y terroristas negocios esta organización política, económica y social. ¿Y la mujer? En su papel de ensalzado objeto del deseo.

LITERATURA Y SEXUALIDAD. Breviario de citas

El placer
Salomón. El Cantar de los Cantares. Siglo X a de C.


Tus amores me embriagan más que el vino
el olor de los perfumes
más que el de los bálsamos.
Miel destilan tus labios, oh mujer
Miel y leche debajo de tu lengua.
(…)
Yo duermo, pero mi corazón vela.
Mi amado me llama.
Me he quitado la túnica.
¿Cómo volvérmela a poner?
(…)
Eres bella, amiga. Y terrible como el ejército en las batallas.
¡Qué hermosos son tus pies!,
las curvas de tus muslos,
tu ombligo, tu vientre, montoncito de trigo,
circundado de lirio, tus pechos, cervatillos,
mellizos de la cierva.
(…)
Tu amor, delicioso,
tu talle comparable a la palmera
tus pechos a racimos
(…)
tu boca como el vino más delicioso
que va a la boca del amado
fluyendo por los labios y los dientes
(…)
Ven mi amado, salgamos a los campos
allí te entregaré yo mis amores.
(…)
Ponme de sello sobre tu corazón,
como sello en tu brazo
pues fuerte es el amor como la muerte
y fiera la pasión como el infierno.
Sus ardores son rayos de una hoguera.
Torrentes de agua no podrían
extinguir el amor
ni los ríos anegarlo.

Safo. Siglo VIII a de C.

De verdad que amor yo quiero
pues ella, llorando, se fue de mi.
Y al marcharse decía: Ay, Safo,
que terrible es nuestro dolor
pues sin desearlo yo me voy de ti.
Contestaba yo entonces:
no me olvides, vete alegre,
no ignoras el amor que por ti sentí.
Y por eso recordarte quiero,
por si acaso a olvidarlo llegas
la dicha y hermosura que vivimos,
tantas coronas de rosas,
tantas violetas como junto a mí
tú te ponías,
las guirnaldas que trenzabas
y que en derredor de tu cuello tierno
enredabas coronándolo con flores mil.
Perfumado después tu cuerpo
todo él con aceite de nardo
y con leche y aceite de jazmín
recostada en el blando lecho,
delicada muchacha en flor,
el deseo dejabas ya salir.




William Shakespeare. (Traducción: A. García Calvo)


XX
Un rostro de mujer, de la mano pintado
de Natura, tú tienes, dueño y dueña mío,
corazón dulce de mujer, pero no usado
a las mudanzas frívolas del mujerío,

ojo más claro que los de ellas, en sus giros
menos falso, que todo lo que mira dora:
hombre que en su color toda color colora,
miradas de hombre roba y de mujer suspiros.

Y para mujer fuiste en principio amasado,
cuando Natura, al darte el ser, quedó prendada
de ti y, por aumentarte, me dejó privado
de ti, añadiendo algo que a mi fin no es nada.

Más ya que te he marcado para las mujeres,
mío tu amor y sean de ellas tus placeres.

Paul Valery.

Amado cuerpo, me abandono a tu solo poder;
el agua tranquila me llama donde yo tiendo mis brazos:
no resisto ese vértigo puro.
Oh mi belleza, ¿qué puedo hacer contra tu voluntad?

El desamor
Baudelaire. Mujeres condenadas

Cual bestias pensativas tumbadas en la arena,
Vuelven sus ojos hacia el marino horizonte,
Y sus pies que se buscan y sus manos unidas,
Tienen desmayos dulces y temblores amargos.

Unas, con corazones que aman las confidencias,
En el fondo del bosque donde charla el arroyo,
Deletrean amores de infancias temerosas
Mientras graban el tronco de los árboles tiernos.

Otras, igual que hermanas andan graves y lentas,
A través de las voces llenas de apariciones,
Donde vio San Antonio surgir como la lava
Desnudos senos rosa, cuando sus tentaciones.

Y las hay, que a la luz de resinas que manan,
En el hueco ya mudo de los antros paganos,
Te llaman en auxilio de su fiebre ululante
¡Oh Baco, adormidera de los remordimientos!

Otras, cuyas gargantas lucen escapularios,
Y, que ocultando un látigo bajo sus largos vestidos
Aúnan en las frondas, en noches solitarias,
La espuma del placer al llanto del suplicio.

Oh vírgenes, oh monstruos, oh demonios, oh mártires.
Mentes que despreciáis toda realidad.
Busconas de infinito, devotas o lascivas,
Ya repletas de gritos, ya repletas de llantos.

Vosotras, a quién mi alma persiguió en vuestro infierno.
¡Hermanas!, que tanto amo y tanto compadezco.
Por vuestras penas sordas, vuestra sed insaciable
Y las urnas de amor que colman vuestros pechos.

T.S. Eliot. La tierra baldía. Trad. José María Valverde

El momento es ahora, propicio, según supone,
la cena ha terminado, ella está aburrida y cansada,
se esfuerza por hacerla entrar en caricias
que aún no son reprochadas, aunque no deseadas.
Sofocado y decidido, la ataca de una vez:
manos exploradoras no encuentran defensa:
su vanidad no requiere respuesta,
y da la bienvenida a la indiferencia.
(…)
Él otorga un protector beso final
y sale a tientas, encontrando la escalera sin luz.
Ella se vuelve a mirarse en el espejo,
sin darse cuenta de que se fue su amante:
su cerebro deja paso a un pensamiento a medio formar:
“Bueno, ahora ya está: y me alegro de que haya pasado”
(…)
El río suda
petróleo y alquitrán
(…)
Tranvías y árboles polvorientos
(…)
Las uñas rotas de manos sucias.
Mi pueblo humilde pueblo que no espera
nada”

A vueltas con la teoría
Schopenhauer

El instinto sexual es propiamente el invisible centro de todo obrar y se recalca por doquier pese a todos los velos arrojados sobre él. Es la causa de la guerra y al fin de la paz, el fundamento de lo serio y el objetivo de la chanza. El instinto sexual es el núcleo de la voluntad de vivir, o sea, la concentración de todo querer; por eso se ha llamado a los genitales el foco de la voluntad (…) Todo enamoramiento, por muy etéreo que guste de aparecer, únicamente arraiga en el instinto sexual y es tan solo un instinto sexual determinado (…) es la última meta de casi todo empeño humano, adquiere un reflejo perjudicial sobre los asuntos más importantes, interrumpe a cada momento las ocupaciones más serias, en ocasiones sume en la perplejidad incluso a las cabezas más notables (…) Convierte al hombre en alguien sin escrúpulos y en traidor al más leal (…) El fin último de toda intriga amorosa … Es de hecho mucho más importante que todos los demás fines en la vida del hombre y por eso merece plenamente la honda seriedad con que cada cual lo persigue (…) Cuando no puede alcanzar la reciprocidad, el enamorado impetuoso prefiere contentarse con la posesión, es decir, con el goce físico. Esto lo documentan todos los matrimonios forzados, e igualmente el hecho de que, a pesar de su aversión, el favor de una mujer sea comprado, así como también los casos de violación.
Karl Kraus por Oskar Kokoscha

Karl Kraus

¿Mujeres perdidas? ¡Putas perdidas en el matrimonio más bien!

La abstinencia siempre acaba vengándose. A unos les produce pústulas: a otros leyes sobre la sexualidad.
La sexualidad mal reprimida ha perturbado no pocos lugares, la bien reprimida ha perturbado el orden universal.

Escondemos nuestro amor no por estar prohibido, sino por ser algo demasiado hermoso.

¡Acabemos con la mojigatería que ha minado la salud física y mental de las naciones por espacio de casi dos milenios! Incluida su salud mental. La naturaleza ha dotado a la mujer con la sensualidad como fuente original en las que las mentes de los hombres pueden encontrar su renovación. No obstante, los padres fundadores de normas han invertido la relación entre los sexos, constriñendo la sexualidad habitual de la mujer mediante convicciones, y permitiendo a una sexualidad masculina funcional correr sin trabas en pro de la procreación. Como resultado de ello, tanto la gracia física como la energía mental se han ajado. A las mujeres de clase media se les impone la dignidad y el autocontrol, mientras que al hombre se le permite una bestial autoindulgencia. Y así, canaliza el espléndido torrente de la sensualidad femenina para sus propias y poco interesantes necesidades, quedando su cerebro totalmente vacío en este proceso.

Más de una criatura destinada a amar acaba siendo víctima del gran odio cristiano al prójimo.

La raza humana acabó histérica en la Edad Media por haber olvidado lastimosamente las decisivas impresiones sexuales de su juventud.

La impertinencia de una justicia que se mete a reglamentar las relaciones entre los sexos siempre ha fomentado la peor inmoralidad, a la que el Código Penal no alcanza, o delitos y descarríos más graves.

Unos buenos modales que a la mujer, colocada en una situación intermedia entre bestia de carga y objeto de placer, le dejan con toda cortesía el privilegio del saludo; que encuentran digno de cualquier esfuerzo el matrimonio por dinero y despreciable el coito por igual motivo; que a la mujer la vuelven puta y a la puta la insultan, que valoran aún menos a los amantes que a quienes no se aman, en verdad no tienen por qué avergonzarse de una ley penal que llama a la relación entre los sexos “comercio ilícito”.


Herbert Marcuse


A liberación instintiva abarca la liberación intelectual, tanto más cuanto que la lucha contra la libertad de pensamiento e imaginación ha sido convertida en un poderoso instrumento del totalitarismo, tanto el democrático como el autoritario
Por la dimensión del trabajo, que ocupa prácticamente la existencia entera del individuo moderno, el placer es “suspendido” y el dolor prevalece… el principio del placer es incompatible con la realidad… El placer de los sentidos inmediatos actúa en las zonas erógenas del cuerpo, y lo hace solo por el gusto del placer… La monogamia da lugar a una restricción cualitativa y cuantitativa de la sexualidad, su subyugación a la función procreativa altera la función misma de la sexualidad.

Wilhelm Reich. La lucha sexual de los jóvenes. 1932
La mujer y el comunismo

La moral sexual burguesa está cosida en nuestra piel de comunistas de manera mucho más profunda de lo que creemos.
La revolución sexual. “La distorsión del despliegue de la vida en ascetismo, en estructuras autoritarias y en negación de la vida puede aparecer de nuevo (…) La economía sexual, sobre la base de sus descubrimientos científicos y de la observación de los procesos sociales llega a la siguiente conclusión: la afirmación de la vida debe ser ayudada hasta su pleno desarrollo, en su forma subjetiva de afirmación del placer sexual y en su forma social objetiva de planificación democrática del trabajo. Es preciso organizar la lucha por la conquista de la afirmación de la vida (…) La teoría económica del marxismo reveló las condiciones económicas de una vida progresista. Los acontecimientos de la Unión Soviética demostraron su exactitud. Pero su limitación a conceptos puramente económicos y mecánicos los desvió peligrosamente hacia la negación de la vida con todos sus síntomas bien conocidos.




