martes, 9 de marzo de 2010

Un tribunal para juzgar al franquismo

¿Cómo es posible que nunca se haya propuesto un proceso público para juzgar los crímenes del franquismo? Que los condenen, aunque solo fuera moral y públicamente, al tiempo que rehabiliten, de forma colectiva, a todas sus víctimas. Cuando acabó la guerra mundial se celebraron los procesos de Nüremberg. Hitler y el nazismo fueron condenados, al igual ocurrió con Mussolini y sus criminales fascistas. Franco no solo no tuvo juicio, sino que continuó prolongando sus crímenes terminada la guerra de España. Hasta casi cuarenta años más tarde. Él si aplicó conswejos de guerra, tribunales especiales de represión, de orden público o militares para condenar y a veces asesinar a los antifascistas. Esta es la realidad. Y políticos e intelectuales comulgaron con ella. Por reso estamos donde estamos y los jueces no hacen sino seguir la lógica de un sistema que continúa en gran medida fiel a sus orígenes. Bertrand Russell, en los años sesenta demostró lo que es el compromiso, la razón de ser de un intelectual creando un tribunal especial para juzgar moralmente los crímenes cometidos por los yanquis en Viernam. En cambio, en las dictaduras de América Latina se ha esgrimido muchas veces el "ejemplo" de España para salvar a los Pinochet, Videla de los delitos por los que debieran ser condenados. Ahora la derecha y la ultraderecha fascista se muestra prepotente en España. Ofician de jueces y verdugos. Ante el conformismo cobarde, la miseria moral e intelectual de gran parte de la denominada izquierda.
Por eso realizo este llamamiento. Todo el que tenga conciencia debe plantearse hasta cuando ha de durar el silencio. Porque el silencio no es sino complicidad. Y en la debilidad está instalado el neofascismo en nuestro país. Un tribunal público, no compuesto por jueces, sino por personas capaces de aportar con sus testimonios el ininterrumpido via crucis de las víctimas españolas, las que tuvieron nombre y se recuerdan y las innombradas, las que fueron arrojadas por sus viles asesinos a caminos sin tumbas ni cementerios, las que fueron fusiladas o las que murieron en las cárceles.
O gritamos de una vez por todas o nos callarán para siempre.

1 comentario:

María dijo...

afortunadamente en 1998 se juzgó por segunda vez a Videla en Argentina y se encuentra detenido. (por su edad con prisión domiciliaria y no en cárcel común como quisiéramos...)

La Linterna del S. XXI