Alejandra Kollontai
Matrimonio y prostitución

Para la mujer, la solución del problema familiar no es menos importante que la conquista de la igualdad política y el establecimiento de su plena independencia económica
(…) La prostitución en la sociedad burguesa es abiertamente menospreciada y condenada, pero secretamente apoyada y sostenida.
(…) La prosperidad y la familia están ligadas demasiado estrechamente: si uno de estos pilares del mundo burgués se tambalea, la solidez del otro se hace dudosa. Por ello la burguesía ha defendido siempre tan cuidadosamente sus bases familiares.
(…) El matrimonio es uno de los rostros de la sociedad burguesa, el otro es la prostitución. El matrimonio es la cara de la moneda, la prostitución la cruz. Si el hombre no encuentra satisfacción en el matrimonio, lo busca habitualmente en la prostitución… La prostitución sofoca, bajo sus flores suntuosas pero envenenadas, todo lo que queda de las virtudes familiares… La hipócrita duplicidad con respecto a la prostitución es característica de la burguesía y pone de relieve el hecho de que también aquí, en esta cuestión que parece afectar a toda la humanidad, la burguesía tiene una postura de clase. De hecho, la prostitución, ese apéndice obligatorio de la sociedad clasista contemporánea, ese correctivo que actúa sobre la forma coercitiva y anticuada de la familia actual, deja casi todo su peso sobre las clases que nada poseen (…) es ante todo para la clase obrera para quién constituye una plaga (…)
La sociedad contemporánea, al reemplazar la tortura y el asesinato político de las prostitutas por el asesinato moral con el socorro de las leyes, de reglamento riguroso, apenas se ha apartado de la crueldad medieval.
Por ello la burguesía no se apresura a dar la señal de alarma; si la mayor parte de las mujeres públicas pertenecieran a la clase poseedora, hay que suponer que tal actitud sería muy distinta (…) Condenada por la religión, castigada por la sociedad, e incluso por las leyes, la prostitución no por ello es únicamente tolerada, sino incluso reglamentada por el Estado… garantía de los principios familiares y custodia de la virtud de los “honestos burgueses”.

Fatema Mernissi. El harén de Occidente.

En Occidente, la belleza femenina corresponde a la imagen que los hombres han fabricado: ya sea un lienzo o una película, siempre aparecen desnudas, siempre calladas, indiferentes a los logros alcanzados por las mujeres de carne y hueso en la vida real (…) La bella que retrata en su cuadro o en su película está condenada al desnudo y al silencio. No cuenta mucho que la mujer tenga cerebro y sea inteligente, mientras lo disimule. Es cuestión de interpretación escénica, de teatro, como el velo. Los fanáticos que obligan a las mujeres a llevar el velo en Afganistán y Argelia no denigran la inteligencia de la mujer. Su lucha tiene que ver con las esferas de lo público. Los hombres tienen que mantener su monopolio de las calles y los parlamentos, de modo que las mujeres deben llevar el velo cuando entran en esos ámbitos, para demostrar que no les pertenecen. El asunto del velo es una cuestión política. Al salir a la calle, la mujer tapada con velo demuestra estar de acuerdo con ser una sombra mientras se encuentre en un espacio público…. Pero cuando estoy en el lado europeo, el “imán-mercado” me impone me parezca a la belleza representada en las imágenes. Podría ser una terapia interesante tanto para hombres como para mujeres un cambio de territorio y de papeles, para clarificar cual es el mensaje del teatro propio de la cultura (…)
Tanto Naomi Wolf, como Pierre Bordieu han llegado a la conclusión de que hoy por hoy los códigos basados en el físico paralizan la capacidad de las mujeres occidentales de competir por el poder, por mucho que parezcan abiertas las posibilidades de acceder a la educación y mejoras salariales. “El sometimiento a regímenes alimentarios es el sedante político más potente de la historia de las mujeres; una población silenciosamente trastornada es una población muy fácil de manejar” (Wolf) (…) Bordieu, que se ha dedicado mas bien a desentrañar como este mito graba a fuego sus inscripciones sobre la piel misma, llega a reconocer que el estar constantemente recordándole a una mujer en un espacio público su apariencia física la desestabiliza emocionalmente, debido a que la reduce a mero objeto de exposición. “Al confirmar –escribe- a las mujeres al status de objetos simbólicos que siempre serán mirados y percibidos por el otro, la dominación masculina… las coloca en un estado de inseguridad constante… Tienen que luchar sin cesar por resultar atractivas, bellas y siempre disponibles”. Al sufrir dicho estado de congelación como objeto pasivo cuya mera existencia depende de la mirada de su poseedor, las mujeres occidentales de hoy, con estudios y formación, se encuentran en la misma tesitura que las esclavas de un harén.

(Y, concluimos nosotros, numerosas actrices, presentadoras de TV, modelos, esposas de celebridades de los deportes, la política, la cultura, hijas de notables o aristocráticas figuras, desposadas de ex ministros, jeques árabes, millonarios de cualquier índole, no ejercen sino el papel que esta sociedad les ofrece: putas de lujo. )
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LA LIBERTAD DE LA MUJER. ALGUNAS PREGUNTAS MÁS QUE CONCLUSIONES.


El carácter que se sigue dando al matrimonio desde el punto de vista de las ortodoxias religiosas, y que las costumbres y los intereses económicos apoyan exhaustivamente, ¿no es acaso una de las mayores rémoras para esa libertad?

El papel del padre en el hogar, la educación de los hijos y el sostén económico de la familia, tanto desde el punto de vista de la tradición como de las leyes, basadas en gran parte en la autoridad del hombre y no digamos en el que le otorgan las religiones, ¿no constituye otro impedimento a esa libertad e igualdad?

Los mandamientos, preceptos, usos y costumbres contrarios a la libertad sexual en la juventud y a la igualdad de trato de la misma entre hombres y mujeres, la moral y legislación arcaica y reaccionaria a la hora de tratar el tema de la práctica necesaria del sexo libre, y que se manifiesta en la enseñanza, ¿qué supone para esa libertad?

¿Se puede hablar de libertad de la mujer mientras, por poner un ejemplo, miles de mujeres votan a especímenes como Esperanza Aguirre, que restringe todas las libertades que afectan al sexo, el aborto libre, la enseñanza no religiosa, etc. y miles de miles acuden a escuchar a los predicadores de la iglesia católica o a los imanes de las otras?

La utilización del cuerpo de la mujer como símbolo e icono de la belleza, atractivo para su posesión y conquista, anuncio publicitario para realzar automóviles, bebidas, o productos industriales o culturales, las pasarelas de moda, ¿no levantan arcadas a la hora de hablar de esa libertad?

Medios de comunicación, concursos de belleza, industrias dedicadas a la transformación del rostro, del cuerpo, para imponer un único arquetipo, modelo, icono sexual en el mundo entero, de acuerdo a un canon neocapitalista occidental, ¿no han de ser denunciados y combatidos?

Las leyes, los jueces y abogados sin escrúpulos, las campañas de la Iglesia y la derecha contra el aborto, la eutanasia, la masturbación, las relaciones sexuales entre parejas de edades distintas, la homosexualidad y el lesbianismo, la educación retrógrada, ¿no han de plantear a las mujeres y los hombres de pensamiento progresista la necesidad de ser más activos y agresivos en su denuncia y combate contra dichos principios e instituciones?

¿Cuándo se abordará, de forma revolucionaria e ininterrumpida la lucha contra quienes por intereses económicos y políticos no buscan solucionar el problema de las esclavas del sexo?

El nefasto papel que juegan en el mundo actual los ayatolahs, los líderes religiosos musulmanes o ultra ortodoxos judíos, los sátrapas de los países teocráticos, los obispos y dependientes de la iglesia de Roma, o los instalados en poderes económicos y políticos de sectas cristianas o de cualquier otra índole, los nefastos responsables como Aznar, Bush y sus seguidores, ¿cuándo van a abordarse como indeseables a los que hay que combatir, en las luchas de la calle, en los mítines, conferencias, artículos de quienes no quieren comprometerse con su silencio con ellos, en las organizaciones de los militantes de izquierda, aunque estén inoculadas en apoyos por intereses estratégicos a esos poderes fácticos, si se quiere en verdad hablar de la liberación de la mujer y de una sociedad en libertad?

¿Y no debería realizarse una reforma radical en las relaciones sociales, en las obligaciones de los Estados por la custodia y educación de los hijos, apartando radicalmente de ella a las instituciones religiosas y a sus credos y negándoles la más mínima competencia sobre cuestiones de sexo y derivadas para la mujer, abogando por el amor libre e igualitario sin cortapisas ni leyes ni reglamentos de ninguna índole, y persiguiendo al tiempo no a las prostitutas sino a sus chantajistas y a los propios hombres, clientes, y medios de comunicación que contribuyen a la existencia de ese aberrante y terrorista negocio? Que se castigue, detenga y haga pública su culpabilidad al cliente, no a la víctima.

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COLABORACIONES

JUAN MAYORGA. El buen vecino

Hombre bajo- ¿Puedo sentarme con usted?
Hombre alto- Precisamente estaba a punto de pedir la cuenta.
Bajo- ¿No me reconoce? No me ha reconocido.
Alto- ¿?
Bajo- Nos vemos todos los días.
Alto- ¿¿??
Bajo- Cada mañana, en la escalera. Yo salgo cuando usted regresa.
Alto- Ah, sí. Sí.
Bajo- “Bueenoos diíaas”. ¿Reconoce mi voz?
Alto- Sí, ahora sí.
Bajo- Aunque no suena igual a estas horas, y en domingo, que a las seis de la mañana un día de trabajo.
Alto- Perdone que no lo haya reconocido.
Bajo- No hay nada que perdonar, es comprensible. Con su permiso, voy a tomar asiento. Es comprensible. Vuelve usted hecho una sombra y otra sombra se le cruza en la escalera. “Bueenoos diíaas”, oye que le dicen, y usted contesta, “Bueenoos diíaas”, pero no es más que eso, el cruce de dos sombras en una escalera.
Alto- Es verdad.
Bajo- Tiene que ser duro. Trabajar de noche, me refiero. Como tener la vida cabeza abajo, ¿no?
Alto- Me va a perdonar, pero tengo un poco de prisa.
Bajo- Acabo de pedir esta botella, y dos copas. Me gustaría compartirla con usted.
Alto- Lo siento, no bebo.
Bajo- Tengo algo que celebrar y había pensado que querría acompañarme.
Alto- Me están esperando.
Bajo- Sólo una copa, hombre.
Alto- Ya le he dicho que no bebo.
Bajo- ¿No va a tener ni un ratito para mí? Sólo diez minutos. Tengo algo que celebrar y no quiero hacerlo solo.
Alto- Diez minutos, está bien. Si tiene algo que celebrar, no puedo negarme.
Bajo- Cosecha del noventa y ocho. No me tome por un conocedor. Sólo es que me he informado para la ocasión. Me he preparado.
Alto- Y dice que le ha pasado algo bueno. Algo que merece celebrarse. Qué suerte.
Bajo- ¿No es formidable? Dos sombras se cruzan cada mañana en la escalera y, durante meses, no intercambian más que saludos mecánicos. “Bueenoos diíaas”; “Bueenoos diías”. De pronto, esas dos sombras comparten mesa, cara a cara, en una celebración.
Alto- ¿Durante meses? ¿Nos conocemos desde hace meses?
Bajo- No tengo queja, usted siempre ha sido amable conmigo, su saludo nunca me ha faltado, y no crea que puedo decir lo mismo de todos nuestros vecinos. Pero hasta hoy, no éramos más que dos sombras que se dicen “Buenos días” antes de volver a alejarse. Sin embargo, ahora estamos aquí, cara a cara, celebrando como si nos conociésemos de toda la vida.
Alto- Pero todavía no me ha dicho qué estamos celebrando.
Bajo- ¿No se lo he dicho? ¿No paro de hablar y todavía no le he dicho...?
Alto- Todavía no.
Bajo- Me resulta curioso estar aquí, con usted, pero dentro del bar. ¿Sabe a qué me refiero? Cada domingo, después de arreglar la cocina, salgo a dar una vuelta. Siempre lo veo a usted aquí, en esta mesa. Lo veo desde allí, desde la calle, desde el otro lado del cristal. Lo habré visto cien veces sentado en esta mesa. Usted, ¿no había reparado en mí?
Alto- No.
Bajo- No se lo reprocho. No suelo hacerme notar. Seguro que en la casa nunca habrá oído hablar de mí. No soy de esos vecinos que dan que hablar. Eso sí, tengo a gala ser un buen vecino. Cualquiera que llame a mi puerta sabe que yo siempre...
Alto- No me gustaría irme sin saber qué he estado celebrando.
Bajo- La ley tres siete cinco cuatro.
Alto- ¿?
Bajo- ¿No la conoce?
Alto- ¿Ha dicho “ley tres cinco siete cuatro”?
Bajo- Tres siete cinco cuatro. La llaman “Ley de extranjería”. Es así como la llama la gente.
Alto- No me había dado cuenta de que usted...
Bajo- No lo soy. No soy extranjero.
Alto- ¿Entonces?
Bajo- Usted sí lo es. Extranjero.
Alto- ¿Yo?
Bajo- No sé mucho de usted, pero eso sí lo sé, lo fundamental.
Alto- Ahora sí me va a disculpar. No quiero que se me haga tarde.
Bajo- No se levante, se lo ruego. Se lo ruego, siéntese. Gracias. Escúcheme, no tengo nada contra los extranjeros. Nada, vengan de donde vengan. No sé por qué ha venido usted a este país. ¿Trabajo? ¿Política? ¿Una mujer? Cualquiera de esas razones me parece buena. En cuanto a esa ley, yo no la redacté. Pero, tan pronto como oí hablar de ella, supe que iba a cambiar mi vida. No se me ocurrió de buenas a primeras, fui madurándolo poco a poco, y hasta hoy no me he decidido a poner en práctica mi idea. Pero le repito que no tengo nada contra ustedes. Tampoco es nada personal, simplemente he pensado que debía concentrarme en un solo caso, y el suyo es el que conozco mejor.
Alto- No sé si le estoy entendiendo bien, me parece que no, pero tengo que advertirle algo: no soy extranjero.
Bajo- ¿No?
Alto- Claro que no. ¿Qué le ha hecho pensar que lo soy? ¿Sólo porque trabajo de noche? Mucha gente trabaja de noche.
Bajo- ¿No es extranjero?
Alto- Desde luego que no. ¿Parezco extranjero?
Bajo- No, no parece extranjero.
Alto- No tengo nada contra ellos, siempre y cuando no vengan a crear problemas. He conocido gente estupenda de todos los colores. Gente que no viene a darte lecciones sobre cómo vivir en tu propio país. Por desgracia, parece que abundan más los que...
Bajo- No siga, es suficiente. ¡Aplausos! Le felicito. Su acento es mejor que el mío, y su modo de usar mi idioma. Y también el cuerpo, su modo de moverse... Qué disciplina. Admiro a la gente con autocontrol. No tema, no ha cometido ningún error, yo no habría sospechado, sólo fue una corazonada. Hice algunas indagaciones, cualquiera puede hacerlas, basta tener un poco de tiempo, y yo lo tengo. Mi corazonada se confirmó: no tiene usted papeles. Es un “sin papeles”.
Alto- Eso es falso.
Bajo- Muéstremelos. Sus papeles.
Alto- ¿Que le muestre...? ¿Quién se cree que es? Ya le he aguantado bastante.
Bajo- ¿Qué va a hacer? ¿Ponerse a chillar delante de toda esta gente? ¿Llamar a la policía? ¿Por qué no la llama? Relájese, hombre. No le he llamado “hijodeputa”. Sólo he dicho que es un extranjero sin permiso de residencia. Nada grave, salvo que, en aplicación de la ley tres siete cinco cuatro, usted podría ser devuelto inmediatamente a su país de origen. ¿O es la ley tres cuatro siete cinco?
Alto- ¿Está borracho?
Bajo- Todavía no he bebido una gota. No me gusta beber solo. No vuelva a levantarse sin mi permiso, por favor, no me obligue a hacer lo que no quiero hacer. Estoy intentando ser amable. No es nada personal, ya se lo he dicho. Yo no redacté esa ley, pero ella ha cambiado nuestra relación. Dos sombras se cruzan cada mañana en la escalera hasta que un día...
Alto- Es una broma.
Bajo- No me sobrevalore, yo no sé bromear. No es una broma. Como se dice vulgarmente... Si yo fuese alguien vulgar, se lo diría así: “Lo tengo por los huevos”.
Alto- Está realmente borracho.
Bajo- No me enfade, ¿no ve que estoy intentando ser respetuoso con usted? Podría insultarlo. Podría ponerlo de rodillas...
Alto- ¿Qué quiere de mí? Suéltelo ya. ¿Dinero?
Bajo- ¿Dinero?
Alto- ¿Qué es lo que quiere?
Bajo- Poca cosa.
Alto- ¿Qué?
Bajo- No lo sé todavía. En serio, todavía no lo sé. Por ahora, sólo que beba una copa conmigo. Será bastante por hoy. Mañana, quién sabe. Algo se me ocurrirá. Pero esté seguro de que nunca le pediré nada vergonzoso. Y, por supuesto, nada relacionado con el sexo. Usted ha tenido suerte conmigo. No voy a obligarle a trabajar para mí, ni a cometer ninguna fechoría, no voy a ponerle la mano encima. Un día le pediré un rato de conversación; otro, que me acompañe a dar una vuelta. Nada feo, nada humillante. Que me lea un poema, que me cuente un chiste... Nada humillante. A veces le pediré algo incómodo o desagradable, pero no con ánimo de ofenderlo, sino para comprobar su disponibilidad. Eso es, en definitiva, lo que me importa: estar seguro de su disponibilidad. Algunos días dejaré que se olvide de mí, pero siempre reapareceré. Entonces le pediré que recite una oración o que me cante un canto de su tierra, no por molestarle, sino para recordarle la naturaleza de nuestro vínculo. Para humillarlo, nunca. Por otro lado, quizá usted consiga sus papeles algún día. Entretanto, vivamos. Mañana, a la misma hora que de costumbre, nos cruzaremos en la escalera y nos desearemos buenos días. Quiero que esté usted allí, no intente escapar, voy a estar vigilándolo. Y nunca intente nada contra mí, lo tengo todo dispuesto para esa eventualidad, soy un hombre detallista. No le pediré nada humillante, ya lo verá. Empezaremos ahora mismo. Empezaremos por compartir esta botella. Permítame que haga un brindis. Por usted. Por su vida en este viejo país.

Pausa. El hombre alto bebe.

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ROSA REGÁS. La patria.

La mayoría de los ciudadanos que vivimos más o menos pendientes de la política, estamos profundamente decepcionados de nuestros líderes, no sólo como ideólogos o gestores, sino también como mentes incapaces de llegar a un acuerdo para presentar una voz única ante los problemas que se le van planteando al país. Ellos sin embargo, los políticos, sobre todo los de derechas, no parecen haberse dado cuenta y siguen con su discurso cargado de insultos y violencia como si sólo ellos fueran la representación única y con pleno derecho, del pueblo español, lo cual resulta todavía más incomprensible y bochornoso que la propia incapacidad de llegar a acuerdos y consensos.
Ya se va definiendo y afianzando nuestro modelo de hacer política que consiste en el “yo primero aunque sea a costa de cargármelo todo”, como ocurre con los líderes de las instituciones ciudadanas, Ayuntamientos y Diputaciones, y en el hacer de los representantes políticos en los Parlamentos comunitarios y en el Parlamento de la nación, y por supuesto en los medios que los apoyan a sangre y cuchillo. Un modelo siniestro y agobiante, que deja al margen a la ciudadanía hasta el punto que acaba confundiéndose con una estrategia pensada y elaborada precisamente para que el pueblo no participe ni opine, sino que harto de tan penoso y mediocre espectáculo, se dedique únicamente a votar una vez cada cuatro años que es lo único que les hace falta a esos vocingleros para legalizar sus ansias de poder, aunque cada día sean menos los que votan y más los que votan descorazonados. A ellos, esos políticos codiciosos, ¿qué más les da? Con ganar aunque sea con el 20% de los votos o incluso el 10% ya les basta, porque el juego político se ha reducido drásticamente a eso, a ganar al precio que sea, como el juego económico, financiero y comercial (público o privado) se ha reducido a obtener beneficio al precio que sea.
Y si la política es esto, si ningún líder quiere unirse a los demás por el infantil terror a que no se vea qué es lo que exige, engullido en una pancarta unitaria que reivindica el bien común por leve, por mísero, por humilde que sea, ¿de que sirve luchar por otro tipo de país que habría de tener la misma estructura neoliberal que tanto gusta a todo el espectro político desde el centro a la derecha y a su coro de intelectuales -que son los que acaban detentando el poder como bien sabemos- si habría de estar forzosamente en manos de quienes hoy mismo no tienen más pensamiento que ganar las elecciones, cargados de orgullo por lo propio y desprecio por lo ajeno e incapaces de dialogar y pactar al menos para que en cualquier demanda o denuncia estén representados no sólo sus secuaces sino todos los ciudadanos del país?
Y así es la oposición. ¿Qué cómo se comporta la oposición? Pues lo mismo. A la oposición, tanto si es nacional como comunitaria (aunque ésta siempre en menor medida) le da igual todo lo que no pueda convertir en ataque, por irracional que sea su protesta, por sinsentido que tenga lo que exige. Como si lo único que le importara fuera la muerte, a poder ser con dolor, de quienes han osado ocupar un puesto, el de gobernantes, que les pertenece a ellos por derecho propio, por la gracia de Dios, como ha ocurrido a lo largo de toda la Historia de España, salvo breves y contadas excepciones.
No es éste el país con el que soñábamos cuando teníamos la bota del dictador sobre nuestra conciencia, sobre nuestra vida. Nunca hubiéramos querido ver el espectáculo que dan los unos y los otros, decididos a morir antes que unirse y luchar por el bien de los ciudadanos y mentir de la forma más soez que se ha conocido en el espacio público. Pero así es nuestra patria, así somos todos puesto que también los políticos han salido del pueblo. Y aún así aquí estamos, dispuestos a seguir para que cambie la mediocridad de nuestro panorama político, aunque lo que podamos hacer frente al poder político esté cada día más cerca de la nada. Porque, como dice el poeta, “aunque anhelamos huir a climas más benévolos, nunca seguiremos nuestro sueño, y nos quedaremos aquí hasta la muerte. Porqué también nosotros somos cobardes y salvajes. Y amamos con desesperado dolor esta pobre, sucia, triste y desgraciada patria”.
CARLOS MARTÍ. De las ideas y la muerte.

Escritor. Ex presidente de la UNEAC, Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

El prejuicio contra los intelectuales es más viejo que Matusalén, si no que alguien lance la primera piedra y romperá su techo de vidrio. Lo que ocurre hoy es que ya no se trata de un gesto de desprecio o de simplona burla: es toda una campaña contra el pensamiento.

Al mismísimo Sancho Panza le fue dado el querer ridiculizar la fantasía desbordante de su Caballero, pero nunca hubiera imaginado que en su mediocre Insula de Barataria, se pudiera armar un inmenso fantasma capaz de vapulear al Andante. A fin de cuentas temía una respuesta genial y abrumadora: mil veces más humillante.

Ahora pareciera que los dueñitos de los escalofriantes medios de difusión quieren tomar ventaja y mucho arriesgan, porque la andanada vitriólica y lapidaria, ya ae sabe que pertenece a las ideas.

Trastocar palabras, demonizar la verdad, enhebrar manipulaciones y enredos torvos y armar la mentira contra toda la virtud, el honor o la simple pero necesaria esperanza, son los oscuros reinos donde habitan estas modernas y pestilentes ratas.

Pero ¡Cuidad! ese discursillo atractivo como la peor novelita del mercado, porque una voz, sólo una, que pueda responder a una, sólo una de las muchas preguntas que los humanos nos hacemos en estos momentos decadentes, puede desmontar y ridiculizar esa oscura maniobra dela Ciudad donde habita el pequeño hermanastro fantasmal y ridículo, que es la ignorancia; con o sin peluca, sea flaca o vieja, o quizás graduada en la torpeza de su universitaria incapacidad.

Siga la muerte su fúnebre discurso, porque las ideas no son mancas.
MANUEL GARCÍA VIÑÓ

Meditaciones trascendentales
3.- AQUEL IRAK Y ÉSTE

--Sadam Hussein era un canalla.
--Pero el país que presidía, Irak, era el país más civilizado de Oriente Medio y Próximo, y único constitucionalmente laicista.
--Poseía las mejores infraestructuras, los mejores hospitales, las mejores universidades, etc.
--Jóvenes de todo el mundo árabe iban a estudiar a Irak.
--A Irak, que albergaba también en su capital, Bagdad, dos museos arqueológicos entre los mejores del mundo, si no los mejores.
--Irak, también, era, casualmente, uno de los principales productores de petróleo.
--Quizá por eso, al Imperio y sus secuaces se les ocurrió que lo que Irak necesitaba era ser civilizado y, sobre todo, democratizado al estilo occidental..
--El Imperio y sus secuaces restringen la libertad, vulneran los derechos humanos y no se preocupan más que por sí mismos. Pero, altruista y generosamente, desean lo mejor para los demás.
--Y allá fueron, dispuestos a hacer felices a los irakíes. Y ello con la idea de que, si no querían ser felices por las buenas, ellos harían que lo fueran a la fuerza, que es la mejor forma de hacer un favor.
--Hombres fuera de serie, como ha habido pocos en la historia –George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar o Ansar—planearon la operación de la liberación de Irak, seguros de que, para ello, les bastarían dos semanas, a partir del glorioso momento en que serían recibidos por el pueblo irakí, con dos dedos levantados, formando el signo de la victoria de los buenos.

--Es cosa sabida que los cálculos, a veces, fallan.
--No han pasado quince días, sino siete años, y aún no ha concluido la tan bien planeada operación de mejora de la vida de los irakíes y de su país.
--El bellísimo y civilizado Irak es hoy una escombrera gigantesca, varios millones de sus habitantes han muerto, su petróleo está siendo sustraído por compañías norteamericanas…, pero tiene un presidente democráticamente elegido por los Estados Unidos. Y los dos más importantes museos arqueológicos del mundo, simplemente, no existen… (Recientemente, se ha sabido que los heroicos soldados yankis llevaban listas con las piezas que preferentemente tenían que sustraer, para llevarlas a donde tenían que estar: las casas de subastas de Nueva York.)
--Curiosamente –hay quienes resisten bien—los tres prohombres mencionados, y otros más que les secundaron, siguen pasando por campeones de la democracia.
--Que nadie se extrañe. Por los mismos hechos, a unos se les castiga y a otros se les premia. Siempre ha sido así, en el mejor de los mundos posibles.
Próximo número: Medios de comunicación y soledad informativa

miércoles, 11 de agosto de 2010

Número 5. Agosto, 2010.

LA ANTORCHA DEL SIGLO XXI.

SUMARIO. Número 5. Agosto, 2010.
Introducción.
Karl Kraus. Políticos y política

La náusea informativa de la actualidad.
Carmen, la nietísima, y la memoria histórica
La puta, el periodista y los anuncios publicitarios.
Mario Vargas Llosa o doctor Jekill y Mr. Hyde.

De economía.
España 2010.
Albert Einstein. La crisis del 29
José Luis Sampedro. El humanista y la economía.
Carlos Taibo. 169 diputados.
Mikel Ametzola. Dineros españoles en Suiza.
Lorenzo Martínez Aguilar. Los mercados del dinero y los mercaderes sin ética.

Klausbarómetro.
José Saramago. Franz Kafka. Juan Goytisolo. W.M.Urban

Discurso contra los intelectuales.
3. El compromiso.

Colaboraciones.
Rafael de Cózar. Los últimos dinosaurios a extinguir.
Jesús Munárriz. A Blas de Otero en 2010.
Manuel García Viñó. Monárquicos de toda la vida.

Próximos números.


INTRODUCCIÓN

KARL KRAUS. Políticos y política.

El secreto del político (agitador) consiste en hacerse pasar por alguien tan tonto como sus oyentes para que crean ser tan listos como él.
___________________________________________

El parlamentarismo es el acuartelamiento de la prostitución política. ___________________________________________

La política presenta todas las tensiones de una novela policial. Las gestaciones diplomáticas ofrecen el espectáculo de unos Estados buscados por vía requisitoria por una banda criminal internacional. ____________________________________________

La democracia significa poder ser esclavo de cualquiera.


LA NÁUSEA INFORMATIVA DE LA ACTUALIDAD

CARMEN FRANCO, LA NIETÍSIMA Y LA MEMORIA HISTÓRICA.

Cuando Franco dijo, ya en su etapa de momia, que lo dejaba todo bien atado, no se refería solo a la sucesión política y económica: también a la situación de los suyos: familia, allegados, colaboradores. Pero igualmente al miedo inoculado a gran parte del pueblo español, a la droga que les había anestesiado. Los nietísimos bien lo saben. No se contentan con el patrimonio artístico y económico que les fue legado. Necesitan más dinero. Uno anda investigado por la justicia. La otra, Carmencita, busca además el éxito, el fervor borreguil. Las televisiones se lo prestan. ¿Son periodistas quienes trabajan en las televisiones? Y las revistas y los periódicos. La actualidad. La nietísima es de multiusos. Lo mismo se despelota –cuida sus años- que monta espectáculos de “bailes” o participa en galas que los corruptores del lenguaje llaman “sociales”. El pueblo, mudo, ciego, sordo, sin memoria, asiste impertérrito a este horrendo espectáculo. Y quienes de él hablan cumplen su oficio de jornaleros de la desvergüenza. Los vencidos son siempre los vencidos. Y los vencedores continúan encargándose de que así sea. Con patéticos colaboradores que dicen representar a las izquierdas. Y ella, Carmen de la España de Franco, y todos los descendientes y allegados del sapo iscariote, hija, nietos, primos, consortes, marqueses, duquesas, banqueros, jueces, periodistas, forman al fin y al cabo parte de la macabra lista. Esperpento que sigue vivo. Para que no decaiga la vieja fiesta.

LA PUTA, EL PERIODISTA Y LOS PERIÓDICOS

Una de las putas secuestradas durante años en la ciudad de Madrid, torturada día a día con la obligación de atender a clientes reclutados por los periódicos de la capital –en toda España es práctica habitual, que una cosa es recolectar miles de firmas y aprobar en los parlamentos leyes contra los sufrimientos de los toros y otra preocuparse de las personas- y de someterse a cuantas prácticas más o menos sádicas imponen a sus cuerpos, ha confesado que en una ocasión tuvo como cliente a un periodista que había oficiado de corresponsal en varias guerras. Le reconoció por haberle visto en televisión. Cuando quiso explicarle algo sobre su situación, le respondió él que no le interesaba la trata de blancas, el secuestro o las amenazas de muerte que recibía, que no le hablara de ello, que él iba allí, y por eso pagaba, porque su mujer “no le ponía”, quería follar como le viniera en gana, así que a cortar el royo y a hacer todo lo que le mandara. Ignoramos si ese gran periodista era también reputado por las ventas de sus libros. La puta, que son mujeres solo para el placer que puedan arrancarlas, había sido engañada, raptada y recluida con otras doscientas mujeres en casas –para ellas zulos- donde atendían a los clientes con que les nutren los periódicos. No les faltan palizas, amenazas de muerte y a veces incluso alguna es asesinada, ella o sus familiares lejanos. Son las nuevas esclavas al servicio de negreros que se codean con la alta sociedad, ganan miles de millones gracias a estas máquinas de follar. Con la connivencia de los periódicos, y si se tercia, de algunos policías o jueces, que para eso cuentan con expertos abogados. Pero aquí no hablamos de organizaciones terroristas. Terrorismo es gritar en la calle. A veces se detiene a algunos de estos negreros. Otras, las denuncias de estas mujeres causan hilaridad o desprecio, o expulsión hacia otros mercados del sexo. Al día siguiente de la detención los periódicos seguían publicando estos servicios, alentando este terrorismo. Los mafiosos pasan un breve tiempo en la cárcel, pronto compran su libertad y tal vez cambiando lugares y nombres continúan sus negocios. ¿Secuestros, terrorismos, asesinatos? No: ellos no se pudrirán en la cárcel, señores del Gobierno, de la oposición y de la Iglesia. Ellos forman parte reconocida de la sociedad en que vivimos

MARIO VARGAS LLOSA. DOCTOR JEKYLL Y MR HYDE.

El peruano es alguien que día a día va diluyendo su imagen de buen novelista para convertirse en uno de los intelectuales más serviles del Imperio norteamericano o de connotados fascistas como José María Aznar, sátrapas, corruptos personajes que no dudan en ofrecerle su miserable acomodo –bien remunerado, es cierto-. Mario Vargas Llosa es otro de los numerosos plumíferos que en El País tiene la obsesión más paranoica que pueda concebirse, en un diario que a diferencia de otros no se sitúa en la extrema derecha, respecto a América Latina. En la Cuarta Página de un reciente dominical, él, que intentó convertirse en Presidente de un país tan “democrático” como Perú, obteniendo nefastos resultados, escribía un repulsivo artículo titulado “Héroes de nuestro tiempo” que concluye con estas palabras: “Hago votos para que, siguiendo lo que piden los presos políticos desterrados de Cuba, la Unión Europea no cometa la imprudencia de renunciar a la Posición Común y la mantenga hasta que el régimen de los hermanos Castro dé pasos verídicos y comprobables de su democratización”.
Le aterra que no haya presos o alguien deje de morirse; uno, uno solo como protesta a ese régimen, al que Vargas Llosa tiene tanto odio, y escribe y da charlas continuas y participa en reuniones fascistas pidiendo se termine con él, un odio visceral que parece impedirle conciliar el sueño. ¡Con lo bien que se vive en democracias como Honduras –el asesinato allí, de periodistas o ciudadanos, por sicarios golpistas o matones del régimen no cuenta, como tampoco cuenta en Méjico donde son balaceados diariamente decenas de personas en una guerra no declarada. Es mejor meterse con Chávez o Morales que contra auténticas dictaduras como las de Colombia que no ha dudado a través de las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia en utilizar hornos crematorios donde hacer desaparecer a sus víctimas, cuando no las arrojan al río Cauca, en el sur del Departamento de Antioquia, siendo gobernador entonces Álvaro Uribe, largo tiempo “demócrata “ Presidente de la Nación. Y esto para no referirnos a otras guerras o genocidios que le pillan más lejos y de los que sus amigos Aznar o el viejo Bush tanta responsabilidad tienen. Nos gustaría saber porque Hyde no silencia a Jekyll, que destruye día a día su oficio de escritor.

D E E C O N O M Í A

España 2010

La crisis económica. Meses, años ya, hablando de ella. ¿Hablamos, nos hablan de la crisis económica? No. Ni los políticos, ni los llamados expertos o analistas financieros. Y menos los periodistas. Se limitan a comentar, decir, “lo que dicen otros”. ¿Y que dicen los que tienen que decir? Dirigentes del PSOE culpan de la situación a la crisis de los mercados internacionales. Si los bancos aseguran que carecen de liquidez y cierran sus créditos, si aumenta el paro, si las industrias de la construcción, turística, automovilística afirman que desciende la producción y han de multiplicar los despidos de trabajadores y reducir los costes sociales, etc. ¿no existen culpables?. El partido popular y el autista Rajoy, son más simples, monótonos. Como buenos discípulos de las grandes escuelas históricas del fascismo que utilizan la demagogia populista –la misma empleada para hablar de la corrupción que se enseñorea de sus conspicuos representantes- reducen la crisis a un solo nombre: Zapatero. Si muriera el perro se acabaría la rabia. El día que Zapatero de paso a Rajoy en la Moncloa se terminará la crisis. Y las organizaciones que se dicen de izquierdas apenas ahondan en sus análisis, prefieren mirar para otro lado –se han vueltos interlocutores de todos los patronos- y de paso a ver si con una huelguita obtienen réditos políticos: imaginemos que éxito: uno, dos, cuatro diputados más para vivir a la bartola otros cuatro años. Una huelga ¿contra quién, con qué continuidad? ¿Contra los terroristas económicos que existen aquí, en Alemania, en el Fondo Monetario Internacional, en las bolsas, bancos, en las estructuras del neoliberalismo económico, contra las grandes mafias que controlan los mercados, imponen las leyes laborales, refugian sus ingentes e ilícitas ganancias en paraísos fiscales, manipulan la información? No. También contra lo fácil, el chivo expiatorio, el lacayo del sistema putrefacto en el que los unos y los otros chapotean, el gobierno de Zapatero. ¿Que viene el recambio, el PP y los CIU tan aparentemente nacionalistas como capitalistas corruptos y cristiano reaccionarios? ¡Qué les importa! Ellos a lo suyo. Y hablando de terrorismo. Se plantea, junto a la reforma laboral y las medidas que deterioran el nivel de vida de los trabajadores y favorecen a la patronal, los bancos y a la corrupción de un sistema que se enseñorea de toda Europa, el desmadre articulado por la Salgado. Y así una reforma propuesta por el Gobierno, su Gobierno, para investigar el delito fiscal, ella la cercena. Al parecer solo existe un terrorismo reconocido, el que se sitúa en Euskal Herría, para el que si se articula una nueva reforma del código penal por el que las penas no puedan prescribir nunca. Mas para el económico, de efectos más devastadores, se impide la inspección del delito fiscal y que se pueda castigar a quienes defraudan por ser poseedores de grandes fortunas, intocables. Los grandes terroristas económicos herederos del franquismo, del neo capitalismo salvaje siguen siendo los padres de esta “Patria”. El delito se considera leve, y si se le detecta, prescribe a la mayor brevedad posible.
Vamos a intentar en este número de La Antorcha y siguientes hablar de estos temas. Desde las crisis pasadas y las críticas históricas a la situación del presente. Esperamos nuevas aportaciones.

ALBERT EINSTEIN. La crisis del 29.
En 1934 escribió sobre la crisis de los años 30 Albert Einstein: “Esta crisis tiene un carácter distinto por basarse en una serie de condiciones totalmente nuevas, nacidas del rápido progreso de los métodos de producción. Actualmente solo se necesita una fracción de trabajo humano disponible en el mundo para la producción del volumen total de bienes de consumo necesarios para la vida. Este hecho, en un sistema económico, laissez faire absoluto, tiene que generar paro. Una superproducción aparente, tan grande que excede a la demanda: quienes intentan responsabilizarse de la presente crisis no hacen sino jugar con las palabras (…) Estoy seguro de que este mismo proceso técnico que debía aliviar al género humano de gran parte del trabajo necesario para su subsistencia es la causa principal de nuestras desgracias actuales(…) Debería adoptarse una economía totalmente planificada en la que sea la comunidad la que distribuya y produzca los bienes de consumo (…) Debería reducirse por ley el número de horas de trabajo semanales en todas las ramas de la industria hasta acabar por completo con el paro. Deberían fijarse al mismo tiempo salarios mínimos, de modo que el poder adquisitivo de los trabajadores se correspondiera con la producción (…) Control del volumen de dinero en circulación y del volumen de crédito, de modo que los precios permanezcan estables, aboliendo todo patrón monetario (…) Es necesario tomar medidas que hagan posible y necesario que los jóvenes participen en el proceso productivo. Además, las personas de edad avanzada deberían quedar excluidas de cierto tipo de trabajos, recibiendo en cambio una pensión por haber trabajado ya bastante en bien de la sociedad (…) Deben cortarse las fluctuaciones del valor del dinero, sustituyendo el patrón oro por otro basado en determinado tipo de bienes seleccionados según la condición del consumo tal como propuso hace tiempo Keynes.

JOSÉ LUIS SAMPEDRO. El humanista y la economía.
José Luis Sampedro es una de las personas más lúcidas, entrañables de España. José Luis Rodríguez Zapatero no le tiene entre sus asesores. Prefiere a tipos como Miguel Boyer. Así vamos. A Sampedro la masa no puede verle ni escucharle, como a tantos otros, tan ineptos como reaccionarios “expertos en temas económicos”, no puede por tanto seguir sus análisis socio políticos ni sus reflexiones sobre el mercado, la dependencia, el desarrollo regional, la planificación ecológica, la productividad, las multinacionales o las razones de la actual crisis de la economía mundial. Sí es más seguido por el público Sampedro a través de sus novelas.
La masa es un producto moldeado por los medios de comunicación, por tanto, sin que sea su culpa, es ciega, sorda y muda. Y quienes la manipulan, políticos, gobernantes, no gustan de hombres como José Luis Sampedro, demasiado lúcidos para que les den espacios de libertad. ¿Premios, reconocimientos oficiales? Eso queda para otras gentes. Los siervos o lacayos de los partidos o del dios mercado. Y así las páginas de los periódicos o las informaciones o tertulias audiovisuales se llenan de apologistas del capitalismo explotador o de mensajes crípticos e indescifrables en los análisis económicos para ella realizados. Mentiras. Fraudes. Corrupciones. Les pagan para ello.
Recogemos hoy en La Antorcha del Siglo XXI unas líneas escritas por José Luis Sampedro y entresacadas del libro Economía humanista. Algo más que cifras. A partir de ellas, si existiera de verdad la libertad de información y de opinión, podríamos iniciar un profundo diálogo, tan necesario como esclarecedor. Pero el diálogo está proscrito en el monopolio mediático y el terrorismo económico. Pertenecen a la introducción escrita por Sampedro en la obra citada:
“Mi diagnóstico es contrario a la optimista versión del pensamiento económico dominante en los países más adelantados (…) Mantengo mi opinión sobre la decadencia del sistema. Es verdad que se ofrece una igualdad ante la ley, falsa por completo dada la injusta distribución mundial de los bienes del planeta entre sus habitantes, desigualdad que no se ha corregido en todos los decenios en que se viene hablando de suprimir la pobreza. También es cierto que el sistema proclama declaraciones democráticas, pero la realidad nos enfrenta con organizaciones oligárquicas que mantienen su poder gracias al dominio de los medios informativos, con la consiguiente manipulación de la opinión pública, además de justificarse en ideologías elaboradas por los intelectuales a su servicio. En cuanto al desarrollo económico, recibe el injustificado nombre de sostenible, cuando en realidad la triplicación de la población mundial en un siglo, y el deterioro del medio ambiente en este tiempo, conducen a la conclusión de que el proceso no podrá mantenerse mucho tiempo como hasta ahora. Y en cuanto a la libertad basta asomarse a esos mismos medios informativos para tener que preguntarse inmediatamente quienes son los verdaderos beneficiarios de la misma (…) Como escribió muy bien John Kenneth Galbraith, buena parte de los textos de la ciencia económica en los dos últimos siglos contienen formulaciones en el sentido deseado por los poderes establecidos. Se comprende que este excelente economista no pudiera obtener el premio Nóbel, concedido en cambio a su oponente Friedman.
El diagnóstico negativo de la situación global y la percepción de la decadencia se confirma, a poco que se reconozca la aberración de seguir impulsando un estado de desarrollo ya insostenible. A eso se añaden actuaciones en otros campos que rayan en la barbarie, porque afectan a valores básicos constitutivos del sistema (…) No me cabe la menor duda de que la ideología económica vigente, halagadora de los intereses dominantes es un aspecto más de la decadencia global (…) En el tiempo de la “economía política” interesaba producir bienes, pensando en las necesidades de la pobreza, mucho más que idear mecanismos financieros y especulativos para multiplicar ganancias (…) La penosa situación actual… basta por si sola para poner de manifiesto la irracionalidad cotidiana del sistema en su uso y abuso de los grandes recursos naturales.”

CARLOS TAIBO. 169 Diputados
Merece reflexión lo que ha ocurrido en las últimas semanas, al calor del despliegue de un draconiano plan de ajuste, con los cuadros del Partido Socialista Obrero Español. Por concretar el argumento en lo sucedido en un recinto relevante, el Congreso de Diputados de Madrid, téngase presente que ni uno solo de los 169 representantes socialistas que toman asiento en esa institución ha tenido a bien expresar, en público, ninguna discusión, ni mayor ni menor, en lo que hace al contenido del mentado plan. Hablamos de las mismas personas –no se olvide- que unos días antes sostenían una y otra vez que el Gobierno socialista no toleraría en modo alguno recortes en los derechos sociales.
No sé si a estas alturas tiene algún sentido examinar las escasas y precarias explicaciones ofrecidas para justificar un cambio tan drástico, y tan patético, de actitud. Para que no queden cabos sueltos rescatemos, aún con todo, las dos que parecen disfrutar de mayor presencia. La primera señala sin más que el plan de ajuste es una imposición de la Unión Europea. Aunque el argumento en si resulta irreprochable, deja en mal lugar, claro, a nuestros gobernantes y a sus acólitos: si, por un lado, revela bien a las claras que los primeros –los gobernantes-no habían hecho sus deberes, por el otro pone de manifiesto su incapacidad para preservar, retórica aparte, un proyecto distinto del que preconiza una UE visiblemente neoliberalizada. La segunda de las explicaciones, ya muy sabida, se asienta en la superstición de que los numerosos y graves problemas que arrastra la economía española nada tienen que ver con las políticas abrazadas por los dirigentes socialistas: muy al contrario remitirían –se nos dice- a fenómenos externos y responsabilidades ajenas, como las vinculadas con la crisis estadounidense, la herencia recibida en 2004 del partido popular o, en suma, las impresentables prácticas de los especuladores que se mueven por todas partes.
Sobran las evidencias para repudiar, y hacerlo sin ningún margen para la duda, la tesis que acabamos de oponer en boca de otros. Basta con recordar al respecto que el Gobierno español, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, no solo permitió las prácticas especulativas y el engordamiento de la burbuja inmobiliaria: antes bien, articuló con claridad uno y otro proceso. Más allá de ello, y en lo que se refiere a los últimos años, ha asumido medidas tan impresentables como las que se han traducido en la desaparición del impuesto sobre el patrimonio, la concesión de 400 euros de rebaja fiscal a todos los ciudadanos –beneficiando por igual, lamentablemente, al más rico y al más pobre- una subida del IVA en la que es imposible apreciar ninguna vocación redistributiva, la preservación de una laxísima legislación en lo que respecta a los paraísos fiscales o, en fin, la extrema inanidad de una lucha contra el fraude que permite que las prácticas delictivas sigan siendo una realidad. Para que nada falte, el mismo Gobierno que a la postre ha reducido los salarios de los funcionarios y ha congelado las pensiones no ha tenido mayor problema en asignar sumas hipermillonarias al rescate de instituciones financieras en crisis.
Conviene prestar atención a un dato que descuella, con todo, por encima de los demás: faltan las noticias que dan cuenta de la apertura de causas legales contra aquellas personas que es razonable suponer fueron en su momento responsables de prácticas financieras y contables poco edificantes. Alguien podrá preguntarse si ello es así de resultas de una actitud impresentablemente relajada del lado de los jueces. Pero no parece que sea ese el problema: lo que ocurre, tanto más indignante, es que las normas legales que nuestros gobernantes decidieron alentar y aplicar son extremadamente permisivas en lo que hace a las conductas correspondientes. Al fin y al cabo, eso es lo que ha venido a significar la tan traída y llevada desregulación que ha marcado indeleblemente la lógica neoliberal: si las normas legales reguladoras desaparecen, lo hacen también, como por ensalmo, los delitos. De nuevo se me permitirá que subraye que lo anterior remite, en lo que atañe a nuestros gobernantes, a algo más que una mera complicidad con conductas reprobables.
Para cerrar el círculo no está de más que hagamos una glosa de la singularísima actitud que, en relación con todo esto, ha asumido el Partido Popular. Una de sus dimensiones la configura el hecho, paradójico, de que en estas horas se niegue a apoyar un plan de ajuste, que en los hechos, y mal que bien, ha defendido calurosamente durante mucho tiempo. Para dar cuenta de una conducta tan sorprendente no hay que ir muy lejos, por detrás están, claro, las miserias del juego político, con las elecciones en la trastienda. Mayor relieve corresponde, aun así, a la segunda dimensión: solo los más ingenuos parecen llevados a abrazar la conclusión de que, cuando el Partido Popular gobernó, con José María Aznar, en Madrid sus prácticas fueron diferentes de las alentadas más adelante por su rival socialista. No parece fuera de lugar incidir al respecto, que con ocasión del primer mandato presidencial de Rodríguez Zapatero los populares repetían incansables que las cosas en economía iban bien –que tino en el diagnóstico, por cierto- porque el Gobierno socialista se limitaba a aplicar las mismas recetas preconizadas por sus antecesores.
Puestos a reseñar una sorpresa más, la última, ahí está la que ofrece la certificación de que tirios y troyanos, socialistas y populares, al final nos ofrecen, con solemne descaro, más de lo mismo: si la globalización en curso ha acarreado que los beneficios se privaticen mientras las pérdidas, en cambio, se socializan –ya lo saben funcionarios y pensionistas- ninguna garantía hay de que los desmanes y dislates de los últimos años no se van a repetir a la vuelta de la esquina.

MIKEL AMETZOLA (Ex economista, creador de la casa rural ametzola Bilbao).
Dineros españoles en Suiza.

El liberalismo atroz que vivimos ha hecho retroceder las “ideas” hasta la época de las cavernas y los bolsillos de los humanos en un porcentaje importante que sirve para “rellenar” de nuevo los de los poderosos, con el único fin de conseguir “ganar ese juego del monopoli” que para ellos es el mundo, ya que lo que tenían anteriormente no eran capaces de gastarlo dilapidándolo durante unas cuantas generaciones.
Centrándonos en lo local, es curioso como pasa casi inadvertida esa noticia sobre las más de 1500 familias “pilladas” con sus dineros en Suiza. En la legislación española existe el delito fiscal (con penas de cárcel) para aquellos que defraudan más de 120.000 euros (por muchísimo menos hay cantidad de drogadictos en la cárcel), y pasa inadvertido que la cárcel es evadible para estas personas si regularizan su situación voluntariamente y pagan. Y pasa inadvertida la pelea entre la agencia tributaria que preconiza que se analice y se actúe en consecuencia solamente teniendo en cuenta la defraudación por impuestos no liquidados sobre los intereses percibidos por esas cuentas. Y ahora se nos dice que no es así y la agrupación de inspectores de hacienda cree que hay “que entrar a saco” e intentar ver de donde proceden “esos dineros” puesto que hay casi un 100% de probabilidades de que esos capitales sean en si mismo a su vez defraudaciones anteriores de rentas no declaradas.
Y el colmo de las injusticias es la información que añade que “si estas familias adineradas” se avienen a confesar donde tienen guardados sus capitales –no los ya conocidos por Hacienda, de los que un empleado de un banco inglés ha entregado sus nombres a la justicia francesa, sino de todos aquellos que ni se conocen donde están ni siquiera si existen- y traerlos de vuelta a España, el tan temido Fisco, por un precio inferior al que pagamos el resto de los españoles está dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva y los jueces idem de lo mismo ya que no existiría denuncia por parte de Hacienda al ser una declaración voluntaria. No conocemos una legislación semejante para quién se presentara un día a la policía inculpándose por ejemplo de haber robado 120.000 euros a cualquier persona. ¿Por qué los ricos no pueden sentarse en el banquillo?
Evadir es tan sencillo como realizar varios apuntes contables. En el primer caso el dinero sale de un banco español a otro suizo, el segundo apunte en el banco español es doble: por una parte anula la transferencia al banco suizo (con lo que además se borran las huellas ya que el dinero se encuentra efectivamente en Suiza y para seguirle la pista habría que investigarlo allí y no en el Estado español) y para compensar el asiento hace una salida del dinero por caja (el dinero teóricamente lo tiene el cliente en su poder, para guardarlo o gastarlo, pero realmente está en Suiza, y repetidas estas operaciones contables, ¡vaya usted después a comprobar que se hizo de él, en que se lo gastó!. Y este entramado de defraudación tiene un montaje totalmente legal y termina produciendo tremendos desequilibrios. Sus consecuencias económicas son tan demoledoras, que ya ni los socialdemócratas “racionalizadores” del sistema ni los propios gobernantes de la derecha ultraliberal pueden permitirse el lujo de volver la cabeza hacia otro lado.
Un ejemplo. Imaginemos una empresa importadora de plátanos con sede en Madrid que compra plátanos en Costa Rica. La empresa española posee 2 empresas propiedad en un 100% de los mismos accionistas, una con sede en las Islas Caimán y otra en las Islas Yérsey (ambas paraísos fiscales). La empresa de las islas Caimán compra el kilo de plátanos en Costa Rica a 1 euro y los vende a la de las Islas Yérsey a 2 euros. Esta a su vez los vende a la empresa de Madrid a 3 euros y la empresa importadora de Madrid los vende a Merca Madrid a 4 euros. En realidad la empresa ha obtenido 3 euros de beneficio pero su tributación al Estado español ha sido de 1 euro. Las dos terceras partes del beneficio no solamente no han tributado sino que han salido del estado español siendo colocadas en paraísos fiscales de una forma absolutamente legal. Creo recordar que se ofrece el dato espectacular de una de estas islas en que la empresa española exportaba al año mayor cantidad de toneladas de plátanos que varios de los países productores juntos. Pequeños ejemplos de monstruosos entramados que evaden así cantidades ingentes de dinero.

LORENZO MARTÍNEZ AGUILAR. (Escritor e historiador. Linares, Jaén.)
Los mercados del dinero y los mercaderes sin ética.
La Agencia Tributaria ha calculado en 6.000 millones de euros el dinero refugiado en los paraísos fiscales, pertenecientes a unas 3.000 grandes fortunas españolas. En el siglo XVII, otro siglo de gran crisis, ya lo advirtió Francisco de Quevedo en su soneto titulado Advertencia a España.
Y es más fácil, ¡oh España! en muchos modos,
que lo que a todos le quitaste sola,
te puedan a ti sola quitar todos.

Al menos, desde entonces, no han cambiado sustancialmente las cosas en este sentido. Aunque, claro, entonces aún no existiera el imperio del Mercado moderno, o de los mercados, en sus versiones singular y plural, que tanto da. El Mercado bursátil; el Mercado bancario; el Mercado empresarial; el Mercado de los especuladores; el Mercado laboral; el Mercado de la vivienda; el Mercado de las fusiones del dinero en sus versiones caliente (como la sopa de los pobres) o fría (como el alma de un inquisidor). Es decir: la Bolsa, las acciones, los Bancos, que son algo así como las tres personas del verbo Mercado, y un solo dios: Dinero. “Poderoso caballero”, que le apodó el antedicho Quevedo.
El dinero es una religión con paraísos (fiscales), infiernos (ajenos); es un dios de color verde, de ideología neoliberal, y todo su poder concentrado en los Mercados, bajo los designios de sus sumos sacerdotes: banqueros, brokers, especuladores, grandes empresarios que conforman la amplia fauna que puebla su entorno. Pero sin alma ni escrúpulos. Ha ido desarrollando un lenguaje propio, nacido de los “latines” de la economía con la metodología de las abreviaturas: PIB, IPG, G-20, IBEX, BEF, FROB… que puebla los telediarios, se embosca en las páginas de los periódicos, nos amarga la existencia día a día, muy especialmente a la tropa que ha recalado en la obligación del desempleo, postergando su actividad laboral a los paseos de la desesperación, por culpa de una crisis que inventaron los Mercados y los sumos sacerdotes de la ingeniería financiera.
Los Mercados obran el milagro siempre en clave de virtud alienante, son los ascetas teologales del dinero bajo cuyo catecismo neoliberal aumenta todo: los beneficios empresariales a repartir a los ricos, la impunidad, la corrupción, las desigualdades sociales, las injusticias, el paro. Es su misión. Su modus vivendi. Su imperio. Su ley. Sin ética, egoístas, insolidarios, sin conciencia. ¿Cómo explicar si no que al mismo tiempo que aumenta, aumenta el número de registros en las listas del INEM, paralelamente, digo, aumenta el mínimo de ricos (mínimo un millón de euros limpios de polvo, paja y crisis)? Pero esto ya lo sabíamos desde hace tiempo. El tema está en que cada vez el problema se hace más hondo, sobre todo desde que el Mercado y los Mercaderes asignaron a los gobiernos el papel de maceros y vídeo vigilantes para que cumplan las incuestionables reglas del Mercado y lleven a cabo leyes para el “Mercadeo”. El Mercado, cuando cae en el caos que el mismo ha engendrado, se recupera bebiendo en las ubres del dinero público por pura necesidad de mantener la espiga del (su) sistema; sin embargo, cuando el Nilo crece (o sea, en tiempos de vacas gordas) son excluyentes y selectivos con la clientela del reparto.
Son los designios del Mercado. Y contra estos, de momento, no hay quien pueda. Ahí dentro estamos todos. Es inevitable, como respirar. Solo nos queda apelar a los gurús de lo imposible (antes se rezaba a Santa Rita de Casio, abogada de los imposibles, pero la costumbre del viejo clientelismo teocrático va pasando) para que nuestro nombre no figure en la lista de los que el Mercado ha nominado para caer bajo las zarpas de la indigencia (donde la dignidad pierde sus derechos sociales) y ser engullidos lentamente por los afilados dientes de las siglas con las que nos devora. Y en ese listado estamos casi todos, excepto, claro, aquellos que se refugian en los paraísos fiscales, ese Edén donde dios puso su primer negocio y el dinero se amontona a espuertas, libre de crisis, impuestos, ética y remordimientos. Los mismos que rigen el Mercado, los Mercados, el Mercadeo.


K L A U S B A R Ó M E T R O
Antología de citas en la estela de Kraus.

JOSÉ SARAMAGO. Optimistas.
Estamos hundidos en la mierda del mundo y no se puede ser optimista. El que es optimista o es estúpido, o insensible, o millonario.
FRANZ KAFKA. El progreso.
Creer en el progreso no significa creer que haya tenido lugar ningún progreso. Eso, claramente, sería no creer.
JUAN GOYTISOLO. Éxito y reconocimiento.
(Mi manera de ser). Una concepción de la vida ajena a toda gloria académica. A mis setenta y seis años sigo aprendiendo palabras, palabras y más palabras como un colegial, unas a sabiendas de que desaparecerán inexorablemente conmigo. No sé si eso es un sistema de inquietante inmadurez o el resultado de la divisa socrática grabada en el frontón de Delfos y que traducida a nuestra lengua reza simplemente: conócete a ti mismo.
W.M.URBAN. Ignorancia e ilustración.
Quizás nunca los hombres han sido a la vez tan instruidos y no obstante tan ignorantes, tan preocupados por los fines sin tener un objetivo claro, tan desilusionador y totalmente víctimas de la ilusión. Esta extraordinaria contradicción se manifiesta en toda nuestra cultura moderna, en nuestra ciencia y en nuestra filosofía, en nuestra literatura y en nuestro arte.

DISCURSO CONTRA LOS INTELECTUALES
3. El compromiso.

El intelectual gusta de disfrazarse de revolucionario. (Reciente polémica entre Andrés Trapiello y Benjamín Prado, con más razón para Trapiello). Vieja historia de Rafael Alberti y Miguel Hernández (sin duda con abismal diferencia a favor de Miguel Hernández). A veces se muestra como un exquisito diletante para decirnos que está más allá del bien y del mal, que, como a Joyce, no le interesa el ruido producido por las bombas cayendo en la ciudad sino el provocado por el viento que despierta la hoja del árbol. Cuando el compromiso en la creación es auténtico no se puede disociar del compromiso en la vida. Certeras palabras las de Walter Benjamin: “Ya declaró Breton que es preciso romper con una praxis que le presenta al público las expresiones literarias de una forma determinada de existencia, mientras le niega esa forma de existencia. Dicho más breve y dialécticamente: el ámbito de la poesía resultó reventado desde dentro cuando un círculo de personas estrechamente relacionadas entre si comenzó a practicar la “Vida Poética” hasta los límites extremos de lo posible”.
Tal vez, añadimos, eso no supo verlo, careció de valor o conocimiento para realizarlo Arthur Rimbaud. Sus incendiarios poemas eran de fogueo. Le llevaron a la extenuación. Tuvo que huir y arrastrar su vida penosamente, dejando de ser poeta y reconvirtiéndose en hombre de funesto compromiso para consigo mismo. No murió cuando murió, sino antes, cuando no supo vivir y por tanto dejó al tiempo de escribir. Cesó la existencia para él y la literatura quedó tan silenciada como su propia vida.
En 1858 Eduard von Baeurnfield, dramaturgo y crítico, había escrito: “Si no puedo escribir de acuerdo con mis sentimientos, mejor no escribir nada en absoluto”. ¿Qué es la libertad para el escritor? Tal vez conocerse tanto a si mismo como conocer el lenguaje que precisa desarrollar. No sujetarse a ningún dogma. No supeditarse a las leyes del mercado. Soñar con la revolución idealista y ética que se encuentra en la no contaminada utopía y vivir de acuerdo a ese sueño en la medida de lo posible. Artesano del lenguaje que ha heredado de los grandes escritores y él continúa trabajando con su propio desarrollo, recreándolo con su inventiva, huyendo de tópicos, estereotipos, frases hechas, reglas fijas y deformaciones que lo empobrecen. En la creación ser tan radical como Bakunin lo era en la crítica a la sociedad de su tiempo. Arrancar del pesimismo para luchar por un mundo más optimista. Combatir hasta el límite de sus fuerzas, tanto vital como creativamente por denunciar la corrupción social, la hipocresía, las tradiciones conservadoras, los optimismos reaccionarios, el mercado devastador y terrorista para las conciencias y para la belleza. No desconocer que la única guerra justa es la declarada contra las religiones, los capitalismos, los usurpadores nacionalistas de los procesos revolucionarios. Tener siempre presente las palabras del autor de todos los tiempos Shakespeare, pronunciadas por El Rey Lear:
¡Dioses! ¿Quién dice que ha llegado lo peor?
Ahora estoy peor que nunca.
Y podría estar peor. No estamos en lo peor
Mientras podamos decir que algo es peor.

El compromiso es siempre con uno mismo y con el conocimiento y su posible transmisión. Y es renunciar a la posesión de bienes y honores, que tanta dependencia espuria exigen. “Es más importante y más fácil no adquirir que perder”, decía Séneca a los estoicos. Se cuenta que cuando Diógenes pensaba que la fortuna le estaba mirando gritaba: “No puedo atarme a este perro rabioso”. Vivir de una manera sencilla, justo con aquello que te haga satisfacer tus necesidades y en cambio profundizar y enriquecerte al máximo en lo espiritual, conceptual diríamos mejor, es decir, apostar por lo necesario frente a lo superfluo para ser independiente. Como escribe Juan Goytisolo en su Elogio del saber no rentable: “El saber no rentable conduce las más de las veces al aislamiento y la marginación. No hay tribunales del Santo Oficio ni censura estatal como en tiempos de Franco, pero las medidas profilácticas, el cordón sanitario del que habla Marcel Bataillon en su obra sobre Erasmo y los europeístas, actúan aun de modo subrepticio en el ámbito de nuestros estudios. Resultado de ello es el anquilosamiento o fosilización del conocimiento (…) Los que no doblan prudentemente el espinazo, ascienden difícilmente en el escalafón (…) La transición política que cambió el rumbo de nuestra sociedad no ha sido acompañada, sino en sus aspectos más superficiales y mediáticos, de una transición cultural”.



C O L A B O R A C I O N E S

RAFAEL DE CÓZAR. Escritor. Catedrático de Literatura en la Universidad de Sevilla.
Los últimos dinosaurios a extinguir.


Si uno revisa los últimos 40 años de la historia literaria a través de sus generaciones de escritores, no es difícil deducir que las motivaciones de estos se han uniformado definitivamente y del pasado solo quedan los últimos dinosaurios. Entre los años 50 y 70 del pasado siglo había una uniformidad de conciencia, dentro de una relativa diversidad de estilos, una pasión crítica, en muchos casos incluso abiertamente enfrentada al sistema, tal vez porque la mayoría de los escritores e intelectuales no vivían exclusivamente de sus libros. El reconocimiento literario no tenía entonces una relación directa con el volumen de libros vendidos y se podría decir que la literatura vivía con cierta independencia del mercado, salvo excepciones. Incluso en la etapa cultural de la transición (más o menos entre 1976 y 1979) la actividad principal del escritor no era la creación pura, ni la principal obsesión era hacerse con contratos rentables, tal vez porque la infraestructura editorial tenía aún un sentido principalmente artesanal, salvo un reducido número de empresas. Una simple visión de las tiradas habituales entonces bastaría para explicar esto, y de ahí la relativa independencia del intelectual, incluso frente a su editor.
Desde inicios de los años 80 empieza a diversificarse esa industria editorial, antes casi exclusivamente centrada en Madrid o Barcelona, y poco a poco la literatura empieza a convertirse en industrial, a entrar de lleno en las leyes del mercado, con lo que muchos escritores, y sobre todo los más jóvenes, se convierten en fieles obedientes a esas consignas comerciales. La inversión publicitaria, que antes había sido mínima, y dependiente a menudo de la publicidad gratuita, comienza a entenderse como algo imprescindible, con lo que los suplementos literarios y revistas apoyan sus propios grupos editoriales. A esa industria le hace falta “carne fresca”, de rápida difusión y rápida sustitución, de acuerdo con las consignas también de las multinacionales, que se intercambian sus “cromos” en las grandes ferias (tipo Frankfurt) marcando líneas y modas previamente ensayadas: novela histórica, policíaca, de aventuras, etc.
No resulta fácil encontrar hoy escritores que no han cumplido los cincuenta con un volumen de obra incluso superior a lo que, por ejemplo, publicó Delibes en su vida, obviamente con tiradas y remuneración que supera con creces lo obtenido por aquellos escritores preindustriales. La vida de crápula y exceso nocturno por ejemplo de la generación del medio siglo, ha dejado paso al escritor abstemio, no fumador, administrativo de sus imprescindibles ocho horas de labor diaria, respetuoso oficinista acatador de las órdenes que llegan de arriba, por supuesto siempre políticamente correcto y sometido a los índices de venta.
Algunos de los escritores “preindustriales” han intentado y logrado subirse al tren. Otros se han quedado en vía muerta, en calidad de eméritos, sin editor posible, mientras unos pocos siguen luchando en la brecha, fieles a sus criterios, lógicamente más agresivos y más incorrectos que nunca, mientras desde nuevos frentes surgen pequeñas editoriales independientes, de nuevo artesanales, con una conciencia clara de lo que quieren hacer frente al sistema. Esta es la única esperanza para los que asumimos desde el principio no estar dentro de las reglas del juego. Si quieren un ejemplo de esos luchadores impertinentes, basta el ejemplo del que ha creado esta revista digital La Antorcha del Siglo XXI.

JESÚS MUNÁRRIZ. Escritor. Director de Hiperion.
A Blas de Otero en 2010


España, Blas, ya ves,
sin aquél, ya no es
la que sufriste.
Con sus más y sus menos
volvió
la libertad
y hoy la injusticia no es
achacable a uno solo
ni obligatorio el entontecimiento
recrecido y rampante.
El exceso de grasas
y la escasez de ideas
con éxito conviven
y se retroalimentan;
lo público es guarida de ladrones,
las finanzas refugio de asesinos en serie,
las cajas fuertes silos de armas de largo alcance;
no hay metas ni horizontes
sino los del dinero,
y a los pocos resquicios
que aún quedan, pronto acuden,
apenas sugeridos,
con sus apagafuegos,
las multinacionales,
los cuerpos especiales,
las zurrapas de los intelectuales.

Solo en la poesía,
igual que entonces, Blas,
quedan rincones
poco domesticados,
insumisos incluso,
aunque las golosinas
del poder
los tientan y socavan
y pescan a menudo
desertores.

España ya es Europa y Europa ya es el Mundo
y el Mundo un globo frágil,
superpoblado, injusto, maltratado, confuso,
fuente de bienestar para unos pocos,
de sufrimiento para casi todos.

Nos dejan elegir, eso sí, entre lo malo
conocido y lo malo
aún por conocer.
Ya ves, Blas,
esto no es
lo que soñabas tú, para después.
Los rusos han borrado el siglo XX
y los chinos, al bies
serán amos del mundo
el siglo XXII o el XXIII.

Si antes no pega el globo el último traspiés.

MANUEL GARCÍA VIÑÓ. Novelista, ensayista y crítico.

Meditaciones trascendentales. II. Monárquicos de toda la vida.
- Hoy, de los trescientos países que hay en el mundo, sólo siete son monárquicos.
- Uno de los siete es España.
- España es, además, el único país en el mundo y en la historia que se ha librado dos veces de la monarquía y dos veces la ha vuelto a poner.
- ¿Por qué tendrá España que ser siempre diferente?
- Y lo peor es que la mayoría de los españoles está muy feliz con su monarca.
- El monarca que designó, atado y bien atado, el dictador Francisco Franco, uno de los mayores represores de la libertad del siglo XX.
- Gracias a la prensa rosa, que pregona, por ejemplo, las gracias de los príncipes y del nene Froilán y sus primitos.
- Gracias, también, a los medios de comunicación que se han cambiado la chaqueta.
- Y a la clase política. Sobre todo a la izquierda (PSOE y PCE) que traicionó a la República.
- ¿Cómo y por qué ha llegado a donde está este monarca, que no parece dotado de una especial inteligencia?
- ¿Qué méritos ha hecho para estar ahí el señor de Borbón y de Borbón?
- No lo busquéis. Ninguno. Está ahí por un azar biológico.
- Es triste ¿no? E injusto.
-Está ahí, sin méritos, con toda su familia: unos veinte fantasmones, asimismo sin méritos, analfabetos, ociosos, inútiles, dilapidadores del dinero público.
- Un presidente de la República se tiene que ganar que lo elijan… Y es expulsado a los cuatro años, o antes, si no cumple bien su cometido.
- La mayoría de los españoles que rechazan la república esgrimen el desastre que fue, según ellos, la Segunda República Española.
- Es el resultado del lavado de cerebro que ha supuesto para muchos cuarenta años de calumnias.
- La Segunda República no solo NO fue un desastre, sino que constituyó el primer intento serio de modernizar el país.
- En cualquier caso, cuando los republicanos hablamos de República no aludimos –o no forzosamente- a la experiencia de los años 30 del siglo XX, sino a una forma de estado que inventaron los griegos, que reinventó la Ilustración y que es más moderna, más racional y más verdaderamente democrática que la Monarquía.
- ¿Por qué hay monarquía en España?
- ¿Por qué hay monárquicos en España?
- Por la traición de los políticos.
- Por la traición de los intelectuales.
- Cuando Franco y su cuadrilla dieron el golpe de Estado -18 de julio de 1936- España era una República salida de la voluntad del pueblo expresado en las urnas.
- Cuando Franco murió, como se tenía que reparar la historia interrumpida, se tendría que haber repuesto la república.
- Pero los partidos de izquierda, fundamentalmente el PSOE y el PC, llevaron a cabo una tregua indigna: la aceptación del monarca que había designado el dictador por su legalización en el seno del nuevo franquismo sociológico y político, que se había adueñado de la situación.
- Y, en connivencia con sus nuevos compañeros de viaje, se prestaron a una mayor infamia todavía.
- Previamente a las primeras elecciones, legalizaron a todos los partidos políticos, incluso a los más extremistas, pero no a los partidos republicanos.
- Así se consolidó la falsificación, porque según las encuestas del momento, los republicanos hubiesen tenido en aquel momento el 48% de los votos, los falangistas el 16% y los monárquicos el 36%.


LA ANTORCHA DEL SIGLO XXI
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Medios de comunicación. Soledad informativa.
Del problema nacional.
Jueces, justicia.
¿Ha muerto el diálogo?
La cuestión judía

Textos (entre otros).
Michel de Montaigne. Walter Benjamin. Salomón. Herbert Marcusse. Schopenhauer. T.S. Eliot. Rafael Sánchez Ferlosio. Albert Einstein. Juan Goytisolo.
Y escritores/as que han mandado colaboraciones a La Antorcha del Siglo XXI

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